/ martes 30 de julio de 2019

El regreso de Blanca Alcalá

¿Se acuerdan de Blanca Alcalá Ruiz? La priista que fue presidenta municipal de Puebla y que compitió en 2016 por la gubernatura contra José Antonio Gali Fayad y posteriormente embajadora de México en Colombia.

Pues los priístas ya se habían olvidado de ella puesto que desapareció por completo en la campaña de este año, sin apoyar al candidato del PRI a Casa Puebla: Alberto Jiménez Merino.

Cuentan que su ausencia fue planeada tras el acuerdo alcanzado con el aún secretario de Finanzas y Administración estatal, Jorge Estefan Chidiac, a cambio de recibir beneficios como plazas dentro del gobierno estatal interino.

Sin embargo, está de regreso a la escena pública al apoyar las aspiraciones de Alejandro Moreno Cárdenas, quien busca convertirse en dirigente nacional del PRI.

Dado que a la militancia local la tiene perdida por su ausencia en los tiempos más difíciles del partido tricolor, Alcalá busca la venia nacional y convertirse en dirigente estatal a través de la imposición.

La ex presidenta municipal tiene varios puntos a su favor.

El principal es que son muy pocos los cuadros que aún militan en el Revolucionario Institucional, pues la mayoría salieron corriendo a los brazos de Morena.

Personajes como Juan Carlos Lastiri, por ejemplo, también desaparecieron de la faz de la tierra; Javier López Zavala opera para el gobernador electo, Luis Miguel Barbosa Huerta, mientras que Alejandro Armenta ya hasta es senador por Morena.

Quedan Alberto Jiménez Merino, quien perdió estrepitosamente la contienda electoral a gobernador en junio pasado.

Enrique Doger y Javier Casique, acusados también de traición en la contienda electoral contra Martha Erika Alonso.

También está el caso de Silvia Tanús, cuyo hijo, Carlos Francisco Urbina Tanús, estuvo a punto de colarse en el gabinete barbosista como secretario de Infraestructura, Movilidad y Transporte, pero dado de baja por sus infortunadas declaraciones en el tema del potencial aumento al precio del pasaje del transporte público.

Antorcha Campesina y la CTM de Leobardo Soto, también traicionaron al Revolucionario Institucional y en las mismas están los más de 70 alcaldes cuyo único objetivo hoy es congraciarse con el gobierno estatal para bajar recursos a sus municipios.

Ellos, Merino, Doger, Casique y Tanús también ya han salido públicamente a mostrar su apoyo para la campaña de Alejandro Moreno, pero Alcalá ha decidido ir más allá y meterse de lleno en su equipo.

Pero, si bien pareciera que ya a nadie le importa el PRI, no será tan fácil que los poquísimos militantes y operadores que quedan, dejen pasar a alguien que los abandonó en la última campaña y que, además, creen, podría pactar con el gobierno estatal que entrará a partir del primero de agosto.

Este 11 de agosto será la elección del nuevo dirigente nacional del PRI y se espera que siete días después tome protesta. Una vez que eso suceda, se tendrá que ordenar de forma inmediata la renovación de la dirigencia en Puebla.

El cambio de timón en el priismo poblano se pospuso por la campaña electoral al gobierno estatal y por eso fue nombrado Lorenzo Rivera como interino, pero ahora tendrán que elegir a un líder definitivo.

Se trata de una decisión de suma importancia porque de eso dependerá si se mantienen como un partido mediocre hundido como la tercera fuerza política en el estado o si luchan por regresar y hacerle frente a Morena en las elecciones intermedias de 2021.

Comentarios:

anaconda138@hotmail.com

marcomironc@gmail.com

@Marcomironc

¿Se acuerdan de Blanca Alcalá Ruiz? La priista que fue presidenta municipal de Puebla y que compitió en 2016 por la gubernatura contra José Antonio Gali Fayad y posteriormente embajadora de México en Colombia.

Pues los priístas ya se habían olvidado de ella puesto que desapareció por completo en la campaña de este año, sin apoyar al candidato del PRI a Casa Puebla: Alberto Jiménez Merino.

Cuentan que su ausencia fue planeada tras el acuerdo alcanzado con el aún secretario de Finanzas y Administración estatal, Jorge Estefan Chidiac, a cambio de recibir beneficios como plazas dentro del gobierno estatal interino.

Sin embargo, está de regreso a la escena pública al apoyar las aspiraciones de Alejandro Moreno Cárdenas, quien busca convertirse en dirigente nacional del PRI.

Dado que a la militancia local la tiene perdida por su ausencia en los tiempos más difíciles del partido tricolor, Alcalá busca la venia nacional y convertirse en dirigente estatal a través de la imposición.

La ex presidenta municipal tiene varios puntos a su favor.

El principal es que son muy pocos los cuadros que aún militan en el Revolucionario Institucional, pues la mayoría salieron corriendo a los brazos de Morena.

Personajes como Juan Carlos Lastiri, por ejemplo, también desaparecieron de la faz de la tierra; Javier López Zavala opera para el gobernador electo, Luis Miguel Barbosa Huerta, mientras que Alejandro Armenta ya hasta es senador por Morena.

Quedan Alberto Jiménez Merino, quien perdió estrepitosamente la contienda electoral a gobernador en junio pasado.

Enrique Doger y Javier Casique, acusados también de traición en la contienda electoral contra Martha Erika Alonso.

También está el caso de Silvia Tanús, cuyo hijo, Carlos Francisco Urbina Tanús, estuvo a punto de colarse en el gabinete barbosista como secretario de Infraestructura, Movilidad y Transporte, pero dado de baja por sus infortunadas declaraciones en el tema del potencial aumento al precio del pasaje del transporte público.

Antorcha Campesina y la CTM de Leobardo Soto, también traicionaron al Revolucionario Institucional y en las mismas están los más de 70 alcaldes cuyo único objetivo hoy es congraciarse con el gobierno estatal para bajar recursos a sus municipios.

Ellos, Merino, Doger, Casique y Tanús también ya han salido públicamente a mostrar su apoyo para la campaña de Alejandro Moreno, pero Alcalá ha decidido ir más allá y meterse de lleno en su equipo.

Pero, si bien pareciera que ya a nadie le importa el PRI, no será tan fácil que los poquísimos militantes y operadores que quedan, dejen pasar a alguien que los abandonó en la última campaña y que, además, creen, podría pactar con el gobierno estatal que entrará a partir del primero de agosto.

Este 11 de agosto será la elección del nuevo dirigente nacional del PRI y se espera que siete días después tome protesta. Una vez que eso suceda, se tendrá que ordenar de forma inmediata la renovación de la dirigencia en Puebla.

El cambio de timón en el priismo poblano se pospuso por la campaña electoral al gobierno estatal y por eso fue nombrado Lorenzo Rivera como interino, pero ahora tendrán que elegir a un líder definitivo.

Se trata de una decisión de suma importancia porque de eso dependerá si se mantienen como un partido mediocre hundido como la tercera fuerza política en el estado o si luchan por regresar y hacerle frente a Morena en las elecciones intermedias de 2021.

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