/ sábado 20 de julio de 2019

Crónica de un viaje, a 50 años del hombre en la luna

No parece que haya un color general … vemos muchos cráteres, algunos de 30 metros de diámetro pero la mayoría de 30 o 60 cm ... la superficie es prácticamente incolora, gris, gris yeso muy blanco”

LA CRÓNICA DE UN VIAJE

El 20 de julio de 1969, a las 14:18 h (hora de México), el Módulo Lunar de la Apollo 11, se asienta sobre la Luna, con una sacudida semejante a la de un avión que aterriza. El comandante Neil Armstrong informa: “Houston, aquí la Base Tranquilidad, el Águila ha alunizado”. Edwin E. Aldrin Jr. viendo por la ventanilla dice: “No parece que haya un color general … vemos muchos cráteres, algunos de 30 metros de diámetro pero la mayoría de 30 o 60 cm ... la superficie es prácticamente incolora, gris, gris yeso muy blanco”.

Mientras, Michael Collins, piloto del Módulo de Comando, orbita en torno a la pálida Selene, la Luna.

A las 18:00 h, dado que todo está en orden, Armstrong recomienda iniciar la Actividad Extra-Vehicular, horas antes de lo programado. Desde Housten responden: “Los apoyamos en todo”.

A las 20:30 hrs, más tarde de lo propuesto, pero con más de 5 horas de anticipación, Armstrong abre la escotilla del Módulo Lunar. Es una maniobra lenta; sujeto a la espalda lleva el sistema vital y de comunicaciones, de 38 kg. en la Tierra, pero solo 6 kg. en la Luna, es su dotación de oxígeno y el eliminador del anhídrido carbónico.

Armstrong, lento, desciende por la escalera de 3 mts. y 9 escalones; al tocar el segundo escalón tira del anillo D que activa una cámara de tv. Armstrong se detiene e informa: “Estoy al pie de la escalera, los discos de las patas del Módulo Lunar se sumergieron de 2.5 a 5 cm.” y continúa; “... la superficie parece de un grano muy, muy fino, es como polvo”. A las 20:56 h, Armstrong pone el pie izquierdo en la Luna. Es la primera vez en la historia de la humanidad, que el hombre pisa algo fuera de la Tierra. A través de la radio, dice: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero es un salto gigantesco para la humanidad”.

Desde el interior, Aldrin toma fotos. Sobre la Luna, quedó la pisada del hombre, de un zapato, de 2.131 kg, pero de 340 g. en la Luna.




EVIDENCIAS LUNARES

"Hemos traído rocas ... porque al igual que la piedra Rosetta nos reveló la lengua del antiguo Egipto, estas rocas pueden develar ... el origen de nuestro planeta y de todo el Sistema Solar": Michael Collins

Armstrong inspecciona los alrededores y trata de acostumbrarse a la gravedad lunar, de 1/6 de la terrestre. “Es una superficie polvorienta ... no hay dificultades para moverse ... posee una belleza muy especial ... se parece a los desiertos en Estados Unidos”. Guarda en una bolsita un montón de polvo de la superficie, por si se suspende la misión.

A las 21:11 h. baja Edwin Aldrin, quien sale de espaldas, Armstrong lo fotografía con una cámara Hasselblad. Luego, instala la cámara de tv y ajusta una lente de larga distancia focal, la coloca en una de las patas de la nave. Envía las tomas a la Tierra de una placa que dice: “Aquí, hombres del planeta Tierra, por primera vez pusieron pie en la Luna, en julio de 1969. Venimos en Paz y en nombre de toda la humanidad”, abajo están los nombres de los astronautas: Neil A. Armstrong, Michael Collins y Edwin E. Aldrin y sus firmas, abajo el nombre y firma de Richard Nixon, Presidente de los Estados Unidos.

Luego, colocan un recolector de partículas del viento solar. A las 21:45 h, de una pata de la nave, sacan un tubo con la bandera de los Estados Unidos, hecha de nailon, de 91 x 152 cm, la colocan sobre un asta con forma de escuadra, para aparentar que la bandera ondea en un imaginario viento lunar.

Transportaron y regresaron dos banderas, que fueron a las dos comarcas de la Unión, además dejaron en la Luna, la bandera de la ONU y la de los 135 países que la componían ese año; gran parte de la humanidad faltó: China.

UN TRIUNFO DE LA HUMANIDAD

A las 21:47 h. el Control de la Misión anuncia: “El Presidente de los Estados Unidos está en su despacho y desearía decirles unas palabras”, Armstrong responde: “Será un honor”, un minuto después, los astronautas escuchan al Presidente, quien dice: “Para todos los estadounidenses este habrá de ser el día más grande de nuestra vida y estoy seguro de que los habitantes del mundo entero también se unen a los estadounidenses para reconocer la hazaña que han realizado. Por mérito de lo que han hecho, los cielos forman ahora parte del mundo humano. Mientras nos hablan desde el Mar de la Tranquilidad, nos sentimos inspirados a redoblar esfuerzos para traer paz y tranquilidad a la Tierra. Por un momento privilegiado, la historia entera del hombre, todos los pueblos de esta Tierra son en verdad uno”. Y Armstrong dice: “Gracias Señor Presidente, es un gran honor y privilegio representar no solo a los Estados Unidos sino a los hombres de paz de todas las naciones”.

Finalizada la conversación, recogen piedras que guardan en dos cajas. Colocan detectores para medir sismos, y un reflector de rayos láser para medir la distancia entre la Tierra y la Luna.

Los astronautas parten y se reencuentran en la órbita con Michael Collins.

