/ miércoles 8 de agosto de 2018

“Te voy a matar... te puedo matar, pago y salgo, aquí reina la corrupción”, el relato de Natalia

Durante casi dos años soportó el maltrato de su pareja sentimental

Cegada por lo que pensó era amor, a lo largo de casi dos años, Natalia, de 42, soportó insultos, golpes y cualquier tipo de maltrato por parte de su pareja sentimental; la noche del pasado lunes, cuando decidió terminar definitivamente con la relación, estuvo a punto de ser asesinada, sin embargo, logró huir del domicilio del sujeto, ubicado en la capital poblana, para después pedir ayuda; hoy, la mujer que teme por su vida, se encuentra en el hospital con fisuras en costillas y diversos golpes en el cuerpo.

“Te voy a matar, de aquí no vas a salir, y si sales pero muerta, que venga tu mamá a recogerte. Tengo dinero, los policías, los licenciados, la Fiscalía, no me hacen nada. Te puedo matar, pago y salgo, aquí reina la corrupción. Te mato y a ver qué me encuentren”, fueron las palabras que la víctima, cuyo nombre real ha sido cambiado por cuestiones de seguridad, escuchó la noche del pasado lunes antes de poder huir de su agresor, un comerciante de 40 años de edad.

Postrada en una cama de hospital, con golpes visibles en rostro, una oreja y brazos, la mujer narró a El Sol de Puebla, que fue hace cinco años cuando conoció a su pareja sentimental; tres años y medio después, comenzó el infierno para ella ya que de las agresiones verbales, el sujeto pasó a los golpes y las humillaciones.

“Yo llevaba cinco años con él, pero fue hace año y medio que iniciaron las agresiones en mi contra. Él es alcohólico, incluso por él comencé a beber ya que por no llevarle la contraria y discutir, cedía a tomar con él, pero ya después comenzó a decirme que era de lo peor y que era una puta. Yo caí en depresión”, contó la agraviada quien aseguró que esta situación de maltrato por parte de su pareja sentimental, le provocó un problema sicológico de trastorno de la personalidad, por lo que desde entonces, tuvo que acudir a terapias sicológicas e ingerir pastillas controladas.

Sin embargo, la situación no paró ahí ya que Natalia incluso en dos ocasiones estuvo al borde del suicidio.

“Me deprimía, a veces no salía, ya no quería vivir, incluso ni comía por lo que tengo anemia. Yo ya estaba en su casa como un mueble, para mí ya no tenía caso la vida”, contó la víctima con la voz entrecortada.

Sin poder salir de la relación tóxica en la que se encontraba, la mujer continuó siendo víctima de diversas agresiones, pues refirió que en una ocasión, el sujeto de 40 años de edad, la amarró y estuvo a punto a golpearla; hace tres meses, tras discutir por la comida del perro, el hombre, en la zona de la cochera, estuvo a punto de arrollarla. Aunque la víctima se salvó de ese hecho, terminó golpeada de la espalda.

Foto: Héctor González

Dispuesta a ya no soportar más bajezas, Natalia, hace tres meses precisamente, decidió acudir ante el agente del Ministerio Público para interponer la denuncia de ley en contra de quien fuera su pareja sentimental, sin embargo, la única respuesta que obtuvo fue el traslado del caso al área de mediación para que hablara y arreglara las cosas con el comerciante.

“En esa ocasión me dieron una hoja y me dijeron que tenía que hablar con él para llegar a un acuerdo. Me deprimí”, señaló la entrevistada, quien después de aquella denuncia, siguió con la relación por temor a ser asesinada.

Sin embargo, al notar que la situación no cambiaba, hace quince días, Natalia decidió acabar con la relación, lo cual nuevamente derivó en una discusión con el sujeto, quien además de haberla corrido de su domicilio (de él), no dejó que sacara sus pertenencias. Tan solo unos días después, la mujer regresó por algunas cosas, él incluso se comportó bien. No obstante, el pasado lunes, estuvo a punto de matarla a golpes.

“Ayer (lunes), me habló por teléfono, me preguntó que si iba a ir por mis cosas, le dije que sí, era una bolsa de zapatos porque yo vendo por catálogo. Llegué como a las 8:30 de la noche, después vi que estaba tomado, me dijo que pasara, me senté y me invitó un vaso de refresco pero como él estaba bebiendo, me dijo que mejor me tomara un whisky; para no discutir porque lo vi muy ansioso, le dije que sí, que me sirviera, estábamos platicando normal pero de pronto comenzó a decirme que mi mamá y yo le estábamos haciendo brujería, pero le contesté que eso no era cierto que ni siquiera me había pasado por la cabeza”, narró la agraviada, quien después comenzó a ser cuestionada por el varón sobre el motivo por el cual decidió dejarlo.

