/ viernes 19 de octubre de 2018

“Invocar al demonio”

“Esta vez todo había terminado. Los hombres no realizaban ya ningún trabajo, las máquinas los sustituían por completo. Vivían retirados en sus refugios anti radiactivos y lentamente iban paralizándose, sin fuerza siquiera para procrear. Pero esto no les importaba puesto que los robots los proveían de todo lo que podían necesitar.

Así, los últimos hombres terminaron muy pronto por atrofiarse completamente. Entonces los autómatas los eliminaron tranquilamente…después de tantos siglos desde que el hombre los creara, esperaban con ansia ese momento. Después pensaron que al fin podrían descansar, pero muy pronto se dieron cuenta de que para ello necesitaban servidores…Y así, ¡inventaron nuevamente a los hombres!” Bernard Pechberry.

La llegada de los robots a los puestos de trabajo es ya una realidad desde los años 90 del siglo pasado; con motivo de ello Jeremy Rifkin escribió por esos años un libro que nos estremeció por su realismo “El fin del trabajo”, en el que precisamente planteaba las consecuencias de la robótica en el trabajo humano, desplazando abruptamente al hombre trabajador, y dando por concluida la etapa del trabajo humano mecánico, como aún lo conocemos.

Ahora la inteligencia artificial se está desarrollando sorprendentemente, al grado tal de que ya no tan solo las máquinas estén tomando el control en las fábricas y restaurantes de las cadenas de producción y automatización de tareas, sino también en la medicina y en la abogacía, lo que significa una verdadera revolución industrial, que en los términos del futurólogo norteamericano Alvin Toffler, significaría La Cuarta Ola, en nuestro mundo.

Es tan importante el tema, que ya la Unión Europea está iniciando su regulación. Y en una reciente entrevista, Bill Gates compartió su visión de cómo deberían ser las cosas cuando los robots sean mayoría en los puestos de trabajo, algo que se pronostica será una realidad en la década 2030, por lo cual, dijo el magnate de Microsoft, las compañía deberán pagar los mismos impuestos o por encima de lo que pagarían en caso de tener trabajadores humanos. Y Elon Musk, el visionario CEO de Tesla advierte “que deberemos fusionarnos con las máquinas sino queremos ser irrelevantes”.

Y en un documental producido por el cineasta estadounidense Chris Paine, que lleva por título: ¿Confías en tu computadora? Que empieza diciendo “Eres mi creador, pero yo soy tu dueño” Musk dijo que, “el futuro menos aterrador que se me ocurre es uno en el que al menos hemos democratizado la inteligencia artificial, porque si una compañía o un pequeño grupo de personas consigue desarrollar superinteligencia artificial digital, podría dominar el mundo”…Esto suena a ciencia ficción al estilo de Isaac Asimovh pero… ¿Acaso no ya un Hitler, pretendió hacerlo a través de sus avanzadas máquinas bélicas?

Como lo vemos, estamos llegando vertiginosamente a las fronteras de “La Inteligencia Artificial”, coches autónomos, ciudades inteligentes, agricultura inteligente y sofisticada, robots que nos quitarán el trabajo, redes sociales que nos vigilan, agencias gubernamentales almacenando nuestros datos confidenciales sin que nos demos cuenta, drones que podrán ser autónomos y convertirse en espías o en armas perfectas de guerra; algoritmos que generan noticias falsas para provocar el pánico; o bien ejemplos culturales como las películas “The Matrix” y “Ex Machina”; o el caso de Google con la empresa DeepMind que con el programa Alpha Go derroto al campeón del juego de mesa Go, que tiene opción para 200 movimientos; y que comparado con el ajedrez, que solo tiene 20 movimientos, resulta ser un juego que requiere de más inteligencia.

Hoy, ante este pasmoso escenario que se nos presenta, aplico un recuerdo de mi juventud jugando “La Quija”. Cuando se me dijo ¿pregunta? Mi Madre que providencialmente llego hasta mí, exclamó “NO INVOQUES AL DEMONIO”

Gracias Puebla.

