/ miércoles 3 de marzo de 2021

“La felicidad no es darle gusto a los demás", Cecilia Anaya, ejemplo de profesionalismo y familia

La vicerrectora académica de la UDLAP asegura que el éxito se mide en la satisfacción de hacer lo debido cuando es requerido

Las madres de los compañeros de sus hijos se quedaban con la invitación en la mano cuando le pedían las acompañara a tomar el café; pero Cecilia Anaya Berríos respondía con la misma, “me encantaría, pero debo de ir a trabajar”.

Esa férrea pero gustosa disciplina, además de ayudarle a completar estudios de posgrado en Química en instituciones como el Instituto Politécnico Nacional o la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, le han llevado a ocupar hoy la vicerrectoría académica de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

“En la UDLAP llevo trabajando 35 años, en la vicerrectoría académica desde el 2010 y pues me he desarrollado en la química, en particular en la química orgánica. Desde entonces me he dedicado a la docencia, investigación y gestión administrativa”, apunta Berríos en exclusiva para El Sol de Puebla vía Zoom por motivo a los festejos del día internacional de la mujer.

Si bien en su cargo como vicerrectora el tiempo para actividades como el café, la familia o los hobbies son reducidos, eso también le ha enseñado sobre gestión porque entiende bien el ser humano es feliz, integro, cuando dedica tiempo a las áreas que lo forman como persona.

Es decir, el éxito a decir de Berríos no sólo pasa o se mide a partir de los grados académicos o las investigaciones científicas; se mide en la satisfacción de hacer lo debido cuando es requerido.

Con esa fórmula, como si se tratase de un proceso químico, ha despejado las diferentes variables encontradas a lo largo de su vida, llegando a afirmar que nada le falta hasta hoy como para dejarse de sentir plena o perder el sueño por las noches.

“Tengo una vida llena de satisfacción, tanto familiar, personal o laboral, claro que hay días donde me gustaría tener tiempo para hobbies, pero es cuestión de saberse organizar. Y sí, uno siempre debe de darse tiempo para todo, pero hoy estoy plena, contenta, no me hace falta más en la vida, pues al final si uno está contento… eso refleja”, afirma.

DIVERSIFICANDO EL ROL DE LA MUJER

La desarrolladora de fármacos que trabajan en tejidos u órganos de forma específica a partir del diseño de moléculas quirales con aplicación en catálisis asimétrica utilizando diversos procesos de química verde o sustentable, así ha lidiado cuando la gente le trató de encasillar en roles como la “química, la doctora, la docente”, o simplemente como la vicerrectora de la UDLAP; roles poco o nada emparentados con aquellos que antes asumía la mujer o se le asignaban dentro de la sociedad.

“Cuando mis hijos eran pequeños me invitaban a tomar el café y yo les decía que no podía porque me debía de ir a trabajar. Eso se les hacía raro o extraño, pero eso tampoco indicaba que yo había dejado de atender a mi familia”, explica.

“En diferentes formas u horarios atendía a mi familia, simplemente me debía o debo de organizar mejor porque no había ni hay razón para descuidar una cosa por cuidar otra. Simplemente era y es cuestión de organizar tiempos y actividades, porque claro que se puede compaginar (todo)”, agrega.

El presumir de tiempo para todo, ser líder y referente en su ramo le ha valido la admiración de la comunidad científica y universitaria, pues juzgan en ella a una profesional en la extensión de la palabra.

“Aquí en la universidad dando clases he logrado transmitir esta imagen, pues al final la reflexión es que hay otros roles que uno puede desempeñar. He tenido a muchos estudiantes durante todos estos años que me buscan o me dan las gracias por lo que aprendieron o simplemente me platican lo que han hecho y eso me llena, por haber puesto mi granito (de arena) en sus caminos”, celebra.

Foto: UDLAP

Todo esto alejándose de la necesidad de agradar o de dar gusto a los demás, pues en la experiencia de la doctora, eso limita y frustra. Por dicha razón les dice a los jóvenes, “hacer cosas sin pasión es un error y hay mucha gente que pasa así cinco años de estudios y 50 de trabajo; finalmente si algo te da felicidad, eso debes de hacer en la vida”.

La felicidad no es darle gusto a los demás, pues si quieres ser futbolista o bailarina, debes de serlo con pasión y gusto

Cecilia Anaya Berríos, vicerrectora académica UDLAP

GRADOS ACADÉMICOS

  • Doctorado en Ciencias en la Especialidad de Química Orgánica, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional.
  • Maestría en Química, Universidad Autónoma de Puebla.
  • Licenciatura en Química, Universidad Iberoamericana campus Distrito Federal.

