/ viernes 16 de febrero de 2024

Carnaval de San Pedro Cholula: Fundador comparte memorables momentos de esta tradición

Guadalupe Cuateco Zacarías, de 87 años de edad, afirma que el carnaval de San Pedro Cholula nació en la primera mitad del siglo pasado

En sus recuerdos, Guadalupe Cuateco Zacarías afirma que el carnaval de San Pedro Cholula nació en la primera mitad del siglo pasado y que fueron menos de 20 jóvenes quienes, vestidos de mujer, indios, diablos, calacas, apaches o sencillamente portando máscaras y cascabeles, comenzaron a replicar esta fiesta que ya se desarrollaba en el municipio vecino de Huejotzingo.

Hoy, este señor de 87 años de edad dice que es uno de los fundadores del primer grupo carnavalero que en 1954 se formó para lograr, 10 años más tarde, el permiso del Ayuntamiento cholulteca para usar la Plaza de la Concordia como sede oficial y posteriormente conseguir el primer apoyo gubernamental.

Desde su vivienda y acompañado de su esposa Trinidad Zenteno y su hijo, Ignacio Luis Cuateco Zenteno, comparte algunas de sus vivencias y memorias sobre esta celebración, de la cual hay poca historia escrita.


Asegura que hoy es el único de los primeros fundadores que aún puede contar los inicios del carnaval, pues al resto le ha dado el último adiós, aunque menciona sus nombres, José Martínez, Leonardo Cid, Humberto Mino, Margarito Melgarejo, Darío Martínez, Pascual Vázquez y Anastasio, porque fueron sus compañeros y cómplices en esta travesía de su vida.

Cuateco Zacarías muestra los primeros trajes que usó, donde ninguno es colorido o similar a los actuales, así como sus dos mosquetones que le recuerdan que en 1983 en este municipio tuvieron lugar las primeras detonaciones de pólvora. También enseña las diferentes banderas de México, que desde 1982, cuando oficialmente se separó del único contingente para formar el “Primer Batallón del Centro”, ante una diferencia con sus amigos, confeccionó para dar identidad a sus danzantes, quienes a la fecha siguen participando bajo esta firma.


“Era un carnaval sencillo, salían unos cuantos, nuestros trajes eran muy sencillos porque eran de diablos, muerte y uno era de apache (…) nuestro recorrido era pequeño y yo empecé a los 19 años de edad, era 1954, pero antes de mí había gente que ya brincaba o danzaba”, expresa.

Emocionado por revivir esa etapa de su vida, agrega que para la década de los 60 del siglo pasado, los trajes comenzaron a cambiar, ya que algunas personas se vestían de turcos o franceses.

Cuenta que, al formar el primer batallón, en 1982, impulsó a más participantes a independizarse del contingente principal y con eso se amplió el número de grupos.

“De los 13 batallones que ahora hay, siete de ellos se desprendieron del primero que yo formé y ayudó a crecer al carnaval”, precisa.

Dentro de sus memorias, el ex representante destaca que en los primeros años de esta fiesta, ésta no estuvo acompañada por la música de viento, sino por la denominada de cuerdas, representada en ese entonces por cuatro músicos, quienes tocaban un violín, un contrabajo, un clarinete y un saxofón o acordeón.


Guadalupe Cuauteco acompañado de su esposa Trinidad Zenteno y su hijo Ignacio Luis Cuateco Zenteno. Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Primeras cooperaciones

El carnaval de San Pedro Cholula no era ostentoso, continúa don Guadalupe Cuateco, porque los pocos participantes lucían vestimentas sencillas y en la mayoría de casos, elaboradas por ellos mismos.


Recuerda que, en 1964, el entonces presidente municipal Miguel Oropeza autorizó que esta festividad fuera en la Plaza la Concordia y además se hiciera una colecta entre los vecinos y comerciantes para pagar la banda de música, donde recibían desde cinco centavos hasta 20 pesos para garantizar la organización.

“Fue hasta el periodo del edil Arturo Carranco (1996-1999) cuando llegó el primer apoyo económico, que fue de 500 pesos, pero antes de eso las ayudas eran pocas y servían para pagar la música porque después de 1982 las bandas cobraban 400 pesos”, explica.

No se “robaba” la novia, se colgaba a Agustín Lorenzo

“‘Agustín Lorenzo’ se colgaba en la estación del tren de Cholula”, refiere don Guadalupe, al decir que este acto era importante en esta fiesta anual. Era un muñeco de trapo que pendía de un árbol ubicado en este punto del territorio, colindante a la Gran Pirámide de Cholula.

