/ sábado 16 de octubre de 2021

Padecen mujeres poblanas violencia en la aulas: INEGI

El 24 por ciento de las mujeres que han asistido al escuela ha sufrido algún tipo de agresión en el ámbito educativo

Lyzette estudió Ingeniería en Mecatrónica en una institución privada en Puebla, fue víctima de violencia emocional por razones de género, pues uno de sus docentes la agredió verbalmente frente al resto del alumnado. El 24 por ciento de las mujeres con asistencia escolar en la entidad sufrió algún tipo de violencia en el ámbito educativo.

“Normalmente las carreras de ingenierías están llenas de hombres tanto en compañeros como de profesores, durante la carrera fuimos 4 mujeres. Un profesor se la pasó diciendo durante todo un año que yo era incapaz de hacer las cosas por ser mujer, que debería de estar en otra carrera, en otra ocasión me puso en medio del salón, me grabó mientras exponía y el me humillaba y se burlaba enfrente de todos, yo solo me aguanté porque no quería reprobar la materia”.

Una mujer puede sufrir daño físico, psicológico, patrimonial, sexual, o provocar la muerte de éstas, tanto en el ámbito público como en el privado, y que limita su acceso a una vida libre de violencia, además de ser una violación a los derechos humanos, de acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos (CDH) Puebla.

El 24.1 por ciento de las mujeres de 15 años y más con asistencia escolar a lo largo de su vida hasta 2016 en Puebla sufrió algún tipo de violencia en el ámbito escolar, según los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (ENDIREH-2016) del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI).

Estas son 522 mil 098 personas las que fueron víctimas de agresiones físicas, psicológicos o sexuales a lo largo de su vida estudiantil. Es importante mencionar que es la medición más reciente que existen en el país, lo que deja en evidencia que existe un rezago importante de datos sobre este tema.

Las cifras del órgano autónomo a nivel nacional, arrojaron que el 25.3 por ciento de la población censada, es decir, 10 millones 875 mil 792 mujeres fueron violentadas, en este sentido, la entidad poblana representó el 4.8 por ciento de este total; mientras que la incidencia más común fue por maltratos físicos, con el 16.7 por ciento.

Para el historiador Rodrigo Esparza, la violencia dentro de las aulas es efecto de la existencia de una cultura de gran permisividad del ejercicio de agresiones, sumado a la normalización de la violencia hacia las adolescentes por su pertenencia al género femenino y a la ausencia de denuncias.

A nivel estado, el 10.4 por ciento fue violentada emocionalmente, el 16 por ciento de agresiones físicas, siendo el incidente más común y el 10.6 por ciento fue víctima de violencia sexual.

Alejandra es de las 229 mil 095 estudiantes víctimas de agresión sexual, pues uno de sus docentes le solicitó favores sexuales a cambio de mejorar sus calificaciones, la joven poblana narró que en temporada de evaluaciones, las ofertas por parte del académico se volvían más insistentes, “llegó un momento en que me dijo que si quería el 10, pasara a su cubículo y hacía acotaciones sexuales (…) no sólo fue para mí (la oferta) sino a más de dos amigas del aula también les decía eso, estamos seguras que no somos las únicas dentro de la facultad”.

En todo el país, el ámbito escolar en donde más agresiones emocionales reportó (14.7 por ciento) fue en la educación superior, así como violencia sexual (16.6 por ciento) y la violencia física (18.8 por ciento) en la secundaria.

De acuerdo con la psicóloga Mariana Santos, el hecho de que las adolescentes presenten los mayores porcentajes de violencia sexual, podría apuntar a la normalización y naturalización de la violencia de género hacia las mujeres.

“En las instituciones de educación superior hay muchos factores que reproducen violencia, son ellos los que tienen la responsabilidad de generar cambios sociales, al ser generadores de conocimiento y propagación de la cultura”.

VIOLENCIA EN EL ÁMBIRO ESCOLAR, SEGÚN CONDICIÓN ÉTNICA

De las personas encuestadas que vivieron agresiones en el ámbito escolar a lo largo de la vida, el 23.4 por ciento de las víctimas eran mujeres de habla indígena y/o que se consideran indígenas, mientras que el 24.5 por ciento fueron personas que no hablan una lengua indígena o no se consideran como tal, es decir que este segundo sector de la población fue el más vulnerado en comparación con el primero, aunque también influye el acceso a la educación.

Con esta cifra, Puebla se colocó por debajo del porcentaje nacional que fue de 26 por ciento, esta razón colocó al estado entre las 10 entidades con menor población de este sector violentada. En el listado también figuraron Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Guerrero, Nayarit, San Luis Potosí, Sinaloa, entre otros.

