/ martes 13 de febrero de 2024

Texmelucan, robo a transporte imparable

Para los traileros, saber que su flete pasará por el municipio de San Martín Texmelucan ya es sinónimo de atraco, sobre todo si lo que trasladan son productos enlatados, pastas de dientes, jabones, detergentes y por increíble que parezca, hasta salmón.

Empresas de seguridad y representantes legales de distintas marcas ven con preocupación el nivel de descomposición de la seguridad en el municipio que es gobernado por la morenista Norma Layón Aarun y no encuentran otra explicación que la corrupción institucionalizada donde policías municipales, agentes viales, empresas de grúas, ministeriales y civiles están involucrados.

Las estadísticas y carpetas de investigación confirman la tendencia al alza de este delito durante los últimos cuatro años, donde los incidentes pasaron de 229 en el año 2020, a 352 en el 2021, luego a 459 en el 2022 y de 647 para el año pasado y contando.

Para dimensionar la incidencia delictiva, en el municipio que se jacta de tener el tianguis más grande de América Latina, ocurre un robo a transportista cada 13 horas.

El representante de una empresa de logística en seguridad cuenta a este reportero el nivel de organización que existe entre los delincuentes de esta zona. Los detalles de las empresas afectadas se omiten en este texto, por tratarse de datos sensibles, pero hay denuncias formales de los hechos.

Imagine que una empresa de productos enlatados tiene que llevar su cargamento de Puebla a un cliente de la Ciudad de México. En su camino pasa por San Martín Texmelucan, donde sujetos armados cortan el paso al trailero, lo someten y manejan la unidad. Aunque tiene sistemas de detección GPS, los inhibidores que usan los delincuentes impiden a la fletera detecte el atraco en tiempo real.

Con el cargamento en su propiedad trasladan la unidad a un punto determinado y en una velocidad incluso mayor a la que requirió la marca de los enlatados para llenar el tráiler con montacargas, cadenas humanas bajan la mercancía.

La unidad es abandonada en algún punto, donde presurosa llega la autoridad policial y ministerial, como si les hubieran dado el pitazo y aún sin que la dueña del cargamento y el del tráiler sepan del atraco, una grúa llega de inmediato para enganchar el pesado vehículo que será llevado al corralón y cuyo arrastre supera los 120 mil pesos.

Mientras el representante legal acude a los papeleos para recuperar el tráiler, al día siguiente, la firma de enlatados prepara otro tráiler cargado de mercancía para cumplirle al cliente que hizo el pedido. Al pasar por San Martín este chofer correrá con la misma suerte que su compañero del día anterior. Otro atraco más para las estadísticas.

Al principio de esta columna le decía que hasta los cargamentos de salmón son objeto de robos y la sorpresa de este tipo de conductas ilegales radica en que para que el botín de lo robado sea atractivo se requiere de un adecuado cuidado de la cadena de enfriamiento y contar con clientes específicos para su compra a gran volumen.

Como quien dice, delincuencia organizada.

Hasta la próxima.

Para los traileros, saber que su flete pasará por el municipio de San Martín Texmelucan ya es sinónimo de atraco, sobre todo si lo que trasladan son productos enlatados, pastas de dientes, jabones, detergentes y por increíble que parezca, hasta salmón.

Empresas de seguridad y representantes legales de distintas marcas ven con preocupación el nivel de descomposición de la seguridad en el municipio que es gobernado por la morenista Norma Layón Aarun y no encuentran otra explicación que la corrupción institucionalizada donde policías municipales, agentes viales, empresas de grúas, ministeriales y civiles están involucrados.

Las estadísticas y carpetas de investigación confirman la tendencia al alza de este delito durante los últimos cuatro años, donde los incidentes pasaron de 229 en el año 2020, a 352 en el 2021, luego a 459 en el 2022 y de 647 para el año pasado y contando.

Para dimensionar la incidencia delictiva, en el municipio que se jacta de tener el tianguis más grande de América Latina, ocurre un robo a transportista cada 13 horas.

El representante de una empresa de logística en seguridad cuenta a este reportero el nivel de organización que existe entre los delincuentes de esta zona. Los detalles de las empresas afectadas se omiten en este texto, por tratarse de datos sensibles, pero hay denuncias formales de los hechos.

Imagine que una empresa de productos enlatados tiene que llevar su cargamento de Puebla a un cliente de la Ciudad de México. En su camino pasa por San Martín Texmelucan, donde sujetos armados cortan el paso al trailero, lo someten y manejan la unidad. Aunque tiene sistemas de detección GPS, los inhibidores que usan los delincuentes impiden a la fletera detecte el atraco en tiempo real.

Con el cargamento en su propiedad trasladan la unidad a un punto determinado y en una velocidad incluso mayor a la que requirió la marca de los enlatados para llenar el tráiler con montacargas, cadenas humanas bajan la mercancía.

La unidad es abandonada en algún punto, donde presurosa llega la autoridad policial y ministerial, como si les hubieran dado el pitazo y aún sin que la dueña del cargamento y el del tráiler sepan del atraco, una grúa llega de inmediato para enganchar el pesado vehículo que será llevado al corralón y cuyo arrastre supera los 120 mil pesos.

Mientras el representante legal acude a los papeleos para recuperar el tráiler, al día siguiente, la firma de enlatados prepara otro tráiler cargado de mercancía para cumplirle al cliente que hizo el pedido. Al pasar por San Martín este chofer correrá con la misma suerte que su compañero del día anterior. Otro atraco más para las estadísticas.

Al principio de esta columna le decía que hasta los cargamentos de salmón son objeto de robos y la sorpresa de este tipo de conductas ilegales radica en que para que el botín de lo robado sea atractivo se requiere de un adecuado cuidado de la cadena de enfriamiento y contar con clientes específicos para su compra a gran volumen.

Como quien dice, delincuencia organizada.

Hasta la próxima.