/ viernes 18 de octubre de 2019

Es la guerra

Este jueves 17 de octubre de 2019 debemos anotarlo los mexicanos como el día que estalló el conflicto bélico entre civiles y militares a pesar del discurso de pacificación que ha enarbolado durante casi un año el gobierno federal.

Todo empezó con la detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín ‘el Chapo‘ Guzmán Loera, en Culiacán, Sinaloa.

La ausencia física y de mando del capo, que purga condena en Estados Unidos, se siente ahora que hay una disputa por el territorio.

Todo empezó ahí, en su estado natal, Sinaloa, donde estuvo la semana pasada de gira el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien incluso visitó la tierra de Guzmán, Badiraguato.

La detención del hijo del ex líder del Cártel de Sinaloa provocó numerosos enfrentamientos entre civiles armados y elementos del Ejército Mexicano, Policía Estatal, y Guardia Nacional, así como bloqueos en distintos puntos de la ciudad.

De acuerdo con reportes oficiales, una de las balaceras más enconadas se registró en las inmediaciones de la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa, en la zona comercial de Tres Ríos, ya que buscaban la liberación del hijo de El Chapo.

Videos difundidos a partir de las cuatro de la tarde en redes sociales mostraron a varios sujetos utilizando armas largas contra las fuerzas de seguridad; así como a personas corriendo por las calles para ponerse a salvo.

La orden en las oficinas gubernamentales fue a empleados y funcionarios que no salieran hasta recibir un aviso oficial.

El gobierno de Sinaloa informó que ante los hechos de alto impacto, trabajaban en conjunto para restablecer el orden en Culiacán, pidió a la población mantener la calma y no salir a la calle a partir de la 21 horas, en una especie de Toque de Queda, y permanecer al pendiente de la información gubernamental.

Al no estar activo El Chapo Guzmán, quien quedó como operador subterráneo fue Juan José Esparragoza y en activo Ismael “El Mayo” Zambada, quien está financiando a los contras del Cartel Jalisco Nueva Generación, el grupo Jalisco Nueva Plaza, ya que Nemesio Oceguera está intentando tomar la mayor parte del territorio nacional.

El recuento de los daños sigue, abrieron las puertas del penal de Culiacán para dejar salir a reos, además atacaron zonas habitaciones donde viven militares y marinos.

En el país, esta guerra desatada ayer en Sinaloa, tendrá repercusiones porque está vinculada a los atentados sufridos en días pasados en Michoacán, Guanajuato, Ciudad de México, Guerrero y Tamaulipas.

El Jalisco Nueva Generación pretende ser el cártel que domine todo el país, en los tiempos que se viven.

Lo peor es que estados como Puebla no son la excepción y se ubica en el mapa de la delincuencia organizada.

Tarde o temprano habrá mayores repercusiones.

Ahí están, como ejemplo, las ejecuciones que se han sufrido en territorio poblano en días pasados, el más reciente la madrugada de este jueves en los límites de Puebla con Amozoc, en un baile de sonideros.

Los focos rojos de la guerra están encendidos y los discursos por la paz rebasados por la realidad.

De las anécdotas

que se cuentan.

Ahora que tanto se habla que para 2021 se puede construir una alianza PRI-PAN para recuperar la mayoría en la Cámara de Diputados Federal y ganar municipios gobernados hoy por Morena y sus aliados, vale la pena recordar que en Puebla se dio este año un intento similar, que fracasó por las limitaciones, envidias y temores del dirigente nacional panista, Marko Cortés.

Notables priistas y panistas de la cúpula nacional de sus partidos se sentaron con el objetivo de construir una opción poblana, con dos propuestas ciudadanas en las que no estuvo contemplado en ningún momento el economista Enrique Cárdenas.

Discutieron, dialogaron y a punto estuvieron de llegar a un acuerdo final.

Fue el dirigente nacional panista, Marko Cortés, quien de un día a otro quebró el consenso e impidió la posibilidad, que quizá no le daría el triunfo a su candidato que iba a enfrentar a Luis Miguel Barbosa, pero hubiera sido, en comicios sin intervención del poder, un laboratorio para enfrentar al tsunami electoral llamado López Obrador.

Ante la negativa de Cortés, panistas y priistas se retiraron de la mesa y fracasó el inédito intento.

¿Agua y aceite?

Quizá, pero hoy PRI y PAN viven los peores momentos que jamás se hayan imaginado militantes, simpatizantes y fundadores que los construyeron como opciones de poder.

