/ miércoles 17 de octubre de 2018

Plutón, ¿es o no es un planeta?

La definición de 2006 de “planetas” llevó a Plutón a una nueva categoría: los planetas enanos. La nueva definición generó malestar en muchos astrónomos e incluso en la sociedad; nuevos argumentos pretenden regresarle a Plutón su estatus de planeta.

LAS DEFINICIONES

En la Antigua Grecia vieron que las estrellas parecían fijas, sin movimiento, algo que nosotros mismos observamos, por ejemplo, las tres estrellas del Cinturón de Orión (los famosos Tres Reyes Magos) las observamos igual cada año, desde niños hasta adultos. Las estrellas, sin embargo, sí se mueven pero por su enorme distancia no podemos percibir dicho movimiento.

Entre las estrellas unos luceros se mueven de forma errática, avanzan, se detienen, regresan y retoman su camino. A ellos se les llamó “errantes”, con la palabra griega para ello: “planetés”.

En esta época se conocían solo cinco planetas, los observados a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; con la llegada del telescopio, en 1610, el universo aumentó ante nuestros ojos y nuevos planetas se descubrieron: Urano, en 1781; Ceres, en 1801, considerado planeta hasta mediados del siglo XIX; Neptuno, en 1846 y Plutón, en 1930. No obstante, con nuevos y grandes telescopios se han descubierto varios objetos más allá de Plutón: los transneptunianos.

Para 2006 L’Union Astronómique International (UAI) tenía muchos argumentos para recatalogar a Plutón y los transneptunianos. En aquel año la UAI aprobó una nueva definición de planeta.

Así, un planeta debe cumplir con las siguientes características:

1) Debe girar alrededor del Sol, no ser satélite (luna) de otro planeta.

2) Tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático, es decir, una esfera.

3) Ha limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales, lo que significa que el planeta ya debió haber absorbido todo el material de la órbita, que ahora forma parte del planeta (acreción).

Siendo así, ni Ceres ni Plutón cumplen el número 3: Ceres está dentro del Cinturón de Asteroides y Plutón dentro del Cinturón de Kuiper, sus órbitas están repletas de objetos. Esto hizo necesario una nueva categoría: nacieron los planetas enanos.

Para ser planeta enano, en cambio, se deben cumplir las siguientes características:

1) Debe encontrarse en órbita alrededor del Sol, no rotar a ningún planeta como una de sus lunas.

2) Debe ser de forma esférica como los planetas, es decir, tiene la suficiente gravedad para superar las fuerzas de cuerpo rígido.

3) Aún no ha limpiado su órbita de planetesimales.

Plutón, Ceres y muchos transneptunianos se convirtieron entonces en planetas enanos.

Las definiciones no agradaron a muchos, en parte porque la palabra “enano” es despectiva en la actualidad. También porque en enero de 2006 había despegado la misión New Horizons, la primera en dirigirse a Plutón. Con la misión la NASA celebraba el centenario del nacimiento de Clyde Tombaug, descubridor de Plutón; la nueva definición parecía ofensiva.

Pasaron los años y los ánimos no se calmaron, en tanto, a millones de kilómetros de distancia la sonda espacial New Horizons de la NASA sobrevoló Plutón.

EL NUEVO HORIZONTE

El 14 de julio de 2015 la New Horizons de la NASA, viajando a 46 600 km/h o 13.78 km/s sobrevoló al lejano planeta enano Plutón a 12 500 km de distancia. Poco después sobrevoló a su luna Caronte, a 28 800 km. El presupuesto de la misión impidió dotarla de retrocohetes para que la sonda disminuyera su velocidad y entrara en órbita alrededor de Plutón y, tal vez, aterrizar. Entonces la sonda seguiría de largo.

Después de Plutón, el 1 de enero de 2019 la sonda sobrevolará el objeto 2014 MU69 en el Cinturón de Kuiper a una distancia de 3 500 km.

Tras el sobrevuelo a Plutón las imágenes y mediciones dejaron a todos boquiabiertos.

Gigantescos icebergs o montañas de hielo de más de 3 km de altura flotan sobre un gigantesco glaciar de 870 000 km² de nitrógeno congelado mezclado con metano y monóxido de carbono con una consistencia similar a la pasta de dientes y una forma de corazón, llamado Sputnik planitia. Debajo tal vez exista un océano de agua también congelado, ya que se sospecha la existencia de criovolcanes, esto es, volcanes que expulsan agua congelada. Al igual que la Tierra, Plutón tiene ¡un cielo azul!, aunque el proceso físico de la coloración es diferente. La atmósfera de Plutón está repleta de sustancias orgánicas, metano y nitrógeno (no debe confundirse con “vida”). Hay cambios estacionales increíbles, ciclos del nitrógeno como en la Tierra, donde tenemos ciclos de agua. Además, la inclinación de Plutón y su enorme distancia al Sol hacen que tenga al mismo tiempo ¡hasta dos estaciones diferentes!

Caronte, por su parte, parece que nació de un impacto, pues presenta hielo de agua con amoniaco en su superficie: un cañón de hasta 50 km de largo y 5 de profundidad.

