/ martes 26 de febrero de 2019

Fue docente 45 años, tras su muerte familiares no pueden cobrar seguro

El finiquito del seguro de vida supera los 150 mil pesos

La maestra poblana María Lourdes Molina Aparicio cumple el 12 de marzo un año de su muerte y su familia ha solicitado sin éxito, tanto a la delegación Puebla del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) como a la aseguradora “Thona”, el finiquito del seguro de vida que supera los 150 mil pesos.

La amorosa docente conocida por sus alumnos como “maestra Lulú o Lula” dedicó más de 45 años de servicio a estudiantes de preescolar. Antes de jubilarse, trabajó en el plantel “Pipila” ubicado en la calle 24 Oriente de la ciudad de Puebla.

Sus hijos, informaron a El Sol de Puebla que son un testimonio, de muchos más, que no han logrado obtener la prima, en este caso, que fue pagada desde hace casi una década por Lourdes Molina a través de su descuento en el ISSSTE por 80 pesos.

THONA RETRASA; ISSSTE PROMETE DEMANDAR

El 12 de marzo, Lourdes Molina perdió la vida y con ello, empezó el viacrucis de su familia para cobrar el seguro de vida.

La familia acudió a las oficinas de “Thona Seguros” para pedir su prima que supera más de 150 mil pesos. La primera vez, en la compañía le dijeron que “no tenía personal para recoger los papeles” y certificar la defunción.

Pasaron dos meses y el discurso se mantuvo: no tenemos personal. Un día con suerte, una trabajadora aceptó la documentación, pero dijo que el trámite “duraba 6 meses”.

En diciembre del año pasado se cumplió la fecha, pero la empresa se retractó del finiquito y dijo que: “no había nada porque el ISSSTE iba a cambiar la aseguradora y no se podían hacer responsables del pago”.

Ante esta situación, la familia interpuso su queja ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUCEF), quien le ratificó que el trámite de la póliza ya no es vigente, aunque el juicio aún no ha terminado.

Mientras, en el ISSSTE le informaron que iban a demandarlos por incumplir los acuerdos. “Hay dos cosas diferentes que nos dicen los involucrados. Pero eso sí, nunca nos dijeron que la póliza no era legal. El ISSSTE dice que, van a demandar (a la empresa) porque no han pagado a muchas familias”, dijo.

“LULA ABRAZABA A SUS ALUMNOS”

La maestra Lula era una persona muy afectiva y permitía que sus exalumnos las abrazaran en la calle, sin importar si iban de compras o paseaban por la calle.

“Mi mamá era excelente en todo. Una gran maestra, una gran madre y amiga. Sus alumnos, ya aun cuando eran grandes se acordaban de ella. Si iban en la calle, en el mercado y en los centros comerciales, iban y la abrazaban”, señaló su hija.

Lourdes Molina era originaria de Zacapoaxtla, pero por su vocación de servicio decidió cambiar de vivienda a la capital para dar clases en un preescolar de la capital.

Molina tuvo tres hijos con su pareja que era especialista en ortodoncia y quien también perdió la vida, un mes después.

La maestra poblana María Lourdes Molina Aparicio cumple el 12 de marzo un año de su muerte y su familia ha solicitado sin éxito, tanto a la delegación Puebla del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) como a la aseguradora “Thona”, el finiquito del seguro de vida que supera los 150 mil pesos.

La amorosa docente conocida por sus alumnos como “maestra Lulú o Lula” dedicó más de 45 años de servicio a estudiantes de preescolar. Antes de jubilarse, trabajó en el plantel “Pipila” ubicado en la calle 24 Oriente de la ciudad de Puebla.

Sus hijos, informaron a El Sol de Puebla que son un testimonio, de muchos más, que no han logrado obtener la prima, en este caso, que fue pagada desde hace casi una década por Lourdes Molina a través de su descuento en el ISSSTE por 80 pesos.

THONA RETRASA; ISSSTE PROMETE DEMANDAR

El 12 de marzo, Lourdes Molina perdió la vida y con ello, empezó el viacrucis de su familia para cobrar el seguro de vida.

La familia acudió a las oficinas de “Thona Seguros” para pedir su prima que supera más de 150 mil pesos. La primera vez, en la compañía le dijeron que “no tenía personal para recoger los papeles” y certificar la defunción.

Pasaron dos meses y el discurso se mantuvo: no tenemos personal. Un día con suerte, una trabajadora aceptó la documentación, pero dijo que el trámite “duraba 6 meses”.

En diciembre del año pasado se cumplió la fecha, pero la empresa se retractó del finiquito y dijo que: “no había nada porque el ISSSTE iba a cambiar la aseguradora y no se podían hacer responsables del pago”.

Ante esta situación, la familia interpuso su queja ante la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUCEF), quien le ratificó que el trámite de la póliza ya no es vigente, aunque el juicio aún no ha terminado.

Mientras, en el ISSSTE le informaron que iban a demandarlos por incumplir los acuerdos. “Hay dos cosas diferentes que nos dicen los involucrados. Pero eso sí, nunca nos dijeron que la póliza no era legal. El ISSSTE dice que, van a demandar (a la empresa) porque no han pagado a muchas familias”, dijo.

“LULA ABRAZABA A SUS ALUMNOS”

La maestra Lula era una persona muy afectiva y permitía que sus exalumnos las abrazaran en la calle, sin importar si iban de compras o paseaban por la calle.

“Mi mamá era excelente en todo. Una gran maestra, una gran madre y amiga. Sus alumnos, ya aun cuando eran grandes se acordaban de ella. Si iban en la calle, en el mercado y en los centros comerciales, iban y la abrazaban”, señaló su hija.

Lourdes Molina era originaria de Zacapoaxtla, pero por su vocación de servicio decidió cambiar de vivienda a la capital para dar clases en un preescolar de la capital.

Molina tuvo tres hijos con su pareja que era especialista en ortodoncia y quien también perdió la vida, un mes después.

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