La realidad de ambos, actualmente, es de pena ajena.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

Este jueves 17 de octubre de 2019 debemos anotarlo los mexicanos como el día que estalló el conflicto bélico entre civiles y militares a pesar del discurso de pacificación que ha enarbolado durante casi un año el gobierno federal.

Todo empezó con la detención de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín ‘el Chapo‘ Guzmán Loera, en Culiacán, Sinaloa.

La ausencia física y de mando del capo, que purga condena en Estados Unidos, se siente ahora que hay una disputa por el territorio.

Todo empezó ahí, en su estado natal, Sinaloa, donde estuvo la semana pasada de gira el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien incluso visitó la tierra de Guzmán, Badiraguato.

La detención del hijo del ex líder del Cártel de Sinaloa provocó numerosos enfrentamientos entre civiles armados y elementos del Ejército Mexicano, Policía Estatal, y Guardia Nacional, así como bloqueos en distintos puntos de la ciudad.

De acuerdo con reportes oficiales, una de las balaceras más enconadas se registró en las inmediaciones de la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa, en la zona comercial de Tres Ríos, ya que buscaban la liberación del hijo de El Chapo.

Videos difundidos a partir de las cuatro de la tarde en redes sociales mostraron a varios sujetos utilizando armas largas contra las fuerzas de seguridad; así como a personas corriendo por las calles para ponerse a salvo.

La orden en las oficinas gubernamentales fue a empleados y funcionarios que no salieran hasta recibir un aviso oficial.

El gobierno de Sinaloa informó que ante los hechos de alto impacto, trabajaban en conjunto para restablecer el orden en Culiacán, pidió a la población mantener la calma y no salir a la calle a partir de la 21 horas, en una especie de Toque de Queda, y permanecer al pendiente de la información gubernamental.

Al no estar activo El Chapo Guzmán, quien quedó como operador subterráneo fue Juan José Esparragoza y en activo Ismael “El Mayo” Zambada, quien está financiando a los contras del Cartel Jalisco Nueva Generación, el grupo Jalisco Nueva Plaza, ya que Nemesio Oceguera está intentando tomar la mayor parte del territorio nacional.

El recuento de los daños sigue, abrieron las puertas del penal de Culiacán para dejar salir a reos, además atacaron zonas habitaciones donde viven militares y marinos.

En el país, esta guerra desatada ayer en Sinaloa, tendrá repercusiones porque está vinculada a los atentados sufridos en días pasados en Michoacán, Guanajuato, Ciudad de México, Guerrero y Tamaulipas.

El Jalisco Nueva Generación pretende ser el cártel que domine todo el país, en los tiempos que se viven.

Lo peor es que estados como Puebla no son la excepción y se ubica en el mapa de la delincuencia organizada.

Tarde o temprano habrá mayores repercusiones.

Ahí están, como ejemplo, las ejecuciones que se han sufrido en territorio poblano en días pasados, el más reciente la madrugada de este jueves en los límites de Puebla con Amozoc, en un baile de sonideros.

Los focos rojos de la guerra están encendidos y los discursos por la paz rebasados por la realidad.

De las anécdotas

que se cuentan.

Ahora que tanto se habla que para 2021 se puede construir una alianza PRI-PAN para recuperar la mayoría en la Cámara de Diputados Federal y ganar municipios gobernados hoy por Morena y sus aliados, vale la pena recordar que en Puebla se dio este año un intento similar, que fracasó por las limitaciones, envidias y temores del dirigente nacional panista, Marko Cortés.

Notables priistas y panistas de la cúpula nacional de sus partidos se sentaron con el objetivo de construir una opción poblana, con dos propuestas ciudadanas en las que no estuvo contemplado en ningún momento el economista Enrique Cárdenas.

Discutieron, dialogaron y a punto estuvieron de llegar a un acuerdo final.

Fue el dirigente nacional panista, Marko Cortés, quien de un día a otro quebró el consenso e impidió la posibilidad, que quizá no le daría el triunfo a su candidato que iba a enfrentar a Luis Miguel Barbosa, pero hubiera sido, en comicios sin intervención del poder, un laboratorio para enfrentar al tsunami electoral llamado López Obrador.

Ante la negativa de Cortés, panistas y priistas se retiraron de la mesa y fracasó el inédito intento.

¿Agua y aceite?

Quizá, pero hoy PRI y PAN viven los peores momentos que jamás se hayan imaginado militantes, simpatizantes y fundadores que los construyeron como opciones de poder.

La realidad de ambos, actualmente, es de pena ajena.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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