Plutón resultó ser maravilloso y único.

Montañas de hielo al borde de Sputnik Planitia. / NASA

NUEVOS ARGUMENTOS

En septiembre la Universidad de Florida anunció “La reclasificación de asteroides de planetas a no planetas”, que será publicado en su revista Icarus (vol. 319. Feb 19). El nuevo estudio argumenta las razones por las que Plutón sí es un planeta.

El principal argumento va contra la limpieza de las órbitas.

Como vimos, Plutón se encuentra en el Cinturón de Kuiper y su órbita está repleta de rocas de hielo, por lo que su órbita no está limpia.

En la presentación el astrónomo planetario Phillip T. Metzger (autor principal) afirmó que en una investigación sobre los estudios de planetas y asteroides en un periodo de 150 años; solo en uno se mencionó el asunto de las órbitas. Los estudios hablan sobre la diferencia de la morfología y formación entre planetas y asteroides. Para Metzger la definición de 2006 es un retroceso a épocas anteriores a Galileo, pues el astrónomo italiano demostró que en la Luna hay montañas y llamó planetas a las cuatro mayores lunas de Júpiter, aunque orbitaran a otro planeta.

Metzger es contundente al afirmar que, si fuéramos estrictos, ningún planeta cumple con la limpieza orbital. Por ejemplo, en las órbitas de Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y Júpiter hay asteroides. Existen también los satélites troyanos, que son asteroides que comparten la órbita con un planeta estando a cierta distancia por delante y por detrás del planeta. En particular hay troyanos en las órbitas de Marte, Júpiter y Neptuno, siendo los más abundantes los troyanos de Júpiter.

Para Metzger, Plutón es tan rico que debe ser considerado de nuevo como un planeta.

Para que esto suceda, la propuesta debe ser aceptada por L’Union Astronomique International, someterse a votación y obtener una mayoría en los votos.

Si la definición se modifica de nuevo, Plutón sería, una vez más, un planeta, pero también Ceres y tal vez muchos planetas enanos… e incluso si se descarta el orbitar a un planeta, muchas lunas, como nuestra Luna, varias de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, serían también planetas.

Para los autores del estudio lo importante es su morfología y composición, no su órbita.

El lejano planeta enano dejó de ser el inhóspito objeto en el Cinturón de Kuiper que se creía para convertirse en un planeta (aunque enano) más que interesante, a la altura de varias hunas y planetas. Plutón enamoró a todos con su enorme corazón repleto de misterios interesantes. ¿Volverá a ser un planeta? Ya lo veremos.

LAS DEFINICIONES

En la Antigua Grecia vieron que las estrellas parecían fijas, sin movimiento, algo que nosotros mismos observamos, por ejemplo, las tres estrellas del Cinturón de Orión (los famosos Tres Reyes Magos) las observamos igual cada año, desde niños hasta adultos. Las estrellas, sin embargo, sí se mueven pero por su enorme distancia no podemos percibir dicho movimiento.

Entre las estrellas unos luceros se mueven de forma errática, avanzan, se detienen, regresan y retoman su camino. A ellos se les llamó “errantes”, con la palabra griega para ello: “planetés”.

En esta época se conocían solo cinco planetas, los observados a simple vista: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno; con la llegada del telescopio, en 1610, el universo aumentó ante nuestros ojos y nuevos planetas se descubrieron: Urano, en 1781; Ceres, en 1801, considerado planeta hasta mediados del siglo XIX; Neptuno, en 1846 y Plutón, en 1930. No obstante, con nuevos y grandes telescopios se han descubierto varios objetos más allá de Plutón: los transneptunianos.

Para 2006 L’Union Astronómique International (UAI) tenía muchos argumentos para recatalogar a Plutón y los transneptunianos. En aquel año la UAI aprobó una nueva definición de planeta.

Así, un planeta debe cumplir con las siguientes características:

1) Debe girar alrededor del Sol, no ser satélite (luna) de otro planeta.

2) Tiene suficiente masa para que su gravedad supere las fuerzas del cuerpo rígido, de manera que asuma una forma en equilibrio hidrostático, es decir, una esfera.

3) Ha limpiado la vecindad de su órbita de planetesimales, lo que significa que el planeta ya debió haber absorbido todo el material de la órbita, que ahora forma parte del planeta (acreción).

Siendo así, ni Ceres ni Plutón cumplen el número 3: Ceres está dentro del Cinturón de Asteroides y Plutón dentro del Cinturón de Kuiper, sus órbitas están repletas de objetos. Esto hizo necesario una nueva categoría: nacieron los planetas enanos.

Para ser planeta enano, en cambio, se deben cumplir las siguientes características:

1) Debe encontrarse en órbita alrededor del Sol, no rotar a ningún planeta como una de sus lunas.

2) Debe ser de forma esférica como los planetas, es decir, tiene la suficiente gravedad para superar las fuerzas de cuerpo rígido.

3) Aún no ha limpiado su órbita de planetesimales.