Concluye al decir que este convite era diferente al que tendrá lugar los días 17 y 18 de este mes en este municipio, ahora Pueblo Mágico.

El actor resume que hasta 1982 participaban menos de 50 personas, eran “contaditas”. Quienes tenían recursos usaban vestimenta oficial y las que no, podía integrarse con sólo un cotón limpio con algunos listones zurcidos.

Antes de la llegada de los mosquetones, varios de los que “brincaban”, ahora danzantes o huehues, portaban palos de escoba o escopetas palomeras para simular las carabinas.



En 1985 tuvo lugar el primer encuentro de danzantes en San Pedro Cholula, organizado por él, donde arribaron visitantes de municipios cercanos como San Miguel Xoxtla y Coronango.

“En los primeros años no participaban mujeres, porque los hombres se vestían de ellas, pero ahora esta tradición ya tiene cambios y uno de ellos son los trajes que ya son de lujo y muy coloridos, así como los contingentes son más numerosos”, remata.

Una fiesta con historia

Para el cronista de San Pedro Cholula, Víctor Manuel Romero Silva, el carnaval de San Pedro Cholula tiene datos destacables que documenta para conocimiento de las familias de este municipio. Uno de ellos es que fue en 1964 cuando el entonces alcalde Miguel Oropeza oficializó este evento al otorgarle una sede oficial, la Plaza de la Concordia.

De ahí, detalla que en 1982 se formó el primer batallón, hecho que desencadenó la división del contingente único y la aparición de los 13 contingentes actuales.


Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla


Mientras, en 1983 por primera vez se incorpora el acto “robo de la novia”, que sustituyó el muñeco de trapo “Agustín Lorenzo”, el cual solían colgar en un árbol cercano a la Gran Pirámide de Cholula.

El integrante del Consejo de la Crónica también subraya que el carnaval dejó de celebrarse en una ocasión y en otra cambió de sede.

Fue en 1975 cuando en este municipio se vivía un conflicto político por una complicada votación de alcalde, que dejó como saldo a varias personas fallecidas y eso provocó su suspensión.

Durante el trienio del ex primer regidor, Alfredo Toxqui Fernández de Lara (1993-1996), esta fiesta se desarrolló en el Cerrito de Guadalupe y no en la Plaza de la Concordia, debido a que para esta autoridad no era representativa del municipio.

La situación cambió con la renovación del ayuntamiento y fue el ex alcalde Arturo Carranco quien volvió a autorizar el uso de la Plaza de la Concordia.

Por último, apunta que los primeros danzantes se vestían de indios, mujeres o de muerte, ya que los huehues aparecieron después de la década de los 80 del siglo pasado.


Carnaval, con documentación fotográfica desde 1996

Desde su estudio, el fotógrafo José Zamora Romero informa que desde 1996 documenta la fiesta de carnaval de San Pedro Cholula y de otras más de las 50 que tienen lugar en Puebla, entre ellas la de Huejotzingo y la denominada “Los Xinacates”, de San Pedro Yancuitlalpan, comunidad de San Nicolás de los Ranchos.

El también autor de ocho libros que fomentan la identidad y tradición de Cholula, así como de Puebla, explica que su gusto por la fotografía hoy lo lleva a capturar las costumbres y tradiciones como el trueque, la gastronomía tradicional y los carnavales.

Tras mostrar parte de su galería, califica como admirable el carnaval de Huejotzingo, del cual se desprende el de San Pedro Cholula, porque en caso del primero, sus participantes se preparan todo el año.

“El carnaval es un momento colorido, de historias y momentos”, define desde su perspectiva sobre esta celebración masiva.

Zamora Romero, quien también es el creador de la Fototeca Municipal de San Pedro Cholula, espacio que resguarda más de dos mil fotografías originales, asegura que esta fiesta anual ha ido creciendo y es un momento apasionante para las y los cholultecas.


Para este año, el Carnaval de Cholula espera la participación de cinco mil danzantes. Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla


De acuerdo a los testimonios recopilados, ventila que una versión sobre el origen del carnaval indica que un grupo de pobladores, tras asistir a la celebración de Huejotzingo, pidió a los danzantes de ese municipio varios de sus accesorios y tras llegar al barrio de Santiago Mixquitla comenzó a danzar y así fue creándose este gusto, que en los últimos años sigue presente.

Incluso, expone que del año 2000 a la fecha, la cifra de participantes ha crecido en un 300 por ciento.

“Yo veo que este carnaval no va a desaparecer, va a seguir creciendo, porque es una fiesta que tiene su temporada y sus seguidores”, concluye.

