/ viernes 22 de abril de 2022

Repartidores de aplicaciones, mal remunerados y sin prestaciones laborales

Los repartidores logran un sueldo de 6 mil 800 pesos mensuales, lo que es inferior al promedio en Puebla 

El reparto de alimentos y bebidas a través de aplicaciones digitales como Uber Eats, Rappi y Didi Food se ha convertido en una forma de empleo a raíz de la pandemia, sin embargo, las personas dedicadas a esta actividad se desenvuelven en una serie de condiciones de precariedad laboral que no les permite tener una buena calidad de vida.

De acuerdo con el estudio “Este futuro no aplica”, de la organización Oxfam México, los distribuidores de comida en el país, incluyendo a los del estado de Puebla, trabajan en promedio 48 horas semanales y perciben ingresos de 2 mil pesos.

Sin embargo, ellos deben cubrir los gastos de sus herramientas de trabajo como bicicleta o motocicleta (según sea el caso), seguro, equipo telefónico, mochila térmica y servicio de internet ilimitado, lo que los deja con una utilidad neta de mil 700 pesos a la semana o 6 mil 800 pesos mensuales.

Este monto es inferior al salario promedio en el territorio poblano, el cual es de 10 mil 372.2 pesos al mes de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Por si fuera poco, los repartidores se desenvuelven en un entorno donde no reciben ninguna prestación de ley, como seguridad social, vacaciones, aguinaldo, crédito para vivienda y utilidades.

Para entender el núcleo de este problema es importante decir que los distribuidores de comida son excluidos de sus derechos laborales debido a que las empresas (Uber, Rappi y Didi) los consideran como trabajadores independientes, es decir, que no tienen ninguna relación laboral con ellos, aunque estos son los responsables de enriquecer a las compañías.

Para Carlos Meneses, abogado laboral, este tipo de empleos debería contar con todas las prestaciones legales, y más la seguridad social, debido al riesgo de trabajo que conlleva repartir mercancía en bicicleta o motocicleta.

No obstante, comenta que esto no se cumple debido a que desde un principio los trabajadores firman un contrato mercantil y no laboral, es decir, se comprometen a trabajar de manera independiente, empleando recursos propios, sin prestaciones y sin sueldo.

“Este tipo de trabajos tiene un alto nivel de siniestralidad debido a los constantes accidentes que sufren los repartidores, por eso es necesario que tengan seguro, pues sin él, los trabajadores salen desfavorecidos en cualquier percance porque no hay nadie que los respalde (…) Sin embargo, ellos pierden cualquier derecho laboral al firmar un contrato mercantil”, precisa.

Desde un punto de vista económico, Juan Alberto Vázquez Muñoz, profesor de la facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), califica al reparto de comida como un empleo informal que no mejora las condiciones de bienestar en las familias.

Esto como consecuencia de sus bajos ingresos, que incluso no les permite tener acceso a los alimentos de la canasta básica, que hasta marzo de 2022 tenía un costo de 4 mil 42.73 pesos.

“Definitivamente las ganancias de los repartidores no son suficientes para tener un nivel de vida digno. Esto no solo es culpa de las empresas, sino de los gobiernos que no son capaces de generar mayores oportunidades de empleos formales y bien remunerados”, expresa.

Su llamado a la sociedad es también para hacer una mayor conciencia sobre la labor que realizan al transitar las calles. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla

¿CÓMO OPERAN LOS DISTRIBUIDORES DE COMIDA?

José Miguel Meléndez Alonzo, secretario de Actas y Organización de la Mesa Directiva Nacional de la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicaciones y de Reparto de México (UNTA), da a conocer que las personas interesadas en distribuir comida bajan las aplicaciones correspondientes, como Uber Driver y Soy Rappi.

Posteriormente abren una cuenta, se registran y deben cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran nombre, dirección, placas del vehículo, tarjeta de circulación, seguro y su alta ante el SAT bajo el régimen de actividad empresarial con plataformas digitales.

Finalmente deben aceptar digitalmente un contrato mercantil en el que se estipulan los términos, condiciones y aviso de privacidad para poder trabajar. Aquí es donde todos pierden sus derechos laborales.

