/ lunes 28 de febrero de 2022

Kuwik Chuchut, la extraordinaria comunidad de Puebla que atesora la abeja melipona

El frío y huracanes como Grace son los principales enemigos de la abeja melipona

Kuwik Chuchut es una comunidad del municipio de Huehuetla, un lugar rico en vegetación y con un tesoro que pocos conocen: la abeja melipona, un insecto que se caracteriza por no tener aguijón, así como por las bondades de la miel que produce. No obstante, cuando pasó el Huracán Grace en Puebla, la flora de este lugar no volvió a ser igual, por lo que las abejas se encuentran débiles y los colmeneros temen que este año no produzcan la cantidad de miel esperada.

La comunidad de Kuwik Chuchut, enclavada en la sierra norte de Puebla, está llena de color. Desde que llegas al sitio huele a flores y frutas. Es un paraíso para las abejas, dicen los pobladores. Las fuentes de trabajo de los habitantes son el campo y la producción de colmenas. Ambas actividades los llenan de satisfacción, pues están seguros que estas dos tareas dan un equilibrio al medio ambiente.

En un gran porcentaje, las personas de este lugar hablan la lengua totonaca, incluso hay escuelas bilingües, porque están seguros que Kuwik Chuchut es un pueblo fundador de la cultura totonaca y al igual que los mayas, creen que la abeja melipona es sagrada.

En este lugar hay desde los meliponicultores grandes, que tienen más de 200 cajones de abejas en sus hogares, hasta los más pequeños, que cuentan con dos o tres cajas de madera que se convertirán en los hogares de las abejas, para así iniciar sus primeros pasos en la meliponicultura.

Kuwik Chuchut, fue afectado por el huracán Grace. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla


LOS BENEFICIOS DE LA MIEL DE LA ABEJA MELIPONA

El señor Manuel García, de 83 años de edad, y su hijo, Mauro García, de 53, cuentan con 270 cajones de abejas meliponas. Ellos son testigos de los beneficios de la miel, pues Mauro comenzó a tener problemas de la vista y al colocarse un poco diariamente, su mal acabó. Al ser una familia beneficiada por los productos de esta abeja comenzaron su propio meliponario en 2009. Este pequeño insecto les ayudó económicamente ya que “es muy noble”, no necesitan tanto tiempo para cuidarlas y son más sociables que la abeja melífera, que es la amarilla con negro, no se matan entre ellas, sino que buscan protegerse y, si hay más de una reina, se van a otro panal.

Pero no solo eso, la familia García asegura que la miel de la melipona sirve para cicatrizar, mejorar el sistema respiratorio, para quitar la carnosidad de los ojos, para la salud fetal y hasta para ser más fértil. “Este animal lo que tiene de pequeño, lo tiene de medicinal”, comparten.

Anteriormente, sus meliponarios los hacían en ollas de barro, pero en el proceso de sacar la miel lastimaban a las abejas y sus huevos, por ello decidieron actualizarse y a pesar de la edad de don Manuel y de una enfermedad que tiene en la pierna, toma cursos de meliponicultura para darle una mejor vida a sus “abejitas con poderes curativos”.

Otro productor es el señor Adelfo G. Esteban. Él lleva alrededor de 30 años dedicándose a la producción de esta abeja, al principio tenía pocos cajones, pero gobiernos pasados le regalaron 50 más, para que preservara a la melipona y que pudiera ayudarse económicamente.

Para Kuwik Chuchut las “abejitas con poderes curativos”. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla

Para llegar a su hogar desde la entrada de la comunidad tiene que pasar un camino de aproximadamente 15 minutos, donde no hay espacio para vehículos, así que se cruza un sendero lleno de naturaleza, con árboles de naranja, lima, mamey, capulines, entre otros frutos y está lleno de pájaros, así como flores. Este trayecto es un obsequio a la vista y un regalo para las abejas que gustan de este entorno.

El señor Adelfo cree que las mieles, así como las ceras que producen, son medicinales y que es un orgullo dedicarse a su cuidado, por eso motivó a su hijo a seguir con la tradición, luego a su nuera y ahora a su nieto Yahir García, de 4 años, quien sabe todo el proceso del cultivo, las quiere y las respeta, pues, aunque no pican, el niño sabe que “muerden” para defenderse entre ellas.

HURACÁN GRACE AFECTÓ LA COSECHA

Sin embargo, no todo ha sido fácil. En septiembre del año pasado el huracán Grace pasó por el estado de Puebla y 54 municipios fueron declarados como zonas de desastre, entre ellos Huehuetla. Las familias antes mencionadas perdieron entre el 30 y 40 por ciento de sus abejas.

