/ viernes 25 de marzo de 2022

Empezar una vida desde cero, la dura realidad para afectados de la explosión en Xochimehuacan

El gobierno ya realiza en Lomas de San Miguel los trazos del fraccionamiento que albergará a los damnificados

Cercano al penal de San Miguel y sin espacio para la crianza de animales de granja (su principal fuente de ingresos hasta antes del incidente que ha cambiado su vida), es el sitio donde serán reubicados los afectados de San Pablo Xochimehuacan, quienes perdieron su hogar tras la explosión de una toma clandestina de gas LP el 31 de octubre de 2021 y están impedidos a quedarse en el mismo lugar debido a que habitaban zonas irregulares o de riesgo.

Para llegar hasta este predio, desde Xochimehuacan, se deben utilizar al menos dos rutas del transporte público y caminar de cinco a 10 minutos desde la calle principal hasta la zona, pues el lugar se encuentra a una hora y media de la junta auxiliar donde ocurrió el siniestro el año pasado, que está al norte de la capital poblana.

No existe alguna parada de autobús cercana al terreno que se encuentra en Lomas de San Miguel, en las calles Quetzalcóatl y Mitla, por lo que al bajar del camión en la calle Coyoacán, del lado derecho se debe subir a pie hasta encontrar el área que a la fecha no tiene un camino establecido.

Ahí es donde se realizarán 22 viviendas de aproximadamente 75 metros de construcción para quienes aceptaron empezar desde cero en un nuevo lugar de la ciudad. Los inmuebles tendrán cocina, sala, comedor, cochera, dos recámaras y un baño completo.

Empezar una vida desde cero, la dura realidad para afectados de la explosión en Xochimehuacan. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

SIN ACCESOS, SIN SERVICIOS Y LEJOS DE LOS LUGARES DE TRABAJO

El terreno, que tuvo una inversión de 14 millones de pesos, se encuentra en el proceso de urbanización, lo que consiste en la introducción de la red de agua potable y drenaje, así como la limpieza del área de lotificación y trazo de vialidades.

Por ello es que para acceder se entra por una vereda que han realizado los trabajadores y camiones de carga que cruzan para llegar al predio que está junto, en donde actualmente se construye el Archivo Histórico Estatal.

Se tiene que salir para poder encontrar viviendas y negocios, pues la zona no está habitada más que en las orillas. Solo hay árboles, pasto seco y las marcas para la maquinaria que realiza los caminos que permitirá el ingreso de los colonos en próximas fechas.

En la calle Quetzalcóatl, que es la principal vialidad para poder llegar hasta aquí, se observan casas en su gran mayoría y solo dos negocios, un restaurante de barbacoa que abre los fines de semana y una tienda, pero nada más.

No se trata de una colonia en donde se dediquen de lleno a vender cualquier tipo de producto, ya que los comercios son principalmente de abarrotes. Ante la observación y los testimonios de los vecinos, la mayor parte de los habitantes de la colonia Lomas de San Miguel trabaja fuera de ahí, pues no hay de dónde obtener ingresos.

SIN ACCESOS, SIN SERVICIOS Y LEJOS DE LOS LUGARES DE TRABAJO. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

AQUÍ NO CRIARÁN ANIMALES

A decir de los vecinos de Lomas de San Miguel, quienes lleguen a vivir a este lugar no podrán vender sus “pollitos” como acostumbraban en Xochimehuacan, puesto que casi nadie cría animales. La mayor parte del tiempo compran en los negocios aledaños y la zona no se caracteriza por ser comercial.

Soledad, habitante desde hace más de 45 años, comenta que podrían intentar retomar su vida de antes, pero para vender animales domésticos lo ve complicado, ya que no es común que los vecinos tengan la idea de criar lo que comen.

Además, se encuentran lejos de San Pablo Xochimehuacan y de querer seguir con su negocio deberán trasladarse hasta allá, lo que es difícil por la distancia.

Les queda lejos venir desde allá, yo lo veo complicado, no creo que les convenga, pero si no tienen dónde vivir, pues no les queda de otra. Los que quieran seguir vendiendo pollos pues tienen que irse hasta allá, acá no creo que se pueda advierte.

Rufina, dueña de una tienda, explica que el lugar es bueno para vivir, pero no para negocios como los que tenían en San Pablo Xochimehuacan, por ello es que deberán pensar en una nueva forma de salir adelante.

Eso sí, significaría dejar atrás el huachicol y empezar con honestidad, pues, aunque Lomas de San Miguel es catalogado como un lugar de inseguridad, los colonos aseguran que no es así, debido a que todos se conocen y se cuidan entre ellos.

En realidad muchas personas que viven aquí no trabajan aquí, todos buscan trabajos fuera, no es cuestión de que aquí los de la colonia tengan su trabajo aquí (…) Si van a vender sus pollos, pues que se desplacen, nadie te pone el trabajo a la puerta de tu casa”, externa.