“La realidad es que nosotros establecemos una relación mercantil con las empresas y eso nos cierra la puerta laboral. Al palomear el contrato nos estamos comprometiendo a ser intermediarios y no podemos hacer vínculos laborales”, precisa.

En lo que respecta a los ingresos por reparto, se dio a conocer que los distribuidores perciben en promedio de 20 a 25 pesos por viaje, de los cuales 10 pesos los adquieren por el simple hecho de aceptar el pedido y el resto de acuerdo a los kilómetros recorridos.

Aunque al principio era visto como una oportunidad para una ganancia extra, la pandemia convirtió a este en un empleo más formal. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla


ADELA HA LLEGADO A GANAR 70 PESOS DIARIOS

Adela Espino lleva un año como repartidora en la plataforma de Uber Eats y en este tiempo sus ingresos regulares apenas alcanzan los 70 pesos diarios, aunque hay fines de semana que gana hasta 500 pesos, pero esas oportunidades son muy escasas.

La mujer que todos los días sale en su motocicleta para entregar algún alimento o bebida comenta a El Sol de Puebla que con sus ganancias debe pagar los gastos corrientes para vivir, la mensualidad de su vehículo de dos ruedas y el servicio de telefonía que ocupa para trabajar.

“En cuestión de ganancias le voy a decir que son bajas, pero agradezco a Dios que tengo trabajo, poquito o mucho sale para los frijoles. No tenemos que quejarnos, sino agradecer y aprovechar cuando hay trabajo, y cuando no, pues solo nos queda aguantar”, declara.

Adela recuerda que tomó este trabajo después de quedar desempleada, pues debido a su edad le fue imposible conseguir otro empleo, hasta que llegó la oportunidad de ser repartidora.

“Tengo 50 años y mi último trabajo estable fue como elemento de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Puebla, aunque también estuve en el estado. Después de que salí no encontré otro empleo y me dediqué a las ventas, hasta que me pude dar de alta en Uber (…) Hoy veo este empleo como mi sustento, aunque hay algunos que lo ven solo como hobby, pero yo con esto me mantengo”, comparte.

Pese a este panorama, la madre de familia detalla que dedicarse al reparto es una actividad que le apasiona, pues conoce gente, viaja por la ciudad y su mayor satisfacción es ver contentos a sus clientes.

Adela suele obtener ganancias de 70 a 500 pesos al día. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla

ES UN TRABAJO INFORMAL, PERO LES QUITAN IMPUESTOS

Pese a que el reparto de comida a través de plataformas digitales es un empleo informal, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) les quita el 2 por ciento de impuestos a las personas que se dedican a la actividad.

Así lo da a conocer Gerardo Cruces, otro repartidor de la plataforma Uber Eats, quien explica que un requisito indispensable para trabajar en la compañía es darse de alta ante el organismo recaudador.

“Prácticamente estamos en un trabajo informal, pero bien que nos quitan impuestos, pues estamos dados de alta ante el SAT. Además, debemos presentar declaraciones bimestrales y anuales”, informa.

El joven, que también estudia la carrera de Energía Renovables, narra a este medio de comunicación que otro problema que los afecta económicamente es que las tarifas de comisiones por entrega que ellos reciben siguen siendo las mismas desde el 2018.

Al respecto, precisa que desde hace cuatro años reciben entre 20 y 25 pesos por viaje, dinero que ha venido perdiendo su poder adquisitivo debido a la inflación, que ha alcanzado niveles históricos.

“Creo que de las cosas malas de este trabajo es que expones demasiado tu seguridad por tan pocos beneficios, y es que nosotros no tenemos lazo con la empresa porque estamos individualmente y solo nos presta la app para trabajar (…) Pienso que como un empleo de medio tiempo está bastante bien, pero para otras personas con más necesidades, la verdad es que no conviene”, apunta.

Finalmente, Gerardo hace un llamado de consciencia para la sociedad en general, así como para los conductores de automóviles, a fin de que sean más amables y respetuosos con los repartidores, pues es un trabajo con muchas carencias y riesgos.

