/ lunes 26 de octubre de 2020

Pese a amenaza de rebrote, vida nocturna de Puebla burla restricciones

Bares disfrazados de restaurantes atentan contra las medidas de prevención sanitarias

En medio de una amenaza de rebrote por coronavirus, la vida nocturna en Puebla se reactivó a pesar de los decretos y restricciones del Gobierno del Estado que lo impiden, pues algunos empresarios aprovecharon las lagunas legales, la corrupción de servidores públicos, las sanciones flexibles por parte de las autoridades y la demanda de los poblanos por salir a divertirse, para abrir sus puertas y relajar las medidas de prevención.

Los poblanos encontraron la forma de burlar los decretos vigentes que impiden la apertura de antros, bares, discotecas y table dance para encontrar los mismos servicios en algunos restaurantes-bar, que aprovecharon el tipo de licencia de funcionamiento que tienen para exceder los horarios, aforos y actividades permitidas.

“Este es un lugar libre de Covid”, afirmó una joven mujer de vestido entallado que buscaba vender una copa y hasta un servicio privado en Cantina San Pedrito, lugar ubicado en la colonia La Paz y que se distingue por una lona colgante que dice “restaurante” para tapar el verdadero nombre del establecimiento.

Desde la entrada, se manejan rigurosas medidas de seguridad e higiene para prevenir contagios de Covid-19. Sin embargo, todo el proceso de desinfección pasa a segundo plano cuando una decena de mujeres en diminutos vestidos se dejan ver sentadas a la espera de clientes a los que ofrecen servicio “personalizado”.

“Es un área reservada, ponen música independiente, ahí se puede fumar y ahí lo padre está en el trato, es un poquito más íntimo, un poco más accesible, nos podemos quitar la ropa, bailar, es un poco más accesible”, señala una de las chicas al ofrecer la sala VIP, donde la sana distancia no existe.

También aclaró que la puerta se cierra a las 10 de la noche, pero si hay clientes consumiendo con ellas, se pueden ir a la hora que quieran, a pesar de que el gobierno estatal fijó como hora límite las 11 de la noche.

Cantina San Pedrito solo es uno de los muchos negocios que opera de esta forma, pues otros establecimientos que manejan el mismo modus operandi son Sporties Bar y Butchers Steak House del mismo corporativo.

La laguna legal que aprovecharon estos lugares fue solicitar una licencia de funcionamiento como restaurante-bar, incluir algunos platillos de comida, aunque el verdadero servicio que ofrecen es el de cabaret.

Una práctica implementada desde antes de la pandemia y que hoy los puso en una situación de ventaja.

De acuerdo con la Ley de Ingresos 2020 del municipio de Puebla, el costo de la licencia de funcionamiento por un cabaret es de 368 mil 724.46 pesos, mientras que por un restaurante-bar es de 55 mil 813 pesos, es decir, siete veces menos.

Foto: Cortesía

Algo similar ocurre con las licencias de funcionamiento de discotecas y bares, que cuestan 185 mil 35 y 105 mil 667 pesos, respectivamente, y que actualmente se mantienen cerrados mientras algunos restaurantes aprovechan para lucrar con la vida nocturna.

BARES CLANDESTINOS PARA SEGUIR LA FIESTA

De día, el inmueble ubicado en la 15 oriente número 8 parece una casona más de la zona de El Carmen, en pleno centro de la ciudad, pero de noche abre sus puertas para convertirse en un bar clandestino para los que se quedaron con ganas de fiesta.

La recomendación se hace desde un restaurante-bar ubicado en la zona de la Avenida Juárez, donde los meseros detectan a los clientes enfiestados y les dan esta dirección para seguir con su noche.

Al llegar, tres tipos en la puerta se encargan de dar la bienvenida. Ahí no hay termómetro para checar la temperatura ni gel anti bacterial para desinfectar las manos.

