/ domingo 28 de abril de 2024

Puebla se calienta a pasos acelerados, advierten científicos

El aumento de 1.8 grados centígrados durante las últimas tres décadas evidencia las consecuencias de un cambio drástico, y una situación grave

Si prevalece el alto consumo energético y se ignora el efecto invernadero, la temperatura media anual en Puebla incrementará hasta 2 grados centígrados más en la próxima década. Investigadores advierten que una variación de esta magnitud tendrá efectos biológicos fatales, sin embargo, señalan que estos cambios ya alcanzaron al estado. A corto y mediano plazo se agudizarán los cambios bruscos de temperatura, se intensificará el estrés hídrico en algunas regiones y crecerán las islas de calor en los entornos urbanos. También prevén que los climas en la Mixteca y la Sierra Negra serán más secos, y más gélidos para el centro de la entidad.

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Cecilia Conde Álvarez, doctora en Ciencias por la Universidad Autónoma de México (UNAM) e investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, refiere que los modelos de variación climática demuestran que Puebla tendrá variaciones térmicas intensas. Estos cambios serán perceptibles en las temporadas de estiaje y lluvias, pues, aunque el verano será más cálido y seco, habrá precipitaciones torrenciales en algunas estaciones

Por su parte, Carlos Alberto Huerta Aguilar, doctor en Ingeniería Ambiental por la UNAM y profesor de Ingeniería Química en el Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, argumenta que esta fluctuación del clima degradará, entre otras cosas, múltiples ecosistemas en la entidad, lo que eventualmente agudizará la sobreexplotación de los acuíferos principales.

Datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) recopilados por este diario señalan que en 1993 la temperatura media anual en Puebla era de 17.3 grados centígrados. Una década después se elevó a 17.8 grados, pero durante ese intervalo no hubo tendencia ascendente. Inclusive en 1995 y 2000 la media anual era de 17.1 grados, es decir, el calor disminuyó.

Esto se rompió en 2013 con el calentamiento más drástico de esa última década. A partir de ese momento, el comportamiento ha sido ascendente y en ningún momento la temperatura media anual se ha fijado en menos de 18.7 grados.

Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

A decir de Romeo Alberto Saldaña Vázquez, doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología (Inecol) y académico del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga SJ de la Universidad Iberoamericana Puebla, las variaciones son “preocupantes”. No obstante, argumenta que estos efectos no serán iguales para todo el estado, ya que cada zona posee características geofísicas diferentes.

Frente a estos eventos adversos cada vez más recurrentes, Francisco Javier Sánchez Ruiz, profesor de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), señala que los modelos matemáticos indican que el aumento de la temperatura en la entidad será de casi 2 grados en los próximo 10 años.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (Smadsot), hasta 2020 la distribución energética de la entidad consistía en 85.3 por ciento de combustibles fósiles y apenas 5.2 por ciento de energías renovables. Estos datos evidencian que la entidad poblana es todavía dependiente de la combustión, lo que acrecienta la contaminación atmosférica, entre otros problemas.

Aunque se trata de un proceso natural, el efecto invernadero, que consiste en la retención de calor por parte de algunos gases, como el dióxido de carbono y el metano, éste se agudiza con la quema indiscriminada de combustibles fósiles, resalta Sánchez Ruiz.

Dicha situación ha provocado que crezca la concentración de estos gases en la atmósfera, lo que intensifica este efecto y por ende el calentamiento global. Lo anterior ha causado impactos significativos en el clima y medio ambiente, que se perciben sobre todo a nivel regional.

Cambios en el clima de México y el mundo

Huerta Aguilar refiere que el aumento de 1.8 grados centígrados en Puebla durante las últimas tres décadas evidencia las consecuencias de un cambio drástico, y “una situación grave” que, de seguir así, agudizará la pérdida de flora y fauna nativa del estado, entre otras cosas.

Parece un cambio menor, pero sí tiene consecuencias fatales. Realmente el cambio de un solo grado en una región puede cambiar totalmente la vegetación, y puede alterar, en muchos casos, patrones de migración de flora y fauna, insiste el especialista.

Conde Álvarez explica que 2023 fue el año más cálido en todo el mundo desde que se tiene registro, esto de acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que confirmó “que el año pasado fue, por un amplio margen, el año más cálido jamás registrado”.

