/ jueves 2 de mayo de 2024

La Gran Victoria, la zapatería que sobrevivió al cierre del Mercado La Victoria | Clásicos Poblanos

La historia de La Gran Victoria se remonta a 1924, cuando Aurora convenció a su esposo, quien era experto en la elaboración de zapatos

La zapatería La Gran Victoria, ubicada en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, en la 8 Poniente número 149, ha sido un testigo centenario de la industria del calzado. Fundada en 1924 por Aurora Graciani, una mujer visionaria de origen italiano, este establecimiento se ha mantenido firme a lo largo de los años, atrayendo a clientes de todas las edades y estilos. Es sobreviviente del cierre del mercado La Victoria.

➡️ Únete al canal de El Sol de Puebla en WhatsApp para no perderte la información más importante

La historia de La Gran Victoria se remonta a 1924, cuando Aurora convenció a su esposo, quien era experto en la elaboración de zapatos, de abrir una fábrica y una tienda de calzado en el mercado de La Victoria.

Después de insistirle a su pareja, ya que en un principio él no quería, por fin lo abrieron. El negocio fue pionero en la ciudad de Puebla, ya que en ese momento no existían muchos establecimientos dedicados exclusivamente a la venta de zapatos.

Dicen que ahora las mujeres son muy fuertes y empoderadas, pero yo digo que siempre han existido, prueba de ello mi bisabuela, que gracias a su idea se hizo este negocio que dio muchos frutos familiares”, expresa Ana Luisa Roldán Gutiérrez, bisnieta de la fundadora, y actual encargada.

Personalización de calzado

El éxito de La Gran Victoria se debió a su enfoque en la fabricación y personalización de zapatos. La parte superior del local se destinó a la producción de calzado, mientras que la parte inferior se convirtió en una tienda donde los clientes podían adquirir los productos. La capacidad de personalizar los zapatos según las preferencias individuales atrajo a una clientela leal.

La gente venía, te decía que lo quería de cierto color, de tal talla, de tal detalle, todo era muy personalizado al gusto de las personas, por eso este establecimiento empezó a atraer a mucha gente. Era para dama, caballero, niña y niño”, recuerda Luisa.

Decidieron ya no fabricar

Aunque La Gran Victoria prosperó durante décadas, en los años 60 decidieron dejar de fabricar zapatos debido a problemas económicos. Descubrieron que los trabajadores se llevaban material a sus casas, lo que afectaba negativamente la rentabilidad del negocio. En lugar de fabricar, decidieron centrarse en la venta y establecieron relaciones con proveedores de León, Guadalajara y la Ciudad de México, con los que actualmente trabajan.

Un día mi tío cerró el local y antes de salirse los empleados, él les dijo que los tenía que revisar, y cuál fue su sorpresa, que todos se llevaban cosas, entre su ropa, mochilas y hasta en su cuerpo enredado piezas de piel, se enojó y dijo ´hasta aquí la dejamos´. Fue ahí que empezamos a trabajar con proveedores”, menciona la bisnieta.

Cierre de La Victoria

Uno de los desafíos más significativos que enfrentó La Gran Victoria tuvo lugar en 1986, cuando el gobierno de Puebla decidió cerrar el mercado de La Victoria debido a problemas sanitarios. Este cierre afectó a numerosos locatarios, que vendían de todo, como flores, comida, ropa, etc., muchos de los cuales no lograron sobrevivir.

A pesar de las dificultades, La Gran Victoria aceptó la decisión, consciente de la importancia de salvaguardar la salud pública, ya que eran testigos del problema que se estaba viviendo en el espacio de la 8 Poniente.

De verdad era demasiado sucio, no era algo saludable el mercado (…) la administración vino y les dijo a mis tíos que iban a cerrar durante un tiempo, no les dijeron cuánto, pero cerraron y vivían con una incertidumbre de lo que iba a pasar. Era algo terrible, mi tío vio cómo se llevaron tres camiones repletos de ratas y otros más de basura”, menciona Ana.

Durante un largo período, todos los negocios tuvieron que cerrar, y no fue hasta 1994 que se les permitió regresar a operar en un espacio transformado en un centro comercial. Los sobrevivientes incluso hacían misa cada año, agradeciendo, con sus creencias religiosas, el que su fuente de trabajo había regresado.

Fue nostálgico, era raro, ya no el mismo movimiento, era un poco triste, pero supimos superarlo poco a poco, al igual el tema de los clientes fueron regresando (…) no fue lo mismo, pero era lo mejor para la gente”, afirma le encargada de La Gran Victoria.