Las madres de los compañeros de sus hijos se quedaban con la invitación en la mano cuando le pedían las acompañara a tomar el café; pero Cecilia Anaya Berríos respondía con la misma, “me encantaría, pero debo de ir a trabajar”.

Esa férrea pero gustosa disciplina, además de ayudarle a completar estudios de posgrado en Química en instituciones como el Instituto Politécnico Nacional o la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, le han llevado a ocupar hoy la vicerrectoría académica de la Universidad de las Américas Puebla (UDLAP).

“En la UDLAP llevo trabajando 35 años, en la vicerrectoría académica desde el 2010 y pues me he desarrollado en la química, en particular en la química orgánica. Desde entonces me he dedicado a la docencia, investigación y gestión administrativa”, apunta Berríos en exclusiva para El Sol de Puebla vía Zoom por motivo a los festejos del día internacional de la mujer.

Si bien en su cargo como vicerrectora el tiempo para actividades como el café, la familia o los hobbies son reducidos, eso también le ha enseñado sobre gestión porque entiende bien el ser humano es feliz, integro, cuando dedica tiempo a las áreas que lo forman como persona.

Es decir, el éxito a decir de Berríos no sólo pasa o se mide a partir de los grados académicos o las investigaciones científicas; se mide en la satisfacción de hacer lo debido cuando es requerido.

Con esa fórmula, como si se tratase de un proceso químico, ha despejado las diferentes variables encontradas a lo largo de su vida, llegando a afirmar que nada le falta hasta hoy como para dejarse de sentir plena o perder el sueño por las noches.

“Tengo una vida llena de satisfacción, tanto familiar, personal o laboral, claro que hay días donde me gustaría tener tiempo para hobbies, pero es cuestión de saberse organizar. Y sí, uno siempre debe de darse tiempo para todo, pero hoy estoy plena, contenta, no me hace falta más en la vida, pues al final si uno está contento… eso refleja”, afirma.

DIVERSIFICANDO EL ROL DE LA MUJER

La desarrolladora de fármacos que trabajan en tejidos u órganos de forma específica a partir del diseño de moléculas quirales con aplicación en catálisis asimétrica utilizando diversos procesos de química verde o sustentable, así ha lidiado cuando la gente le trató de encasillar en roles como la “química, la doctora, la docente”, o simplemente como la vicerrectora de la UDLAP; roles poco o nada emparentados con aquellos que antes asumía la mujer o se le asignaban dentro de la sociedad.

“Cuando mis hijos eran pequeños me invitaban a tomar el café y yo les decía que no podía porque me debía de ir a trabajar. Eso se les hacía raro o extraño, pero eso tampoco indicaba que yo había dejado de atender a mi familia”, explica.

“En diferentes formas u horarios atendía a mi familia, simplemente me debía o debo de organizar mejor porque no había ni hay razón para descuidar una cosa por cuidar otra. Simplemente era y es cuestión de organizar tiempos y actividades, porque claro que se puede compaginar (todo)”, agrega.

El presumir de tiempo para todo, ser líder y referente en su ramo le ha valido la admiración de la comunidad científica y universitaria, pues juzgan en ella a una profesional en la extensión de la palabra.

“Aquí en la universidad dando clases he logrado transmitir esta imagen, pues al final la reflexión es que hay otros roles que uno puede desempeñar. He tenido a muchos estudiantes durante todos estos años que me buscan o me dan las gracias por lo que aprendieron o simplemente me platican lo que han hecho y eso me llena, por haber puesto mi granito (de arena) en sus caminos”, celebra.

Foto: UDLAP

Todo esto alejándose de la necesidad de agradar o de dar gusto a los demás, pues en la experiencia de la doctora, eso limita y frustra. Por dicha razón les dice a los jóvenes, “hacer cosas sin pasión es un error y hay mucha gente que pasa así cinco años de estudios y 50 de trabajo; finalmente si algo te da felicidad, eso debes de hacer en la vida”.

La felicidad no es darle gusto a los demás, pues si quieres ser futbolista o bailarina, debes de serlo con pasión y gusto

Cecilia Anaya Berríos, vicerrectora académica UDLAP

GRADOS ACADÉMICOS

  • Doctorado en Ciencias en la Especialidad de Química Orgánica, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional.
  • Maestría en Química, Universidad Autónoma de Puebla.
  • Licenciatura en Química, Universidad Iberoamericana campus Distrito Federal.

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