Gerardo Cruces señaló la desigualdad ante la falta de derechos, pero si la obligación de declarar impuestos de la actividad. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla

NACE EL PRIMER SINDICATO PARA REGULAR LA ACTIVIDAD

La Unión Nacional de Trabajadores por Aplicaciones y de Reparto de México (UNTA) es el primer sindicato independiente a nivel federal dedicado a la defensa de los derechos laborales de los repartidores.

Actualmente representan a 400 empleados en todo México, de los cuales entre 30 y 40 son del estado de Puebla, que prestan sus servicios en plataformas como Uber Eats, Rappi y Didi Food.

En entrevista, Sergio Guerrero, secretario general de la organización sindical, comenta que la conformación de la UNTA surge como necesidad de hacer frente a la serie de injusticias que viven los repartidores por parte de las empresas mencionadas.

“Hacía falta una representación sindical para poder acercarnos con las autoridades y lograr una negociación con las empresas. La creación de nuestra unión es un paso muy importante para mejorar las condiciones laborales de nuestros agremiados (…) Estamos en contra de las formas en que se contrata a los trabajadores, es decir, sin derechos que abona a la precariedad, pues la empresa no nos considera como trabajadores, y de ahí parte que no tengamos prestaciones”, enfatiza.

El líder sindical indica que la UNTA ha comenzado con diversos programas para ayudar a los repartidores, entre los que se encuentran apoyos en accidentes viales, con las aseguradoras o con las propias aplicaciones, así como asesorías gratuitas en material legal y fiscal.

También han comenzado a tener acercamientos con los nuevos Centros Federales de Conciliación y Registro Laboral a fin de que en un futuro puedan iniciar las negociaciones con las empresas.

Para ello, ya tienen preparada una serie de propuestas en beneficio de los subordinados, las cuales comienzan con el reconocimiento como trabajadores de las compañías.

Además, buscarán que los repartidores tengan un salario base más comisiones por viaje o por kilómetro recorrido, sin importar los tiempos muertos o sin pedidos, los cuales se dan de forma natural en el sector.

Finalmente tienen previsto que existan dos tipos de contrato, los empleados de base y los de honorarios, los cuales tendrán diferentes tipos de beneficios y prestaciones, tales como seguridad social, aguinaldo y vacaciones.

El reparto de alimentos y bebidas a través de aplicaciones digitales como Uber Eats, Rappi y Didi Food se ha convertido en una forma de empleo a raíz de la pandemia, sin embargo, las personas dedicadas a esta actividad se desenvuelven en una serie de condiciones de precariedad laboral que no les permite tener una buena calidad de vida.

De acuerdo con el estudio “Este futuro no aplica”, de la organización Oxfam México, los distribuidores de comida en el país, incluyendo a los del estado de Puebla, trabajan en promedio 48 horas semanales y perciben ingresos de 2 mil pesos.

Sin embargo, ellos deben cubrir los gastos de sus herramientas de trabajo como bicicleta o motocicleta (según sea el caso), seguro, equipo telefónico, mochila térmica y servicio de internet ilimitado, lo que los deja con una utilidad neta de mil 700 pesos a la semana o 6 mil 800 pesos mensuales.

Este monto es inferior al salario promedio en el territorio poblano, el cual es de 10 mil 372.2 pesos al mes de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Por si fuera poco, los repartidores se desenvuelven en un entorno donde no reciben ninguna prestación de ley, como seguridad social, vacaciones, aguinaldo, crédito para vivienda y utilidades.

Para entender el núcleo de este problema es importante decir que los distribuidores de comida son excluidos de sus derechos laborales debido a que las empresas (Uber, Rappi y Didi) los consideran como trabajadores independientes, es decir, que no tienen ninguna relación laboral con ellos, aunque estos son los responsables de enriquecer a las compañías.

Para Carlos Meneses, abogado laboral, este tipo de empleos debería contar con todas las prestaciones legales, y más la seguridad social, debido al riesgo de trabajo que conlleva repartir mercancía en bicicleta o motocicleta.

No obstante, comenta que esto no se cumple debido a que desde un principio los trabajadores firman un contrato mercantil y no laboral, es decir, se comprometen a trabajar de manera independiente, empleando recursos propios, sin prestaciones y sin sueldo.

