/ viernes 23 de febrero de 2024

En Punto

El coordinador de los voceros de la coalición Sigamos Haciendo Historia en Puebla, y del precandidato a gobernador Alejandro Armenta Mier, Rodolfo Huerta Espinoza, se llevó el miércoles por la noche un fuerte regaño en el cuarto de guerra del senador, por permitir la incorporación de Paola Migoya Velázquez al equipo sin revisar a fondo sus antecedentes.

Migoya ingresó al ejército de precampaña para agarrarse a trompadas verbales con los representantes de la oposición, principalmente con Nancy de la Sierra Arámburo y Nadia Navarro Acevedo, y tiene con qué hacerlo, sostener intensos debates y pelear.

Pero para eso, para erigirse como personaje político con calidad moral, irreprochable, se necesita tener una imagen impoluta y mucha congruencia, lo que Migoya Velázquez no tiene.

Y no la tiene no por un asunto de deshonestidad o de mala actuación en el desempeño de alguna función pública, sino porque, como le recordaron ese día hasta el hartazgo en redes sociales y se escribió en esta columna en la entrega del jueves, ha acostumbrado a los observadores a verla brincar de un extremo a otro en sus propios puntos de vista sin el menor rubor.

Armenta Mier no puede revisar todo solo, por eso descargó el enojo con su coordinador de voceros, Rodolfo Huerta, que, a su vez, ya entrada la madrugada del jueves habló franco y directo con la aludida para decirle que agradecía mucho su entusiasmo, pero que hasta ahí llegaba la colaboración.

Migoya, prudente, hizo el anuncio el jueves antes de las 8 de la mañana:

“Para no generar mayor confrontación en Morena, he decidido separarme del equipo de vocería en Morena, por prudencia y respeto”.

Fin del episodio.

* * *

Quien también estuvo cerca de meterse en problemas por la manifestación de sus ideas fue Javier Lozano Alarcón, el integrante del extinto morenovallismo que además fue senador de la República y que hoy se ha sumado públicamente a la precampaña de Mario Riestra Piña, virtual candidato a presidente municipal de Puebla de la coalición Mejor Rumbo para Puebla.

En su regreso al estado, acompañado de delegados de PAN, PRI y PRD para pedir una contienda equitativa en el estado, sin dados cargados a favor del partido oficial, Lozano se lanzó contra los panistas que se sumaron a Morena en los últimos años, pues los calificó de incongruentes al formar parte, hoy, de un proyecto que en el pasado combatieron.

El panista lamentó que perfiles que formaban parte del grupo cercano del exgobernador Rafael Moreno Valle se hayan sumado al partido de Andrés Manuel López Obrador con la finalidad de permanecer vigentes.

Aunque reconoció que el instituto albiazul se fracturó tras la muerte de Moreno Valle y Martha Erika Alonso, condenó que algunos de sus allegados fueran incongruentes al pasarse a un proyecto que criticaron.

“Yo me quedé muy sacado de onda con toda esta situación, veo que algunos personajes amigos míos ahora están de lado de Morena. Allá ellos, allá sus conciencias, allá sus conveniencias y sus intereses. No soy de los que con tal de salir en la foto, con tal de estar en una posición política, venderle mi alma al diablo”, soltó, molesto.

La verdad es que Lozano tuvo suerte.

Ningún reportero de los ahí presentes le preguntó si lo mismo opinaba de “Tony” Gali López, el hijo de José Antonio Gali Fayad (también morenovallista, con quien trabajó en el gobierno del estado) que hoy está sumado a Morena, a través del Verde.

* * *

Zoé Robledo Aburto es uno de los servidores públicos federales que menos extrañarán los habitantes de Puebla cuando el gobierno del presidente López Obrador haya terminado. De hecho, tal vez sea el peor recordado, por esa incapacidad o falta de interés mostrada a lo largo de este sexenio para atender una de las necesidades más importantes: la salud.

El director general del IMSS estuvo ayer en Puebla, donde dio a conocer que no hay tiempo para construir el hospital previsto en Amozoc, por lo que se heredará el proyecto ejecutivo a la próxima autoridad federal. La noticia no sorprendió, como tampoco lo hará que, a finales de este año, tampoco quede listo el nosocomio de San Alejandro.

