/ martes 12 de noviembre de 2019

Conoce "El Caribe" brasileño que se esconde en plena selva amazónica

Un paraíso de aguas dulces y extensas playas

Un paraíso de aguas dulces y extensas playas se esconde en medio de la selva amazónica brasileña. Se trata de Alter do Chao, un oasis "caribeño" que resiste a la galopante depredación que sufre la mayor reserva ambiental del planeta.

Esta pequeña aldea de pescadores, ubicada al norte del país, en el amazónico estado de Pará, compite en exotismo y belleza con los más renombrados balnearios oceánicos del mundo.

Estas playas, bañadas por las cristalinas y tibias aguas del río Tapajós, alcanzan su mayor esplendor en el segundo semestre del año cuando la sequía permite que islas de arena blanca emerjan imponentes bajo el sol rodeadas de aguas que cambian sus tonalidades de azul de acuerdo con la luminosidad del día.

Conocido como el "Caribe brasileño" o "Caribe Amazónico", en este pueblo de pescadores sobresale la playa "Alter do Chao", la más bonita de la villa y ubicada justo al frente de la plaza principal, en la denominada "Ilha do amor" (Isla del amor).

Turistas y familias de aldeanos suelen visitarla en pequeñas canoas y hasta llegar caminando entre agosto y diciembre, cuando el nivel de las aguas puede bajar hasta 10 metros.

Foto: EFE

ESCUCHAR A LOS LUGAREÑOS

La temporada de lluvias comienza a finales de enero y se extiende hasta junio, una época donde el paisaje cambia; el nivel de los ríos crece; las islas de arena desaparecen; y escasean los cielos azules.

Por eso, el segundo semestre del año es el más recomendado para visitar esta pequeña aldea.

"Es la época de las vacas gordas", dice Noelson Miranda, un barquero que por 5 reales (unos 1,25 dólares) transporta a la gente de la orilla del pueblo a la Isla de amor o quien por el doble ofrece una pequeña vuelta por los alrededores.

Bañada por el imponente Lago verde, de 160 kilómetros cuadrados, en la región también se pueden encontrar varias reservas indígenas y quilombolas, caminos ecoturísticos y caminatas como la del cerro de Piroca, que conduce a un mirador a 100 metros de altura.

"Mi sugerencia es que el que venga aquí hable con las personas, que saque ese tiempo, que tenga esa paciencia y se despida de la velocidad de la ciudad", señala Daniel Gutierrez Govino, un joven periodista que trabaja en reportería independiente y quien también tiene una empresa de turismo.

Para ello, asegura, lo ideal es compartir con ellas en sus comunidades y para ello sugiere visitar la Floresta Nacional de Tapajós (FLONA), una reserva ambiental de más de 500,000 hectáreas.

Otra forma de conocer la naturaleza es visitar la "Escuela de la selva" una iniciativa pensada para enseñar la importancia del medio ambiente a los menores de edad y donde alumnos de colegios de la región, de Brasil, y hasta de otros países como Francia, han aprendido de forma lúdica a cuidar y preservar la biodiversidad.

Foto: EFE

COMUNIDADES AMENAZADAS

No obstante, por ser una región mayoritariamente fluvial, muchas de las actividades recomendadas son en zonas aledañas a las que se llega en lanchas o pequeñas embarcaciones.

El encuentro de los ríos Amazonas y Tapajós, en Santarem, es una de ellas, así como visitar Oriximiná, una de las ciudades que alberga en sus alrededores la mayor población quilombola de Brasil, con 35 comunidades.

Para llegar a Oriximiná se recomienda el viaje en barco de noche, durmiendo en hamaca, con el ronroneo del motor en el agua como un mantra y con la brisa refrescando el trasegar.

De ahí en adelante las opciones son infinitas, siempre en barcas, recorriendo los recovecos que deja el río Trombetas entre la selva, como un laberinto fluvial que procura su destino.

En el trayecto se podrán encontrar pequeños puertos donde muchos pescadores viven con sus familias en rústicas embarcaciones, o casas ribereñas aisladas.

Ellos integran unas comunidades olvidadas por el Estado brasileño y que sobreviven con lo la tierra les da y bajo la constante amenaza de la minería ilegal, el agronegocio y el comercio ilícito de madera.

Un paraíso de aguas dulces y extensas playas se esconde en medio de la selva amazónica brasileña. Se trata de Alter do Chao, un oasis "caribeño" que resiste a la galopante depredación que sufre la mayor reserva ambiental del planeta.

Esta pequeña aldea de pescadores, ubicada al norte del país, en el amazónico estado de Pará, compite en exotismo y belleza con los más renombrados balnearios oceánicos del mundo.

Estas playas, bañadas por las cristalinas y tibias aguas del río Tapajós, alcanzan su mayor esplendor en el segundo semestre del año cuando la sequía permite que islas de arena blanca emerjan imponentes bajo el sol rodeadas de aguas que cambian sus tonalidades de azul de acuerdo con la luminosidad del día.

