/ lunes 21 de septiembre de 2020

Regresó de la muerte para volver a fallecer a los 20 minutos, paramédicos narran el caso 

A un año del suceso los Técnicos en Urgencias Médicas aseguran que “haberla recuperado por un momento” fue de gran satisfacción

“La escena que encontramos fue la de una familia deshecha, gritando, son momentos de tensión en los que debemos enfocarnos en la atención del paciente. Aunque la mujer atropellada murió en el hospital, nos quedamos con la satisfacción de haberla recuperado por un momento”, de esta forma es como a un año de los hechos, paramédicos y un doctor, recuerdan el auxilio que prestaron a Verónica N, a quien por 20 minutos regresaron a la vida.

Hugo Vélez García, con ocho años dentro del Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA), es uno de los especialistas de la salud que aquel 17 de septiembre de 2019, acudió a la Vía Atlixcáyotl para atender el reporte de una mujer atropellada al intentar cruzar la vialidad a la altura del Hotel Camino Real.

Para el técnico en urgencias médicas (TUM) de 42 años de edad, ese día fue un momento complicado, lleno de adrenalina, pero también de frustración, porque a pesar de todo el esfuerzo realizado, al final del día la víctima murió al interior de un hospital debido a la gravedad de sus heridas.

“Sientes mucha adrenalina, sabemos qué hacer pero no dejamos de ser humanos. Al momento en el que la señora sale (vuelve a presentar signos vitales), a mí me toca manejar la ambulancia, la llevamos al hospital de Ortopedia. En ese momento uno se siente bien, incluso llegas a decir: ‘ya la hicimos’, pero al momento en el que mis compañeros me comentan que la señora falleció, sí sentí frustración porque entonces lo que hicimos fue en vano y no tienes el resultado que esperabas”, confesó Hugo, quien señaló que se agotaron todos los recursos, como en cada uno de los servicios de auxilio.

A pesar del desenlace de aquel día, el entrevistado aseguró que la satisfacción más grande fue haberla recuperado y ayudado, pues como paramédicos, sin importar las jornadas de trabajo, lo único importante es apoyar.

“Son jornadas pesadas, pero yo con lo que me quedo es cuando las cosas salen bien, o llegas a la casa de alguien y los ves con cierto sufrimiento y los entregas bien en el hospital, en mejores condiciones, eso es una satisfacción grande, es lo que te llena, es la diferencia tal vez con otra profesión”, concluyó el TUM.

Foto: Archivo El Sol de Puebla

AYUDAR Y BRINDAR ATENCIÓN ES EL COMPROMISO: MÉDICO MISAEL

Para el doctor Misael Pérez Flores de 33 años de edad y cinco dentro de SUMA, el compromiso como médico es brindar apoyo y tratar de preservar la vida del paciente sin importar las circunstancias, pues el solo hecho de dar una esperanza a la familia del herido o paciente, es algo que los conforta.

“Recuerdo el servicio de hace un año, era una mujer de aproximadamente 40 años, era un auxilio con una paciente crítica, ya había otros compañeros que le estaban dando la atención, tenía poco que habían arribado ellos, era una mujer a la que atropellaron, tenía un traumatismo craneoencefálico. En ese momento fueron muchas emociones, por un lado la preocupación de la paciente ya que al arribar los otros compañeros todavía la encontraron con signos vitales pero después cae en paro cardiaco por lo que se le aplicó reanimación cardiopulmonar (rcp) y otra vez hubo retorno de la circulación, entonces son sentimientos encontrados, la preocupación y el hecho de tratar de hacer bien las cosas y realizar la labor adecuada para ayudar a la paciente. Al obtener el pulso en la paciente fue una satisfacción agradable porque nuestro compromiso es brindar el apoyo y sobre todo tratar de preservar la vida, es una sensación agradable dar un poco de esperanza a la familia aunque también el estado en el que estaba, podíamos esperar cualquier cosa”, narró el médico, el cual recalcó que se hicieron todas las acciones que se tenían que hacer; un trabajo en conjunto en el que se pusieron en práctica todas las capacitaciones que han recibido.