Aunque 2024 todavía no acaba, la especialista refiere que hay razones para creer de que este año será más caluroso que el anterior, según advierte la propia OMM.

El aumento de 1.8 grados centígrados en Puebla durante las últimas tres décadas evidencia las consecuencias de un cambio drástico. Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla

El problema es que, si bien en México predominan los ambientes cálidos, en próximos años se agudizarán las sequías en lugares como Puebla. Esto intensificará el estrés hídrico para algunos territorios del estado, como la Sierra Negra y la Mixteca.

Consecuentemente, además, la entidad tendrá ondas cálidas de mayor duración y potencia, lo que aumentará los riesgos de padecer golpes de calor, que regularmente son cuadros severos de insolación y fiebre, que pueden generar dificultades respiratorias y cardiovasculares, principalmente en población infantil, adultos mayores y personas gestantes.

“Hay que hacer estudios a nivel regional, pero de que México se está calentando, se está calentando. Además, el calentamiento global también está provocando cambios en los patrones de lluvia: tenemos sequías, luego acaban y nos inundamos (...) ese patrón de lluvias al que estamos acostumbrados está siendo muy extremo (...) El verano se nos va a hacer mucho más caliente y posiblemente seco, pero también habrá lluvias torrenciales”, sostiene Conde Álvarez.

Puebla eleva su calor

A decir de Sánchez Ruiz, quien ostenta un doctorado en Ingeniería Química por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), en 10 años la temperatura media de Puebla incrementará igual a lo que lo hizo en 30 años, es decir, subirá aproximadamente 2 grados.

Según modelos climáticos ejecutados por el especialista de la Upaep, las precipitaciones serán menos constantes en los próximos años.

Un ejemplo de lo que sucederá en años venideros se presentará este 2024, pues se espera una disminución de 40 por ciento de lluvias en el estado, refiere Sánchez Ruiz. No obstante, enfatiza que el invierno será atípicamente más frío en comparación con otros años.

“Este año vamos a tener menos lluvia que el año pasado, cuando tuvimos precipitaciones entre los 110 a los 140 milímetros por metro cuadrado; este año la cantidad de agua será 40 por ciento menor (...) La temporada de lluvias será más corta, pero vamos a tener lluvias a finales de noviembre y al principio de diciembre. Esto va a modificar también la temporada de invierno, que va a ser mucho más fría, en comparación a otros años”, detalla el profesor universitario.

En la próxima década también se perderán superficies importantes de bosques en Puebla, esto debido a que la humedad que solía estar presente en el territorio ya no estará, al menos no igual.

Tenemos una problemática muy grave, en el sentido de que se está calentando, y esto va relacionado al estrés hídrico que estamos teniendo. Este cambio de la atmósfera está generando esta problemática sustancial de los cambios de temperatura tan abruptos que estamos teniendo en el estado, recalca el investigador de Upaep.

Por su parte, Saldaña Vázquez indica que el mayor peligro para Puebla en los próximos años será la incidencia de eventos climáticos atípicos, como olas de calor y lluvias torrenciales, pues la imposibilidad de planear estos eventos suele provocar grandes pérdidas a nivel social y económico.

Sequía en Puebla. Foto: Archivo / El Sol de Puebla

Además, el investigador de la Ibero Puebla refiere que no sólo se vivirá más caliente en Puebla, sino que también se presentarán temperaturas bajas mínimas en algunos puntos del estado.

Según el especialista, los modelos climáticos señalan que los ambientes más gélidos tomarán lugar en los municipios del centro de la entidad, en comparación con los del sur, donde habrá sequías más extensas y graves.

Menos agua y más islas de calor

Huerta Aguilar señala que la pérdida de agua en Puebla será una de las mayores dificultades para la población, industrias y gobiernos. Esto será provocado esencialmente por la evaporación de los cuerpos hídricos, destaca.

Dicho de otra manera, a pesar de que durante estos años de variación climática se presenten abundantes precipitaciones, inclusive drásticamente mayores a las de otros años, el agua acumulada se evaporará debido a las altas temperaturas, lo que intensificará la escasez de este recurso en temporadas de sequía.

La temperatura sigue subiendo y la evaporación es cada vez mayor; la infiltración al subsuelo es menor, y lo que estamos viendo es una sequía extrema en Puebla (...) El problema es que cada año se están recargando menos los acuíferos, y la sequías, sobre todo para las regiones que dependen de agua del subsuelo, serán más difíciles (...) Las sequías dejan una capa de salitre, una capa de sedimentos, que también pueden contribuir a la erosión y ello puede afectar de manera negativa a la agricultura”, destaca Huerta Aguilar.