“Me preguntó que por qué lo dejé, que si andaba con otro, lo vi alterado y le pedí para el taxi, pero me dijo que no me iba a dar nada, como cuando vivía con él guardaba dinero en una cajita, metí mi mano y tomé el dinero, pero él se me abalanzó, empezó a corretearme, traté de protegerme con las sillas del comedor de mármol que él tiene pero tomó una y me la aventó, por lo que tropecé. Aprovechó ese momento para echarse encima de mí, pesa entre 75 y 80 kilogramos, después me pateó en el pecho con sus botas tipo industrial para que después me siguiera pateando”, comentó Natalia, quien por miedo, se sometió al sujeto, quien la amagó para que se quedara la noche con él y no lo abandonara.

En un descuido y ante el estado de ebriedad del comerciante, la mujer pudo escapar del sitio.

“Se paró, fue al baño, se descuidó y yo me salí corriendo. Como ya estaba tomado y aturdido, ya no pudo alcanzarme, de hecho pensé que la puerta estaba cerrada porque luego me dejaba encerrada, pero gracias Dios estaba abierta la puerta, crucé el zaguán; él iba detrás de mí, no sé cómo pero corrí, le hice la parada a un taxista, se detuvo, me abrió la puerta y me llevó a delitos sexuales. Ahí la licenciada me vio toda mal y llamó a una ambulancia que me trasladó al hospital de Traumatología y Ortopedia Rafael Moreno Valle, donde estuve tres horas en el pasillo sin que nadie me atendiera”, narró la declarante, quien gracias a un conocido fue atendida en un hospital privado donde el médico le diagnosticó fisuras en dos costillas, lesiones en oído y rostro, además de inflamación de cerebro a descartar, así como una fisura en clavícula.

Pese a que el caso ya es atendido por la Fiscalía General del Estado de Puebla, la víctima teme por su seguridad y la de su familia, ya que el sujeto además de jactarse de tener el poder económico para “comprar” a las autoridades, la amenazó de muerte, ya que le dijo que “se las iba a pagar”. Ante tal situación, la afectada pide la protección de las autoridades, pues estuvo a punto de ser una víctima de feminicidio en territorio poblano.

Cegada por lo que pensó era amor, a lo largo de casi dos años, Natalia, de 42, soportó insultos, golpes y cualquier tipo de maltrato por parte de su pareja sentimental; la noche del pasado lunes, cuando decidió terminar definitivamente con la relación, estuvo a punto de ser asesinada, sin embargo, logró huir del domicilio del sujeto, ubicado en la capital poblana, para después pedir ayuda; hoy, la mujer que teme por su vida, se encuentra en el hospital con fisuras en costillas y diversos golpes en el cuerpo.

“Te voy a matar, de aquí no vas a salir, y si sales pero muerta, que venga tu mamá a recogerte. Tengo dinero, los policías, los licenciados, la Fiscalía, no me hacen nada. Te puedo matar, pago y salgo, aquí reina la corrupción. Te mato y a ver qué me encuentren”, fueron las palabras que la víctima, cuyo nombre real ha sido cambiado por cuestiones de seguridad, escuchó la noche del pasado lunes antes de poder huir de su agresor, un comerciante de 40 años de edad.

Postrada en una cama de hospital, con golpes visibles en rostro, una oreja y brazos, la mujer narró a El Sol de Puebla, que fue hace cinco años cuando conoció a su pareja sentimental; tres años y medio después, comenzó el infierno para ella ya que de las agresiones verbales, el sujeto pasó a los golpes y las humillaciones.

“Yo llevaba cinco años con él, pero fue hace año y medio que iniciaron las agresiones en mi contra. Él es alcohólico, incluso por él comencé a beber ya que por no llevarle la contraria y discutir, cedía a tomar con él, pero ya después comenzó a decirme que era de lo peor y que era una puta. Yo caí en depresión”, contó la agraviada quien aseguró que esta situación de maltrato por parte de su pareja sentimental, le provocó un problema sicológico de trastorno de la personalidad, por lo que desde entonces, tuvo que acudir a terapias sicológicas e ingerir pastillas controladas.

Sin embargo, la situación no paró ahí ya que Natalia incluso en dos ocasiones estuvo al borde del suicidio.