“Este tipo de trabajos tiene un alto nivel de siniestralidad debido a los constantes accidentes que sufren los repartidores, por eso es necesario que tengan seguro, pues sin él, los trabajadores salen desfavorecidos en cualquier percance porque no hay nadie que los respalde (…) Sin embargo, ellos pierden cualquier derecho laboral al firmar un contrato mercantil”, precisa.

Desde un punto de vista económico, Juan Alberto Vázquez Muñoz, profesor de la facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), califica al reparto de comida como un empleo informal que no mejora las condiciones de bienestar en las familias.

Esto como consecuencia de sus bajos ingresos, que incluso no les permite tener acceso a los alimentos de la canasta básica, que hasta marzo de 2022 tenía un costo de 4 mil 42.73 pesos.

“Definitivamente las ganancias de los repartidores no son suficientes para tener un nivel de vida digno. Esto no solo es culpa de las empresas, sino de los gobiernos que no son capaces de generar mayores oportunidades de empleos formales y bien remunerados”, expresa.

Su llamado a la sociedad es también para hacer una mayor conciencia sobre la labor que realizan al transitar las calles. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla

¿CÓMO OPERAN LOS DISTRIBUIDORES DE COMIDA?

José Miguel Meléndez Alonzo, secretario de Actas y Organización de la Mesa Directiva Nacional de la Unión Nacional de Trabajadores por Aplicaciones y de Reparto de México (UNTA), da a conocer que las personas interesadas en distribuir comida bajan las aplicaciones correspondientes, como Uber Driver y Soy Rappi.

Posteriormente abren una cuenta, se registran y deben cumplir con una serie de requisitos, entre los que se encuentran nombre, dirección, placas del vehículo, tarjeta de circulación, seguro y su alta ante el SAT bajo el régimen de actividad empresarial con plataformas digitales.

Finalmente deben aceptar digitalmente un contrato mercantil en el que se estipulan los términos, condiciones y aviso de privacidad para poder trabajar. Aquí es donde todos pierden sus derechos laborales.

“La realidad es que nosotros establecemos una relación mercantil con las empresas y eso nos cierra la puerta laboral. Al palomear el contrato nos estamos comprometiendo a ser intermediarios y no podemos hacer vínculos laborales”, precisa.

En lo que respecta a los ingresos por reparto, se dio a conocer que los distribuidores perciben en promedio de 20 a 25 pesos por viaje, de los cuales 10 pesos los adquieren por el simple hecho de aceptar el pedido y el resto de acuerdo a los kilómetros recorridos.

Aunque al principio era visto como una oportunidad para una ganancia extra, la pandemia convirtió a este en un empleo más formal. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla


ADELA HA LLEGADO A GANAR 70 PESOS DIARIOS

Adela Espino lleva un año como repartidora en la plataforma de Uber Eats y en este tiempo sus ingresos regulares apenas alcanzan los 70 pesos diarios, aunque hay fines de semana que gana hasta 500 pesos, pero esas oportunidades son muy escasas.

La mujer que todos los días sale en su motocicleta para entregar algún alimento o bebida comenta a El Sol de Puebla que con sus ganancias debe pagar los gastos corrientes para vivir, la mensualidad de su vehículo de dos ruedas y el servicio de telefonía que ocupa para trabajar.

“En cuestión de ganancias le voy a decir que son bajas, pero agradezco a Dios que tengo trabajo, poquito o mucho sale para los frijoles. No tenemos que quejarnos, sino agradecer y aprovechar cuando hay trabajo, y cuando no, pues solo nos queda aguantar”, declara.

Adela recuerda que tomó este trabajo después de quedar desempleada, pues debido a su edad le fue imposible conseguir otro empleo, hasta que llegó la oportunidad de ser repartidora.

“Tengo 50 años y mi último trabajo estable fue como elemento de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Puebla, aunque también estuve en el estado. Después de que salí no encontré otro empleo y me dediqué a las ventas, hasta que me pude dar de alta en Uber (…) Hoy veo este empleo como mi sustento, aunque hay algunos que lo ven solo como hobby, pero yo con esto me mantengo”, comparte.

Pese a este panorama, la madre de familia detalla que dedicarse al reparto es una actividad que le apasiona, pues conoce gente, viaja por la ciudad y su mayor satisfacción es ver contentos a sus clientes.