Quedó sobre la Luna, la base de la araña, de 16.5 toneladas, como testigo mudo de la humanidad aventurera y conquistadora de lo inexplorado y misterioso. german@astropuebla.org





LA CRÓNICA DE UN VIAJE

El 20 de julio de 1969, a las 14:18 h (hora de México), el Módulo Lunar de la Apollo 11, se asienta sobre la Luna, con una sacudida semejante a la de un avión que aterriza. El comandante Neil Armstrong informa: “Houston, aquí la Base Tranquilidad, el Águila ha alunizado”. Edwin E. Aldrin Jr. viendo por la ventanilla dice: “No parece que haya un color general … vemos muchos cráteres, algunos de 30 metros de diámetro pero la mayoría de 30 o 60 cm ... la superficie es prácticamente incolora, gris, gris yeso muy blanco”.

Mientras, Michael Collins, piloto del Módulo de Comando, orbita en torno a la pálida Selene, la Luna.

A las 18:00 h, dado que todo está en orden, Armstrong recomienda iniciar la Actividad Extra-Vehicular, horas antes de lo programado. Desde Housten responden: “Los apoyamos en todo”.

A las 20:30 hrs, más tarde de lo propuesto, pero con más de 5 horas de anticipación, Armstrong abre la escotilla del Módulo Lunar. Es una maniobra lenta; sujeto a la espalda lleva el sistema vital y de comunicaciones, de 38 kg. en la Tierra, pero solo 6 kg. en la Luna, es su dotación de oxígeno y el eliminador del anhídrido carbónico.

Armstrong, lento, desciende por la escalera de 3 mts. y 9 escalones; al tocar el segundo escalón tira del anillo D que activa una cámara de tv. Armstrong se detiene e informa: “Estoy al pie de la escalera, los discos de las patas del Módulo Lunar se sumergieron de 2.5 a 5 cm.” y continúa; “... la superficie parece de un grano muy, muy fino, es como polvo”. A las 20:56 h, Armstrong pone el pie izquierdo en la Luna. Es la primera vez en la historia de la humanidad, que el hombre pisa algo fuera de la Tierra. A través de la radio, dice: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero es un salto gigantesco para la humanidad”.

Desde el interior, Aldrin toma fotos. Sobre la Luna, quedó la pisada del hombre, de un zapato, de 2.131 kg, pero de 340 g. en la Luna.




EVIDENCIAS LUNARES

"Hemos traído rocas ... porque al igual que la piedra Rosetta nos reveló la lengua del antiguo Egipto, estas rocas pueden develar ... el origen de nuestro planeta y de todo el Sistema Solar": Michael Collins

Armstrong inspecciona los alrededores y trata de acostumbrarse a la gravedad lunar, de 1/6 de la terrestre. “Es una superficie polvorienta ... no hay dificultades para moverse ... posee una belleza muy especial ... se parece a los desiertos en Estados Unidos”. Guarda en una bolsita un montón de polvo de la superficie, por si se suspende la misión.

A las 21:11 h. baja Edwin Aldrin, quien sale de espaldas, Armstrong lo fotografía con una cámara Hasselblad. Luego, instala la cámara de tv y ajusta una lente de larga distancia focal, la coloca en una de las patas de la nave. Envía las tomas a la Tierra de una placa que dice: “Aquí, hombres del planeta Tierra, por primera vez pusieron pie en la Luna, en julio de 1969. Venimos en Paz y en nombre de toda la humanidad”, abajo están los nombres de los astronautas: Neil A. Armstrong, Michael Collins y Edwin E. Aldrin y sus firmas, abajo el nombre y firma de Richard Nixon, Presidente de los Estados Unidos.

Luego, colocan un recolector de partículas del viento solar. A las 21:45 h, de una pata de la nave, sacan un tubo con la bandera de los Estados Unidos, hecha de nailon, de 91 x 152 cm, la colocan sobre un asta con forma de escuadra, para aparentar que la bandera ondea en un imaginario viento lunar.

Transportaron y regresaron dos banderas, que fueron a las dos comarcas de la Unión, además dejaron en la Luna, la bandera de la ONU y la de los 135 países que la componían ese año; gran parte de la humanidad faltó: China.

UN TRIUNFO DE LA HUMANIDAD

A las 21:47 h. el Control de la Misión anuncia: “El Presidente de los Estados Unidos está en su despacho y desearía decirles unas palabras”, Armstrong responde: “Será un honor”, un minuto después, los astronautas escuchan al Presidente, quien dice: “Para todos los estadounidenses este habrá de ser el día más grande de nuestra vida y estoy seguro de que los habitantes del mundo entero también se unen a los estadounidenses para reconocer la hazaña que han realizado. Por mérito de lo que han hecho, los cielos forman ahora parte del mundo humano. Mientras nos hablan desde el Mar de la Tranquilidad, nos sentimos inspirados a redoblar esfuerzos para traer paz y tranquilidad a la Tierra. Por un momento privilegiado, la historia entera del hombre, todos los pueblos de esta Tierra son en verdad uno”. Y Armstrong dice: “Gracias Señor Presidente, es un gran honor y privilegio representar no solo a los Estados Unidos sino a los hombres de paz de todas las naciones”.

Finalizada la conversación, recogen piedras que guardan en dos cajas. Colocan detectores para medir sismos, y un reflector de rayos láser para medir la distancia entre la Tierra y la Luna.

Los astronautas parten y se reencuentran en la órbita con Michael Collins.

Quedó sobre la Luna, la base de la araña, de 16.5 toneladas, como testigo mudo de la humanidad aventurera y conquistadora de lo inexplorado y misterioso. german@astropuebla.org





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