Carnaval tradición generacional

En calidad de general del Primer Batallón del Centro de la cabecera municipal, Ignacio Luis Cuateco Zenteno, comenta que de sus 59 años de edad, 55 lleva participando en el carnaval de Cholula.

“Mi papá me llevaba desde chiquito, yo tendría cuatro o cinco años cuando ya andaba en esta fiesta, y a él lo llevaba antes su papá, mi abuelo, quien también fue carnavalero y pues en mi familia ya cuatro generaciones hemos vivido este gusto”, cuenta.

Siguiendo el ejemplo de su progenitor, puntualiza que para participar en esta celebración no sólo se requiere de gusto y motivación, sino también de recursos económicos, porque hay situaciones que deben cubrirse, como la contratación de la música, el propio vestuario, las máscaras y los alimentos.

“Mi batallón es chico, pero en su momento fue grande, ya que vivían mis hermanos, pero ahora sólo quedamos dos, una hermana y yo, así como mis papás, quienes siguen apoyando esta tradición, porque mi mamá sigue confeccionando los trajes, oficio que aprendió de su municipio natal, Huejotzingo”, comparte.

Ahora, manifiesta que las nuevas generaciones están tomando los lugares dejados por sus padres, tíos o abuelos, aunque en este carnaval hay lugar para todos.

“Es una fiesta que no tiene palabras, porque la verdad estar disfrazado es algo muy bonito, salir a bailar, es realmente un convivio familiar y el carnaval es algo que nos dejó mi abuelo Camilo y ahora mi papá y es lo máximo para nosotros”, sostiene.

Por último, adelanta que en fechas próximas hará un pequeño reconocimiento a las familias fundadoras de esta celebración anual y que está a días de desarrollarse con la finalidad de reconocer sus aportes hechos a lo largo de estas décadas.

Miles de participantes y visitantes

Román Espinosa, titular de la Secretaría de Fomento Económico, Turismo y Cultura del ayuntamiento de San Pedro Cholula, detalla que el carnaval ya es un atractivo de este municipio, porque para este año se espera la participación de cinco mil danzantes, más la presencia de hasta siete mil espectadores en los dos días de fiesta, que son 17 y 18 de este mes.

Resalta que esta fiesta tan colorida, año con año cumple con la misión de revivir esta tradición que suma ya varias décadas.

Aunque no se tiene con exactitud el año de inicio del carnaval, pues algunas voces dicen que tiene más de cien años, el funcionario local aclara que esta celebración forma parte de las costumbres familiares de esta ciudad milenaria.

En sus recuerdos, Guadalupe Cuateco Zacarías afirma que el carnaval de San Pedro Cholula nació en la primera mitad del siglo pasado y que fueron menos de 20 jóvenes quienes, vestidos de mujer, indios, diablos, calacas, apaches o sencillamente portando máscaras y cascabeles, comenzaron a replicar esta fiesta que ya se desarrollaba en el municipio vecino de Huejotzingo.

Hoy, este señor de 87 años de edad dice que es uno de los fundadores del primer grupo carnavalero que en 1954 se formó para lograr, 10 años más tarde, el permiso del Ayuntamiento cholulteca para usar la Plaza de la Concordia como sede oficial y posteriormente conseguir el primer apoyo gubernamental.

Desde su vivienda y acompañado de su esposa Trinidad Zenteno y su hijo, Ignacio Luis Cuateco Zenteno, comparte algunas de sus vivencias y memorias sobre esta celebración, de la cual hay poca historia escrita.


Asegura que hoy es el único de los primeros fundadores que aún puede contar los inicios del carnaval, pues al resto le ha dado el último adiós, aunque menciona sus nombres, José Martínez, Leonardo Cid, Humberto Mino, Margarito Melgarejo, Darío Martínez, Pascual Vázquez y Anastasio, porque fueron sus compañeros y cómplices en esta travesía de su vida.

Cuateco Zacarías muestra los primeros trajes que usó, donde ninguno es colorido o similar a los actuales, así como sus dos mosquetones que le recuerdan que en 1983 en este municipio tuvieron lugar las primeras detonaciones de pólvora. También enseña las diferentes banderas de México, que desde 1982, cuando oficialmente se separó del único contingente para formar el “Primer Batallón del Centro”, ante una diferencia con sus amigos, confeccionó para dar identidad a sus danzantes, quienes a la fecha siguen participando bajo esta firma.


“Era un carnaval sencillo, salían unos cuantos, nuestros trajes eran muy sencillos porque eran de diablos, muerte y uno era de apache (…) nuestro recorrido era pequeño y yo empecé a los 19 años de edad, era 1954, pero antes de mí había gente que ya brincaba o danzaba”, expresa.

