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Popcorns: Warcraft

Por Gustavo Barrientos

Para poder hacer una crítica que realmente tenga en cuenta todos los elementos de esta película es imperativo haber jugado a World of Warcraft. Si bien es cierto que una película ha de gustar a todos (se supone), esta está hecha por un fan de Warcraft y era inevitable que la hiciera para todos. Yo nunca he jugado World of Warcraft pero sí he estado muy cerca de quien lo ha hecho, así que trataré de ser lo más justo para todos.

El pacífico reino de Azeroth está a punto de entrar en guerra para enfrentarse a unos terribles invasores: orcos guerreros que han dejado su destruido mundo para colonizar otro. Al abrirse un portal que conecta ambos mundos, un ejército se enfrenta a la destrucción, y el otro, a la extinción. Dos héroes, uno en cada bando, están a punto de chocar en un enfrentamiento que cambiará el destino de su familia, su pueblo y su hogar. Así, empieza una espectacular saga de poder y sacrificio donde se descubren las numerosas caras de la guerra y donde cada uno lucha por lo suyo.

Los fans dicen que estamos ante la mejor adaptación de un videojuego jamás hecha en toda la historia, y se defienden diciendo que la cinta muestra detalles geográficos, culturales, mencionados en el juego, un juego que por cierto, congrega a muchos usuarios de todas partes del mundo que se conectaban a través de Internet para utilizar un personaje, ya sea orco o humano, y así realizar tareas con el fin de conseguir más objetivos, armas, hechizos y demás cuestiones, que siempre lo vi como un juego bastante adictivo pero que establecía un universo y una mitología bastante definida.

Duncan Jones se ha especializado en películas de menos producción, siendo esta su primera cinta de mayores capitales; a mi parecer le quedó grande el paquete y se dejó llevar por un montón de efectos, peleas y ambientación, descuidó el guión notablemente. Definitivamente, este mundo de fantasía no es para mí.

 

Twitter: @gusipacio