El coordinador de los voceros de la coalición Sigamos Haciendo Historia en Puebla, y del precandidato a gobernador Alejandro Armenta Mier, Rodolfo Huerta Espinoza, se llevó el miércoles por la noche un fuerte regaño en el cuarto de guerra del senador, por permitir la incorporación de Paola Migoya Velázquez al equipo sin revisar a fondo sus antecedentes.

Migoya ingresó al ejército de precampaña para agarrarse a trompadas verbales con los representantes de la oposición, principalmente con Nancy de la Sierra Arámburo y Nadia Navarro Acevedo, y tiene con qué hacerlo, sostener intensos debates y pelear.

Pero para eso, para erigirse como personaje político con calidad moral, irreprochable, se necesita tener una imagen impoluta y mucha congruencia, lo que Migoya Velázquez no tiene.

Y no la tiene no por un asunto de deshonestidad o de mala actuación en el desempeño de alguna función pública, sino porque, como le recordaron ese día hasta el hartazgo en redes sociales y se escribió en esta columna en la entrega del jueves, ha acostumbrado a los observadores a verla brincar de un extremo a otro en sus propios puntos de vista sin el menor rubor.

Armenta Mier no puede revisar todo solo, por eso descargó el enojo con su coordinador de voceros, Rodolfo Huerta, que, a su vez, ya entrada la madrugada del jueves habló franco y directo con la aludida para decirle que agradecía mucho su entusiasmo, pero que hasta ahí llegaba la colaboración.

Migoya, prudente, hizo el anuncio el jueves antes de las 8 de la mañana:

“Para no generar mayor confrontación en Morena, he decidido separarme del equipo de vocería en Morena, por prudencia y respeto”.

Fin del episodio.

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Quien también estuvo cerca de meterse en problemas por la manifestación de sus ideas fue Javier Lozano Alarcón, el integrante del extinto morenovallismo que además fue senador de la República y que hoy se ha sumado públicamente a la precampaña de Mario Riestra Piña, virtual candidato a presidente municipal de Puebla de la coalición Mejor Rumbo para Puebla.

En su regreso al estado, acompañado de delegados de PAN, PRI y PRD para pedir una contienda equitativa en el estado, sin dados cargados a favor del partido oficial, Lozano se lanzó contra los panistas que se sumaron a Morena en los últimos años, pues los calificó de incongruentes al formar parte, hoy, de un proyecto que en el pasado combatieron.

El panista lamentó que perfiles que formaban parte del grupo cercano del exgobernador Rafael Moreno Valle se hayan sumado al partido de Andrés Manuel López Obrador con la finalidad de permanecer vigentes.

Aunque reconoció que el instituto albiazul se fracturó tras la muerte de Moreno Valle y Martha Erika Alonso, condenó que algunos de sus allegados fueran incongruentes al pasarse a un proyecto que criticaron.

“Yo me quedé muy sacado de onda con toda esta situación, veo que algunos personajes amigos míos ahora están de lado de Morena. Allá ellos, allá sus conciencias, allá sus conveniencias y sus intereses. No soy de los que con tal de salir en la foto, con tal de estar en una posición política, venderle mi alma al diablo”, soltó, molesto.

La verdad es que Lozano tuvo suerte.

Ningún reportero de los ahí presentes le preguntó si lo mismo opinaba de “Tony” Gali López, el hijo de José Antonio Gali Fayad (también morenovallista, con quien trabajó en el gobierno del estado) que hoy está sumado a Morena, a través del Verde.

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Zoé Robledo Aburto es uno de los servidores públicos federales que menos extrañarán los habitantes de Puebla cuando el gobierno del presidente López Obrador haya terminado. De hecho, tal vez sea el peor recordado, por esa incapacidad o falta de interés mostrada a lo largo de este sexenio para atender una de las necesidades más importantes: la salud.

El director general del IMSS estuvo ayer en Puebla, donde dio a conocer que no hay tiempo para construir el hospital previsto en Amozoc, por lo que se heredará el proyecto ejecutivo a la próxima autoridad federal. La noticia no sorprendió, como tampoco lo hará que, a finales de este año, tampoco quede listo el nosocomio de San Alejandro.

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