Un “bacacho” por 500 pesos es lo primero que ofrecen, sin carta y mucho menos código QR para descargar un menú inexistente.

En ese lugar, las horas pasan sin presencia de las autoridades y la promesa es que puedes acabar la fiesta hasta las 10 de la mañana del día siguiente.

EL DÍA QUE PROTECCIÓN CIVIL SUPERVISÓ BAR LLENO Y NO HIZO NADA

La omisión o corrupción por parte de las autoridades es también parte de la noche, que si bien siempre ha existido, con las restricciones derivadas de la pandemia se agudizaron y permitieron a supervisores y personal de primera línea hacer su “agosto”.

El pasado fin de semana, un grupo de supervisores de Protección Civil del municipio de Puebla arribó a La Cantina de Don Chingón, lugar que se encontraba a un 80 por ciento de su capacidad, sin sana distancia entre las mesas y personas fumando dentro del inmueble.

Aunque el personal tomó fotografías y llenó reportes no procedió a la clausura, que de acuerdo con los lineamientos del Gobierno del Estado es cerrar el lugar por un periodo de tres horas.

Tras dialogar con los encargados de lugar, el grupo de Protección Civil dejó las instalaciones y el lugar cerró después de la media noche.

Foto: Cortesía

Al paso de las horas, cada trago relajaba a los asistentes que poco a poco rompían la sana distancia y olvidaban el uso de cubrebocas.

Además, la banda en vivo era otro de los espectáculos presentes en ese momento, que cantaban sin la distancia recomendada desde una de las mesas que estaba entrada en el festejo.

EMPRESARIOS PIDEN REAPERTURA LEGAL

No todos los empresarios del sector nocturno han lucrado con la pandemia, pues hay quienes se mantienen cerrados y buscan reanudar sus actividades con la autorización formal del gobernador, Luis Miguel Barbosa Huerta.

Se trata de la Asociación de Empresarios de la Vida Nocturna, que agremia a dueños de bares como Sibari, Gabana, Mantra, Perla, La Cantada Bar, Madame Club Cabaret, entre otros.

El presidente de la Asociación, Javier Milián, explicó que el objetivo es que el gobierno estatal autorice la reapertura con todas las medidas necesarias, pues coincidieron en que es más seguro divertirse en un lugar con todos lo protocolos que en fiestas caseras o bares clandestinos.

Señaló que la pandemia ya acabó con el 60 por ciento de los 2 mil centros nocturnos registrados ante el INEGI, por lo cual es urgente la reapertura de estos espacios.

Aunque el gobierno estatal ya abrió mesas de diálogo a través de la Secretaría de Gobernación, en sus conferencias matutinas el gobernador ironizó al decir que no se imagina “sana distancia” en un table dance para reabrirlos.

Al respecto, Francisco Pozos, de Madame Club Cabaret, planteó que los espectáculos sean totalmente visuales y de esta forma evitar el contacto físico.

Foto: Cortesía

“Hemos sabido que es una preocupación generalizada el tema del contacto físico en algunos de los negocios que representamos, el protocolo indica que en el caso de clubs o centros nocturnos que presenten un espectáculo, sea un espectáculo totalmente visual”.

Otro de los planteamientos de la Asociación es garantizar que todos los agremiados estén en regla y no busquen burlar las leyes y decretos implementados durante la pandemia.

“No queremos salirnos de lo que el gobierno nos pida, queremos contribuir a crear las estrategias necesarias para poder trabajar en un margen de sana distancia y apuntalar al estado de Puebla de cómo la noche sí se puede llevar”, manifestó Juan Manuel de la Colina.

ALCOHOL FACILITA EL RELAJAMIENTO SOCIAL

Para el director de la Facultad de Medicina de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Víctor Manuel Caballero Solano, hay un factor dentro de estos centros nocturnos que provoca que la gente que acude baje la guardia y se vuelva más vulnerable a un contagio por coronavirus: el consumo de alcohol.

