/ sábado 10 de febrero de 2024

Producción de lechuga en Puebla ocupa tercer lugar nacional, pero falta apoyo de autoridades

Tan sólo en Tlanepantla se venden entre 15 mil y 18 mil piezas a la semana y producen variedades de especialidad 

La historia dice que los primeros cultivos de lechuga comenzaron hace 2 mil 500 años y que corrieron a cargo de los persas, griegos y romanos. La utilizaban como un sedante y como un alimento que los mantenía jóvenes. Hoy en día, en el año 2024, este producto está dentro de la lista de alimentos indispensables para una buena nutrición y se produce en la mayor parte del mundo. En México son 22 estados que la siembran, siendo Guanajuato, Zacatecas y Puebla los principales.

La entidad poblana ocupa el tercer lugar nacional en la producción de lechuga con 66 mil toneladas anuales, sólo por debajo de Guanajuato (181 mil toneladas) y Zacatecas (79 mil toneladas). En suma, el territorio poblano tiene “un plus”, ya que se siembran más de seis especies, entre ellas las “lechugas de especialidad”, un aspecto que no ocurre en las demás entidades.

Puebla es el tercer corredor más importante de la República Mexicana en producción de hortalizas, y es el paso obligado de los compradores para el Sureste del país. El primero es Sinaloa y el segundo Guanajuato, lo que ha beneficiado a los productores para exportar sus productos. Sin embargo y pese a que es uno de los elementos más importantes para el campo poblano, los productores consideran que es una hortaliza olvidada y que hacen falta más apoyos de las autoridades para llegar a los mercados internacionales.

Ante este contexto, El Sol de Puebla presenta la historia de una empresa 100 por ciento mexicana, “Angelópolis Produce”, propiedad de unos productores del municipio de Tlanepantla que comenzaron “desde abajo” y hoy en día cosechan lechugas tradicionales y de especialidad, únicas en el estado y el país. De igual modo, se presentará la historia de productores de Amozoc que ven en esta planta su oportunidad para tener una mejor calidad de vida.

La entidad poblana ocupa el tercer lugar nacional en la producción de lechuga . | Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Tlanepantla, el municipio que está innovando con lechugas de especialidad

Tlanepantla es un municipio poblano que se encuentra a una hora de distancia de la capital poblana, tiene un aproximado de 5 mil 390 habitantes (47.9% hombres y 52.1% mujeres) y está dentro de la región del Valle de Tepeaca. La mayoría de sus ciudadanos son productores y trabajadores de apoyo en actividades agrícolas, siendo las hortalizas su principal producto; también son empleados de ventas y comerciantes en establecimientos, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), los principales municipios productores de lechuga son Acatzingo, Atoyatempan, Palmar de Bravo y Quecholac (sin cifras concretas por hectáreas), pero los productores de Tlanepantla están seguros que ellos están a punto de llegar al primer lugar, pues tan sólo en el Barrio de San Miguel, a la semana, venden entre 15 mil y 18 mil piezas. Aunado a lo anterior, en esta demarcación son pioneros de las lechugas de especialidad, que no son tan comunes.

En Puebla se produce principalmente la lechuga iceberg, que es la más común, es una bola verde que la venden en cualquier verdulería; la orejona, que tiene hojas largas fáciles de enrollar y tiene un sabor más suave; la romana, que tiene un color verde intenso y su sabor es amargo, pero en Tlanepantla se producen lechugas difíciles de encontrar, como lo son la lechuga sangría, radicchio, escarola y las “babys” roja y verde.

¿Qué significa “de especialidad”?, quiere decir que son productos que no se consumen de manera cotidiana y que su proceso de cultivo tuvo más cuidado que el de otra especie, además de que se utilizaron los más altos estándares de calidad para que visualmente y gustativamente sean placenteras.

Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Julio de los Santos y su hijo Julio César de los Santos son las personas que encabezan “Angelópolis Produce”, una empresa que nació en el 2004 con un sueño: comercializar vegetales en fresco en todo el país. Al principio sólo vendían su producto en Tlanepantla y sus alrededores, pero después tuvieron la oportunidad de mudarse a Quintana Roo y ahí, gracias a las amistades que generaron, se creó una alianza institucional para vender sus lechugas a hoteles y restaurantes de la Riviera Maya.



Tuvimos la oportunidad de conocer a los empresarios más fuertes del ramo en esa zona y a petición de ellos y al saber que éramos de Puebla nos pidieron que nosotros les surtiéramos los productos de esta región. Es importante decir que todas las hortalizas que se llevan a esa zona las compran a productores poblanos o intermediarios que vienen a Puebla por ellos”, comentó el señor julio.

Regresaron a Puebla para poner “manos en la obra”, inclusive, comenzaron a innovar para hacer su producción más efectiva. Por lo que además de cultivar de manera tradicional, impulsaron las lechugas de hidroponía, que es un sistema de cultivo que hace crecer los productos en una solución de agua con nutrientes, es decir, que no necesita de ser plantada en la tierra.

Ellos fueron los pioneros en implementar este sistema en la entidad y por esta actividad ganaron en el 2017 la Presea “Evangelina Villegas”, dedicada a la seguridad alimentaria y fue emitida por parte de la entonces Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). En Tlapanalá empezamos y le tenemos mucho cariño, pero ahora trabajamos agricultura por contrato con muchos productores”, destacan.

Julio César de los Santos comparte que el camino para llegar a exportar y mantenerse activos no ha sido nada fácil. | Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Actualmente, además de comercializar y producir en Tlanepantla, cultivan en Izúcar de Matamoros. Ya no venden sólo a Quintana Roo, sino que exportan a Estados Unidos, puntualmente a Texas y Nueva Jersey. Esto ha beneficiado la economía local de ambos municipios, pues contratan a los locales cuando hay que cultivar y cuando hay que cortar la lechuga. “En el 2016 ya nos constituimos y surgimos como una empresa familiar, está constituida por mis hijos, mi esposa y un servidor”, enfatiza.

Las heladas y el mercado, los principales retos para los lechugueros

Julio César de los Santos comparte que el camino para llegar a exportar y mantenerse activos no ha sido nada fácil. Los principales retos a los que se enfrentan los productores de lechugas son las heladas y las granizadas, pues pueden acabar con toda su producción. Cuando recién comenzaron hubo temporadas en donde se registraron pérdidas de más del 50 por ciento, pero hoy en día, gracias a ciertas medidas como cubrir los cultivos con túneles, pueden prevenir y salvar sus hortalizas.

También aceptan que no todos los productores tienen acceso a la tecnificación y consideran que ese es un rubro que le corresponde a las autoridades, ya que hay otras alternativas que les pueden enseñar, como sembrar árboles alrededor del cultivo o incorporar abonos orgánicos y verdes. Tan sólo hay que recordar que, en diciembre del 2023, la SDR confirmó que 520 hectáreas de cultivos de hortalizas fueron afectadas por las heladas, pero no se mencionó Tlanepantla, sólo los siguientes municipios:

Ixcaquixtla, Coyotepec, Tehuacán, Tepeaca, San Jerónimo Tecuanipan, Palmar De Bravo, Tecamachalco, Santa Isabel Cholula, Tianguismanalco, San Salvador Huixcolotla, San Andrés Cholula, Mixtla, Tepeyahualco de Cuauhtémoc, Cuapiaxtla, Atzitzihuacán, Cañada Morelos, Los Reyes de Juárez y Quecholac.

Otro de los retos a los que se enfrentan los productores es el mercado local, ya que ellos pueden considerar que su producto es muy bueno y tiene altos estándares de calidad, pero dependen de los costos que establezca la Central de Abasto en Puebla y muchas veces la regularización de esta unidad comercial no les permite venderlo al precio que creen justo.

