/ lunes 10 de enero de 2022

Cráter Chicxulub en Yucatán y su relación con la extinción de los dinosaurios

La actividad volcánica y tectónica de la Tierra hace que el cráter no pueda ser visto, pero sí existen evidencias de él

Dentro de las teorías que existen sobre la extinción de los dinosaurios, son dos las que predominan en el imaginario colectivo. Una es la caída de un gran meteorito, el cual tuvo un impacto catastrófico para la Tierra y en la vida en ella. La segunda es sobre la actividad volcánica en el planeta que se generó como consecuencia del impacto del objeto espacial.

Pero, una de las pruebas de que un asteroide o cometa pudo provocar la extinción de los dinosaurios puede encontrarse en México, con más precisión en Yucatán. Conocido como el cráter Chicxulub, es la zona donde hace sesenta y seis millones de años, aproximadamente, un objeto del espacio de unos 14 kilómetros de ancho se estrelló contra la Tierra.

LA NASA Y SU IMAGEN SOBRE EL CRÁTER

Como parte de una de sus secciones más reconocidas, la NASA publicó en octubre del año pasado una imagen satelital como parte de su “imagen del día”. En ella relató lo que pudo suceder aquí con el impacto ocurrido en la ciudad costera de Chicxulub, en la costa norte de la península de Yucatán.

En la zona se encontró un cráter de 180 kilómetros de ancho y en la imagen tomada por el espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS, por sus siglas en inglés), se le puede observar como un área de color marrón grisáceo en la parte superior de la imagen.

Cuando ocurrió el impacto la hoy península de Yucatán se encontraba en el fondo del mar que era poco profundo. Lo encontrado en Chicxulub se considera como el cráter de gran impacto que en mejor estado se encuentra en la Tierra. Aunque no se puede notar a simple vista, debido a la actividad volcánica y tectónica de la Tierra, sus restos pueden encontrarse en la superficie.

Se estima que el impacto del asteroide provocó un agujero de más de 10 kilómetros de profundidad y en solo cinco segundos perforó al menos 25 kilómetros de la corteza terrestre. Esto resultó catastrófico para la Tierra, ya que este provocó grandes tsunamis, incendios forestales, así como la creación de una nube de ceniza y polvo que rodeo el planeta, por lo que bloqueó la entrada del Sol y enfrió el clima.

Las duras condiciones habrían acabado con el 75 por ciento de toda la vida en la Tierra, en especial con los dinosaurios. Ante la falta del Sol, las plantas fueron las primeras en morir, después los animales herbívoros y por último los carnívoros, las especies sobrevivientes habrían evolucionado en aves para lograr sobrevivir.

En el borde de este cráter se dio la formación de un arco de 250 kilómetros de sumideros, mejor conocidos como cenotes, los cuales alimentaban de agua dulce a lo habitantes de la zona.

Respecto a los colores que pueden verse en el mar, se trata de los sedimentos calcáreos que al flotar cerca de la superficie aparece de color marrón oscuro. A medida que se hunde y se dispersa cambia sus tonos al verde como al azul claro.

EL DESCUBRIMIENTO DEL CRÁTER

Las explicaciones sobre lo ocurrido con los dinosaurios en la Tierra no son ideas que tengan bastante años, así como las investigaciones sobre el cráter Chicxulub. En la década de los 80 los primeros en poner atención a la zona fue un grupo de arqueólogos de Estados Unidos que no sabían como interpretar el anillo formado por el cráter visto en imágenes satelitales.

De igual forma, en los análisis geológicos realizados por Petróleos Mexicanos (Pemex) en la búsqueda de yacimientos petrolíferos ya habían dado con la extraña zona.

Adriana Ocampo, científica y en algún momento geóloga planetaria de la NASA, publicó en 1991 sus estudios sobre la existencia del gran cráter. Desde entonces, la zona es objeto de estudio por científicos de América Latina, Europa y Asia.

Dentro de los estudios del cráter, se encontró una capa de Iridio, un elemento que es muy común en rocas espaciales, pero no en la Tierra, por lo que se terminó por comprobar que esta capa databa con la misma época en la que los dinosaurios desaparecieron.

Varios estudios apuntan a que la caída de un asteroide con un promedio de diámetro de 9.9 kilómetros que impacte en la Tierra solo ocurre una vez cada 350 millones de años. En cuanto a uno con la capacidad de generar lo ocurrido en el cráter de Yucatán, la probabilidad es de 3.8 a 11 mil millones de años.

EL CAMBIO EN EL PARADIGMA

Luis y Walter Álvarez, investigadores padre e hijo estadounidenses de ascendencia española, fueron los primeros en la década de los 80 en postular que la desaparición de los dinosaurios se habría dado por el impacto de un asteroide.

Para ellos la prueba se encontraba en la capa de iridio que puede encontrarse en toda la Tierra, lo que significaba que eran los restos de un objeto del espacio y que su profundidad coincidía con el tiempo en que los dinosaurios se extinguieron.

Aunque su idea fue muy controvertida en su momento, se convirtió en una de las teorías más arraigadas en el colectivo popular. Las investigaciones también prueban la actividad volcánica que se dio tras el gran impacto sobre la Tierra, por lo que para muchos la teoría más acertada sobre la desaparición de los dinosaurios es una combinación de ambas hipótesis.