En Kuwik Chuchut, la abeja melipona es sagrada. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla


El huracán tumbó árboles y con su caída lastimaron muchas flores que eran las preferidas de las abejas por su tipo de polen o néctar. De acuerdo con el calendario de los pobladores, tuvieron que brotar desde hace un mes, pero esto no ocurrió, lo que ha provocado que las abejas no se alimenten de manera correcta, estén débiles y que no produzcan miel.

También hubo un cambio climático desde que Grace tocó el territorio. Los huehuetlenses tenían los pronósticos por mes de lluvias, así como fríos y desde septiembre que ocurrió lo del huracán, estas predicciones ya no se acoplan a lo que ellos sabían y la temporada de mal clima comenzó desde febrero y el frío ha hecho que varias abejas mueran.

Tanto la familia García como la del señor Adelfo compartieron que producían alrededor de 100 litros para esta temporada, pero “si bien les va” este año sólo tendrán 30 y los tratarán de vender en las comunidades aledañas y quedarse con un poco para curarse en caso de enfermar. La realidad es que están a la deriva, ya que este mes, pero en años anteriores, ya tenían suficiente producto, y ahora, al abrir sus cajas, están casi secas.

Todos los meliponicultores tienen un trabajo extra por casos como estos. Por ejemplo, Adelfo es parte de un grupo de huapango y Mauro se dedica al campo, pero están preocupados. Si no hay miel, no hay dinero, y si no hay dinero, no habrá inversión para traspasar los cajones de las crías el próximo año.

En Kuwik Chuchut, las personas hablan la lengua totonaca. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla

A lo mejor este año no habrá cosecha, toda la vegetación se perjudicó y desde que pasó el huracán el clima también cambió. No sabemos que hizo Grace, pero hace mucho frío y las abejas ya no salen, se quedan en la entrada, en la trompeta de la colmena lamentaron.

La comunidad de Kuwik Chuchut, enclavada en la sierra norte de Puebla, está llena de color. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla


USAN MULTIVITAMÍNICOS PARA ALIMENTARLAS

Ante esta situación ha tenido que intervenir el DIF de dicho municipio, que ha gestionado cursos con la Secretaría de Desarrollo Rural para duplicar colonias a través de los talleres de cajones tecnificados, traspaso, alimentación y buenas prácticas de la cosecha.

Aldo Martínez Dorantes se dedica a la crianza de las abejas en Huehuetla, a menor escala, pero también es el que difunde este tipo de actividades con los apicultores.

En entrevista con este medio, explicó que las meliponas no se adaptan muy bien en climas fríos y debido a que “las cabañuelas” no fueron compatibles con sus pronósticos, los productores tienen que aprender nuevas técnicas para poder enfrentar este nuevo reto.

En las últimas reuniones de los cursos han explicado cómo alimentar a las abejas a raíz de la escasez de flores. La propuesta consiste en hacerlo a través de un multivitamínico preparado con agua y su propia miel, pero han tenido que cooperarse entre ellos para solicitarlo, ya que se pide por encargo y no es tan barato. En el caso de Aldo tuvo que dividirse el costo final con tres amigos para que todos pudieran aplicarlo en sus meliponarios.

Expuso que los apicultores aún dudan de estas nuevas técnicas, pues temen que afecten la miel y que ya no sea “tan pura” como antes, pero el objetivo es que todos tengan el conocimiento y que individualmente decidan si ocuparlo o no. El frío es su principal enemigo actualmente y “nadie puede contra la madre naturaleza”.

Kuwik Chuchut, la comunidad de Puebla que atesora la abeja melipona. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla

Pese al panorama no tan favorecedor, siguen creciendo los interesados en ser parte del grupo de los meliponinos, como Miguel Esteban, quien no quiso quedarse atrás y adquirió recientemente algunos cajones de meliponas. Aún está aprendiendo todo lo que conlleva este proceso. Tiene fe en que pronto el clima mejorará y sus abejas darán frutos.

Invirtió una parte de sus ahorros para adquirir los cajones. Como un amigo se los vendió, el costo fue menor, pero cada uno cuesta alrededor de 2 mil pesos en Huehuetla.

Este hombre no es el único que quiere unirse a este mundo, hay varios pobladores que sólo están esperando tener mejor economía o que el clima mejore para convertirse en meliponicultores. No sólo por lo económico, sino por el orgullo que representa en la comunidad y porque saben que esta miel, a diferencia de la producida por las otras abejas, es más beneficiosa y les ayudará a contrarrestar el efecto de algunas enfermedades.