El médico explicó que el efecto del alcohol provoca que de manera inconsciente se relajen las medidas de prevención como la sana distancia, principalmente a través de acercamientos y muestras de afecto que probablemente no serían reflejadas sin el consumo de bebidas embriagantes.

“Una persona que ha tomado alcohol ya no solo se está divirtiendo, sino también rompe la claridad de toma decisiones, una persona que tomó alcohol y en exceso ya no piensa con claridad, ya no actúa con claridad. Hay diferentes actitudes cuando una persona toma, desde el que se deprime hasta el que se pone eufórico y en un momento dado lo más común es que una persona que ha tomado se sienta entusiasmado, abrace, se congreguen todos. La distancia sana se va a romper necesariamente”.

Por ello propuso que una medida dentro de este tipo de establecimientos, para que puedan abrir sus puertas de manera segura, es limitar el consumo de alcohol.

Reiteró que el Covid-19 se puede propagar con mayor facilidad en espacios cerrados, con mucha gente, sin sana distancia y sin cubrebocas, pues recordó que en estos lugares constantemente se están consumiendo bebidas y alimentos, lo que impide que la gente que acude tenga puesto el cubrebocas de manera permanente.

Para evitar un contagio no se necesita mucho tiempo, pues el especialista médico reconoció que, si dentro el grupo de amigos hay una persona enferma, aunque no tenga síntomas, el contagio puede darse en cuestión de minutos.

“La exposición puede ser algunos cuantos minutos si entre ellos hay una persona enferma, contagiada o positiva a Covid aunque no tengan síntomas. ¿Cuánto tiempo se requiere de convivencia? Unos cuantos minutos”.

Otro factor es que muchos pacientes positivos al virus no atienden las medidas de resguardo y aun así salen de sus casas, lo que provoca que los lugares concurridos se vuelvan zonas de alto riesgo de contagio.

“Sabemos que eso ha sucedido, personas que se saben positivos al virus, personas que han estado en contacto con familiares enfermos y que salen”.

En medio de una amenaza de rebrote por coronavirus, la vida nocturna en Puebla se reactivó a pesar de los decretos y restricciones del Gobierno del Estado que lo impiden, pues algunos empresarios aprovecharon las lagunas legales, la corrupción de servidores públicos, las sanciones flexibles por parte de las autoridades y la demanda de los poblanos por salir a divertirse, para abrir sus puertas y relajar las medidas de prevención.

Los poblanos encontraron la forma de burlar los decretos vigentes que impiden la apertura de antros, bares, discotecas y table dance para encontrar los mismos servicios en algunos restaurantes-bar, que aprovecharon el tipo de licencia de funcionamiento que tienen para exceder los horarios, aforos y actividades permitidas.

“Este es un lugar libre de Covid”, afirmó una joven mujer de vestido entallado que buscaba vender una copa y hasta un servicio privado en Cantina San Pedrito, lugar ubicado en la colonia La Paz y que se distingue por una lona colgante que dice “restaurante” para tapar el verdadero nombre del establecimiento.

Desde la entrada, se manejan rigurosas medidas de seguridad e higiene para prevenir contagios de Covid-19. Sin embargo, todo el proceso de desinfección pasa a segundo plano cuando una decena de mujeres en diminutos vestidos se dejan ver sentadas a la espera de clientes a los que ofrecen servicio “personalizado”.

“Es un área reservada, ponen música independiente, ahí se puede fumar y ahí lo padre está en el trato, es un poquito más íntimo, un poco más accesible, nos podemos quitar la ropa, bailar, es un poco más accesible”, señala una de las chicas al ofrecer la sala VIP, donde la sana distancia no existe.

También aclaró que la puerta se cierra a las 10 de la noche, pero si hay clientes consumiendo con ellas, se pueden ir a la hora que quieran, a pesar de que el gobierno estatal fijó como hora límite las 11 de la noche.