Hoy en día y gracias a que su principal comprador es Quintana Roo, ya no tienen esta problemática, pero los productores que aún tienen que vender en la entidad se enfrentan día a día a un precio justo por sus lechugas. “Todo se fija de acuerdo a la Central de Abasto y luego hay mucha producción, pero poco mercado, entonces el precio se baja. Sale más caro cosechar las lechugas y tienen que voltearlas y volver a sembrar”, lamentan.

Para concluir, otro punto son los intermediarios, ya que ellos pueden fijar el precio que decidan. En Angelópolis Produce ya tienen precios fijos y gracias a que conocieron a varias personas en Cancún, ya toda la venta es directa. “Desgraciadamente” no todos los productores tienen la misma suerte y, en promedio, una pieza de lechuga, sin importar, si es o no de especialidad, se puede encontrar en la zona de Tlanepantla en los 7 pesos, en la capital poblana su precio sube a los 15 pesos y en los supermercados su precio es de 18 pesos.

Desde su óptica, las autoridades deberían voltear a ver a la lechuga y apoyar a sus productores, tanto para capacitaciones, como para encontrar nichos de mercados más importantes y así mejorar el costo del producto. “Con el incremento de los insumos, de los fertilizantes, los costos productivos se han incrementado de manera sustancial y luego los precios del mercado están muy baratos e impiden que no se recupere la inversión”, exponen.

Gracias a la lechuga, esta familia tiene como meta a corto plazo abrir una tienda en Estados Unidos, su sueño es vender de manera directa a los comparadores norteamericanos y si esto se concreta, están seguros de que darán más empleos a la gente que trabaja el campo en Puebla, lo que podría reducir la migración y los índices de pobreza.

Julio de los Santos y su hijo Julio César de los Santos son las personas que encabezan “Angelópolis Produce”. | Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

La lechuga es un producto para tener una mejor calidad de vida

En la zona de Chachapa, en el municipio de Amozoc, hay un grupo de varios productores que se unieron para darle vida a su tierra y desde el 2020 toda su fe se la han puesto a la lechuga. Para ellos, ingresar el producto en esta zona fue como un proceso de enamoramiento: “si la lechuga y la tierra se conocieron y se aceptaron, con el tiempo se verán los buenos resultados”.

El destino les sonrió, la lechuga “pegó” y actualmente producen la lechuga más común, que es la Iceberg. En esta zona aún cultivan de manera tradicional, cuentan con un germinador en donde se gesta la lechuga y cuando ya está lista para salir al campo, la traspasan. Los primeros ocho días son los más difíciles, ya que la planta sufre “estrés”, pero si pasa ese tiempo, ya puede crecer y para madurar le restarán 60 días.

Aquí utilizan riego controlado y por el clima tan cambiante que se ha registrado en los últimos años, “no desperdician ni una gota de agua”. Cuidan mucho las lechugas, pues saben que este es el elemento que les puede dar una mejor calidad de vida, pero emprender con este producto no ha sido nada fácil, se han enfrentado a varios retos como plagas de chapulines, los cuales, de forma manual y orgánica, han eliminado para no dañar las hortalizas.

El segundo punto fueron las heladas que se registraron en el 2023, ya que acabaron con toda su producción, que son tres hectáreas y toda la venta que tenían pactada la tuvieron que cancelar. “La cercanía con La Malinche es un arma de doble filo, nos favorece la tierra, la hace fértil, pero cuando se enoja nos envía mucho hielo y ahí ni cómo hacerle, se perdió todo”, expone.

También tienen que lidiar con el precio injusto que los compradores les quieren pagar. Ellos venden a la Central de Abasto de México y a la Central de Huixcolotla, ya que la Central de Abasto de Puebla fue la que peores precios les dio por adquirir sus lechugas, casi 4 pesos por pieza, lo que no les resultó redituable.

Por medio de Huixcolotla, sus lechugas han llegado a Cancún (que es el comprador principal de hortalizas poblanas) y a Acapulco, pero, hasta el momento, lo hacen con intermediarios. Su sueño es que algún día puedan comercializar de manera directa, pero la falta de apoyos gubernamentales en el ámbito de hortalizas, principalmente lechugas, los ha frenado.

