/ miércoles 8 de septiembre de 2021

Crece 10% población analfabeta en una década en Puebla

Cinco municipios presentan el mayor rezago: Teopatlán, Zoquitlán, Olintla, Huehuetla y Tlaltempan

“Sentí feo cuando ya no fui a la escuela”, recuerda la señora Rosalina Olvera, quien a sus 81 años solo sabe escribir su nombre, aunque sí sabe leer, porque la necesidad la obligó a reforzar este último conocimiento. Ella es una persona considerada con analfabetismo, ya que no domina la escritura. En 10 años, la población analfabeta del estado creció 10 por ciento, al pasar de 412 mil personas en 2010 a 436 mil en 2020.

En el marco del Día Internacional de la Alfabetización, que se conmemora este 8 de septiembre, la también madre de ocho hijos narró a EL SOL DE PUEBLA que no tuvo la oportunidad de concluir la primaria y aprender correctamente a escribir, sólo conservó la habilidad de firmar con su nombre porque así se lo exigió la necesidad de hacer diversos trámites.

La principal barrera para que siguiera estudiando fue la orfandad, ya que a los 11 años quedó a cargo de sus abuelos, quienes decidieron que ya no la enviarían al cuarto grado de primaria porque la necesitaban en las labores del hogar y del campo. Así se lo informaron a su madre antes de que falleciera.

Rosita, como le dice su familia de cariño, explicó que cuando se casó a los 16 años, el deseo de aprender también quedó de lado porque se dedicó a cuidar a su familia. Todavía considera que no ha tenido la necesidad de aprender a escribir, porque cuando requiere hacerlo tiene para eso a su esposo, hijos o algún nieto.

“Nos tocó todavía el machismo, antes estaba la gente más cerrada. Siempre la responsabilidad la cargo él, mi marido, de los papeles de la escuela de los hijos, del campo, de las cuentas de lo que se vendía, entonces yo dejé de practicar y luego el quehacer de la casa, de los hijos, del ganado, pues ya no me dejó, pero, aunque sea, sé lo principal”, dijo.

Rosita atribuye a la religión el hecho de que no haya olvidado leer, pues siguió practicando cuando acudía a la iglesia y debía participar leyendo en los rosarios o misas, actividades en donde la escritura no le fue necesaria.

Contrario a ella, su esposo Víctor Flores, de 86 años, sí sabe leer y escribir porque “medio aprendió cuando fue a la escuela” y reforzó sus conocimientos hace seis años a través del Instituto Estatal de Educación para los Adultos (IEEA).

Recordó que recibió emocionado las clases en su domicilio y concluyó las actividades para acreditar la primaria, aunque su esposa no quiso hacerlo porque se desanimó cuando no pudo concentrarse en el contenido de los libros.

“Fue el destino que nos tocó”, dijo don Víctor, quien platicó que de niño siempre llegaba tarde a la escuela porque debía ayudar a su papá en el campo y cuando llegó el momento de pasar a cuarto grado dejó de asistir porque ya no se lo permitieron.

“Hubo un maestro que me animaba a que siguiera estudiando y le pidió permiso a mi papá para que fuera a estudiar por otro lado, a mi sí me gustaba, pero mi papá no me dejó, entonces hasta ahí llegue”, narró.

EL MACHISMO Y LA PENA, BARRERAS PARA LA ALFABETIZACIÓN

Cuestiones socioculturales como el machismo y la vergüenza son de las principales barreras para la alfabetización en la entidad poblana, así lo señaló Carmen Oralia Lozano Camacho, directora de Fortalecimiento Operativo del Instituto Estatal de Educación para los Adultos (IEEA).

Como ejemplo, citó el municipio de Cuetzalan, uno de los pueblos mágicos del estado en donde los trabajadores del Instituto lidian con los usos y costumbres para enseñar a leer y escribir a la población, sobre todo a las mujeres.

“Es un factor totalmente cultural, las mujeres normalmente se dedican a la casa, es difícil realmente, a veces nuestros asesores tienen que pedirle permiso al marido para que ellas puedan estudiar, incluso si estudian, el día que es el examen pedirles permiso para que hagan el examen. Ha habido casos en donde está, literal, la mamá cargando al hijo haciendo examen, el esposo y la mamá esperando afuera, es un factor social que tenemos en muchas de las comunidades”.

Lozano dijo que para el Instituto los municipios con problemas de analfabetismo a los que más trabajo cuesta atender por factores como la distancia, la economía y aspectos socioculturales son Huauchinango, Ajalpan, Tehuacán y Cuetzalan del Progreso.