AQUÍ NO CRIARÁN ANIMALES. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

QUE LLEGUEN A SER BUENOS VECINOS, NO A ALMACENAR HUACHICOL

En tanto, las voces entrevistadas por EL SOL DE PUEBLA coincidien en que las personas que lleguen deben ser “buena gente”, no traer prácticas ilegales como el robo de combustible o gas LP, pues si bien aquí no hay gasoductos que ordeñar, podrían dedicarse a almacenarlo y eso, adelantan, no lo permitirán.

No temen en que la inseguridad aumente, pues por donde sea se vive el miedo, pero sí se espera que a su llegada todo siga como hasta ahora y que no se sienta un cambio radical que les haga poner barreras con ellos, indica José, quien vive cerca de la calle Mitlán.

Como él, Guadalupe sostiene que, aunque no a todos les parezca buena la llegada de pobladores de San Pablo Xochimehuacan, no tienen de otra más que aceptarlos, ya que las autoridades estatales así lo han determinado, sin embargo, lo que sí pueden hacer es verificar que el comportamiento de los “nuevos” sea el correcto.

Al mismo tiempo, Julieta, quien compró un terreno para vivir ahí desde hace 30 años, anticipa que no dejarán que se adueñen de otros espacios que no sea el que el gobernador Miguel Barbosa Huerta destinó para ellos, ya que si son paracaidistas eso debe acabarse al tener un lugar propio.

No vamos a dejar que se hagan de otros terrenos aparte del que les den, todo se debe conseguir con esfuerzo, con mucho trabajo. No me parecería justo que, si algunos como yo compramos un terreno con el sudor de años de trabajo, ellos quieran adueñarse de lo que no les corresponde. Se deben comportar bien, no queremos que en San Miguel ellos sean los que descompongan todo”, asienta.

TRABAJAR EN LOCALES O CERCA DEL CERESO

El panorama para los pobladores de San Pablo Xochimehuacan que se vieron afectados parece ser complicado. el lugar donde les pretenden construir una casa no tendrá un local para la venta de productos. Aquellos que tenían papelerías o tiendas deberán rentar un espacio y tener fe en que su negocio se levantará.

Para quienes tienen un empleo cercano a su junta auxiliar tendrán que encontrar un trabajo con menor distancia, ya que de lo contrario se dificultarían sus traslados y gastarían parte de su salario en los viajes de ida y vuelta.

Los que se dedicaban a vender frituras y dulces tienen dos opciones, vender cerca de las cuatro escuelas que existen ahí o hacerse de un puesto en los alrededores del centro de readaptación social de San Miguel, pero con la incertidumbre de ser rechazados por aquellos que ya tienen antigüedad en ambas zonas.

La idea general será error y prueba, buscar una fuente de ingresos tras moverse hacia un lugar diferente al que estaban acostumbrados normalmente para poder sobresalir.

Los pobladores perdieron su hogar tras la explosión de una toma clandestina de gas LP. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

¿QUÉ PASARÁ CON QUIENES NO QUIEREN REUBICARSE?

No todo es miel sobre hojuelas, pues de acuerdo con Leonor Vargas, titular del DIF Estatal, hasta el momento hay 28 viviendas que se construyen para igual número de familias en la zona de la explosión, de las cuales, una no quiso firmar.

En tanto que para reubicación (en San Miguel) hay 31 familias, de las cuales 22 ya dieron el visto bueno para trasladarse en esta zona, donde también se encuentra el Batán. Nueve se rehúsan a dejar el sitio, del cual aseguran tener escrituras que avalan su propiedad y en el que tienen raíces desde hace más de una generación.

Martha Romero es un caso de los que no aceptan cambiarse al suroriente de la ciudad. Ella es una de las personas a las que no les construirán sus viviendas, ya que, a decir de las autoridades, su predio se encuentra en zona de riesgo, pero reprocha que por qué a unos cuántos no les permiten tener de nuevo su terreno, si hay casas al lado de las vías del tren que siguen de pie.

Por tanto, pide que les hagan caso a los inconformes, ya que solo solicitan que les devuelvan su lote para que sean ellos quienes levanten de nueva cuenta sus hogares. Para la señora Romero reubicarse no es oportuno debido a que tienen empleos cercanos y la zona de San Miguel significaría comenzar desde cero.

Mientras tanto, Efraín, damnificado que viajó hace 30 años a Estados Unidos para poder darle una vida mejor a su familia, construyó una vivienda valuada en cuatro millones de pesos, en Xochimehuacan, sin embargo, su esfuerzo y trabajo se destruyeron con la explosión del 31 de octubre.

