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Mirelle Vargas, una chica de alto rendimiento

  • Belén Cancino
  • en Local

Destacada estudiante, reconocida nadadora y pintora y una comprometida promotora de la igualdad e inclusión de las personas con discapacidad, así es Mirelle Vargas Briones.

Tiene 18 años de edad y síndrome de Down, pero eso no ha sido impedimento para que, con el apoyo de sus padres, lleve una vida “normal”, como cualquier alumna de segundo grado de secundaria, traviesa, coqueta e ilusionada en el amor, pero igual que un adulto en formación, preparándose para madurar y tomar sus propias decisiones.

Patricia y Alberto, los papás, jamás la ocultaron, sino que se comprometieron desde el primer día en hacer de su hija una mujer plena. Más de 10 reconocimientos y medallas ganadas por su pequeña y su constante superación personal, son pruebas de que cada día lo logran un poco más.

A poco más de un mes de vida rompió el primer prejuicio, con una alimentación especial que ningún otro pequeño a esa edad consumiría y desde entonces ha roto todos los que se han presentado.

Su relación con el agua y la pintura son dos ejemplos, a los tres meses se sumergió por primera vez en una alberca y con el paso del tiempo se convirtió en la primera y única nadadora paralímpica de Puebla, mientras que con el pincel es capaz de expresar magistralmente sus sentimientos y forma de ver el mundo.

Como nadadora, ha ganado los Campeonatos Estatales de Natación 2012 y 2013, en 50 y 100 metros libres, y medallista de bronce en la Paralimpiada Nacional 2013 en Tijuana, con un tiempo oficial sobresaliente, de 1 minuto y 2 segundos, el segundo mejor récord a nivel mundial de su categoría en competencias internacionales. Mirelle es una atleta de alto rendimiento.

Como pintora, comenzó a los nueve con las más comunes acuarelas y una hoja blanca de papel, sin embargo, su talento la ha llevado ya a montar varias exposiciones, siendo un cuadro que se encuentra en el edificio central de la Secretaría de Educación Pública (SEP), junto al mural del reconocido Diego Rivera, uno de sus máximos reconocimientos.

“Cuando la metía al agua la vi sonreír, vi que era feliz, por eso le enseñé a nadar, y de la pintura, qué puedo decir, si una pintura suya está junto al mural de (Diego) Rivera, así de sencillo el arte de mi pequeña”, completa su orgullosa madre.

Y parece que sólo es cuestión de tiempo para que Mirelle sume más premios, pues no ha descartado volver a la alberca para competir y además, está por montar una exposición más, individual, en la Ciudad de México, y por si fuera poco, sus obras podrían replicarse y ponerse a la venta en una reconocida cadena de tiendas departamentales.

“UNA VIDA EXTRAORDINARIA”

Mirelle ha recibido varios reconocimientos, el más reciente, en noviembre pasado, el del décimo primer Concurso Nacional de Experiencias Exitosas de Inclusión Educativa, otorgado por la SEP.

Por este premio, la historia de Mirelle será editada en un libro especial, editado por el Gobierno de la República y que se distribuirá en varios países.

Además, el Congreso del Estado le entregó un reconocimiento como una de las más valiosas mujeres de Puebla y le dio paso al Pleno, al conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

Un poco antes recibió otro premio, del Ayuntamiento de Atlixco, donde vive, y que por cierto, fue instituido para reconocer cada año a quienes trabajan por la inclusión y la igualdad de las personas con discapacidad.

Pero Mirelle es más que medallas y premios, pues a sus cortos 18 de años de edad, su vida ya ha revolucionado la de otros, pues tras exponer en la sede del Poder Legislativo que sufrió el rechazo de una directora de preescolar que le negó su inscripción con el argumento de que en la escuela no aceptaban “a retrasados mentales”, el Congreso del Estado reformó la Ley de Educación local para garantizar la inclusión de discapacitados en escuelas regulares.

Y también, esta joven con síndrome de Down fue imagen de una campaña de la marca de artículos de limpieza Clorox, la que tras reconocer su historia la declaró una Mujer Hermosamente Fuerte e hizo eco de la filosofía de vida que le ha inculcado su madre: “La vida te pone pruebas, los límites te los pones tú”.

Sin embargo, la vida de Mirelle es una continua historia de superación personal por llevar una vida cotidiana y sin limitaciones.

“Se viste sola, se prepara un café sola, va al súper y paga con su propia tarjeta, cocina, ha viajado con su entrenador y su equipo, sin mí”, explica Patricia Briones, su madre. “Mirelle nunca deja de asombrarme, cuando creo que ya lo hizo todo siempre me demuestra que puede hacer algo más”, añade su padre, Alberto Vargas.

Para su futuro, Mirelle piensa que irá a la universidad, que la pintura podría convertirse en su modus vivendi y que pronto tendrá novio, una historia común pero asombrosa, que la campaña de Clorox resumió en tres palabras: “Una vida extraordinaria”.