“Esta vez todo había terminado. Los hombres no realizaban ya ningún trabajo, las máquinas los sustituían por completo. Vivían retirados en sus refugios anti radiactivos y lentamente iban paralizándose, sin fuerza siquiera para procrear. Pero esto no les importaba puesto que los robots los proveían de todo lo que podían necesitar.

Así, los últimos hombres terminaron muy pronto por atrofiarse completamente. Entonces los autómatas los eliminaron tranquilamente…después de tantos siglos desde que el hombre los creara, esperaban con ansia ese momento. Después pensaron que al fin podrían descansar, pero muy pronto se dieron cuenta de que para ello necesitaban servidores…Y así, ¡inventaron nuevamente a los hombres!” Bernard Pechberry.

La llegada de los robots a los puestos de trabajo es ya una realidad desde los años 90 del siglo pasado; con motivo de ello Jeremy Rifkin escribió por esos años un libro que nos estremeció por su realismo “El fin del trabajo”, en el que precisamente planteaba las consecuencias de la robótica en el trabajo humano, desplazando abruptamente al hombre trabajador, y dando por concluida la etapa del trabajo humano mecánico, como aún lo conocemos.

Ahora la inteligencia artificial se está desarrollando sorprendentemente, al grado tal de que ya no tan solo las máquinas estén tomando el control en las fábricas y restaurantes de las cadenas de producción y automatización de tareas, sino también en la medicina y en la abogacía, lo que significa una verdadera revolución industrial, que en los términos del futurólogo norteamericano Alvin Toffler, significaría La Cuarta Ola, en nuestro mundo.

Es tan importante el tema, que ya la Unión Europea está iniciando su regulación. Y en una reciente entrevista, Bill Gates compartió su visión de cómo deberían ser las cosas cuando los robots sean mayoría en los puestos de trabajo, algo que se pronostica será una realidad en la década 2030, por lo cual, dijo el magnate de Microsoft, las compañía deberán pagar los mismos impuestos o por encima de lo que pagarían en caso de tener trabajadores humanos. Y Elon Musk, el visionario CEO de Tesla advierte “que deberemos fusionarnos con las máquinas sino queremos ser irrelevantes”.

Y en un documental producido por el cineasta estadounidense Chris Paine, que lleva por título: ¿Confías en tu computadora? Que empieza diciendo “Eres mi creador, pero yo soy tu dueño” Musk dijo que, “el futuro menos aterrador que se me ocurre es uno en el que al menos hemos democratizado la inteligencia artificial, porque si una compañía o un pequeño grupo de personas consigue desarrollar superinteligencia artificial digital, podría dominar el mundo”…Esto suena a ciencia ficción al estilo de Isaac Asimovh pero… ¿Acaso no ya un Hitler, pretendió hacerlo a través de sus avanzadas máquinas bélicas?

Como lo vemos, estamos llegando vertiginosamente a las fronteras de “La Inteligencia Artificial”, coches autónomos, ciudades inteligentes, agricultura inteligente y sofisticada, robots que nos quitarán el trabajo, redes sociales que nos vigilan, agencias gubernamentales almacenando nuestros datos confidenciales sin que nos demos cuenta, drones que podrán ser autónomos y convertirse en espías o en armas perfectas de guerra; algoritmos que generan noticias falsas para provocar el pánico; o bien ejemplos culturales como las películas “The Matrix” y “Ex Machina”; o el caso de Google con la empresa DeepMind que con el programa Alpha Go derroto al campeón del juego de mesa Go, que tiene opción para 200 movimientos; y que comparado con el ajedrez, que solo tiene 20 movimientos, resulta ser un juego que requiere de más inteligencia.

Hoy, ante este pasmoso escenario que se nos presenta, aplico un recuerdo de mi juventud jugando “La Quija”. Cuando se me dijo ¿pregunta? Mi Madre que providencialmente llego hasta mí, exclamó “NO INVOQUES AL DEMONIO”

Gracias Puebla.

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