“Me deprimía, a veces no salía, ya no quería vivir, incluso ni comía por lo que tengo anemia. Yo ya estaba en su casa como un mueble, para mí ya no tenía caso la vida”, contó la víctima con la voz entrecortada.

Sin poder salir de la relación tóxica en la que se encontraba, la mujer continuó siendo víctima de diversas agresiones, pues refirió que en una ocasión, el sujeto de 40 años de edad, la amarró y estuvo a punto a golpearla; hace tres meses, tras discutir por la comida del perro, el hombre, en la zona de la cochera, estuvo a punto de arrollarla. Aunque la víctima se salvó de ese hecho, terminó golpeada de la espalda.

Foto: Héctor González

Dispuesta a ya no soportar más bajezas, Natalia, hace tres meses precisamente, decidió acudir ante el agente del Ministerio Público para interponer la denuncia de ley en contra de quien fuera su pareja sentimental, sin embargo, la única respuesta que obtuvo fue el traslado del caso al área de mediación para que hablara y arreglara las cosas con el comerciante.

“En esa ocasión me dieron una hoja y me dijeron que tenía que hablar con él para llegar a un acuerdo. Me deprimí”, señaló la entrevistada, quien después de aquella denuncia, siguió con la relación por temor a ser asesinada.

Sin embargo, al notar que la situación no cambiaba, hace quince días, Natalia decidió acabar con la relación, lo cual nuevamente derivó en una discusión con el sujeto, quien además de haberla corrido de su domicilio (de él), no dejó que sacara sus pertenencias. Tan solo unos días después, la mujer regresó por algunas cosas, él incluso se comportó bien. No obstante, el pasado lunes, estuvo a punto de matarla a golpes.

“Ayer (lunes), me habló por teléfono, me preguntó que si iba a ir por mis cosas, le dije que sí, era una bolsa de zapatos porque yo vendo por catálogo. Llegué como a las 8:30 de la noche, después vi que estaba tomado, me dijo que pasara, me senté y me invitó un vaso de refresco pero como él estaba bebiendo, me dijo que mejor me tomara un whisky; para no discutir porque lo vi muy ansioso, le dije que sí, que me sirviera, estábamos platicando normal pero de pronto comenzó a decirme que mi mamá y yo le estábamos haciendo brujería, pero le contesté que eso no era cierto que ni siquiera me había pasado por la cabeza”, narró la agraviada, quien después comenzó a ser cuestionada por el varón sobre el motivo por el cual decidió dejarlo.

“Me preguntó que por qué lo dejé, que si andaba con otro, lo vi alterado y le pedí para el taxi, pero me dijo que no me iba a dar nada, como cuando vivía con él guardaba dinero en una cajita, metí mi mano y tomé el dinero, pero él se me abalanzó, empezó a corretearme, traté de protegerme con las sillas del comedor de mármol que él tiene pero tomó una y me la aventó, por lo que tropecé. Aprovechó ese momento para echarse encima de mí, pesa entre 75 y 80 kilogramos, después me pateó en el pecho con sus botas tipo industrial para que después me siguiera pateando”, comentó Natalia, quien por miedo, se sometió al sujeto, quien la amagó para que se quedara la noche con él y no lo abandonara.

En un descuido y ante el estado de ebriedad del comerciante, la mujer pudo escapar del sitio.

“Se paró, fue al baño, se descuidó y yo me salí corriendo. Como ya estaba tomado y aturdido, ya no pudo alcanzarme, de hecho pensé que la puerta estaba cerrada porque luego me dejaba encerrada, pero gracias Dios estaba abierta la puerta, crucé el zaguán; él iba detrás de mí, no sé cómo pero corrí, le hice la parada a un taxista, se detuvo, me abrió la puerta y me llevó a delitos sexuales. Ahí la licenciada me vio toda mal y llamó a una ambulancia que me trasladó al hospital de Traumatología y Ortopedia Rafael Moreno Valle, donde estuve tres horas en el pasillo sin que nadie me atendiera”, narró la declarante, quien gracias a un conocido fue atendida en un hospital privado donde el médico le diagnosticó fisuras en dos costillas, lesiones en oído y rostro, además de inflamación de cerebro a descartar, así como una fisura en clavícula.

Pese a que el caso ya es atendido por la Fiscalía General del Estado de Puebla, la víctima teme por su seguridad y la de su familia, ya que el sujeto además de jactarse de tener el poder económico para “comprar” a las autoridades, la amenazó de muerte, ya que le dijo que “se las iba a pagar”. Ante tal situación, la afectada pide la protección de las autoridades, pues estuvo a punto de ser una víctima de feminicidio en territorio poblano.

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