Tampoco existe un tabulador de precios oficial, los productores se rigen por lo que digan los líderes de la Central de Abasto en Puebla y aproximadamente la pieza la venden en 7 pesos, cuando en las verdulerías de la capital y los supermercados puede llegar a costar hasta 30 pesos.

Se están creando granjas pesqueras locales para mantener el abasto de las especies. Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla


Los productores creen que los poblanos no compran la lechuga al precio justo y que las autoridades han olvidado esta hortaliza que cuenta con un sinfín de variedades y que tiene un gran poder de adaptación a distintos espacios o climas, lo que hace de su cultivo un proceso fácil, pero con calidad. No pierden la fe en que la situación mejore.


México, noveno productor mundial

De acuerdo con el Gobierno Federal, en el país la producción de lechuga permite que esta verdura se encuentre disponible durante todo el año, pero hay mayor disponibilidad de ella en dos periodos: de febrero a abril y de julio a agosto. Además, México está registrado en el noveno lugar mundial de producción de lechuga.

En el 2021 se tuvo una producción de lechuga de 509 mil 84 toneladas, siendo Guanajuato, Zacatecas y Puebla las entidades líderes. Las especies más producidas son la romana y la orejona, que en su conjunto aportan 98 por ciento de la cosecha nacional.

Como datos extra, la dependencia informa que la lechuga soporta temperaturas bajas durante algún tiempo, pero sus hojas toman una coloración rojiza, que se puede confundir con alguna carencia en el suelo. Es muy sensible a la falta de humedad y no soporta un periodo de sequía, aunque éste sea muy breve, por tanto, los suelos preferidos por la lechuga son los ligeros, arenosos, limosos y con buen drenaje.

Los principales países compradores de lechugas mexicanas son Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Costa Rica, Belice, Cuba, Honduras, Guatemala, Kuwait y Japón, de acuerdo con la empresa de apoyo a la agricultura, Agrichem.


La historia dice que los primeros cultivos de lechuga comenzaron hace 2 mil 500 años y que corrieron a cargo de los persas, griegos y romanos. La utilizaban como un sedante y como un alimento que los mantenía jóvenes. Hoy en día, en el año 2024, este producto está dentro de la lista de alimentos indispensables para una buena nutrición y se produce en la mayor parte del mundo. En México son 22 estados que la siembran, siendo Guanajuato, Zacatecas y Puebla los principales.

La entidad poblana ocupa el tercer lugar nacional en la producción de lechuga con 66 mil toneladas anuales, sólo por debajo de Guanajuato (181 mil toneladas) y Zacatecas (79 mil toneladas). En suma, el territorio poblano tiene “un plus”, ya que se siembran más de seis especies, entre ellas las “lechugas de especialidad”, un aspecto que no ocurre en las demás entidades.

Puebla es el tercer corredor más importante de la República Mexicana en producción de hortalizas, y es el paso obligado de los compradores para el Sureste del país. El primero es Sinaloa y el segundo Guanajuato, lo que ha beneficiado a los productores para exportar sus productos. Sin embargo y pese a que es uno de los elementos más importantes para el campo poblano, los productores consideran que es una hortaliza olvidada y que hacen falta más apoyos de las autoridades para llegar a los mercados internacionales.

Ante este contexto, El Sol de Puebla presenta la historia de una empresa 100 por ciento mexicana, “Angelópolis Produce”, propiedad de unos productores del municipio de Tlanepantla que comenzaron “desde abajo” y hoy en día cosechan lechugas tradicionales y de especialidad, únicas en el estado y el país. De igual modo, se presentará la historia de productores de Amozoc que ven en esta planta su oportunidad para tener una mejor calidad de vida.

