/ miércoles 1 de julio de 2020

“Nueva normalidad”: más gente y más tránsito en las calles de Puebla

Desde la pareja que entra al motel y la gente que come en la calle hasta la que transita sin cubrebocas en el transporte público y los que salen con sus niños a centros comerciales son las postales del día a día

Miles de poblanos viven atrapados en la “vieja normalidad”, esa donde no existe el coronavirus, la sana distancia o los más de mil muertos que tienen a la entidad sumergida en un catálogo de restricciones gubernamentales que no todos cumplen, pues hoy en las calles hay gente que sale sin las mínimas medidas de protección como el uso de cubrebocas, el distanciamiento social y se reanudaron actividades no esenciales que en el estado todavía no tienen autorización.

Desde la pareja que entra al motel, la gente que come en la calle, la que transita sin cubrebocas en el transporte público y los que salen con sus niños a centros comerciales, son algunos ejemplos de la gente que reta al coronavirus todos los días a pesar de que el número de contagios va en aumento en la entidad.

En un recorrido realizado por el Sol de Puebla se pudo apreciar como en los tianguis, que nunca cerraron desde que inició la emergencia sanitaria, sigue la actividad comercial de alimentos, pero también de productos no esenciales como ropa, accesorios y artículos de uso doméstico que se venden en la calle.

El tianguis de Loma Bella es un claro ejemplo, pues además de continuar con la actividad comercial se puede ver a la gente que va a comprar sin cubrebocas, además de que la sana distancia es un concepto que simplemente no se lleva a cabo, no importa si son adultos o menores de edad.

En centros comerciales como Soriana Torrecillas la historia es diferente, pues para poder entrar es obligatorio el uso de cubrebocas, la sana distancia se aplica en las filas de cajeros automáticos y en la entrada personal de seguridad otorga gel a toda persona que ingresa a la tienda.

Sin embargo, afuera la “vieja normalidad” prevalece, con el frutero que vende vasos de sandía y mango a 10 pesos, pero sin cubrebocas, al igual que el de los tacos de canasta que se coloca junto a él a las orillas del estacionamiento de este centro comercial.

A menos de 100 metros, sobre la Avenida Las Torres, la música y bulla llaman la atención. Un grupo de mujeres bailan pegadas al ritmo del reguetón que ponen para animar a la gente a que vaya a contratar un paquete de televisión de paga, algunas con cubrebocas y otras no, pero todas con la actitud de atraer a las personas a ese pequeño local.

En los cruceros la realidad es la misma, pues un grupo de hombres, mujeres y niños comparten la comida en el cruce de la 11 sur y 49 poniente, mientras otros venden desde el boli hasta el juguete entre los automovilistas cada vez que el semáforo se pone en rojo.

La llegada de la quincena también genera largas filas en los bancos, en algunos se trata de mantener la distancia recomendada, pero conforme llega la gente el espacio entre cada uno de ellos se reduce hasta olvidar esta recomendación.

SUPERA PASIÓN EL MIEDO AL CORONAVIRUS

Para algunos poblanos es más grande el deseo de “echar pasión” que el miedo de contagiarse de coronavirus en un motel, o por lo menos así lo demostró una pareja de adolescentes que ingresó al hotel Shangai en medio de la contingencia sanitaria.

La joven pareja se tomaba de la mano antes de cruzar la calle que separa al popular motel con temática oriental de Plaza Cristal. El miedo a que los vieran entrar era más grande que contraer el virus.

Ella se percató de las cámaras de El Sol de Puebla mientras se entrevistaba a una mujer que se quedó sin trabajo y discretamente invitó a su pareja a esconderse detrás de una camioneta.

Al paso de unos minutos, ambos se armaron de valor y cruzaron la calle que los separaba de la meta y finalmente ingresaron a pie para consumar su objetivo.

SALIMOS POR NECESIDAD, ARGUMENTAN POBLANOS

Para algunos poblanos salir a las calles es cuestión de necesidad más que por gusto, así lo señaló Anahí, quien después de cuatro meses sin trabajo, ayer salió a la calle para consumar su ingreso a una nueva empresa y obtener una fuente de ingresos.

“Tuve suerte, después de cuatro meses de buscar trabajo lo encontré, la verdad es que antes era de mandar unos cuantos currículum y luego luego te marcan, pero ahorita estamos viendo que no están fácil, no cualquiera tiene trabajo”.

Reconoció que no más que miedo la gente debe tomar las medidas necesarias para prevenir los contagios, pues aseguró que la necesidad impide que mucha gente se aísle.

“Miedo no tanto, simplemente tomar las precauciones porque vemos que la gente ahorita no se está cuidando mucho, ya están saliendo desde el 15 de junio. Ahorita entras a Chedraui y está llenísimo de gente, no nos podemos aislar porque por la necesidad no se puede”.