Cantina San Pedrito solo es uno de los muchos negocios que opera de esta forma, pues otros establecimientos que manejan el mismo modus operandi son Sporties Bar y Butchers Steak House del mismo corporativo.

La laguna legal que aprovecharon estos lugares fue solicitar una licencia de funcionamiento como restaurante-bar, incluir algunos platillos de comida, aunque el verdadero servicio que ofrecen es el de cabaret.

Una práctica implementada desde antes de la pandemia y que hoy los puso en una situación de ventaja.

De acuerdo con la Ley de Ingresos 2020 del municipio de Puebla, el costo de la licencia de funcionamiento por un cabaret es de 368 mil 724.46 pesos, mientras que por un restaurante-bar es de 55 mil 813 pesos, es decir, siete veces menos.

Foto: Cortesía

Algo similar ocurre con las licencias de funcionamiento de discotecas y bares, que cuestan 185 mil 35 y 105 mil 667 pesos, respectivamente, y que actualmente se mantienen cerrados mientras algunos restaurantes aprovechan para lucrar con la vida nocturna.

BARES CLANDESTINOS PARA SEGUIR LA FIESTA

De día, el inmueble ubicado en la 15 oriente número 8 parece una casona más de la zona de El Carmen, en pleno centro de la ciudad, pero de noche abre sus puertas para convertirse en un bar clandestino para los que se quedaron con ganas de fiesta.

La recomendación se hace desde un restaurante-bar ubicado en la zona de la Avenida Juárez, donde los meseros detectan a los clientes enfiestados y les dan esta dirección para seguir con su noche.

Al llegar, tres tipos en la puerta se encargan de dar la bienvenida. Ahí no hay termómetro para checar la temperatura ni gel anti bacterial para desinfectar las manos.

Un “bacacho” por 500 pesos es lo primero que ofrecen, sin carta y mucho menos código QR para descargar un menú inexistente.

En ese lugar, las horas pasan sin presencia de las autoridades y la promesa es que puedes acabar la fiesta hasta las 10 de la mañana del día siguiente.

EL DÍA QUE PROTECCIÓN CIVIL SUPERVISÓ BAR LLENO Y NO HIZO NADA

La omisión o corrupción por parte de las autoridades es también parte de la noche, que si bien siempre ha existido, con las restricciones derivadas de la pandemia se agudizaron y permitieron a supervisores y personal de primera línea hacer su “agosto”.

El pasado fin de semana, un grupo de supervisores de Protección Civil del municipio de Puebla arribó a La Cantina de Don Chingón, lugar que se encontraba a un 80 por ciento de su capacidad, sin sana distancia entre las mesas y personas fumando dentro del inmueble.

Aunque el personal tomó fotografías y llenó reportes no procedió a la clausura, que de acuerdo con los lineamientos del Gobierno del Estado es cerrar el lugar por un periodo de tres horas.

Tras dialogar con los encargados de lugar, el grupo de Protección Civil dejó las instalaciones y el lugar cerró después de la media noche.

Foto: Cortesía

Al paso de las horas, cada trago relajaba a los asistentes que poco a poco rompían la sana distancia y olvidaban el uso de cubrebocas.

Además, la banda en vivo era otro de los espectáculos presentes en ese momento, que cantaban sin la distancia recomendada desde una de las mesas que estaba entrada en el festejo.

EMPRESARIOS PIDEN REAPERTURA LEGAL

No todos los empresarios del sector nocturno han lucrado con la pandemia, pues hay quienes se mantienen cerrados y buscan reanudar sus actividades con la autorización formal del gobernador, Luis Miguel Barbosa Huerta.

Se trata de la Asociación de Empresarios de la Vida Nocturna, que agremia a dueños de bares como Sibari, Gabana, Mantra, Perla, La Cantada Bar, Madame Club Cabaret, entre otros.