Aunque el futuro de la zapatería es incierto y se desconoce si habrá una quinta generación que se haga cargo del negocio. Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

Anécdotas

A lo largo de su historia, La Gran Victoria ha enfrentado diversos temas, como robos que llevaron al cierre de sucursales adicionales y que provocaron solo se quedara la matriz; problemas con los vendedores ambulantes que afectaban su visibilidad y clientela, entre otros asuntos más.

El tema de los ambulantes ha sido de siempre, de diferente manera, cierto… pero existía el problema, alguna vez mis familiares se peleaban feo con ellos. Pero yo no me atrevo porque no sabes con quién te enfrentas”, señala Luisa.

Uno de los “buenos” momentos que recuerda Ana es que ahí se conocieron sus papás, ya que su padre era distribuidor de zapatos y se enamoró de su mamá. Esa relación sentimental impulsó de alguna manera a que continuara el legado de la zapatería.

Algo que ha llamado la atención es que estructuralmente no ha cambiado la zapatería, esto se debe a que los antecesores de Ana le pidieron no modificar nada, ya que tenían la ideología de que los clientes creerían, si lo hacían, que habían cambiado y elevado sus precios.

Desean más de 100 años

Aunque el futuro de la zapatería es incierto y se desconoce si habrá una quinta generación que se haga cargo del negocio, el deseo es que este legado familiar continúe, ya que La Gran Victoria ha superado las expectativas y se ha convertido en parte de la historia comercial de la ciudad.

En un mundo donde los negocios familiares a menudo no sobreviven más allá de dos generaciones, La Gran Victoria ha superado ese obstáculo y sigue siendo un faro de la tradición en la industria del calzado.

Estoy muy orgullosa de pertenecer a una familia que considera al trabajo como un gran valor y que, con un gran esfuerzo diario e ininterrumpido, a pesar de todas las situaciones en contra, ha podido sacar adelante un negocio que ahora a 100 años de existencia”, finaliza Ana Luisa Roldan Gutiérrez.

La zapatería La Gran Victoria, ubicada en el corazón del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, en la 8 Poniente número 149, ha sido un testigo centenario de la industria del calzado. Fundada en 1924 por Aurora Graciani, una mujer visionaria de origen italiano, este establecimiento se ha mantenido firme a lo largo de los años, atrayendo a clientes de todas las edades y estilos. Es sobreviviente del cierre del mercado La Victoria.

➡️ Únete al canal de El Sol de Puebla en WhatsApp para no perderte la información más importante

La historia de La Gran Victoria se remonta a 1924, cuando Aurora convenció a su esposo, quien era experto en la elaboración de zapatos, de abrir una fábrica y una tienda de calzado en el mercado de La Victoria.

Después de insistirle a su pareja, ya que en un principio él no quería, por fin lo abrieron. El negocio fue pionero en la ciudad de Puebla, ya que en ese momento no existían muchos establecimientos dedicados exclusivamente a la venta de zapatos.

Dicen que ahora las mujeres son muy fuertes y empoderadas, pero yo digo que siempre han existido, prueba de ello mi bisabuela, que gracias a su idea se hizo este negocio que dio muchos frutos familiares”, expresa Ana Luisa Roldán Gutiérrez, bisnieta de la fundadora, y actual encargada.

Personalización de calzado

El éxito de La Gran Victoria se debió a su enfoque en la fabricación y personalización de zapatos. La parte superior del local se destinó a la producción de calzado, mientras que la parte inferior se convirtió en una tienda donde los clientes podían adquirir los productos. La capacidad de personalizar los zapatos según las preferencias individuales atrajo a una clientela leal.

La gente venía, te decía que lo quería de cierto color, de tal talla, de tal detalle, todo era muy personalizado al gusto de las personas, por eso este establecimiento empezó a atraer a mucha gente. Era para dama, caballero, niña y niño”, recuerda Luisa.

Decidieron ya no fabricar

Aunque La Gran Victoria prosperó durante décadas, en los años 60 decidieron dejar de fabricar zapatos debido a problemas económicos. Descubrieron que los trabajadores se llevaban material a sus casas, lo que afectaba negativamente la rentabilidad del negocio. En lugar de fabricar, decidieron centrarse en la venta y establecieron relaciones con proveedores de León, Guadalajara y la Ciudad de México, con los que actualmente trabajan.

Un día mi tío cerró el local y antes de salirse los empleados, él les dijo que los tenía que revisar, y cuál fue su sorpresa, que todos se llevaban cosas, entre su ropa, mochilas y hasta en su cuerpo enredado piezas de piel, se enojó y dijo ´hasta aquí la dejamos´. Fue ahí que empezamos a trabajar con proveedores”, menciona la bisnieta.