Otro caso es el de Martha, quien se quitó el cubrebocas porque siente que le asfixia, pero aseguró que toma todas las medidas necesarias para prevenir el contagio.

Comentó que tuvo que salir de casa en busca de un ingreso que le ayude a sobrellevar esta crisis económica, después de que las personas a las que le ayudaba con tareas del hogar se regresaron a Alemania, de donde son originarios, por miedo a contraer el virus en México.

Miles de poblanos viven atrapados en la “vieja normalidad”, esa donde no existe el coronavirus, la sana distancia o los más de mil muertos que tienen a la entidad sumergida en un catálogo de restricciones gubernamentales que no todos cumplen, pues hoy en las calles hay gente que sale sin las mínimas medidas de protección como el uso de cubrebocas, el distanciamiento social y se reanudaron actividades no esenciales que en el estado todavía no tienen autorización.

Desde la pareja que entra al motel, la gente que come en la calle, la que transita sin cubrebocas en el transporte público y los que salen con sus niños a centros comerciales, son algunos ejemplos de la gente que reta al coronavirus todos los días a pesar de que el número de contagios va en aumento en la entidad.

En un recorrido realizado por el Sol de Puebla se pudo apreciar como en los tianguis, que nunca cerraron desde que inició la emergencia sanitaria, sigue la actividad comercial de alimentos, pero también de productos no esenciales como ropa, accesorios y artículos de uso doméstico que se venden en la calle.

El tianguis de Loma Bella es un claro ejemplo, pues además de continuar con la actividad comercial se puede ver a la gente que va a comprar sin cubrebocas, además de que la sana distancia es un concepto que simplemente no se lleva a cabo, no importa si son adultos o menores de edad.

En centros comerciales como Soriana Torrecillas la historia es diferente, pues para poder entrar es obligatorio el uso de cubrebocas, la sana distancia se aplica en las filas de cajeros automáticos y en la entrada personal de seguridad otorga gel a toda persona que ingresa a la tienda.

Sin embargo, afuera la “vieja normalidad” prevalece, con el frutero que vende vasos de sandía y mango a 10 pesos, pero sin cubrebocas, al igual que el de los tacos de canasta que se coloca junto a él a las orillas del estacionamiento de este centro comercial.

A menos de 100 metros, sobre la Avenida Las Torres, la música y bulla llaman la atención. Un grupo de mujeres bailan pegadas al ritmo del reguetón que ponen para animar a la gente a que vaya a contratar un paquete de televisión de paga, algunas con cubrebocas y otras no, pero todas con la actitud de atraer a las personas a ese pequeño local.

En los cruceros la realidad es la misma, pues un grupo de hombres, mujeres y niños comparten la comida en el cruce de la 11 sur y 49 poniente, mientras otros venden desde el boli hasta el juguete entre los automovilistas cada vez que el semáforo se pone en rojo.

La llegada de la quincena también genera largas filas en los bancos, en algunos se trata de mantener la distancia recomendada, pero conforme llega la gente el espacio entre cada uno de ellos se reduce hasta olvidar esta recomendación.

SUPERA PASIÓN EL MIEDO AL CORONAVIRUS

Para algunos poblanos es más grande el deseo de “echar pasión” que el miedo de contagiarse de coronavirus en un motel, o por lo menos así lo demostró una pareja de adolescentes que ingresó al hotel Shangai en medio de la contingencia sanitaria.

La joven pareja se tomaba de la mano antes de cruzar la calle que separa al popular motel con temática oriental de Plaza Cristal. El miedo a que los vieran entrar era más grande que contraer el virus.

Ella se percató de las cámaras de El Sol de Puebla mientras se entrevistaba a una mujer que se quedó sin trabajo y discretamente invitó a su pareja a esconderse detrás de una camioneta.

Al paso de unos minutos, ambos se armaron de valor y cruzaron la calle que los separaba de la meta y finalmente ingresaron a pie para consumar su objetivo.

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Para algunos poblanos salir a las calles es cuestión de necesidad más que por gusto, así lo señaló Anahí, quien después de cuatro meses sin trabajo, ayer salió a la calle para consumar su ingreso a una nueva empresa y obtener una fuente de ingresos.

“Tuve suerte, después de cuatro meses de buscar trabajo lo encontré, la verdad es que antes era de mandar unos cuantos currículum y luego luego te marcan, pero ahorita estamos viendo que no están fácil, no cualquiera tiene trabajo”.

Reconoció que no más que miedo la gente debe tomar las medidas necesarias para prevenir los contagios, pues aseguró que la necesidad impide que mucha gente se aísle.

“Miedo no tanto, simplemente tomar las precauciones porque vemos que la gente ahorita no se está cuidando mucho, ya están saliendo desde el 15 de junio. Ahorita entras a Chedraui y está llenísimo de gente, no nos podemos aislar porque por la necesidad no se puede”.

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