Por si esto fuera poco, el investigador del Tec de Monterrey Campus Puebla advierte que las islas de calor tendrán mayor intensidad, sobre todo en la zona metropolitana de la capital del estado.

Esto indica que las temperaturas serán progresivamente más altas en las ciudades, en comparación con otras regiones, lo anterior debido a la presencia de edificios, pavimento y otras estructuras no vegetativas. Esto es ocasionado por el uso excesivo de materiales que retienen el calor, como los cristales, que, además, ocasionan mayor consumo de energía para la refrigeración, destaca el académico egresado de la UNAM.

Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

Secuelas económicas y ecológicas

Para Conde Álvarez, el aumento de la temperatura media en Puebla impactará negativamente en actividades económicas de gran relevancia para el sur del estado, como la agricultura y la ganadería.

Por si esto fuera poco, destaca que las fluctuaciones térmicas agravarán la sequedad del suelo y ello provocará cambios importantes en el funcionamiento de los ecosistemas, pues la falta de agua impedirá la generación de vida en algunos territorios.

Otra de las consecuencias de que la entidad se caliente aún más en próximos años, subraya la especialista, será el aumento en el consumo de energía eléctrica, esto debido a que durante las olas de calor y las estaciones más cálidas, como primavera y verano, se intensifica el uso de aparatos que auxilien a regular la temperatura, como ventiladores y aires acondicionados.

El nivel de la presa de Valsequillo ha comenzado a disminuir conforme aumenta la temperatura. Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

“Se nos dispara el uso de energía eléctrica porque todo el mundo está incómodo. Entonces, lo que quieren hacer es prender los ventiladores, y resulta que esto gasta energía”, comparte la investigadora.

A decir de Conde Álvarez, el preocupante ascenso climático en el estado se vincula directamente con la emisión de gases de efecto invernadero en todo el planeta. La experta señala que la quema de combustibles fósiles, la destrucción de áreas verdes, glaciares, bosques y sitios de infiltración hídrica, entre otros ecosistemas, provocan la reducción de superficie vegetativa.

Calor agudizará enfermedades

Otra de las consecuencias del calentamiento en Puebla será que la distribución de algunas especies de flora y fauna se modificará. Algunas de ellas, especialmente las de animales, serán las que portan enfermedades como el dengue, afirma Saldaña Vázquez.

El experto particulariza en que los mosquitos que propagan el dengue, por ejemplo, que habitualmente se reproducen y habitan en las zonas del sur de Puebla, como Tehuacán, Izúcar de Matamoros y Atlixco, que es donde se concentran los climas más cálidos, ahora se moverán a otros puntos de la entidad, como la capital del estado y su zona conurbada.

“Tendremos cambios en la distribución de especies, sobre todo de especies que son de importancia médica porque transmiten enfermedades como el dengue. Lo que se pronostica con modelos de cambio climático y de proyección de cambios en la distribución es que se van a ir recorriendo los lugares donde estas especies se distribuyen”, argumenta el catedrático de la Ibero Puebla.

Adaptación

La investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM sostiene que el calentamiento de Puebla y el mundo en general se deriva principalmente de las actividades humanas pasadas, razón por la cual señala que en la actualidad se experimentan los efectos de acciones que en su momento pudieron aminorarse.

Desde su perspectiva, los gobiernos locales, tanto a nivel estatal como municipal, conjuntamente con especialistas, deben trabajar en el desarrollo de sistemas de alertamiento temprano que permitan anticipar el surgimiento de islas de calor y sequías, por ejemplo, con la finalidad de crear planes de acción inmediatos.

Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla


No obstante, la investigadora destaca que la verdadera urgencia consiste en que las autoridades nacionales del planeta dispongan compromisos obligatorios de adoptar energías limpias, pues sin voluntad entre países no será posible proteger la biodiversidad y la propia subsistencia humana.

Finalmente, Huerta Aguilar destaca que en Puebla no existe preparación para hacer frente a los efectos del cambio climático que ya se viven. Según el académico del Tec de Monterrey, es urgente robustecer la vigilancia y cumplimiento de las leyes y acciones enfocadas en reducir la pérdida de agua, monitorear la flora y fauna, además de garantizar la correcta distribución de los recursos naturales.