COMPAÑEROS, PRINCIPALES AGRESORES

Los datos presentados por el órgano autónomo también reflejan a nivel nacional el tipo de agresor según el periodo de tiempo antes mencionado y el tipo de violencia, los compañeros fueron los violentadores más mencionados por las mujeres, con el 39.9 por ciento de señalamientos.

En lo que respecta a violencia emocional, el 38.5 por ciento se ejerció por algún compañero, y en segundo lugar fue por maestros, con 19.4 por ciento; en las agresiones físicas, las compañeras fueron las principales atacantes, con 42.1 por ciento, seguido de compañeros con 35.4 por ciento.

La violencia sexual el 46.2 por ciento representó a compañeros, una vez más, este perfil encabezó la lista de señalamientos, después fueron personas desconocidas en la escuela, con 18.7 por ciento, según las respuestas otorgadas por las víctimas.

Lyzette, ahora ingeniera, platicó que también fue violentada por parte de sus compañeros que la veía con mirada lasciva y le sacaban fotos sin su consentimiento. “Yo solía ser la que más me arreglaba porque así siempre me ha gustado estar, mis compañeros me veían con perversión, hablaban a mis espaldas, me tomaban fotos, me sentía muy incómoda, llegó un momento en que ya no podía ir a la universidad arreglada como antes, tenía que ver mi horario para ver que ponerme e ir lo más tapada que pudiese porque las clases eran demasiado incómodas”.

PROTOCOLOS PARA PREVENIR VIOLENCIA

Ante este panorama, instituciones educativas en la entidad como BUAP, Ibero, Tec de Monterrey, UPAEP, UDLAP, UVM, han optado por generar protocolos para la prevención de la violencia de género y el hostigamiento sexual dentro del ámbito escolar.

Para los estudiantes que resulten responsables de un acto de violencia en la BUAP, las sanciones pueden ir desde llamados de atención por escrito, hasta la suspensión de sus derechos escolares, en suma, deberán cumplir con actividades de concientización en tema de género.

Igualmente, se han creado unidades de género para brindar acompañamiento psicológico y legal a las víctimas, en caso de ser necesario.

En el caso de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, las sanciones van desde amonestaciones, suspensiones temporales hasta la baja definitiva y terminación de la relación laboral del colaborador.

Mientras que el Tecnológico de Monterrey, su protocolo de erradicación de violencia no especifica las sanciones que pueden llegar a aplicarse, sin embargo, la institución aclara que “las sanciones de manera proporcional a la gravedad del asunto conforme a la normativa interna”.

En general, las instituciones establecen sanciones administrativas hasta la suspensión del agresor. Además, la Fiscalía General del Estado (FGE) de Puebla cuenta con una unidad de investigación especializada en violencia familiar y delitos de género ubicado en la 10 orienta 414 col. Centro o a través de la línea telefónica 2-32-66-77.

Lyzette estudió Ingeniería en Mecatrónica en una institución privada en Puebla, fue víctima de violencia emocional por razones de género, pues uno de sus docentes la agredió verbalmente frente al resto del alumnado. El 24 por ciento de las mujeres con asistencia escolar en la entidad sufrió algún tipo de violencia en el ámbito educativo.

“Normalmente las carreras de ingenierías están llenas de hombres tanto en compañeros como de profesores, durante la carrera fuimos 4 mujeres. Un profesor se la pasó diciendo durante todo un año que yo era incapaz de hacer las cosas por ser mujer, que debería de estar en otra carrera, en otra ocasión me puso en medio del salón, me grabó mientras exponía y el me humillaba y se burlaba enfrente de todos, yo solo me aguanté porque no quería reprobar la materia”.

Una mujer puede sufrir daño físico, psicológico, patrimonial, sexual, o provocar la muerte de éstas, tanto en el ámbito público como en el privado, y que limita su acceso a una vida libre de violencia, además de ser una violación a los derechos humanos, de acuerdo con la Comisión de Derechos Humanos (CDH) Puebla.

El 24.1 por ciento de las mujeres de 15 años y más con asistencia escolar a lo largo de su vida hasta 2016 en Puebla sufrió algún tipo de violencia en el ámbito escolar, según los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (ENDIREH-2016) del Instituto Nacional de Estadísticas y Geografía (INEGI).

Estas son 522 mil 098 personas las que fueron víctimas de agresiones físicas, psicológicos o sexuales a lo largo de su vida estudiantil. Es importante mencionar que es la medición más reciente que existen en el país, lo que deja en evidencia que existe un rezago importante de datos sobre este tema.

Las cifras del órgano autónomo a nivel nacional, arrojaron que el 25.3 por ciento de la población censada, es decir, 10 millones 875 mil 792 mujeres fueron violentadas, en este sentido, la entidad poblana representó el 4.8 por ciento de este total; mientras que la incidencia más común fue por maltratos físicos, con el 16.7 por ciento.