Cierre de La Victoria

Uno de los desafíos más significativos que enfrentó La Gran Victoria tuvo lugar en 1986, cuando el gobierno de Puebla decidió cerrar el mercado de La Victoria debido a problemas sanitarios. Este cierre afectó a numerosos locatarios, que vendían de todo, como flores, comida, ropa, etc., muchos de los cuales no lograron sobrevivir.

A pesar de las dificultades, La Gran Victoria aceptó la decisión, consciente de la importancia de salvaguardar la salud pública, ya que eran testigos del problema que se estaba viviendo en el espacio de la 8 Poniente.

De verdad era demasiado sucio, no era algo saludable el mercado (…) la administración vino y les dijo a mis tíos que iban a cerrar durante un tiempo, no les dijeron cuánto, pero cerraron y vivían con una incertidumbre de lo que iba a pasar. Era algo terrible, mi tío vio cómo se llevaron tres camiones repletos de ratas y otros más de basura”, menciona Ana.

Durante un largo período, todos los negocios tuvieron que cerrar, y no fue hasta 1994 que se les permitió regresar a operar en un espacio transformado en un centro comercial. Los sobrevivientes incluso hacían misa cada año, agradeciendo, con sus creencias religiosas, el que su fuente de trabajo había regresado.

Fue nostálgico, era raro, ya no el mismo movimiento, era un poco triste, pero supimos superarlo poco a poco, al igual el tema de los clientes fueron regresando (…) no fue lo mismo, pero era lo mejor para la gente”, afirma le encargada de La Gran Victoria.

Aunque el futuro de la zapatería es incierto y se desconoce si habrá una quinta generación que se haga cargo del negocio. Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

Anécdotas

A lo largo de su historia, La Gran Victoria ha enfrentado diversos temas, como robos que llevaron al cierre de sucursales adicionales y que provocaron solo se quedara la matriz; problemas con los vendedores ambulantes que afectaban su visibilidad y clientela, entre otros asuntos más.

El tema de los ambulantes ha sido de siempre, de diferente manera, cierto… pero existía el problema, alguna vez mis familiares se peleaban feo con ellos. Pero yo no me atrevo porque no sabes con quién te enfrentas”, señala Luisa.

Uno de los “buenos” momentos que recuerda Ana es que ahí se conocieron sus papás, ya que su padre era distribuidor de zapatos y se enamoró de su mamá. Esa relación sentimental impulsó de alguna manera a que continuara el legado de la zapatería.

Algo que ha llamado la atención es que estructuralmente no ha cambiado la zapatería, esto se debe a que los antecesores de Ana le pidieron no modificar nada, ya que tenían la ideología de que los clientes creerían, si lo hacían, que habían cambiado y elevado sus precios.

Desean más de 100 años

Aunque el futuro de la zapatería es incierto y se desconoce si habrá una quinta generación que se haga cargo del negocio, el deseo es que este legado familiar continúe, ya que La Gran Victoria ha superado las expectativas y se ha convertido en parte de la historia comercial de la ciudad.

En un mundo donde los negocios familiares a menudo no sobreviven más allá de dos generaciones, La Gran Victoria ha superado ese obstáculo y sigue siendo un faro de la tradición en la industria del calzado.

Estoy muy orgullosa de pertenecer a una familia que considera al trabajo como un gran valor y que, con un gran esfuerzo diario e ininterrumpido, a pesar de todas las situaciones en contra, ha podido sacar adelante un negocio que ahora a 100 años de existencia”, finaliza Ana Luisa Roldan Gutiérrez.

Finanzas

Volkswagen pidió a trabajadores renunciar a sus derechos de libertad sindical, aseguran afectados

Los afectados por Volkswagen señalaron que esto daría una mala imagen del país por no respetar los acuerdos internacionales y no se cumpliría la libertad sindical

Estado

Clausuran parte de cementera Cruz Azul en Tecamachalco

Las autoridades locales explicaron que la empresa invade 598 hectáreas del territorio de Tecamachalco y parte de los municipios de Quecholac y Palmar de Bravo

Local

Cementera Cruz Azul y gobiernos municipales dialogan tras clausura parcial

Javier Aquino Limón, informó que tras la clausura parcial de la cementera que este se reunió con las partes involucradas para encontrar alternativas de solución

Local

Puebla, el segundo con mayor cantidad de mujeres que han sufrido ciberacoso

Puebla se colocó como la tercera entidad con el mayor índice de casos se ciberacoso en las personas usuarias de internet

Policiaca

Poblana muere en fatal accidente en Querétaro; buscaban a su familia por redes

Se dijo que Verónica trabajaba en una de las proveedoras automotriz Faurecia-Forvía

Local

Le dicen la resbaladilla más grande de Puebla y está en Los Fuertes, ¡conócela!

Conoce todos los detalles para visitar esta curiosa actividad ubicada en la ciudad de Puebla