Kuwik Chuchut es una comunidad del municipio de Huehuetla, un lugar rico en vegetación y con un tesoro que pocos conocen: la abeja melipona, un insecto que se caracteriza por no tener aguijón, así como por las bondades de la miel que produce. No obstante, cuando pasó el Huracán Grace en Puebla, la flora de este lugar no volvió a ser igual, por lo que las abejas se encuentran débiles y los colmeneros temen que este año no produzcan la cantidad de miel esperada.

La comunidad de Kuwik Chuchut, enclavada en la sierra norte de Puebla, está llena de color. Desde que llegas al sitio huele a flores y frutas. Es un paraíso para las abejas, dicen los pobladores. Las fuentes de trabajo de los habitantes son el campo y la producción de colmenas. Ambas actividades los llenan de satisfacción, pues están seguros que estas dos tareas dan un equilibrio al medio ambiente.

En un gran porcentaje, las personas de este lugar hablan la lengua totonaca, incluso hay escuelas bilingües, porque están seguros que Kuwik Chuchut es un pueblo fundador de la cultura totonaca y al igual que los mayas, creen que la abeja melipona es sagrada.

En este lugar hay desde los meliponicultores grandes, que tienen más de 200 cajones de abejas en sus hogares, hasta los más pequeños, que cuentan con dos o tres cajas de madera que se convertirán en los hogares de las abejas, para así iniciar sus primeros pasos en la meliponicultura.

Kuwik Chuchut, fue afectado por el huracán Grace. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla


LOS BENEFICIOS DE LA MIEL DE LA ABEJA MELIPONA

El señor Manuel García, de 83 años de edad, y su hijo, Mauro García, de 53, cuentan con 270 cajones de abejas meliponas. Ellos son testigos de los beneficios de la miel, pues Mauro comenzó a tener problemas de la vista y al colocarse un poco diariamente, su mal acabó. Al ser una familia beneficiada por los productos de esta abeja comenzaron su propio meliponario en 2009. Este pequeño insecto les ayudó económicamente ya que “es muy noble”, no necesitan tanto tiempo para cuidarlas y son más sociables que la abeja melífera, que es la amarilla con negro, no se matan entre ellas, sino que buscan protegerse y, si hay más de una reina, se van a otro panal.

Pero no solo eso, la familia García asegura que la miel de la melipona sirve para cicatrizar, mejorar el sistema respiratorio, para quitar la carnosidad de los ojos, para la salud fetal y hasta para ser más fértil. “Este animal lo que tiene de pequeño, lo tiene de medicinal”, comparten.

Anteriormente, sus meliponarios los hacían en ollas de barro, pero en el proceso de sacar la miel lastimaban a las abejas y sus huevos, por ello decidieron actualizarse y a pesar de la edad de don Manuel y de una enfermedad que tiene en la pierna, toma cursos de meliponicultura para darle una mejor vida a sus “abejitas con poderes curativos”.

Otro productor es el señor Adelfo G. Esteban. Él lleva alrededor de 30 años dedicándose a la producción de esta abeja, al principio tenía pocos cajones, pero gobiernos pasados le regalaron 50 más, para que preservara a la melipona y que pudiera ayudarse económicamente.

Para Kuwik Chuchut las “abejitas con poderes curativos”. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla

Para llegar a su hogar desde la entrada de la comunidad tiene que pasar un camino de aproximadamente 15 minutos, donde no hay espacio para vehículos, así que se cruza un sendero lleno de naturaleza, con árboles de naranja, lima, mamey, capulines, entre otros frutos y está lleno de pájaros, así como flores. Este trayecto es un obsequio a la vista y un regalo para las abejas que gustan de este entorno.

El señor Adelfo cree que las mieles, así como las ceras que producen, son medicinales y que es un orgullo dedicarse a su cuidado, por eso motivó a su hijo a seguir con la tradición, luego a su nuera y ahora a su nieto Yahir García, de 4 años, quien sabe todo el proceso del cultivo, las quiere y las respeta, pues, aunque no pican, el niño sabe que “muerden” para defenderse entre ellas.

HURACÁN GRACE AFECTÓ LA COSECHA

Sin embargo, no todo ha sido fácil. En septiembre del año pasado el huracán Grace pasó por el estado de Puebla y 54 municipios fueron declarados como zonas de desastre, entre ellos Huehuetla. Las familias antes mencionadas perdieron entre el 30 y 40 por ciento de sus abejas.