Para el historiador Rodrigo Esparza, la violencia dentro de las aulas es efecto de la existencia de una cultura de gran permisividad del ejercicio de agresiones, sumado a la normalización de la violencia hacia las adolescentes por su pertenencia al género femenino y a la ausencia de denuncias.

A nivel estado, el 10.4 por ciento fue violentada emocionalmente, el 16 por ciento de agresiones físicas, siendo el incidente más común y el 10.6 por ciento fue víctima de violencia sexual.

Alejandra es de las 229 mil 095 estudiantes víctimas de agresión sexual, pues uno de sus docentes le solicitó favores sexuales a cambio de mejorar sus calificaciones, la joven poblana narró que en temporada de evaluaciones, las ofertas por parte del académico se volvían más insistentes, “llegó un momento en que me dijo que si quería el 10, pasara a su cubículo y hacía acotaciones sexuales (…) no sólo fue para mí (la oferta) sino a más de dos amigas del aula también les decía eso, estamos seguras que no somos las únicas dentro de la facultad”.

En todo el país, el ámbito escolar en donde más agresiones emocionales reportó (14.7 por ciento) fue en la educación superior, así como violencia sexual (16.6 por ciento) y la violencia física (18.8 por ciento) en la secundaria.

De acuerdo con la psicóloga Mariana Santos, el hecho de que las adolescentes presenten los mayores porcentajes de violencia sexual, podría apuntar a la normalización y naturalización de la violencia de género hacia las mujeres.

“En las instituciones de educación superior hay muchos factores que reproducen violencia, son ellos los que tienen la responsabilidad de generar cambios sociales, al ser generadores de conocimiento y propagación de la cultura”.

VIOLENCIA EN EL ÁMBIRO ESCOLAR, SEGÚN CONDICIÓN ÉTNICA

De las personas encuestadas que vivieron agresiones en el ámbito escolar a lo largo de la vida, el 23.4 por ciento de las víctimas eran mujeres de habla indígena y/o que se consideran indígenas, mientras que el 24.5 por ciento fueron personas que no hablan una lengua indígena o no se consideran como tal, es decir que este segundo sector de la población fue el más vulnerado en comparación con el primero, aunque también influye el acceso a la educación.

Con esta cifra, Puebla se colocó por debajo del porcentaje nacional que fue de 26 por ciento, esta razón colocó al estado entre las 10 entidades con menor población de este sector violentada. En el listado también figuraron Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Guerrero, Nayarit, San Luis Potosí, Sinaloa, entre otros.

COMPAÑEROS, PRINCIPALES AGRESORES

Los datos presentados por el órgano autónomo también reflejan a nivel nacional el tipo de agresor según el periodo de tiempo antes mencionado y el tipo de violencia, los compañeros fueron los violentadores más mencionados por las mujeres, con el 39.9 por ciento de señalamientos.

En lo que respecta a violencia emocional, el 38.5 por ciento se ejerció por algún compañero, y en segundo lugar fue por maestros, con 19.4 por ciento; en las agresiones físicas, las compañeras fueron las principales atacantes, con 42.1 por ciento, seguido de compañeros con 35.4 por ciento.

La violencia sexual el 46.2 por ciento representó a compañeros, una vez más, este perfil encabezó la lista de señalamientos, después fueron personas desconocidas en la escuela, con 18.7 por ciento, según las respuestas otorgadas por las víctimas.

Lyzette, ahora ingeniera, platicó que también fue violentada por parte de sus compañeros que la veía con mirada lasciva y le sacaban fotos sin su consentimiento. “Yo solía ser la que más me arreglaba porque así siempre me ha gustado estar, mis compañeros me veían con perversión, hablaban a mis espaldas, me tomaban fotos, me sentía muy incómoda, llegó un momento en que ya no podía ir a la universidad arreglada como antes, tenía que ver mi horario para ver que ponerme e ir lo más tapada que pudiese porque las clases eran demasiado incómodas”.

PROTOCOLOS PARA PREVENIR VIOLENCIA

Ante este panorama, instituciones educativas en la entidad como BUAP, Ibero, Tec de Monterrey, UPAEP, UDLAP, UVM, han optado por generar protocolos para la prevención de la violencia de género y el hostigamiento sexual dentro del ámbito escolar.

Para los estudiantes que resulten responsables de un acto de violencia en la BUAP, las sanciones pueden ir desde llamados de atención por escrito, hasta la suspensión de sus derechos escolares, en suma, deberán cumplir con actividades de concientización en tema de género.

Igualmente, se han creado unidades de género para brindar acompañamiento psicológico y legal a las víctimas, en caso de ser necesario.

En el caso de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, las sanciones van desde amonestaciones, suspensiones temporales hasta la baja definitiva y terminación de la relación laboral del colaborador.

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