Emocionado por revivir esa etapa de su vida, agrega que para la década de los 60 del siglo pasado, los trajes comenzaron a cambiar, ya que algunas personas se vestían de turcos o franceses.

Cuenta que, al formar el primer batallón, en 1982, impulsó a más participantes a independizarse del contingente principal y con eso se amplió el número de grupos.

“De los 13 batallones que ahora hay, siete de ellos se desprendieron del primero que yo formé y ayudó a crecer al carnaval”, precisa.

Dentro de sus memorias, el ex representante destaca que en los primeros años de esta fiesta, ésta no estuvo acompañada por la música de viento, sino por la denominada de cuerdas, representada en ese entonces por cuatro músicos, quienes tocaban un violín, un contrabajo, un clarinete y un saxofón o acordeón.


Guadalupe Cuauteco acompañado de su esposa Trinidad Zenteno y su hijo Ignacio Luis Cuateco Zenteno. Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Primeras cooperaciones

El carnaval de San Pedro Cholula no era ostentoso, continúa don Guadalupe Cuateco, porque los pocos participantes lucían vestimentas sencillas y en la mayoría de casos, elaboradas por ellos mismos.


Recuerda que, en 1964, el entonces presidente municipal Miguel Oropeza autorizó que esta festividad fuera en la Plaza la Concordia y además se hiciera una colecta entre los vecinos y comerciantes para pagar la banda de música, donde recibían desde cinco centavos hasta 20 pesos para garantizar la organización.

“Fue hasta el periodo del edil Arturo Carranco (1996-1999) cuando llegó el primer apoyo económico, que fue de 500 pesos, pero antes de eso las ayudas eran pocas y servían para pagar la música porque después de 1982 las bandas cobraban 400 pesos”, explica.

No se “robaba” la novia, se colgaba a Agustín Lorenzo

“‘Agustín Lorenzo’ se colgaba en la estación del tren de Cholula”, refiere don Guadalupe, al decir que este acto era importante en esta fiesta anual. Era un muñeco de trapo que pendía de un árbol ubicado en este punto del territorio, colindante a la Gran Pirámide de Cholula.

Concluye al decir que este convite era diferente al que tendrá lugar los días 17 y 18 de este mes en este municipio, ahora Pueblo Mágico.

El actor resume que hasta 1982 participaban menos de 50 personas, eran “contaditas”. Quienes tenían recursos usaban vestimenta oficial y las que no, podía integrarse con sólo un cotón limpio con algunos listones zurcidos.

Antes de la llegada de los mosquetones, varios de los que “brincaban”, ahora danzantes o huehues, portaban palos de escoba o escopetas palomeras para simular las carabinas.



En 1985 tuvo lugar el primer encuentro de danzantes en San Pedro Cholula, organizado por él, donde arribaron visitantes de municipios cercanos como San Miguel Xoxtla y Coronango.

“En los primeros años no participaban mujeres, porque los hombres se vestían de ellas, pero ahora esta tradición ya tiene cambios y uno de ellos son los trajes que ya son de lujo y muy coloridos, así como los contingentes son más numerosos”, remata.

Una fiesta con historia

Para el cronista de San Pedro Cholula, Víctor Manuel Romero Silva, el carnaval de San Pedro Cholula tiene datos destacables que documenta para conocimiento de las familias de este municipio. Uno de ellos es que fue en 1964 cuando el entonces alcalde Miguel Oropeza oficializó este evento al otorgarle una sede oficial, la Plaza de la Concordia.

De ahí, detalla que en 1982 se formó el primer batallón, hecho que desencadenó la división del contingente único y la aparición de los 13 contingentes actuales.


Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla


Mientras, en 1983 por primera vez se incorpora el acto “robo de la novia”, que sustituyó el muñeco de trapo “Agustín Lorenzo”, el cual solían colgar en un árbol cercano a la Gran Pirámide de Cholula.

El integrante del Consejo de la Crónica también subraya que el carnaval dejó de celebrarse en una ocasión y en otra cambió de sede.

Fue en 1975 cuando en este municipio se vivía un conflicto político por una complicada votación de alcalde, que dejó como saldo a varias personas fallecidas y eso provocó su suspensión.

Durante el trienio del ex primer regidor, Alfredo Toxqui Fernández de Lara (1993-1996), esta fiesta se desarrolló en el Cerrito de Guadalupe y no en la Plaza de la Concordia, debido a que para esta autoridad no era representativa del municipio.

La situación cambió con la renovación del ayuntamiento y fue el ex alcalde Arturo Carranco quien volvió a autorizar el uso de la Plaza de la Concordia.