Aclara que de no convenirle lo que las autoridades piensan realizar, él no firmará y asegura que, poco a poco, pese a tener leucemia, levantará nuevamente su hogar, pero allá mismo.

Cercano al penal de San Miguel y sin espacio para la crianza de animales de granja (su principal fuente de ingresos hasta antes del incidente que ha cambiado su vida), es el sitio donde serán reubicados los afectados de San Pablo Xochimehuacan, quienes perdieron su hogar tras la explosión de una toma clandestina de gas LP el 31 de octubre de 2021 y están impedidos a quedarse en el mismo lugar debido a que habitaban zonas irregulares o de riesgo.

Para llegar hasta este predio, desde Xochimehuacan, se deben utilizar al menos dos rutas del transporte público y caminar de cinco a 10 minutos desde la calle principal hasta la zona, pues el lugar se encuentra a una hora y media de la junta auxiliar donde ocurrió el siniestro el año pasado, que está al norte de la capital poblana.

No existe alguna parada de autobús cercana al terreno que se encuentra en Lomas de San Miguel, en las calles Quetzalcóatl y Mitla, por lo que al bajar del camión en la calle Coyoacán, del lado derecho se debe subir a pie hasta encontrar el área que a la fecha no tiene un camino establecido.

Ahí es donde se realizarán 22 viviendas de aproximadamente 75 metros de construcción para quienes aceptaron empezar desde cero en un nuevo lugar de la ciudad. Los inmuebles tendrán cocina, sala, comedor, cochera, dos recámaras y un baño completo.

Empezar una vida desde cero, la dura realidad para afectados de la explosión en Xochimehuacan. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

SIN ACCESOS, SIN SERVICIOS Y LEJOS DE LOS LUGARES DE TRABAJO

El terreno, que tuvo una inversión de 14 millones de pesos, se encuentra en el proceso de urbanización, lo que consiste en la introducción de la red de agua potable y drenaje, así como la limpieza del área de lotificación y trazo de vialidades.

Por ello es que para acceder se entra por una vereda que han realizado los trabajadores y camiones de carga que cruzan para llegar al predio que está junto, en donde actualmente se construye el Archivo Histórico Estatal.

Se tiene que salir para poder encontrar viviendas y negocios, pues la zona no está habitada más que en las orillas. Solo hay árboles, pasto seco y las marcas para la maquinaria que realiza los caminos que permitirá el ingreso de los colonos en próximas fechas.

En la calle Quetzalcóatl, que es la principal vialidad para poder llegar hasta aquí, se observan casas en su gran mayoría y solo dos negocios, un restaurante de barbacoa que abre los fines de semana y una tienda, pero nada más.

No se trata de una colonia en donde se dediquen de lleno a vender cualquier tipo de producto, ya que los comercios son principalmente de abarrotes. Ante la observación y los testimonios de los vecinos, la mayor parte de los habitantes de la colonia Lomas de San Miguel trabaja fuera de ahí, pues no hay de dónde obtener ingresos.

SIN ACCESOS, SIN SERVICIOS Y LEJOS DE LOS LUGARES DE TRABAJO. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

AQUÍ NO CRIARÁN ANIMALES

A decir de los vecinos de Lomas de San Miguel, quienes lleguen a vivir a este lugar no podrán vender sus “pollitos” como acostumbraban en Xochimehuacan, puesto que casi nadie cría animales. La mayor parte del tiempo compran en los negocios aledaños y la zona no se caracteriza por ser comercial.

Soledad, habitante desde hace más de 45 años, comenta que podrían intentar retomar su vida de antes, pero para vender animales domésticos lo ve complicado, ya que no es común que los vecinos tengan la idea de criar lo que comen.

Además, se encuentran lejos de San Pablo Xochimehuacan y de querer seguir con su negocio deberán trasladarse hasta allá, lo que es difícil por la distancia.

Les queda lejos venir desde allá, yo lo veo complicado, no creo que les convenga, pero si no tienen dónde vivir, pues no les queda de otra. Los que quieran seguir vendiendo pollos pues tienen que irse hasta allá, acá no creo que se pueda advierte.

Rufina, dueña de una tienda, explica que el lugar es bueno para vivir, pero no para negocios como los que tenían en San Pablo Xochimehuacan, por ello es que deberán pensar en una nueva forma de salir adelante.

Eso sí, significaría dejar atrás el huachicol y empezar con honestidad, pues, aunque Lomas de San Miguel es catalogado como un lugar de inseguridad, los colonos aseguran que no es así, debido a que todos se conocen y se cuidan entre ellos.

En realidad muchas personas que viven aquí no trabajan aquí, todos buscan trabajos fuera, no es cuestión de que aquí los de la colonia tengan su trabajo aquí (…) Si van a vender sus pollos, pues que se desplacen, nadie te pone el trabajo a la puerta de tu casa”, externa.