Si prevalece el alto consumo energético y se ignora el efecto invernadero, la temperatura media anual en Puebla incrementará hasta 2 grados centígrados más en la próxima década. Investigadores advierten que una variación de esta magnitud tendrá efectos biológicos fatales, sin embargo, señalan que estos cambios ya alcanzaron al estado. A corto y mediano plazo se agudizarán los cambios bruscos de temperatura, se intensificará el estrés hídrico en algunas regiones y crecerán las islas de calor en los entornos urbanos. También prevén que los climas en la Mixteca y la Sierra Negra serán más secos, y más gélidos para el centro de la entidad.

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Cecilia Conde Álvarez, doctora en Ciencias por la Universidad Autónoma de México (UNAM) e investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, refiere que los modelos de variación climática demuestran que Puebla tendrá variaciones térmicas intensas. Estos cambios serán perceptibles en las temporadas de estiaje y lluvias, pues, aunque el verano será más cálido y seco, habrá precipitaciones torrenciales en algunas estaciones

Por su parte, Carlos Alberto Huerta Aguilar, doctor en Ingeniería Ambiental por la UNAM y profesor de Ingeniería Química en el Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, argumenta que esta fluctuación del clima degradará, entre otras cosas, múltiples ecosistemas en la entidad, lo que eventualmente agudizará la sobreexplotación de los acuíferos principales.

Datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) recopilados por este diario señalan que en 1993 la temperatura media anual en Puebla era de 17.3 grados centígrados. Una década después se elevó a 17.8 grados, pero durante ese intervalo no hubo tendencia ascendente. Inclusive en 1995 y 2000 la media anual era de 17.1 grados, es decir, el calor disminuyó.

Esto se rompió en 2013 con el calentamiento más drástico de esa última década. A partir de ese momento, el comportamiento ha sido ascendente y en ningún momento la temperatura media anual se ha fijado en menos de 18.7 grados.

Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

A decir de Romeo Alberto Saldaña Vázquez, doctor en Ciencias por el Instituto de Ecología (Inecol) y académico del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente Xabier Gorostiaga SJ de la Universidad Iberoamericana Puebla, las variaciones son “preocupantes”. No obstante, argumenta que estos efectos no serán iguales para todo el estado, ya que cada zona posee características geofísicas diferentes.

Frente a estos eventos adversos cada vez más recurrentes, Francisco Javier Sánchez Ruiz, profesor de la Facultad de Ingeniería Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (Upaep), señala que los modelos matemáticos indican que el aumento de la temperatura en la entidad será de casi 2 grados en los próximo 10 años.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial (Smadsot), hasta 2020 la distribución energética de la entidad consistía en 85.3 por ciento de combustibles fósiles y apenas 5.2 por ciento de energías renovables. Estos datos evidencian que la entidad poblana es todavía dependiente de la combustión, lo que acrecienta la contaminación atmosférica, entre otros problemas.

Aunque se trata de un proceso natural, el efecto invernadero, que consiste en la retención de calor por parte de algunos gases, como el dióxido de carbono y el metano, éste se agudiza con la quema indiscriminada de combustibles fósiles, resalta Sánchez Ruiz.

Dicha situación ha provocado que crezca la concentración de estos gases en la atmósfera, lo que intensifica este efecto y por ende el calentamiento global. Lo anterior ha causado impactos significativos en el clima y medio ambiente, que se perciben sobre todo a nivel regional.

Cambios en el clima de México y el mundo

Huerta Aguilar refiere que el aumento de 1.8 grados centígrados en Puebla durante las últimas tres décadas evidencia las consecuencias de un cambio drástico, y “una situación grave” que, de seguir así, agudizará la pérdida de flora y fauna nativa del estado, entre otras cosas.

Parece un cambio menor, pero sí tiene consecuencias fatales. Realmente el cambio de un solo grado en una región puede cambiar totalmente la vegetación, y puede alterar, en muchos casos, patrones de migración de flora y fauna, insiste el especialista.

Conde Álvarez explica que 2023 fue el año más cálido en todo el mundo desde que se tiene registro, esto de acuerdo con datos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que confirmó “que el año pasado fue, por un amplio margen, el año más cálido jamás registrado”.

Aunque 2024 todavía no acaba, la especialista refiere que hay razones para creer de que este año será más caluroso que el anterior, según advierte la propia OMM.