Explicó que actualmente mil 623 instructores certificados atienden a más de 51 mil 27 educandos mayores de 15 años en 112 plazas comunitarias, mediante un modelo híbrido, a causa de la pandemia de la Covid-19.

De dicha cifra, desglosó que 11 mil 178 alumnos pertenecen al nivel inicial, es decir que están en proceso de alfabetización porque no saben leer ni escribir, mientras que 17 mil 865 cursan el intermedio (primaria) y 21 mil 984 el avanzado (secundaria).

PUEBLA, SÉPTIMO LUGAR NACIONAL EN ANALFABETISMO

Puebla ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en personas mayores de 15 años que no saben leer y escribir un recado, que es como se define la condición del analfabetismo, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En la entidad siete de cada 100 personas con dicho rango de edad son analfabetas, es decir 436 mil personas, el equivalente a la población de San Martín Texmelucan, San Andrés y San Pedro Cholula. Dicha cifra es superior a la media nacional en la que solo son 5 de cada 100 mexicanos los que no tienen conocimientos de lectura y escritura.

Lo anterior demuestra que el analfabetismo ha tenido un incremento en la última década, ya que en 2010 eran 412 mil 795 personas en dicha condición y para el año pasado se contabilizaron 436 mil 309, es decir 23 mil 514 más.

Los datos del INEGI precisan que las personas mayores de 75 años son las más afectadas, al representar el 35.9 por ciento del total de la población analfabeta, seguido de quienes tienen entre 60 y 74 años con un 18.3 por ciento y quienes están entre los 45 y 59 años, que son el 8.5 por ciento.

Además, las mujeres son la mayoría en analfabetismo, al representar el 65.36 por ciento de las personas que no saben leer y escribir, en contraste con el 34.64 por ciento de los hombres.

MUNICIPIOS CON MÁS ANALFABETISMO

La Encuesta Intercensal realizada por el INEGI demuestra que son 22 municipios de la entidad poblana los que presentan niveles de analfabetismo superiores a la media estatal, que es del 8.3 por ciento.

Los cinco municipios con mayores problemas de analfabetismo son Teopatlán, con el 37.4 por ciento de su población con dicho problema; Zoquitlán (37.2); Olintla (35 por ciento); Huehuetla (34.9) y Tlaltempan (34.7)

“Sentí feo cuando ya no fui a la escuela”, recuerda la señora Rosalina Olvera, quien a sus 81 años solo sabe escribir su nombre, aunque sí sabe leer, porque la necesidad la obligó a reforzar este último conocimiento. Ella es una persona considerada con analfabetismo, ya que no domina la escritura. En 10 años, la población analfabeta del estado creció 10 por ciento, al pasar de 412 mil personas en 2010 a 436 mil en 2020.

En el marco del Día Internacional de la Alfabetización, que se conmemora este 8 de septiembre, la también madre de ocho hijos narró a EL SOL DE PUEBLA que no tuvo la oportunidad de concluir la primaria y aprender correctamente a escribir, sólo conservó la habilidad de firmar con su nombre porque así se lo exigió la necesidad de hacer diversos trámites.

La principal barrera para que siguiera estudiando fue la orfandad, ya que a los 11 años quedó a cargo de sus abuelos, quienes decidieron que ya no la enviarían al cuarto grado de primaria porque la necesitaban en las labores del hogar y del campo. Así se lo informaron a su madre antes de que falleciera.

Rosita, como le dice su familia de cariño, explicó que cuando se casó a los 16 años, el deseo de aprender también quedó de lado porque se dedicó a cuidar a su familia. Todavía considera que no ha tenido la necesidad de aprender a escribir, porque cuando requiere hacerlo tiene para eso a su esposo, hijos o algún nieto.

“Nos tocó todavía el machismo, antes estaba la gente más cerrada. Siempre la responsabilidad la cargo él, mi marido, de los papeles de la escuela de los hijos, del campo, de las cuentas de lo que se vendía, entonces yo dejé de practicar y luego el quehacer de la casa, de los hijos, del ganado, pues ya no me dejó, pero, aunque sea, sé lo principal”, dijo.

Rosita atribuye a la religión el hecho de que no haya olvidado leer, pues siguió practicando cuando acudía a la iglesia y debía participar leyendo en los rosarios o misas, actividades en donde la escritura no le fue necesaria.

