/ miércoles 27 de noviembre de 2019

Colombia arde por muerte de manifestante

Oferta de diálogo del presidente Iván Duque no surte efecto, sindicatos y estudiantes llaman a segundo paro nacional en una semana; hubo enfrentamientos

BOGOTÁ. Los líderes de la protesta en Colombia convocaron para este día a la segunda huelga general en menos de una semana contra el gobierno de Iván Duque, que pese a su oferta de diálogo no logra desactivar el descontento social que ya deja cuatro muertos.

"Hoy tendremos movilizaciones, cacerolazo al mediodía, velatón [protesta con velas] y cacerolazos por la noche, paro el día de mañana", anunció Diógenes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, uno de los sindicatos más poderosos del país.

El dirigente encabezó la primera reunión entre el gobierno y algunos sectores de la protesta en la sede presidencial, que concluyó sin acuerdos.

Miles de personas se manifiestan a diario desde el pasado jueves, cuando una primera huelga derivó en la mayor movilización que haya enfrentado gobierno alguno desde finales de los 70. Las marchas y el ruido de las cacerolas se alternan con algunos episodios de represión oficial.

La víspera murió un estudiante de 18 años herido el sábado por la fuerza antidisturbios de la policía (Esmad). El caso de Dilan Cruz, quien fue agredido por uniformados en el centro de Bogotá, encendió aún más el rechazo entre el movimiento estudiantil, que ahora pide la disolución del Esmad.

Cientos de jóvenes se concentraron frente al hospital donde falleció Cruz con carteles de repudio. En otro punto de la ciudad hubo un plantón en silencio con decenas de personas.

"Queremos el desmonte del Esmad, es una entidad que reprime la protesta social y nos asesina", dijo Juan Guerra, un universitario de 19 años. En su mayoría pacíficas, las protestas han dejado sin embargo cuatro muertos, unos 500 heridos entre civiles, policías y militares, además de 172 detenidos y 60 venezolanos expulsados por "actos vandálicos". Este martes un policía quedó gravemente herido con "un artefacto explosivo no convencional" durante una manifestación en la ciudad de Neiva, según información oficial.

IMPACIENCIA

En medio de la ola de protestas que ha recorrido el continente sin un factor común, en Colombia las calles se volcaron contra Duque y su impopular gobierno de 15 meses. Casi siete de cada 10 colombianos desaprueban su gestión, según una encuenta hecha en noviembre por Invamer.

El domingo el presidente instaló un "diálogo social" frente a la avalancha de reclamos que se han venido incubando y que por décadas fueron silenciados por el ruido del conflicto armado con la ya disuelta guerrilla de las FARC.

"Somos una generación que ha tenido que crecer realmente viendo cómo nuestros padres sufren para luchar, para conseguir un mínimo. La educación pública para nosotros también es limitada y muchas veces pedir un préstamo es muy complicado", señaló Ivonne Garay, estudiante de Sicología de 23 años.

Colombia es el país más desigual entre los 36 socios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), arrastra un desempleo del 10.1% y una informalidad laboral que castiga a casi 50% de los trabajadores.

También los colombianos han hecho sentir su rechazo al rebrote de la violencia financiada por el narcotráfico en varios puntos, y el incumplimiento o retraso de los acuerdos de paz con las FARC, convertida en partido en 2017.

BOGOTÁ. Los líderes de la protesta en Colombia convocaron para este día a la segunda huelga general en menos de una semana contra el gobierno de Iván Duque, que pese a su oferta de diálogo no logra desactivar el descontento social que ya deja cuatro muertos.

"Hoy tendremos movilizaciones, cacerolazo al mediodía, velatón [protesta con velas] y cacerolazos por la noche, paro el día de mañana", anunció Diógenes Orjuela, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, uno de los sindicatos más poderosos del país.

El dirigente encabezó la primera reunión entre el gobierno y algunos sectores de la protesta en la sede presidencial, que concluyó sin acuerdos.

Miles de personas se manifiestan a diario desde el pasado jueves, cuando una primera huelga derivó en la mayor movilización que haya enfrentado gobierno alguno desde finales de los 70. Las marchas y el ruido de las cacerolas se alternan con algunos episodios de represión oficial.

La víspera murió un estudiante de 18 años herido el sábado por la fuerza antidisturbios de la policía (Esmad). El caso de Dilan Cruz, quien fue agredido por uniformados en el centro de Bogotá, encendió aún más el rechazo entre el movimiento estudiantil, que ahora pide la disolución del Esmad.

Cientos de jóvenes se concentraron frente al hospital donde falleció Cruz con carteles de repudio. En otro punto de la ciudad hubo un plantón en silencio con decenas de personas.

"Queremos el desmonte del Esmad, es una entidad que reprime la protesta social y nos asesina", dijo Juan Guerra, un universitario de 19 años. En su mayoría pacíficas, las protestas han dejado sin embargo cuatro muertos, unos 500 heridos entre civiles, policías y militares, además de 172 detenidos y 60 venezolanos expulsados por "actos vandálicos". Este martes un policía quedó gravemente herido con "un artefacto explosivo no convencional" durante una manifestación en la ciudad de Neiva, según información oficial.

IMPACIENCIA

En medio de la ola de protestas que ha recorrido el continente sin un factor común, en Colombia las calles se volcaron contra Duque y su impopular gobierno de 15 meses. Casi siete de cada 10 colombianos desaprueban su gestión, según una encuenta hecha en noviembre por Invamer.

El domingo el presidente instaló un "diálogo social" frente a la avalancha de reclamos que se han venido incubando y que por décadas fueron silenciados por el ruido del conflicto armado con la ya disuelta guerrilla de las FARC.

"Somos una generación que ha tenido que crecer realmente viendo cómo nuestros padres sufren para luchar, para conseguir un mínimo. La educación pública para nosotros también es limitada y muchas veces pedir un préstamo es muy complicado", señaló Ivonne Garay, estudiante de Sicología de 23 años.

Colombia es el país más desigual entre los 36 socios de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), arrastra un desempleo del 10.1% y una informalidad laboral que castiga a casi 50% de los trabajadores.

También los colombianos han hecho sentir su rechazo al rebrote de la violencia financiada por el narcotráfico en varios puntos, y el incumplimiento o retraso de los acuerdos de paz con las FARC, convertida en partido en 2017.

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