/ viernes 12 de julio de 2019

Esta fue la última conversación que migrante fallecida en EU tuvo con su padre

Adriana y José salieron de Cacaloxúchitl hace 20 años sin imaginar que jamás regresarían con vida a la tierra que los vio nacer

Fue en la junta auxiliar de Cacaloxúchitl, perteneciente al municipio de Huaquechula, donde Adriana y José partieron hace más de 20 años a Estados Unidos con un objetivo en común: buscar el Sueño Americano, sin imaginarse, que ya nunca volverían con vida a su pueblo natal.

Demetrio Báez, papá de Adriana, abrió las puertas de su casa y corazón para compartir esta triste noticia, y es que desde que su hija y yerno partieron al país vecino, nunca regresaron a casa, ni mucho menos volvieron a sentir un abrazo de su familia.

“No quiero que a ninguna persona le pase esto, es muy doloroso el caso que le ocurrió a mi hija”, lamentó al recordar que Adriana fue una persona muy trabajadora, con un deseo enorme de regresar a su pueblo, de conseguir un terreno y disfrutar el resto de sus años con sus padres, sin embargo, su luz se apagó el domingo a lado de su esposo e hija.

“Yo aún hablé con ellos el sábado”, narra don Demetrio:

- Me saludó mi hija: ¿Cómo estás papá?

- Le respondí: bien mijita, acá trabajando para el pan de cada día

- Me respondió: Papi ya no trabajes

- Ay mijita, pues debo de trabajar. Pero su última palabra fue: “ya no trabajes papito”.


Antonia Ramírez, madre de Adriana sólo desea que el gobierno le brinde su apoyo para ver a sus hijos por última vez, ya que han solicitado ayuda para la repatriación de los cuerpos en coordinación con el gobierno del estado y el municipio de Huaquechula. “Recuerdo a mi hija con mucho cariño, con mucho afecto, pero ya no pude abrazarlos”.

La familia Cardoso Báez viajaba en su auto particular al sur de Nueva Jersey, Estados Unidos, cuando fueron impactados por un tráiler, lo que provocó una volcadura que causó la muerte de la madre y padre, ambos de 45 años y su hija Mariela de 19 años, en tanto Jonathan de 11 años fue trasladado a un hospital.

En los últimos cinco años, José trabajaba en las tradicionales “yardas”, era podador de árboles, trabajo muy común para los migrantes, mientras que su esposa se dedicaba a las labores del hogar, su hija Mariela acababa de terminar la high school, mientras que Jonathan aún cursaba ese grado.

Fue el pasado, domingo muy de madrugada, cuando don Demetrio recibió la llamada de uno de sus hijos, para comunicarle que Adriana había muerto en este trágico accidente, además de su yerno y su hija.

Ahora, la familia espera que Jonathan, el único sobreviviente de la familia, quien también fue intervenido en dos ocasiones quirúrgicamente, pueda seguir con su vida, pero en México, por lo que piden, sean ayudados para pelear la patria potestad.

Mientras tanto, los hermanos de Adriana, son los que se están haciendo responsables del pequeño, y quienes están buscando el apoyo de las autoridades para la repatriación de los cuerpos y así darles cristiana sepultura.

La regidora de equidad y género, Sandra Luz Narváez, quien también encabeza la casa del migrante en el municipio, ha sido la que ha estado en contacto con los afectados, sin embargo, ambas familias de los hoy fallecidos, presentan una discusión sobre el destino de los cuerpos, por lo que se espera que lo antes posible, haya una pronta respuesta a este problema.

Cerca del 40 por ciento de los pobladores de la comunidad de Cacaloxuchitl, radican en la unión americana y los demás familiares se mantienen entre el campo y otras actividades más. Algunos han regresado a casa, sin embargo, otros ya no, como el caso de Adriana y José quienes perdieron la vida en un país ajeno.

Fue en la junta auxiliar de Cacaloxúchitl, perteneciente al municipio de Huaquechula, donde Adriana y José partieron hace más de 20 años a Estados Unidos con un objetivo en común: buscar el Sueño Americano, sin imaginarse, que ya nunca volverían con vida a su pueblo natal.

Demetrio Báez, papá de Adriana, abrió las puertas de su casa y corazón para compartir esta triste noticia, y es que desde que su hija y yerno partieron al país vecino, nunca regresaron a casa, ni mucho menos volvieron a sentir un abrazo de su familia.

“No quiero que a ninguna persona le pase esto, es muy doloroso el caso que le ocurrió a mi hija”, lamentó al recordar que Adriana fue una persona muy trabajadora, con un deseo enorme de regresar a su pueblo, de conseguir un terreno y disfrutar el resto de sus años con sus padres, sin embargo, su luz se apagó el domingo a lado de su esposo e hija.

“Yo aún hablé con ellos el sábado”, narra don Demetrio:

- Me saludó mi hija: ¿Cómo estás papá?

- Le respondí: bien mijita, acá trabajando para el pan de cada día

- Me respondió: Papi ya no trabajes

- Ay mijita, pues debo de trabajar. Pero su última palabra fue: “ya no trabajes papito”.


Antonia Ramírez, madre de Adriana sólo desea que el gobierno le brinde su apoyo para ver a sus hijos por última vez, ya que han solicitado ayuda para la repatriación de los cuerpos en coordinación con el gobierno del estado y el municipio de Huaquechula. “Recuerdo a mi hija con mucho cariño, con mucho afecto, pero ya no pude abrazarlos”.

La familia Cardoso Báez viajaba en su auto particular al sur de Nueva Jersey, Estados Unidos, cuando fueron impactados por un tráiler, lo que provocó una volcadura que causó la muerte de la madre y padre, ambos de 45 años y su hija Mariela de 19 años, en tanto Jonathan de 11 años fue trasladado a un hospital.

En los últimos cinco años, José trabajaba en las tradicionales “yardas”, era podador de árboles, trabajo muy común para los migrantes, mientras que su esposa se dedicaba a las labores del hogar, su hija Mariela acababa de terminar la high school, mientras que Jonathan aún cursaba ese grado.

Fue el pasado, domingo muy de madrugada, cuando don Demetrio recibió la llamada de uno de sus hijos, para comunicarle que Adriana había muerto en este trágico accidente, además de su yerno y su hija.

Ahora, la familia espera que Jonathan, el único sobreviviente de la familia, quien también fue intervenido en dos ocasiones quirúrgicamente, pueda seguir con su vida, pero en México, por lo que piden, sean ayudados para pelear la patria potestad.

Mientras tanto, los hermanos de Adriana, son los que se están haciendo responsables del pequeño, y quienes están buscando el apoyo de las autoridades para la repatriación de los cuerpos y así darles cristiana sepultura.

La regidora de equidad y género, Sandra Luz Narváez, quien también encabeza la casa del migrante en el municipio, ha sido la que ha estado en contacto con los afectados, sin embargo, ambas familias de los hoy fallecidos, presentan una discusión sobre el destino de los cuerpos, por lo que se espera que lo antes posible, haya una pronta respuesta a este problema.

Cerca del 40 por ciento de los pobladores de la comunidad de Cacaloxuchitl, radican en la unión americana y los demás familiares se mantienen entre el campo y otras actividades más. Algunos han regresado a casa, sin embargo, otros ya no, como el caso de Adriana y José quienes perdieron la vida en un país ajeno.

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