El aumento de 1.8 grados centígrados en Puebla durante las últimas tres décadas evidencia las consecuencias de un cambio drástico. Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla

El problema es que, si bien en México predominan los ambientes cálidos, en próximos años se agudizarán las sequías en lugares como Puebla. Esto intensificará el estrés hídrico para algunos territorios del estado, como la Sierra Negra y la Mixteca.

Consecuentemente, además, la entidad tendrá ondas cálidas de mayor duración y potencia, lo que aumentará los riesgos de padecer golpes de calor, que regularmente son cuadros severos de insolación y fiebre, que pueden generar dificultades respiratorias y cardiovasculares, principalmente en población infantil, adultos mayores y personas gestantes.

“Hay que hacer estudios a nivel regional, pero de que México se está calentando, se está calentando. Además, el calentamiento global también está provocando cambios en los patrones de lluvia: tenemos sequías, luego acaban y nos inundamos (...) ese patrón de lluvias al que estamos acostumbrados está siendo muy extremo (...) El verano se nos va a hacer mucho más caliente y posiblemente seco, pero también habrá lluvias torrenciales”, sostiene Conde Álvarez.

Puebla eleva su calor

A decir de Sánchez Ruiz, quien ostenta un doctorado en Ingeniería Química por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), en 10 años la temperatura media de Puebla incrementará igual a lo que lo hizo en 30 años, es decir, subirá aproximadamente 2 grados.

Según modelos climáticos ejecutados por el especialista de la Upaep, las precipitaciones serán menos constantes en los próximos años.

Un ejemplo de lo que sucederá en años venideros se presentará este 2024, pues se espera una disminución de 40 por ciento de lluvias en el estado, refiere Sánchez Ruiz. No obstante, enfatiza que el invierno será atípicamente más frío en comparación con otros años.

“Este año vamos a tener menos lluvia que el año pasado, cuando tuvimos precipitaciones entre los 110 a los 140 milímetros por metro cuadrado; este año la cantidad de agua será 40 por ciento menor (...) La temporada de lluvias será más corta, pero vamos a tener lluvias a finales de noviembre y al principio de diciembre. Esto va a modificar también la temporada de invierno, que va a ser mucho más fría, en comparación a otros años”, detalla el profesor universitario.

En la próxima década también se perderán superficies importantes de bosques en Puebla, esto debido a que la humedad que solía estar presente en el territorio ya no estará, al menos no igual.

Tenemos una problemática muy grave, en el sentido de que se está calentando, y esto va relacionado al estrés hídrico que estamos teniendo. Este cambio de la atmósfera está generando esta problemática sustancial de los cambios de temperatura tan abruptos que estamos teniendo en el estado, recalca el investigador de Upaep.

Por su parte, Saldaña Vázquez indica que el mayor peligro para Puebla en los próximos años será la incidencia de eventos climáticos atípicos, como olas de calor y lluvias torrenciales, pues la imposibilidad de planear estos eventos suele provocar grandes pérdidas a nivel social y económico.

Sequía en Puebla. Foto: Archivo / El Sol de Puebla

Además, el investigador de la Ibero Puebla refiere que no sólo se vivirá más caliente en Puebla, sino que también se presentarán temperaturas bajas mínimas en algunos puntos del estado.

Según el especialista, los modelos climáticos señalan que los ambientes más gélidos tomarán lugar en los municipios del centro de la entidad, en comparación con los del sur, donde habrá sequías más extensas y graves.

Menos agua y más islas de calor

Huerta Aguilar señala que la pérdida de agua en Puebla será una de las mayores dificultades para la población, industrias y gobiernos. Esto será provocado esencialmente por la evaporación de los cuerpos hídricos, destaca.

Dicho de otra manera, a pesar de que durante estos años de variación climática se presenten abundantes precipitaciones, inclusive drásticamente mayores a las de otros años, el agua acumulada se evaporará debido a las altas temperaturas, lo que intensificará la escasez de este recurso en temporadas de sequía.

La temperatura sigue subiendo y la evaporación es cada vez mayor; la infiltración al subsuelo es menor, y lo que estamos viendo es una sequía extrema en Puebla (...) El problema es que cada año se están recargando menos los acuíferos, y la sequías, sobre todo para las regiones que dependen de agua del subsuelo, serán más difíciles (...) Las sequías dejan una capa de salitre, una capa de sedimentos, que también pueden contribuir a la erosión y ello puede afectar de manera negativa a la agricultura”, destaca Huerta Aguilar.