Dentro de las teorías que existen sobre la extinción de los dinosaurios, son dos las que predominan en el imaginario colectivo. Una es la caída de un gran meteorito, el cual tuvo un impacto catastrófico para la Tierra y en la vida en ella. La segunda es sobre la actividad volcánica en el planeta que se generó como consecuencia del impacto del objeto espacial.

Pero, una de las pruebas de que un asteroide o cometa pudo provocar la extinción de los dinosaurios puede encontrarse en México, con más precisión en Yucatán. Conocido como el cráter Chicxulub, es la zona donde hace sesenta y seis millones de años, aproximadamente, un objeto del espacio de unos 14 kilómetros de ancho se estrelló contra la Tierra.

LA NASA Y SU IMAGEN SOBRE EL CRÁTER

Como parte de una de sus secciones más reconocidas, la NASA publicó en octubre del año pasado una imagen satelital como parte de su “imagen del día”. En ella relató lo que pudo suceder aquí con el impacto ocurrido en la ciudad costera de Chicxulub, en la costa norte de la península de Yucatán.

En la zona se encontró un cráter de 180 kilómetros de ancho y en la imagen tomada por el espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS, por sus siglas en inglés), se le puede observar como un área de color marrón grisáceo en la parte superior de la imagen.

Cuando ocurrió el impacto la hoy península de Yucatán se encontraba en el fondo del mar que era poco profundo. Lo encontrado en Chicxulub se considera como el cráter de gran impacto que en mejor estado se encuentra en la Tierra. Aunque no se puede notar a simple vista, debido a la actividad volcánica y tectónica de la Tierra, sus restos pueden encontrarse en la superficie.

Se estima que el impacto del asteroide provocó un agujero de más de 10 kilómetros de profundidad y en solo cinco segundos perforó al menos 25 kilómetros de la corteza terrestre. Esto resultó catastrófico para la Tierra, ya que este provocó grandes tsunamis, incendios forestales, así como la creación de una nube de ceniza y polvo que rodeo el planeta, por lo que bloqueó la entrada del Sol y enfrió el clima.

Las duras condiciones habrían acabado con el 75 por ciento de toda la vida en la Tierra, en especial con los dinosaurios. Ante la falta del Sol, las plantas fueron las primeras en morir, después los animales herbívoros y por último los carnívoros, las especies sobrevivientes habrían evolucionado en aves para lograr sobrevivir.

En el borde de este cráter se dio la formación de un arco de 250 kilómetros de sumideros, mejor conocidos como cenotes, los cuales alimentaban de agua dulce a lo habitantes de la zona.

Respecto a los colores que pueden verse en el mar, se trata de los sedimentos calcáreos que al flotar cerca de la superficie aparece de color marrón oscuro. A medida que se hunde y se dispersa cambia sus tonos al verde como al azul claro.

EL DESCUBRIMIENTO DEL CRÁTER

Las explicaciones sobre lo ocurrido con los dinosaurios en la Tierra no son ideas que tengan bastante años, así como las investigaciones sobre el cráter Chicxulub. En la década de los 80 los primeros en poner atención a la zona fue un grupo de arqueólogos de Estados Unidos que no sabían como interpretar el anillo formado por el cráter visto en imágenes satelitales.

De igual forma, en los análisis geológicos realizados por Petróleos Mexicanos (Pemex) en la búsqueda de yacimientos petrolíferos ya habían dado con la extraña zona.

Adriana Ocampo, científica y en algún momento geóloga planetaria de la NASA, publicó en 1991 sus estudios sobre la existencia del gran cráter. Desde entonces, la zona es objeto de estudio por científicos de América Latina, Europa y Asia.

Dentro de los estudios del cráter, se encontró una capa de Iridio, un elemento que es muy común en rocas espaciales, pero no en la Tierra, por lo que se terminó por comprobar que esta capa databa con la misma época en la que los dinosaurios desaparecieron.

Varios estudios apuntan a que la caída de un asteroide con un promedio de diámetro de 9.9 kilómetros que impacte en la Tierra solo ocurre una vez cada 350 millones de años. En cuanto a uno con la capacidad de generar lo ocurrido en el cráter de Yucatán, la probabilidad es de 3.8 a 11 mil millones de años.

EL CAMBIO EN EL PARADIGMA

Luis y Walter Álvarez, investigadores padre e hijo estadounidenses de ascendencia española, fueron los primeros en la década de los 80 en postular que la desaparición de los dinosaurios se habría dado por el impacto de un asteroide.

Para ellos la prueba se encontraba en la capa de iridio que puede encontrarse en toda la Tierra, lo que significaba que eran los restos de un objeto del espacio y que su profundidad coincidía con el tiempo en que los dinosaurios se extinguieron.

Aunque su idea fue muy controvertida en su momento, se convirtió en una de las teorías más arraigadas en el colectivo popular. Las investigaciones también prueban la actividad volcánica que se dio tras el gran impacto sobre la Tierra, por lo que para muchos la teoría más acertada sobre la desaparición de los dinosaurios es una combinación de ambas hipótesis.

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