Contrario a ella, su esposo Víctor Flores, de 86 años, sí sabe leer y escribir porque “medio aprendió cuando fue a la escuela” y reforzó sus conocimientos hace seis años a través del Instituto Estatal de Educación para los Adultos (IEEA).

Recordó que recibió emocionado las clases en su domicilio y concluyó las actividades para acreditar la primaria, aunque su esposa no quiso hacerlo porque se desanimó cuando no pudo concentrarse en el contenido de los libros.

“Fue el destino que nos tocó”, dijo don Víctor, quien platicó que de niño siempre llegaba tarde a la escuela porque debía ayudar a su papá en el campo y cuando llegó el momento de pasar a cuarto grado dejó de asistir porque ya no se lo permitieron.

“Hubo un maestro que me animaba a que siguiera estudiando y le pidió permiso a mi papá para que fuera a estudiar por otro lado, a mi sí me gustaba, pero mi papá no me dejó, entonces hasta ahí llegue”, narró.

EL MACHISMO Y LA PENA, BARRERAS PARA LA ALFABETIZACIÓN

Cuestiones socioculturales como el machismo y la vergüenza son de las principales barreras para la alfabetización en la entidad poblana, así lo señaló Carmen Oralia Lozano Camacho, directora de Fortalecimiento Operativo del Instituto Estatal de Educación para los Adultos (IEEA).

Como ejemplo, citó el municipio de Cuetzalan, uno de los pueblos mágicos del estado en donde los trabajadores del Instituto lidian con los usos y costumbres para enseñar a leer y escribir a la población, sobre todo a las mujeres.

“Es un factor totalmente cultural, las mujeres normalmente se dedican a la casa, es difícil realmente, a veces nuestros asesores tienen que pedirle permiso al marido para que ellas puedan estudiar, incluso si estudian, el día que es el examen pedirles permiso para que hagan el examen. Ha habido casos en donde está, literal, la mamá cargando al hijo haciendo examen, el esposo y la mamá esperando afuera, es un factor social que tenemos en muchas de las comunidades”.

Lozano dijo que para el Instituto los municipios con problemas de analfabetismo a los que más trabajo cuesta atender por factores como la distancia, la economía y aspectos socioculturales son Huauchinango, Ajalpan, Tehuacán y Cuetzalan del Progreso.

Explicó que actualmente mil 623 instructores certificados atienden a más de 51 mil 27 educandos mayores de 15 años en 112 plazas comunitarias, mediante un modelo híbrido, a causa de la pandemia de la Covid-19.

De dicha cifra, desglosó que 11 mil 178 alumnos pertenecen al nivel inicial, es decir que están en proceso de alfabetización porque no saben leer ni escribir, mientras que 17 mil 865 cursan el intermedio (primaria) y 21 mil 984 el avanzado (secundaria).

PUEBLA, SÉPTIMO LUGAR NACIONAL EN ANALFABETISMO

Puebla ocupa el séptimo lugar a nivel nacional en personas mayores de 15 años que no saben leer y escribir un recado, que es como se define la condición del analfabetismo, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En la entidad siete de cada 100 personas con dicho rango de edad son analfabetas, es decir 436 mil personas, el equivalente a la población de San Martín Texmelucan, San Andrés y San Pedro Cholula. Dicha cifra es superior a la media nacional en la que solo son 5 de cada 100 mexicanos los que no tienen conocimientos de lectura y escritura.

Lo anterior demuestra que el analfabetismo ha tenido un incremento en la última década, ya que en 2010 eran 412 mil 795 personas en dicha condición y para el año pasado se contabilizaron 436 mil 309, es decir 23 mil 514 más.

Los datos del INEGI precisan que las personas mayores de 75 años son las más afectadas, al representar el 35.9 por ciento del total de la población analfabeta, seguido de quienes tienen entre 60 y 74 años con un 18.3 por ciento y quienes están entre los 45 y 59 años, que son el 8.5 por ciento.

Además, las mujeres son la mayoría en analfabetismo, al representar el 65.36 por ciento de las personas que no saben leer y escribir, en contraste con el 34.64 por ciento de los hombres.

MUNICIPIOS CON MÁS ANALFABETISMO

La Encuesta Intercensal realizada por el INEGI demuestra que son 22 municipios de la entidad poblana los que presentan niveles de analfabetismo superiores a la media estatal, que es del 8.3 por ciento.

Los cinco municipios con mayores problemas de analfabetismo son Teopatlán, con el 37.4 por ciento de su población con dicho problema; Zoquitlán (37.2); Olintla (35 por ciento); Huehuetla (34.9) y Tlaltempan (34.7)

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