Plutón, Ceres y muchos transneptunianos se convirtieron entonces en planetas enanos.

Las definiciones no agradaron a muchos, en parte porque la palabra “enano” es despectiva en la actualidad. También porque en enero de 2006 había despegado la misión New Horizons, la primera en dirigirse a Plutón. Con la misión la NASA celebraba el centenario del nacimiento de Clyde Tombaug, descubridor de Plutón; la nueva definición parecía ofensiva.

Pasaron los años y los ánimos no se calmaron, en tanto, a millones de kilómetros de distancia la sonda espacial New Horizons de la NASA sobrevoló Plutón.

EL NUEVO HORIZONTE

El 14 de julio de 2015 la New Horizons de la NASA, viajando a 46 600 km/h o 13.78 km/s sobrevoló al lejano planeta enano Plutón a 12 500 km de distancia. Poco después sobrevoló a su luna Caronte, a 28 800 km. El presupuesto de la misión impidió dotarla de retrocohetes para que la sonda disminuyera su velocidad y entrara en órbita alrededor de Plutón y, tal vez, aterrizar. Entonces la sonda seguiría de largo.

Después de Plutón, el 1 de enero de 2019 la sonda sobrevolará el objeto 2014 MU69 en el Cinturón de Kuiper a una distancia de 3 500 km.

Tras el sobrevuelo a Plutón las imágenes y mediciones dejaron a todos boquiabiertos.

Gigantescos icebergs o montañas de hielo de más de 3 km de altura flotan sobre un gigantesco glaciar de 870 000 km² de nitrógeno congelado mezclado con metano y monóxido de carbono con una consistencia similar a la pasta de dientes y una forma de corazón, llamado Sputnik planitia. Debajo tal vez exista un océano de agua también congelado, ya que se sospecha la existencia de criovolcanes, esto es, volcanes que expulsan agua congelada. Al igual que la Tierra, Plutón tiene ¡un cielo azul!, aunque el proceso físico de la coloración es diferente. La atmósfera de Plutón está repleta de sustancias orgánicas, metano y nitrógeno (no debe confundirse con “vida”). Hay cambios estacionales increíbles, ciclos del nitrógeno como en la Tierra, donde tenemos ciclos de agua. Además, la inclinación de Plutón y su enorme distancia al Sol hacen que tenga al mismo tiempo ¡hasta dos estaciones diferentes!

Caronte, por su parte, parece que nació de un impacto, pues presenta hielo de agua con amoniaco en su superficie: un cañón de hasta 50 km de largo y 5 de profundidad.

Plutón resultó ser maravilloso y único.

Montañas de hielo al borde de Sputnik Planitia. / NASA

NUEVOS ARGUMENTOS

En septiembre la Universidad de Florida anunció “La reclasificación de asteroides de planetas a no planetas”, que será publicado en su revista Icarus (vol. 319. Feb 19). El nuevo estudio argumenta las razones por las que Plutón sí es un planeta.

El principal argumento va contra la limpieza de las órbitas.

Como vimos, Plutón se encuentra en el Cinturón de Kuiper y su órbita está repleta de rocas de hielo, por lo que su órbita no está limpia.

En la presentación el astrónomo planetario Phillip T. Metzger (autor principal) afirmó que en una investigación sobre los estudios de planetas y asteroides en un periodo de 150 años; solo en uno se mencionó el asunto de las órbitas. Los estudios hablan sobre la diferencia de la morfología y formación entre planetas y asteroides. Para Metzger la definición de 2006 es un retroceso a épocas anteriores a Galileo, pues el astrónomo italiano demostró que en la Luna hay montañas y llamó planetas a las cuatro mayores lunas de Júpiter, aunque orbitaran a otro planeta.

Metzger es contundente al afirmar que, si fuéramos estrictos, ningún planeta cumple con la limpieza orbital. Por ejemplo, en las órbitas de Mercurio, Venus, la Tierra, Marte y Júpiter hay asteroides. Existen también los satélites troyanos, que son asteroides que comparten la órbita con un planeta estando a cierta distancia por delante y por detrás del planeta. En particular hay troyanos en las órbitas de Marte, Júpiter y Neptuno, siendo los más abundantes los troyanos de Júpiter.

Para Metzger, Plutón es tan rico que debe ser considerado de nuevo como un planeta.

Para que esto suceda, la propuesta debe ser aceptada por L’Union Astronomique International, someterse a votación y obtener una mayoría en los votos.

Si la definición se modifica de nuevo, Plutón sería, una vez más, un planeta, pero también Ceres y tal vez muchos planetas enanos… e incluso si se descarta el orbitar a un planeta, muchas lunas, como nuestra Luna, varias de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, serían también planetas.

Para los autores del estudio lo importante es su morfología y composición, no su órbita.

El lejano planeta enano dejó de ser el inhóspito objeto en el Cinturón de Kuiper que se creía para convertirse en un planeta (aunque enano) más que interesante, a la altura de varias hunas y planetas. Plutón enamoró a todos con su enorme corazón repleto de misterios interesantes. ¿Volverá a ser un planeta? Ya lo veremos.

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