La entidad poblana ocupa el tercer lugar nacional en la producción de lechuga . | Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Tlanepantla, el municipio que está innovando con lechugas de especialidad

Tlanepantla es un municipio poblano que se encuentra a una hora de distancia de la capital poblana, tiene un aproximado de 5 mil 390 habitantes (47.9% hombres y 52.1% mujeres) y está dentro de la región del Valle de Tepeaca. La mayoría de sus ciudadanos son productores y trabajadores de apoyo en actividades agrícolas, siendo las hortalizas su principal producto; también son empleados de ventas y comerciantes en establecimientos, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).

De acuerdo con la Secretaría de Desarrollo Rural (SDR), los principales municipios productores de lechuga son Acatzingo, Atoyatempan, Palmar de Bravo y Quecholac (sin cifras concretas por hectáreas), pero los productores de Tlanepantla están seguros que ellos están a punto de llegar al primer lugar, pues tan sólo en el Barrio de San Miguel, a la semana, venden entre 15 mil y 18 mil piezas. Aunado a lo anterior, en esta demarcación son pioneros de las lechugas de especialidad, que no son tan comunes.

En Puebla se produce principalmente la lechuga iceberg, que es la más común, es una bola verde que la venden en cualquier verdulería; la orejona, que tiene hojas largas fáciles de enrollar y tiene un sabor más suave; la romana, que tiene un color verde intenso y su sabor es amargo, pero en Tlanepantla se producen lechugas difíciles de encontrar, como lo son la lechuga sangría, radicchio, escarola y las “babys” roja y verde.

¿Qué significa “de especialidad”?, quiere decir que son productos que no se consumen de manera cotidiana y que su proceso de cultivo tuvo más cuidado que el de otra especie, además de que se utilizaron los más altos estándares de calidad para que visualmente y gustativamente sean placenteras.

Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Julio de los Santos y su hijo Julio César de los Santos son las personas que encabezan “Angelópolis Produce”, una empresa que nació en el 2004 con un sueño: comercializar vegetales en fresco en todo el país. Al principio sólo vendían su producto en Tlanepantla y sus alrededores, pero después tuvieron la oportunidad de mudarse a Quintana Roo y ahí, gracias a las amistades que generaron, se creó una alianza institucional para vender sus lechugas a hoteles y restaurantes de la Riviera Maya.



Tuvimos la oportunidad de conocer a los empresarios más fuertes del ramo en esa zona y a petición de ellos y al saber que éramos de Puebla nos pidieron que nosotros les surtiéramos los productos de esta región. Es importante decir que todas las hortalizas que se llevan a esa zona las compran a productores poblanos o intermediarios que vienen a Puebla por ellos”, comentó el señor julio.

Regresaron a Puebla para poner “manos en la obra”, inclusive, comenzaron a innovar para hacer su producción más efectiva. Por lo que además de cultivar de manera tradicional, impulsaron las lechugas de hidroponía, que es un sistema de cultivo que hace crecer los productos en una solución de agua con nutrientes, es decir, que no necesita de ser plantada en la tierra.

Ellos fueron los pioneros en implementar este sistema en la entidad y por esta actividad ganaron en el 2017 la Presea “Evangelina Villegas”, dedicada a la seguridad alimentaria y fue emitida por parte de la entonces Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA). En Tlapanalá empezamos y le tenemos mucho cariño, pero ahora trabajamos agricultura por contrato con muchos productores”, destacan.

Julio César de los Santos comparte que el camino para llegar a exportar y mantenerse activos no ha sido nada fácil. | Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

Actualmente, además de comercializar y producir en Tlanepantla, cultivan en Izúcar de Matamoros. Ya no venden sólo a Quintana Roo, sino que exportan a Estados Unidos, puntualmente a Texas y Nueva Jersey. Esto ha beneficiado la economía local de ambos municipios, pues contratan a los locales cuando hay que cultivar y cuando hay que cortar la lechuga. “En el 2016 ya nos constituimos y surgimos como una empresa familiar, está constituida por mis hijos, mi esposa y un servidor”, enfatiza.