AQUÍ NO CRIARÁN ANIMALES. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

QUE LLEGUEN A SER BUENOS VECINOS, NO A ALMACENAR HUACHICOL

En tanto, las voces entrevistadas por EL SOL DE PUEBLA coincidien en que las personas que lleguen deben ser “buena gente”, no traer prácticas ilegales como el robo de combustible o gas LP, pues si bien aquí no hay gasoductos que ordeñar, podrían dedicarse a almacenarlo y eso, adelantan, no lo permitirán.

No temen en que la inseguridad aumente, pues por donde sea se vive el miedo, pero sí se espera que a su llegada todo siga como hasta ahora y que no se sienta un cambio radical que les haga poner barreras con ellos, indica José, quien vive cerca de la calle Mitlán.

Como él, Guadalupe sostiene que, aunque no a todos les parezca buena la llegada de pobladores de San Pablo Xochimehuacan, no tienen de otra más que aceptarlos, ya que las autoridades estatales así lo han determinado, sin embargo, lo que sí pueden hacer es verificar que el comportamiento de los “nuevos” sea el correcto.

Al mismo tiempo, Julieta, quien compró un terreno para vivir ahí desde hace 30 años, anticipa que no dejarán que se adueñen de otros espacios que no sea el que el gobernador Miguel Barbosa Huerta destinó para ellos, ya que si son paracaidistas eso debe acabarse al tener un lugar propio.

No vamos a dejar que se hagan de otros terrenos aparte del que les den, todo se debe conseguir con esfuerzo, con mucho trabajo. No me parecería justo que, si algunos como yo compramos un terreno con el sudor de años de trabajo, ellos quieran adueñarse de lo que no les corresponde. Se deben comportar bien, no queremos que en San Miguel ellos sean los que descompongan todo”, asienta.

TRABAJAR EN LOCALES O CERCA DEL CERESO

El panorama para los pobladores de San Pablo Xochimehuacan que se vieron afectados parece ser complicado. el lugar donde les pretenden construir una casa no tendrá un local para la venta de productos. Aquellos que tenían papelerías o tiendas deberán rentar un espacio y tener fe en que su negocio se levantará.

Para quienes tienen un empleo cercano a su junta auxiliar tendrán que encontrar un trabajo con menor distancia, ya que de lo contrario se dificultarían sus traslados y gastarían parte de su salario en los viajes de ida y vuelta.

Los que se dedicaban a vender frituras y dulces tienen dos opciones, vender cerca de las cuatro escuelas que existen ahí o hacerse de un puesto en los alrededores del centro de readaptación social de San Miguel, pero con la incertidumbre de ser rechazados por aquellos que ya tienen antigüedad en ambas zonas.

La idea general será error y prueba, buscar una fuente de ingresos tras moverse hacia un lugar diferente al que estaban acostumbrados normalmente para poder sobresalir.

Los pobladores perdieron su hogar tras la explosión de una toma clandestina de gas LP. Foto: Erik Guzmán | El Sol de Puebla

¿QUÉ PASARÁ CON QUIENES NO QUIEREN REUBICARSE?

No todo es miel sobre hojuelas, pues de acuerdo con Leonor Vargas, titular del DIF Estatal, hasta el momento hay 28 viviendas que se construyen para igual número de familias en la zona de la explosión, de las cuales, una no quiso firmar.

En tanto que para reubicación (en San Miguel) hay 31 familias, de las cuales 22 ya dieron el visto bueno para trasladarse en esta zona, donde también se encuentra el Batán. Nueve se rehúsan a dejar el sitio, del cual aseguran tener escrituras que avalan su propiedad y en el que tienen raíces desde hace más de una generación.

Martha Romero es un caso de los que no aceptan cambiarse al suroriente de la ciudad. Ella es una de las personas a las que no les construirán sus viviendas, ya que, a decir de las autoridades, su predio se encuentra en zona de riesgo, pero reprocha que por qué a unos cuántos no les permiten tener de nuevo su terreno, si hay casas al lado de las vías del tren que siguen de pie.

Por tanto, pide que les hagan caso a los inconformes, ya que solo solicitan que les devuelvan su lote para que sean ellos quienes levanten de nueva cuenta sus hogares. Para la señora Romero reubicarse no es oportuno debido a que tienen empleos cercanos y la zona de San Miguel significaría comenzar desde cero.

Mientras tanto, Efraín, damnificado que viajó hace 30 años a Estados Unidos para poder darle una vida mejor a su familia, construyó una vivienda valuada en cuatro millones de pesos, en Xochimehuacan, sin embargo, su esfuerzo y trabajo se destruyeron con la explosión del 31 de octubre.

Aclara que de no convenirle lo que las autoridades piensan realizar, él no firmará y asegura que, poco a poco, pese a tener leucemia, levantará nuevamente su hogar, pero allá mismo.

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