/ viernes 24 de julio de 2020

Languidece el Centro Histórico

El Centro Histórico de la ciudad de Puebla está apagándose lentamente, de manera específica en lo que a emprendedurismo se refiere.

Docenas de negocios están cerrando en forma definitiva al tiempo que las franquicias son las que tienen oportunidades para sobrevivir.

Entre las ventajas que tiene una franquicia destacan claramente tres:

1.-Los insumos que emplean en su trabajo cotidiano se dan por compra centralizada, desde el propio corporativo. De esta manera, tienen garantizado su abasto y no tienen que andar buscando proveedores que los atiendan, particularmente si éstos últimos han cerrado o disminuido su ritmo productivo.

2.-El posicionamiento de su marca les permite identificarse claramente por encima de otros competidores, lo que puede ser un factor crucial de éxito en una época en la que está cayéndose la demanda y la decisión de compra puede basarse en la memoria del consumidor.

3.-En muchos casos, disponen de portales web y una amplia red que les permite hacer entregas a domicilio, subcontratando a su vez al transportista o en todo caso, a independientes que terminen haciéndose sus proveedores.

El Centro Histórico de Puebla ha sido por décadas, el reservorio de los negocios creados por poblanos para poblanos.

Por primera vez desde la Revolución Mexicana, el Centro –declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad- tiene frente a sí un riesgo que amenaza con minimizar a su amplísima oferta comercial.

No solamente es una cuestión de generar empleos y producir riqueza para la mayor cantidad de personas que sea posible: también es un tema de identidad cultural, de preservación de un espacio histórico y económico, que ha sido testigo de prácticamente todas las transformaciones de Puebla, cuando no era entidad, y de una ciudad fundada en 1432 que sigue aquí, y queremos que siga para contarlo.

De las anécdotas que se cuentan

Fue José López Portillo en 1977 quien ejecutó la declaratoria presidencial para resguardar al Centro Histórico de Puebla.

Entonces era gobernador el doctor Alfredo Toxqui, quien tenía ante sí un tesoro inmobiliario, pero para él lo único importante era concluir su sexenio y no cuidar el patrimonio de los poblanos.

Fueron gestiones posteriores las que impulsaron su cuidado y relativo mantenimiento, mientras muchos propietarios prefirieron abandonar los edificios y esperar para hacer nuevas construcciones, que están limitadas por la ley, que debe aplicar el INAH.

El centro histórico poblano cuenta con 2619 monumentos históricos registrados en 391 manzanas; de ellos, 57,3 % está integrado por oficinas, comercios, casonas que datan del siglo XIX; los inmuebles de los siglos XVI, XVII y XVIII representan respectivamente 1,1 %, 23,4 % y 18,2 %.

Algo tendrán que hacer las actuales administraciones de todos los niveles, el Centro Histórico de Puebla está en riesgo.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

El Centro Histórico de la ciudad de Puebla está apagándose lentamente, de manera específica en lo que a emprendedurismo se refiere.

Docenas de negocios están cerrando en forma definitiva al tiempo que las franquicias son las que tienen oportunidades para sobrevivir.

Entre las ventajas que tiene una franquicia destacan claramente tres:

1.-Los insumos que emplean en su trabajo cotidiano se dan por compra centralizada, desde el propio corporativo. De esta manera, tienen garantizado su abasto y no tienen que andar buscando proveedores que los atiendan, particularmente si éstos últimos han cerrado o disminuido su ritmo productivo.

2.-El posicionamiento de su marca les permite identificarse claramente por encima de otros competidores, lo que puede ser un factor crucial de éxito en una época en la que está cayéndose la demanda y la decisión de compra puede basarse en la memoria del consumidor.

3.-En muchos casos, disponen de portales web y una amplia red que les permite hacer entregas a domicilio, subcontratando a su vez al transportista o en todo caso, a independientes que terminen haciéndose sus proveedores.

El Centro Histórico de Puebla ha sido por décadas, el reservorio de los negocios creados por poblanos para poblanos.

Por primera vez desde la Revolución Mexicana, el Centro –declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad- tiene frente a sí un riesgo que amenaza con minimizar a su amplísima oferta comercial.

No solamente es una cuestión de generar empleos y producir riqueza para la mayor cantidad de personas que sea posible: también es un tema de identidad cultural, de preservación de un espacio histórico y económico, que ha sido testigo de prácticamente todas las transformaciones de Puebla, cuando no era entidad, y de una ciudad fundada en 1432 que sigue aquí, y queremos que siga para contarlo.

De las anécdotas que se cuentan

Fue José López Portillo en 1977 quien ejecutó la declaratoria presidencial para resguardar al Centro Histórico de Puebla.

Entonces era gobernador el doctor Alfredo Toxqui, quien tenía ante sí un tesoro inmobiliario, pero para él lo único importante era concluir su sexenio y no cuidar el patrimonio de los poblanos.

Fueron gestiones posteriores las que impulsaron su cuidado y relativo mantenimiento, mientras muchos propietarios prefirieron abandonar los edificios y esperar para hacer nuevas construcciones, que están limitadas por la ley, que debe aplicar el INAH.

El centro histórico poblano cuenta con 2619 monumentos históricos registrados en 391 manzanas; de ellos, 57,3 % está integrado por oficinas, comercios, casonas que datan del siglo XIX; los inmuebles de los siglos XVI, XVII y XVIII representan respectivamente 1,1 %, 23,4 % y 18,2 %.

Algo tendrán que hacer las actuales administraciones de todos los niveles, el Centro Histórico de Puebla está en riesgo.

fcrisanto00@yahoo.com.mx

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