Las heladas y el mercado, los principales retos para los lechugueros

Julio César de los Santos comparte que el camino para llegar a exportar y mantenerse activos no ha sido nada fácil. Los principales retos a los que se enfrentan los productores de lechugas son las heladas y las granizadas, pues pueden acabar con toda su producción. Cuando recién comenzaron hubo temporadas en donde se registraron pérdidas de más del 50 por ciento, pero hoy en día, gracias a ciertas medidas como cubrir los cultivos con túneles, pueden prevenir y salvar sus hortalizas.

También aceptan que no todos los productores tienen acceso a la tecnificación y consideran que ese es un rubro que le corresponde a las autoridades, ya que hay otras alternativas que les pueden enseñar, como sembrar árboles alrededor del cultivo o incorporar abonos orgánicos y verdes. Tan sólo hay que recordar que, en diciembre del 2023, la SDR confirmó que 520 hectáreas de cultivos de hortalizas fueron afectadas por las heladas, pero no se mencionó Tlanepantla, sólo los siguientes municipios:

Ixcaquixtla, Coyotepec, Tehuacán, Tepeaca, San Jerónimo Tecuanipan, Palmar De Bravo, Tecamachalco, Santa Isabel Cholula, Tianguismanalco, San Salvador Huixcolotla, San Andrés Cholula, Mixtla, Tepeyahualco de Cuauhtémoc, Cuapiaxtla, Atzitzihuacán, Cañada Morelos, Los Reyes de Juárez y Quecholac.

Otro de los retos a los que se enfrentan los productores es el mercado local, ya que ellos pueden considerar que su producto es muy bueno y tiene altos estándares de calidad, pero dependen de los costos que establezca la Central de Abasto en Puebla y muchas veces la regularización de esta unidad comercial no les permite venderlo al precio que creen justo.

Hoy en día y gracias a que su principal comprador es Quintana Roo, ya no tienen esta problemática, pero los productores que aún tienen que vender en la entidad se enfrentan día a día a un precio justo por sus lechugas. “Todo se fija de acuerdo a la Central de Abasto y luego hay mucha producción, pero poco mercado, entonces el precio se baja. Sale más caro cosechar las lechugas y tienen que voltearlas y volver a sembrar”, lamentan.

Para concluir, otro punto son los intermediarios, ya que ellos pueden fijar el precio que decidan. En Angelópolis Produce ya tienen precios fijos y gracias a que conocieron a varias personas en Cancún, ya toda la venta es directa. “Desgraciadamente” no todos los productores tienen la misma suerte y, en promedio, una pieza de lechuga, sin importar, si es o no de especialidad, se puede encontrar en la zona de Tlanepantla en los 7 pesos, en la capital poblana su precio sube a los 15 pesos y en los supermercados su precio es de 18 pesos.

Desde su óptica, las autoridades deberían voltear a ver a la lechuga y apoyar a sus productores, tanto para capacitaciones, como para encontrar nichos de mercados más importantes y así mejorar el costo del producto. “Con el incremento de los insumos, de los fertilizantes, los costos productivos se han incrementado de manera sustancial y luego los precios del mercado están muy baratos e impiden que no se recupere la inversión”, exponen.

Gracias a la lechuga, esta familia tiene como meta a corto plazo abrir una tienda en Estados Unidos, su sueño es vender de manera directa a los comparadores norteamericanos y si esto se concreta, están seguros de que darán más empleos a la gente que trabaja el campo en Puebla, lo que podría reducir la migración y los índices de pobreza.

Julio de los Santos y su hijo Julio César de los Santos son las personas que encabezan “Angelópolis Produce”. | Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla

La lechuga es un producto para tener una mejor calidad de vida

En la zona de Chachapa, en el municipio de Amozoc, hay un grupo de varios productores que se unieron para darle vida a su tierra y desde el 2020 toda su fe se la han puesto a la lechuga. Para ellos, ingresar el producto en esta zona fue como un proceso de enamoramiento: “si la lechuga y la tierra se conocieron y se aceptaron, con el tiempo se verán los buenos resultados”.