Aunque ese día, debido a la tensión del caso, el doctor Misael no se percató de la presencia de un sacerdote que le dio a Verónica la absolución de los pecados, con posterioridad tuvo conocimiento de dicha acción. Si bien, él como médico se rige bajo conceptos científicos, el saber sobre tal situación, la consideró como una fortuna, pues se trató de un trabajo médico teniendo la presencia de Dios.

“Yo no me percaté de la presencia del sacerdote, me comentaron que tuvo el gesto de darle la bendición, jamás me percaté de esa acción, nos dijeron que así había sido. No me aparto de la parte religiosa, de la fe. La presencia de Dios ante esas situaciones y la parte médica, todo es importante, qué fortuna que haya existido esa acción en ese momento”, consideró el especialista, quien desde muy pequeño decidió seguir los pasos de su padre, también médico.

EL CASO DE VERÓNICA NO HA SIDO EL ÚNICO EN SU CARRERA

Gerardo Ramírez López, de 45 años de edad pero con más de dos décadas de experiencia (27 años), fue de los primeros paramédicos que junto con su compañera Angélica Acevedo, acudieron al punto del accidente, donde sin esperar un reconocimiento, aplauso o agradecimiento, controlaron el estrés y la presión ya que su único objetivo era atender a la paciente.

Foto: Archivo El Sol de Puebla

“Es una experiencia a la que todos los días tenemos que estar preparados para vivir, es un trabajo demandante, en el que vivimos bajo presión, estrés y no sabemos a qué nos podemos enfrentar. Fuimos la primera ambulancia en arribar y cuando llegamos a la escena encontramos a una persona ensangrentada, atropellada, bocabajo y su familia deshecha, gritando, gente estresada, entonces nosotros comenzamos con la evaluación inicial, tenía un TC severo, tuvimos que enfocarnos a la atención, en esos momentos no nos interesa quién nos está viendo, si nos vamos a ensuciar o si tenemos hambre, nada, solo la vida de la persona”, contó el entrevistado.

Ramírez López aseguró que fue una experiencia estresante, complicada, porque como todos, son seres humanos, tienen familia y no quisieran estar en los zapatos de los pacientes; a pesar de lo anterior deben poner en marcha todos sus conocimientos con manos firmes, incluso dijo, a veces es complicado la actitud de las personas, sin embargo, siempre deben manejarse como profesionales sin esperar nada a cambio.

“Nosotros podemos decir que se hizo todo lo que se pudo, en ese instante fue algo satisfactorio y en nosotros no quedó, seguimos capacitándonos a diario para brindar un mejor servicio. Es lo gratificante del esfuerzo; cuando le dimos rcp y presentó signos vitales, fue algo reconfortante, hubiéramos querido que sobreviviera pero no fue así”, recordó el médico cuyos inicios fueron en Cruz Roja y posteriormente llegó al Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA).

El caso de Verónica no ha sido el único donde tras la aplicación de rcp, logran reanimar al paciente, ya que poco después, Gerardo y Angélica reanimaron a un paciente en la colonia Loma Bella.

“Después tuvimos un caso igual, iba con la misma compañera (Angélica Acevedo), nos reportaron que en Loma Bella, afuera de una farmacia estaba una persona epiléptica y que una doctora nada más estaba viendo; yo iba manejando y mi compañera de atención, cuando llegamos la persona estaba convulsionando y entró en paro, le dimos rcp, lo pudimos sacar y lo llevamos al hospital del Sur. Lamentablemente ya no se le da seguimiento porque tenemos mucho trabajo pero son experiencias que te llenan”, compartió el declarante, quien confesó que a pesar de que su profesión no es tan reconocida, bien valorada, incluso a veces la gente los insulta o para algunos solo son “los camilleros”, “los transportistas”, no es así, ya que se trata de una profesión de mucho sacrificio, desvelo y amor al prójimo.

A pesar de las arduas jornadas de trabajo, Gerardo asegura no cambiar por nada su trabajo y profesión, la cual ha sacado adelante con el apoyo de su familia. “Lo mejor de todo es que mi familia me apoya, tengo dos hijas hermosas y una esposa maravillosa que me apoya, es lo que me ayuda a seguir adelante”, expresó el especialista de la salud.