El presidente de la Asociación, Javier Milián, explicó que el objetivo es que el gobierno estatal autorice la reapertura con todas las medidas necesarias, pues coincidieron en que es más seguro divertirse en un lugar con todos lo protocolos que en fiestas caseras o bares clandestinos.

Señaló que la pandemia ya acabó con el 60 por ciento de los 2 mil centros nocturnos registrados ante el INEGI, por lo cual es urgente la reapertura de estos espacios.

Aunque el gobierno estatal ya abrió mesas de diálogo a través de la Secretaría de Gobernación, en sus conferencias matutinas el gobernador ironizó al decir que no se imagina “sana distancia” en un table dance para reabrirlos.

Al respecto, Francisco Pozos, de Madame Club Cabaret, planteó que los espectáculos sean totalmente visuales y de esta forma evitar el contacto físico.

Foto: Cortesía

“Hemos sabido que es una preocupación generalizada el tema del contacto físico en algunos de los negocios que representamos, el protocolo indica que en el caso de clubs o centros nocturnos que presenten un espectáculo, sea un espectáculo totalmente visual”.

Otro de los planteamientos de la Asociación es garantizar que todos los agremiados estén en regla y no busquen burlar las leyes y decretos implementados durante la pandemia.

“No queremos salirnos de lo que el gobierno nos pida, queremos contribuir a crear las estrategias necesarias para poder trabajar en un margen de sana distancia y apuntalar al estado de Puebla de cómo la noche sí se puede llevar”, manifestó Juan Manuel de la Colina.

ALCOHOL FACILITA EL RELAJAMIENTO SOCIAL

Para el director de la Facultad de Medicina de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), Víctor Manuel Caballero Solano, hay un factor dentro de estos centros nocturnos que provoca que la gente que acude baje la guardia y se vuelva más vulnerable a un contagio por coronavirus: el consumo de alcohol.

El médico explicó que el efecto del alcohol provoca que de manera inconsciente se relajen las medidas de prevención como la sana distancia, principalmente a través de acercamientos y muestras de afecto que probablemente no serían reflejadas sin el consumo de bebidas embriagantes.

“Una persona que ha tomado alcohol ya no solo se está divirtiendo, sino también rompe la claridad de toma decisiones, una persona que tomó alcohol y en exceso ya no piensa con claridad, ya no actúa con claridad. Hay diferentes actitudes cuando una persona toma, desde el que se deprime hasta el que se pone eufórico y en un momento dado lo más común es que una persona que ha tomado se sienta entusiasmado, abrace, se congreguen todos. La distancia sana se va a romper necesariamente”.

Por ello propuso que una medida dentro de este tipo de establecimientos, para que puedan abrir sus puertas de manera segura, es limitar el consumo de alcohol.

Reiteró que el Covid-19 se puede propagar con mayor facilidad en espacios cerrados, con mucha gente, sin sana distancia y sin cubrebocas, pues recordó que en estos lugares constantemente se están consumiendo bebidas y alimentos, lo que impide que la gente que acude tenga puesto el cubrebocas de manera permanente.

Para evitar un contagio no se necesita mucho tiempo, pues el especialista médico reconoció que, si dentro el grupo de amigos hay una persona enferma, aunque no tenga síntomas, el contagio puede darse en cuestión de minutos.

“La exposición puede ser algunos cuantos minutos si entre ellos hay una persona enferma, contagiada o positiva a Covid aunque no tengan síntomas. ¿Cuánto tiempo se requiere de convivencia? Unos cuantos minutos”.

Otro factor es que muchos pacientes positivos al virus no atienden las medidas de resguardo y aun así salen de sus casas, lo que provoca que los lugares concurridos se vuelvan zonas de alto riesgo de contagio.

“Sabemos que eso ha sucedido, personas que se saben positivos al virus, personas que han estado en contacto con familiares enfermos y que salen”.

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