Por si esto fuera poco, el investigador del Tec de Monterrey Campus Puebla advierte que las islas de calor tendrán mayor intensidad, sobre todo en la zona metropolitana de la capital del estado.

Esto indica que las temperaturas serán progresivamente más altas en las ciudades, en comparación con otras regiones, lo anterior debido a la presencia de edificios, pavimento y otras estructuras no vegetativas. Esto es ocasionado por el uso excesivo de materiales que retienen el calor, como los cristales, que, además, ocasionan mayor consumo de energía para la refrigeración, destaca el académico egresado de la UNAM.

Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

Secuelas económicas y ecológicas

Para Conde Álvarez, el aumento de la temperatura media en Puebla impactará negativamente en actividades económicas de gran relevancia para el sur del estado, como la agricultura y la ganadería.

Por si esto fuera poco, destaca que las fluctuaciones térmicas agravarán la sequedad del suelo y ello provocará cambios importantes en el funcionamiento de los ecosistemas, pues la falta de agua impedirá la generación de vida en algunos territorios.

Otra de las consecuencias de que la entidad se caliente aún más en próximos años, subraya la especialista, será el aumento en el consumo de energía eléctrica, esto debido a que durante las olas de calor y las estaciones más cálidas, como primavera y verano, se intensifica el uso de aparatos que auxilien a regular la temperatura, como ventiladores y aires acondicionados.

El nivel de la presa de Valsequillo ha comenzado a disminuir conforme aumenta la temperatura. Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

“Se nos dispara el uso de energía eléctrica porque todo el mundo está incómodo. Entonces, lo que quieren hacer es prender los ventiladores, y resulta que esto gasta energía”, comparte la investigadora.

A decir de Conde Álvarez, el preocupante ascenso climático en el estado se vincula directamente con la emisión de gases de efecto invernadero en todo el planeta. La experta señala que la quema de combustibles fósiles, la destrucción de áreas verdes, glaciares, bosques y sitios de infiltración hídrica, entre otros ecosistemas, provocan la reducción de superficie vegetativa.

Calor agudizará enfermedades

Otra de las consecuencias del calentamiento en Puebla será que la distribución de algunas especies de flora y fauna se modificará. Algunas de ellas, especialmente las de animales, serán las que portan enfermedades como el dengue, afirma Saldaña Vázquez.

El experto particulariza en que los mosquitos que propagan el dengue, por ejemplo, que habitualmente se reproducen y habitan en las zonas del sur de Puebla, como Tehuacán, Izúcar de Matamoros y Atlixco, que es donde se concentran los climas más cálidos, ahora se moverán a otros puntos de la entidad, como la capital del estado y su zona conurbada.

“Tendremos cambios en la distribución de especies, sobre todo de especies que son de importancia médica porque transmiten enfermedades como el dengue. Lo que se pronostica con modelos de cambio climático y de proyección de cambios en la distribución es que se van a ir recorriendo los lugares donde estas especies se distribuyen”, argumenta el catedrático de la Ibero Puebla.

Adaptación

La investigadora del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM sostiene que el calentamiento de Puebla y el mundo en general se deriva principalmente de las actividades humanas pasadas, razón por la cual señala que en la actualidad se experimentan los efectos de acciones que en su momento pudieron aminorarse.

Desde su perspectiva, los gobiernos locales, tanto a nivel estatal como municipal, conjuntamente con especialistas, deben trabajar en el desarrollo de sistemas de alertamiento temprano que permitan anticipar el surgimiento de islas de calor y sequías, por ejemplo, con la finalidad de crear planes de acción inmediatos.

Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla


No obstante, la investigadora destaca que la verdadera urgencia consiste en que las autoridades nacionales del planeta dispongan compromisos obligatorios de adoptar energías limpias, pues sin voluntad entre países no será posible proteger la biodiversidad y la propia subsistencia humana.

Finalmente, Huerta Aguilar destaca que en Puebla no existe preparación para hacer frente a los efectos del cambio climático que ya se viven. Según el académico del Tec de Monterrey, es urgente robustecer la vigilancia y cumplimiento de las leyes y acciones enfocadas en reducir la pérdida de agua, monitorear la flora y fauna, además de garantizar la correcta distribución de los recursos naturales.

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