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“La escena que encontramos fue la de una familia deshecha, gritando, son momentos de tensión en los que debemos enfocarnos en la atención del paciente. Aunque la mujer atropellada murió en el hospital, nos quedamos con la satisfacción de haberla recuperado por un momento”, de esta forma es como a un año de los hechos, paramédicos y un doctor, recuerdan el auxilio que prestaron a Verónica N, a quien por 20 minutos regresaron a la vida.

Hugo Vélez García, con ocho años dentro del Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA), es uno de los especialistas de la salud que aquel 17 de septiembre de 2019, acudió a la Vía Atlixcáyotl para atender el reporte de una mujer atropellada al intentar cruzar la vialidad a la altura del Hotel Camino Real.

Para el técnico en urgencias médicas (TUM) de 42 años de edad, ese día fue un momento complicado, lleno de adrenalina, pero también de frustración, porque a pesar de todo el esfuerzo realizado, al final del día la víctima murió al interior de un hospital debido a la gravedad de sus heridas.

“Sientes mucha adrenalina, sabemos qué hacer pero no dejamos de ser humanos. Al momento en el que la señora sale (vuelve a presentar signos vitales), a mí me toca manejar la ambulancia, la llevamos al hospital de Ortopedia. En ese momento uno se siente bien, incluso llegas a decir: ‘ya la hicimos’, pero al momento en el que mis compañeros me comentan que la señora falleció, sí sentí frustración porque entonces lo que hicimos fue en vano y no tienes el resultado que esperabas”, confesó Hugo, quien señaló que se agotaron todos los recursos, como en cada uno de los servicios de auxilio.

A pesar del desenlace de aquel día, el entrevistado aseguró que la satisfacción más grande fue haberla recuperado y ayudado, pues como paramédicos, sin importar las jornadas de trabajo, lo único importante es apoyar.

“Son jornadas pesadas, pero yo con lo que me quedo es cuando las cosas salen bien, o llegas a la casa de alguien y los ves con cierto sufrimiento y los entregas bien en el hospital, en mejores condiciones, eso es una satisfacción grande, es lo que te llena, es la diferencia tal vez con otra profesión”, concluyó el TUM.

Foto: Archivo El Sol de Puebla

AYUDAR Y BRINDAR ATENCIÓN ES EL COMPROMISO: MÉDICO MISAEL

Para el doctor Misael Pérez Flores de 33 años de edad y cinco dentro de SUMA, el compromiso como médico es brindar apoyo y tratar de preservar la vida del paciente sin importar las circunstancias, pues el solo hecho de dar una esperanza a la familia del herido o paciente, es algo que los conforta.

“Recuerdo el servicio de hace un año, era una mujer de aproximadamente 40 años, era un auxilio con una paciente crítica, ya había otros compañeros que le estaban dando la atención, tenía poco que habían arribado ellos, era una mujer a la que atropellaron, tenía un traumatismo craneoencefálico. En ese momento fueron muchas emociones, por un lado la preocupación de la paciente ya que al arribar los otros compañeros todavía la encontraron con signos vitales pero después cae en paro cardiaco por lo que se le aplicó reanimación cardiopulmonar (rcp) y otra vez hubo retorno de la circulación, entonces son sentimientos encontrados, la preocupación y el hecho de tratar de hacer bien las cosas y realizar la labor adecuada para ayudar a la paciente. Al obtener el pulso en la paciente fue una satisfacción agradable porque nuestro compromiso es brindar el apoyo y sobre todo tratar de preservar la vida, es una sensación agradable dar un poco de esperanza a la familia aunque también el estado en el que estaba, podíamos esperar cualquier cosa”, narró el médico, el cual recalcó que se hicieron todas las acciones que se tenían que hacer; un trabajo en conjunto en el que se pusieron en práctica todas las capacitaciones que han recibido.