Adela suele obtener ganancias de 70 a 500 pesos al día. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla

ES UN TRABAJO INFORMAL, PERO LES QUITAN IMPUESTOS

Pese a que el reparto de comida a través de plataformas digitales es un empleo informal, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) les quita el 2 por ciento de impuestos a las personas que se dedican a la actividad.

Así lo da a conocer Gerardo Cruces, otro repartidor de la plataforma Uber Eats, quien explica que un requisito indispensable para trabajar en la compañía es darse de alta ante el organismo recaudador.

“Prácticamente estamos en un trabajo informal, pero bien que nos quitan impuestos, pues estamos dados de alta ante el SAT. Además, debemos presentar declaraciones bimestrales y anuales”, informa.

El joven, que también estudia la carrera de Energía Renovables, narra a este medio de comunicación que otro problema que los afecta económicamente es que las tarifas de comisiones por entrega que ellos reciben siguen siendo las mismas desde el 2018.

Al respecto, precisa que desde hace cuatro años reciben entre 20 y 25 pesos por viaje, dinero que ha venido perdiendo su poder adquisitivo debido a la inflación, que ha alcanzado niveles históricos.

“Creo que de las cosas malas de este trabajo es que expones demasiado tu seguridad por tan pocos beneficios, y es que nosotros no tenemos lazo con la empresa porque estamos individualmente y solo nos presta la app para trabajar (…) Pienso que como un empleo de medio tiempo está bastante bien, pero para otras personas con más necesidades, la verdad es que no conviene”, apunta.

Finalmente, Gerardo hace un llamado de consciencia para la sociedad en general, así como para los conductores de automóviles, a fin de que sean más amables y respetuosos con los repartidores, pues es un trabajo con muchas carencias y riesgos.

Gerardo Cruces señaló la desigualdad ante la falta de derechos, pero si la obligación de declarar impuestos de la actividad. Foto: José Luis Bravo | El Sol de Puebla

NACE EL PRIMER SINDICATO PARA REGULAR LA ACTIVIDAD

La Unión Nacional de Trabajadores por Aplicaciones y de Reparto de México (UNTA) es el primer sindicato independiente a nivel federal dedicado a la defensa de los derechos laborales de los repartidores.

Actualmente representan a 400 empleados en todo México, de los cuales entre 30 y 40 son del estado de Puebla, que prestan sus servicios en plataformas como Uber Eats, Rappi y Didi Food.

En entrevista, Sergio Guerrero, secretario general de la organización sindical, comenta que la conformación de la UNTA surge como necesidad de hacer frente a la serie de injusticias que viven los repartidores por parte de las empresas mencionadas.

“Hacía falta una representación sindical para poder acercarnos con las autoridades y lograr una negociación con las empresas. La creación de nuestra unión es un paso muy importante para mejorar las condiciones laborales de nuestros agremiados (…) Estamos en contra de las formas en que se contrata a los trabajadores, es decir, sin derechos que abona a la precariedad, pues la empresa no nos considera como trabajadores, y de ahí parte que no tengamos prestaciones”, enfatiza.

El líder sindical indica que la UNTA ha comenzado con diversos programas para ayudar a los repartidores, entre los que se encuentran apoyos en accidentes viales, con las aseguradoras o con las propias aplicaciones, así como asesorías gratuitas en material legal y fiscal.

También han comenzado a tener acercamientos con los nuevos Centros Federales de Conciliación y Registro Laboral a fin de que en un futuro puedan iniciar las negociaciones con las empresas.

Para ello, ya tienen preparada una serie de propuestas en beneficio de los subordinados, las cuales comienzan con el reconocimiento como trabajadores de las compañías.

Además, buscarán que los repartidores tengan un salario base más comisiones por viaje o por kilómetro recorrido, sin importar los tiempos muertos o sin pedidos, los cuales se dan de forma natural en el sector.

Finalmente tienen previsto que existan dos tipos de contrato, los empleados de base y los de honorarios, los cuales tendrán diferentes tipos de beneficios y prestaciones, tales como seguridad social, aguinaldo y vacaciones.

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