Conocido como el "Caribe brasileño" o "Caribe Amazónico", en este pueblo de pescadores sobresale la playa "Alter do Chao", la más bonita de la villa y ubicada justo al frente de la plaza principal, en la denominada "Ilha do amor" (Isla del amor).

Turistas y familias de aldeanos suelen visitarla en pequeñas canoas y hasta llegar caminando entre agosto y diciembre, cuando el nivel de las aguas puede bajar hasta 10 metros.

Foto: EFE

ESCUCHAR A LOS LUGAREÑOS

La temporada de lluvias comienza a finales de enero y se extiende hasta junio, una época donde el paisaje cambia; el nivel de los ríos crece; las islas de arena desaparecen; y escasean los cielos azules.

Por eso, el segundo semestre del año es el más recomendado para visitar esta pequeña aldea.

"Es la época de las vacas gordas", dice Noelson Miranda, un barquero que por 5 reales (unos 1,25 dólares) transporta a la gente de la orilla del pueblo a la Isla de amor o quien por el doble ofrece una pequeña vuelta por los alrededores.

Bañada por el imponente Lago verde, de 160 kilómetros cuadrados, en la región también se pueden encontrar varias reservas indígenas y quilombolas, caminos ecoturísticos y caminatas como la del cerro de Piroca, que conduce a un mirador a 100 metros de altura.

"Mi sugerencia es que el que venga aquí hable con las personas, que saque ese tiempo, que tenga esa paciencia y se despida de la velocidad de la ciudad", señala Daniel Gutierrez Govino, un joven periodista que trabaja en reportería independiente y quien también tiene una empresa de turismo.

Para ello, asegura, lo ideal es compartir con ellas en sus comunidades y para ello sugiere visitar la Floresta Nacional de Tapajós (FLONA), una reserva ambiental de más de 500,000 hectáreas.

Otra forma de conocer la naturaleza es visitar la "Escuela de la selva" una iniciativa pensada para enseñar la importancia del medio ambiente a los menores de edad y donde alumnos de colegios de la región, de Brasil, y hasta de otros países como Francia, han aprendido de forma lúdica a cuidar y preservar la biodiversidad.

Foto: EFE

COMUNIDADES AMENAZADAS

No obstante, por ser una región mayoritariamente fluvial, muchas de las actividades recomendadas son en zonas aledañas a las que se llega en lanchas o pequeñas embarcaciones.

El encuentro de los ríos Amazonas y Tapajós, en Santarem, es una de ellas, así como visitar Oriximiná, una de las ciudades que alberga en sus alrededores la mayor población quilombola de Brasil, con 35 comunidades.

Para llegar a Oriximiná se recomienda el viaje en barco de noche, durmiendo en hamaca, con el ronroneo del motor en el agua como un mantra y con la brisa refrescando el trasegar.

De ahí en adelante las opciones son infinitas, siempre en barcas, recorriendo los recovecos que deja el río Trombetas entre la selva, como un laberinto fluvial que procura su destino.

En el trayecto se podrán encontrar pequeños puertos donde muchos pescadores viven con sus familias en rústicas embarcaciones, o casas ribereñas aisladas.

Ellos integran unas comunidades olvidadas por el Estado brasileño y que sobreviven con lo la tierra les da y bajo la constante amenaza de la minería ilegal, el agronegocio y el comercio ilícito de madera.

Policiaca

Mujer es procesada por abuso sexual contra joven por primera vez en Puebla

La víctima tenía 16 años de edad cuando al entrar a una tienda sufrió tocamientos lascivos

Local

San Andrés Cholula tendrá cuatro subcomisarias para combatir la inseguridad

No dio a conocer cuánto presupuesto le dejó la administración pasada, pero mencionó que no era motivo para no trabajar

Doble Vía

Esferas muy poblanas hechas de talavera

Osvaldo ha innovado con estas esferas que han llegado a varias partes del país

Local

En peligro latente casas construidas en zonas de riesgo

Además de que sus viviendas podrían colapsar por las lluvias o ser afectadas por inundaciones, carecen de servicios básicos

Local

Brandon, el niñito tatuador de Puebla

El arte del tatuaje es solo un pasatiempo que lo ayuda a relajarse y distraerse, la escuela es su prioridad

Política

Feministas van por registro de partido

Lorena Villavicencio explica que se integrará sólo por mujeres de izquierda y con una posición laica

Gossip

Los artistas somos resilientes: Armin Van Buuren

El DJ holandés considera que la pandemia de Covid-19 fue vital para que la industria musical evolucionara

Mundo

Una ola de huelgas se extienden por todo EU

Empresas se enriquecieron en la pandemia pero no se reflejó en los trabajadores

Círculos

Presentan colección de joyas inspirada en el Día de Muertos y Frida Kahlo

La casa joyera Unode50 lanza su nueva colección con la que enaltece la tradición más representativa de nuestro país