El destino les sonrió, la lechuga “pegó” y actualmente producen la lechuga más común, que es la Iceberg. En esta zona aún cultivan de manera tradicional, cuentan con un germinador en donde se gesta la lechuga y cuando ya está lista para salir al campo, la traspasan. Los primeros ocho días son los más difíciles, ya que la planta sufre “estrés”, pero si pasa ese tiempo, ya puede crecer y para madurar le restarán 60 días.

Aquí utilizan riego controlado y por el clima tan cambiante que se ha registrado en los últimos años, “no desperdician ni una gota de agua”. Cuidan mucho las lechugas, pues saben que este es el elemento que les puede dar una mejor calidad de vida, pero emprender con este producto no ha sido nada fácil, se han enfrentado a varios retos como plagas de chapulines, los cuales, de forma manual y orgánica, han eliminado para no dañar las hortalizas.

El segundo punto fueron las heladas que se registraron en el 2023, ya que acabaron con toda su producción, que son tres hectáreas y toda la venta que tenían pactada la tuvieron que cancelar. “La cercanía con La Malinche es un arma de doble filo, nos favorece la tierra, la hace fértil, pero cuando se enoja nos envía mucho hielo y ahí ni cómo hacerle, se perdió todo”, expone.

También tienen que lidiar con el precio injusto que los compradores les quieren pagar. Ellos venden a la Central de Abasto de México y a la Central de Huixcolotla, ya que la Central de Abasto de Puebla fue la que peores precios les dio por adquirir sus lechugas, casi 4 pesos por pieza, lo que no les resultó redituable.

Por medio de Huixcolotla, sus lechugas han llegado a Cancún (que es el comprador principal de hortalizas poblanas) y a Acapulco, pero, hasta el momento, lo hacen con intermediarios. Su sueño es que algún día puedan comercializar de manera directa, pero la falta de apoyos gubernamentales en el ámbito de hortalizas, principalmente lechugas, los ha frenado.

Tampoco existe un tabulador de precios oficial, los productores se rigen por lo que digan los líderes de la Central de Abasto en Puebla y aproximadamente la pieza la venden en 7 pesos, cuando en las verdulerías de la capital y los supermercados puede llegar a costar hasta 30 pesos.

Se están creando granjas pesqueras locales para mantener el abasto de las especies. Foto: Bibiana Díaz | El Sol de Puebla


Los productores creen que los poblanos no compran la lechuga al precio justo y que las autoridades han olvidado esta hortaliza que cuenta con un sinfín de variedades y que tiene un gran poder de adaptación a distintos espacios o climas, lo que hace de su cultivo un proceso fácil, pero con calidad. No pierden la fe en que la situación mejore.


México, noveno productor mundial

De acuerdo con el Gobierno Federal, en el país la producción de lechuga permite que esta verdura se encuentre disponible durante todo el año, pero hay mayor disponibilidad de ella en dos periodos: de febrero a abril y de julio a agosto. Además, México está registrado en el noveno lugar mundial de producción de lechuga.

En el 2021 se tuvo una producción de lechuga de 509 mil 84 toneladas, siendo Guanajuato, Zacatecas y Puebla las entidades líderes. Las especies más producidas son la romana y la orejona, que en su conjunto aportan 98 por ciento de la cosecha nacional.

Como datos extra, la dependencia informa que la lechuga soporta temperaturas bajas durante algún tiempo, pero sus hojas toman una coloración rojiza, que se puede confundir con alguna carencia en el suelo. Es muy sensible a la falta de humedad y no soporta un periodo de sequía, aunque éste sea muy breve, por tanto, los suelos preferidos por la lechuga son los ligeros, arenosos, limosos y con buen drenaje.

Los principales países compradores de lechugas mexicanas son Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Costa Rica, Belice, Cuba, Honduras, Guatemala, Kuwait y Japón, de acuerdo con la empresa de apoyo a la agricultura, Agrichem.


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