En Kuwik Chuchut, la abeja melipona es sagrada. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla


El huracán tumbó árboles y con su caída lastimaron muchas flores que eran las preferidas de las abejas por su tipo de polen o néctar. De acuerdo con el calendario de los pobladores, tuvieron que brotar desde hace un mes, pero esto no ocurrió, lo que ha provocado que las abejas no se alimenten de manera correcta, estén débiles y que no produzcan miel.

También hubo un cambio climático desde que Grace tocó el territorio. Los huehuetlenses tenían los pronósticos por mes de lluvias, así como fríos y desde septiembre que ocurrió lo del huracán, estas predicciones ya no se acoplan a lo que ellos sabían y la temporada de mal clima comenzó desde febrero y el frío ha hecho que varias abejas mueran.

Tanto la familia García como la del señor Adelfo compartieron que producían alrededor de 100 litros para esta temporada, pero “si bien les va” este año sólo tendrán 30 y los tratarán de vender en las comunidades aledañas y quedarse con un poco para curarse en caso de enfermar. La realidad es que están a la deriva, ya que este mes, pero en años anteriores, ya tenían suficiente producto, y ahora, al abrir sus cajas, están casi secas.

Todos los meliponicultores tienen un trabajo extra por casos como estos. Por ejemplo, Adelfo es parte de un grupo de huapango y Mauro se dedica al campo, pero están preocupados. Si no hay miel, no hay dinero, y si no hay dinero, no habrá inversión para traspasar los cajones de las crías el próximo año.

En Kuwik Chuchut, las personas hablan la lengua totonaca. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla

A lo mejor este año no habrá cosecha, toda la vegetación se perjudicó y desde que pasó el huracán el clima también cambió. No sabemos que hizo Grace, pero hace mucho frío y las abejas ya no salen, se quedan en la entrada, en la trompeta de la colmena lamentaron.

La comunidad de Kuwik Chuchut, enclavada en la sierra norte de Puebla, está llena de color. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla


USAN MULTIVITAMÍNICOS PARA ALIMENTARLAS

Ante esta situación ha tenido que intervenir el DIF de dicho municipio, que ha gestionado cursos con la Secretaría de Desarrollo Rural para duplicar colonias a través de los talleres de cajones tecnificados, traspaso, alimentación y buenas prácticas de la cosecha.

Aldo Martínez Dorantes se dedica a la crianza de las abejas en Huehuetla, a menor escala, pero también es el que difunde este tipo de actividades con los apicultores.

En entrevista con este medio, explicó que las meliponas no se adaptan muy bien en climas fríos y debido a que “las cabañuelas” no fueron compatibles con sus pronósticos, los productores tienen que aprender nuevas técnicas para poder enfrentar este nuevo reto.

En las últimas reuniones de los cursos han explicado cómo alimentar a las abejas a raíz de la escasez de flores. La propuesta consiste en hacerlo a través de un multivitamínico preparado con agua y su propia miel, pero han tenido que cooperarse entre ellos para solicitarlo, ya que se pide por encargo y no es tan barato. En el caso de Aldo tuvo que dividirse el costo final con tres amigos para que todos pudieran aplicarlo en sus meliponarios.

Expuso que los apicultores aún dudan de estas nuevas técnicas, pues temen que afecten la miel y que ya no sea “tan pura” como antes, pero el objetivo es que todos tengan el conocimiento y que individualmente decidan si ocuparlo o no. El frío es su principal enemigo actualmente y “nadie puede contra la madre naturaleza”.

Kuwik Chuchut, la comunidad de Puebla que atesora la abeja melipona. Foto: Bibiana Diaz | El Sol de Puebla

Pese al panorama no tan favorecedor, siguen creciendo los interesados en ser parte del grupo de los meliponinos, como Miguel Esteban, quien no quiso quedarse atrás y adquirió recientemente algunos cajones de meliponas. Aún está aprendiendo todo lo que conlleva este proceso. Tiene fe en que pronto el clima mejorará y sus abejas darán frutos.

Invirtió una parte de sus ahorros para adquirir los cajones. Como un amigo se los vendió, el costo fue menor, pero cada uno cuesta alrededor de 2 mil pesos en Huehuetla.

Este hombre no es el único que quiere unirse a este mundo, hay varios pobladores que sólo están esperando tener mejor economía o que el clima mejore para convertirse en meliponicultores. No sólo por lo económico, sino por el orgullo que representa en la comunidad y porque saben que esta miel, a diferencia de la producida por las otras abejas, es más beneficiosa y les ayudará a contrarrestar el efecto de algunas enfermedades.

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