Por último, apunta que los primeros danzantes se vestían de indios, mujeres o de muerte, ya que los huehues aparecieron después de la década de los 80 del siglo pasado.


Carnaval, con documentación fotográfica desde 1996

Desde su estudio, el fotógrafo José Zamora Romero informa que desde 1996 documenta la fiesta de carnaval de San Pedro Cholula y de otras más de las 50 que tienen lugar en Puebla, entre ellas la de Huejotzingo y la denominada “Los Xinacates”, de San Pedro Yancuitlalpan, comunidad de San Nicolás de los Ranchos.

El también autor de ocho libros que fomentan la identidad y tradición de Cholula, así como de Puebla, explica que su gusto por la fotografía hoy lo lleva a capturar las costumbres y tradiciones como el trueque, la gastronomía tradicional y los carnavales.

Tras mostrar parte de su galería, califica como admirable el carnaval de Huejotzingo, del cual se desprende el de San Pedro Cholula, porque en caso del primero, sus participantes se preparan todo el año.

“El carnaval es un momento colorido, de historias y momentos”, define desde su perspectiva sobre esta celebración masiva.

Zamora Romero, quien también es el creador de la Fototeca Municipal de San Pedro Cholula, espacio que resguarda más de dos mil fotografías originales, asegura que esta fiesta anual ha ido creciendo y es un momento apasionante para las y los cholultecas.


Para este año, el Carnaval de Cholula espera la participación de cinco mil danzantes. Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla


De acuerdo a los testimonios recopilados, ventila que una versión sobre el origen del carnaval indica que un grupo de pobladores, tras asistir a la celebración de Huejotzingo, pidió a los danzantes de ese municipio varios de sus accesorios y tras llegar al barrio de Santiago Mixquitla comenzó a danzar y así fue creándose este gusto, que en los últimos años sigue presente.

Incluso, expone que del año 2000 a la fecha, la cifra de participantes ha crecido en un 300 por ciento.

“Yo veo que este carnaval no va a desaparecer, va a seguir creciendo, porque es una fiesta que tiene su temporada y sus seguidores”, concluye.

Carnaval tradición generacional

En calidad de general del Primer Batallón del Centro de la cabecera municipal, Ignacio Luis Cuateco Zenteno, comenta que de sus 59 años de edad, 55 lleva participando en el carnaval de Cholula.

“Mi papá me llevaba desde chiquito, yo tendría cuatro o cinco años cuando ya andaba en esta fiesta, y a él lo llevaba antes su papá, mi abuelo, quien también fue carnavalero y pues en mi familia ya cuatro generaciones hemos vivido este gusto”, cuenta.

Siguiendo el ejemplo de su progenitor, puntualiza que para participar en esta celebración no sólo se requiere de gusto y motivación, sino también de recursos económicos, porque hay situaciones que deben cubrirse, como la contratación de la música, el propio vestuario, las máscaras y los alimentos.

“Mi batallón es chico, pero en su momento fue grande, ya que vivían mis hermanos, pero ahora sólo quedamos dos, una hermana y yo, así como mis papás, quienes siguen apoyando esta tradición, porque mi mamá sigue confeccionando los trajes, oficio que aprendió de su municipio natal, Huejotzingo”, comparte.

Ahora, manifiesta que las nuevas generaciones están tomando los lugares dejados por sus padres, tíos o abuelos, aunque en este carnaval hay lugar para todos.

“Es una fiesta que no tiene palabras, porque la verdad estar disfrazado es algo muy bonito, salir a bailar, es realmente un convivio familiar y el carnaval es algo que nos dejó mi abuelo Camilo y ahora mi papá y es lo máximo para nosotros”, sostiene.

Por último, adelanta que en fechas próximas hará un pequeño reconocimiento a las familias fundadoras de esta celebración anual y que está a días de desarrollarse con la finalidad de reconocer sus aportes hechos a lo largo de estas décadas.

Miles de participantes y visitantes

Román Espinosa, titular de la Secretaría de Fomento Económico, Turismo y Cultura del ayuntamiento de San Pedro Cholula, detalla que el carnaval ya es un atractivo de este municipio, porque para este año se espera la participación de cinco mil danzantes, más la presencia de hasta siete mil espectadores en los dos días de fiesta, que son 17 y 18 de este mes.

Resalta que esta fiesta tan colorida, año con año cumple con la misión de revivir esta tradición que suma ya varias décadas.

Aunque no se tiene con exactitud el año de inicio del carnaval, pues algunas voces dicen que tiene más de cien años, el funcionario local aclara que esta celebración forma parte de las costumbres familiares de esta ciudad milenaria.

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