Aunque ese día, debido a la tensión del caso, el doctor Misael no se percató de la presencia de un sacerdote que le dio a Verónica la absolución de los pecados, con posterioridad tuvo conocimiento de dicha acción. Si bien, él como médico se rige bajo conceptos científicos, el saber sobre tal situación, la consideró como una fortuna, pues se trató de un trabajo médico teniendo la presencia de Dios.

“Yo no me percaté de la presencia del sacerdote, me comentaron que tuvo el gesto de darle la bendición, jamás me percaté de esa acción, nos dijeron que así había sido. No me aparto de la parte religiosa, de la fe. La presencia de Dios ante esas situaciones y la parte médica, todo es importante, qué fortuna que haya existido esa acción en ese momento”, consideró el especialista, quien desde muy pequeño decidió seguir los pasos de su padre, también médico.

EL CASO DE VERÓNICA NO HA SIDO EL ÚNICO EN SU CARRERA

Gerardo Ramírez López, de 45 años de edad pero con más de dos décadas de experiencia (27 años), fue de los primeros paramédicos que junto con su compañera Angélica Acevedo, acudieron al punto del accidente, donde sin esperar un reconocimiento, aplauso o agradecimiento, controlaron el estrés y la presión ya que su único objetivo era atender a la paciente.

Foto: Archivo El Sol de Puebla

“Es una experiencia a la que todos los días tenemos que estar preparados para vivir, es un trabajo demandante, en el que vivimos bajo presión, estrés y no sabemos a qué nos podemos enfrentar. Fuimos la primera ambulancia en arribar y cuando llegamos a la escena encontramos a una persona ensangrentada, atropellada, bocabajo y su familia deshecha, gritando, gente estresada, entonces nosotros comenzamos con la evaluación inicial, tenía un TC severo, tuvimos que enfocarnos a la atención, en esos momentos no nos interesa quién nos está viendo, si nos vamos a ensuciar o si tenemos hambre, nada, solo la vida de la persona”, contó el entrevistado.

Ramírez López aseguró que fue una experiencia estresante, complicada, porque como todos, son seres humanos, tienen familia y no quisieran estar en los zapatos de los pacientes; a pesar de lo anterior deben poner en marcha todos sus conocimientos con manos firmes, incluso dijo, a veces es complicado la actitud de las personas, sin embargo, siempre deben manejarse como profesionales sin esperar nada a cambio.

“Nosotros podemos decir que se hizo todo lo que se pudo, en ese instante fue algo satisfactorio y en nosotros no quedó, seguimos capacitándonos a diario para brindar un mejor servicio. Es lo gratificante del esfuerzo; cuando le dimos rcp y presentó signos vitales, fue algo reconfortante, hubiéramos querido que sobreviviera pero no fue así”, recordó el médico cuyos inicios fueron en Cruz Roja y posteriormente llegó al Sistema de Urgencias Médicas Avanzadas (SUMA).

El caso de Verónica no ha sido el único donde tras la aplicación de rcp, logran reanimar al paciente, ya que poco después, Gerardo y Angélica reanimaron a un paciente en la colonia Loma Bella.

“Después tuvimos un caso igual, iba con la misma compañera (Angélica Acevedo), nos reportaron que en Loma Bella, afuera de una farmacia estaba una persona epiléptica y que una doctora nada más estaba viendo; yo iba manejando y mi compañera de atención, cuando llegamos la persona estaba convulsionando y entró en paro, le dimos rcp, lo pudimos sacar y lo llevamos al hospital del Sur. Lamentablemente ya no se le da seguimiento porque tenemos mucho trabajo pero son experiencias que te llenan”, compartió el declarante, quien confesó que a pesar de que su profesión no es tan reconocida, bien valorada, incluso a veces la gente los insulta o para algunos solo son “los camilleros”, “los transportistas”, no es así, ya que se trata de una profesión de mucho sacrificio, desvelo y amor al prójimo.

A pesar de las arduas jornadas de trabajo, Gerardo asegura no cambiar por nada su trabajo y profesión, la cual ha sacado adelante con el apoyo de su familia. “Lo mejor de todo es que mi familia me apoya, tengo dos hijas hermosas y una esposa maravillosa que me apoya, es lo que me ayuda a seguir adelante”, expresó el especialista de la salud.



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