/ jueves 22 de febrero de 2024

Redes sociales, paraíso de impunidad para la estafa

La persecución e identificación de robos cometidos a través de redes sociales es prácticamente nula

Las redes sociales son un paraíso de impunidad para defraudar a miles de personas por cantidades millonarias todavía incuantificables. Desde estafas a jóvenes que buscan rentas baratas, desfalcos, extorsión y hasta el asesinato de quienes son engañados al querer adquirir un automóvil a bajo costo, son hechos cada vez más comunes en la red. Pese a que en Puebla algunos delitos informáticos están tipificados, muchas estafas no se denuncian debido a la desinformación de las víctimas y la desactualización de la legislación en la materia, coincidieron especialistas en seguridad digital.

Para José Luis González Torreblanca, maestro en Tecnología Educativa por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) e investigador de esa institución, la sociedad en general está en riesgo de convertirse en víctima de fraude por internet. Esto debido a que la persecución e identificación de robos cometidos a través de redes sociales, principalmente, es prácticamente nula.


El especialista informático destaca que la inexistencia de filtros para crear perfiles falsos en la red es tan solo uno de los factores que convierte a estos sitios en “paraísos” para cometer estafas sin consecuencia alguna, pues identificar a los ciberdelincuentes se vuelve como “buscar una aguja en un pajar”.

Agrega que las víctimas de estos hechos cuentan con opciones limitadas para formalizar una denuncia. Además, las probabilidades de acceder a la reparación del daño son muy bajas en la mayoría de los casos.

Marina Cadena Zermeño, maestra en Relaciones Públicas, Publicidad y Comunicación Aplicada por la Universidad Anáhuac y especialista en ciberseguridad del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, sostiene que no existen leyes suficientes para proteger a las víctimas de fraude en México. Asegura que muchos de estos delitos se cometen fuera del país, lo que deja en mayor indefensión a los usuarios de la red.

Jurídicamente no hay leyes suficientes que cuiden a las víctimas, porque muchas estafas ni siquiera pasan dentro de México, hay estafas que se hacen desde otros países, como Venezuela o Colombia, donde también estafan mexicanos. Son estafas que a veces cruzan fronteras, por ese lado muchas veces no tenemos cómo protegernos, enfatiza.

La también catedrática considera, además, que el contacto con la Policía Cibernética no es sencillo para toda la población, pues refiere que la falta de información sobre los delitos virtuales hace que la gente sea más propensa a ser víctima de los mismos.

Por otra parte, reconoce que la mayoría de plataformas de redes sociales se deslinda de cualquier daño a los usuarios cuando la responsabilidad fue de las víctimas, es decir, cuando no se configuraron métodos de autenticación doble, entre otros.

“Las mismas plataformas a veces te pueden ayudar, pero también se deslindan de la responsabilidad cuando es error del usuario, por ejemplo, cuando le das clic a un enlace que no deberías o cuando no tienes tu privacidad, o tu configuración, bien para que te hackeen fácilmente. Aparte de la Policía Cibernética, también te pueden ayudar las plataformas, pero no es tan fácil siquiera encontrar las herramientas de seguridad”, argumenta Cadena Zerdeño.

Aunque ni la Federación ni la Fiscalía General del Estado (FGE) cuentan con instrumentos de medición actualizados respecto a la incidencia criminal que sucede mediante internet, los fraudes con estas características son un problema millonario que atañe a miles de personas en todo el mundo.

El gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, identificó que, entre enero de 2021 y junio de 2023, las estafas por redes sociales representaron la pérdida de 2 mil 700 millones de dólares en aquel país. Las víctimas principales fueron jóvenes de entre 20 a 29 años de edad, según reportó la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés).


Jóvenes muestran mayor indefensión

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Puebla hay 4 millones 256 mil 316 usuarios de internet, que representan al 70.1 por ciento de la población total del estado. Quienes más utilizan la red son los poblanos de 25 a 34 y 12 a 17 años de edad.

Pese a que cualquier persona puede ser perjudicada por este tipo de actos, González Torreblanca afirma que, en Puebla, los jóvenes son quienes presentan mayor grado de vulnerabilidad al respecto.

Sostiene que, al igual que muchos adultos mayores, quienes pertenecen a dicho sector social se vuelven susceptibles a estos actos, debido a que confían con facilidad en los contenidos que aparecen en la red, sin haber siquiera verificado la identidad de quien ofrece los productos o servicios.

Este defecto, sin embargo, es utilizado por los criminales, quienes no necesariamente son informáticos experimentados, para cautivar a sus víctimas y así hacerlas caer en engaños, que muchas veces conllevan la pérdida de dinero, pero, en otras más, también representan la muerte.



“Desafortunadamente, la vulnerabilidad es prácticamente para todos (...) pero los adolescentes y los adultos mayores son los más vulnerables en este sentido, puesto que a veces se creen muchas de las cosas que ven”, resalta.

Aunque las estafas en internet llevan varios años vigentes, en las últimas dos décadas se intensificó la presencia de ofertas fraudulentas, esto debido a que los criminales dedicados a estas prácticas comenzaron a articularse en la red, afirma el académico de la UPAEP.

Sostiene que, en Puebla, los tipos de engaño más comunes en redes sociales, como Facebook y WhatsApp, que son muy “amigables” con los nuevos usuarios y no exigen que una persona tenga habilidades informáticas para interactuar con otros, son los fraudes bancarios, el phishing, que es una técnica donde los estafadores se hacen pasar por personas o empresas confiables para obtener dinero o datos sensibles; además de las llamadas de extorsión.

Aunado a ello, sostiene que la virtualidad ha permitido que se concreten robos a particulares y empresas. Además, refiere que los criminales buscan formas constantes de obtener beneficios económicos, al punto de extorsionar personas a cambio de no publicar materiales que pudiesen atentar contra la dignidad e integridad de los usuarios de la red.

Cabe recordar que El Sol de Puebla dio a conocer que uno de los fraudes más comunes en la entidad, el inmobiliario, que consiste en la oferta fraudulenta de inmuebles en renta o venta en las zonas más populares del estado, atañe principalmente a los jóvenes que buscan en la capital del estado una opción para vivir durante su estancia escolar.

Sin embargo, otra de las formas de fraude virtual que se han popularizado recientemente en la entidad poblana es la venta apócrifa de vehículos. En estos casos, sin embargo, los ilícitos atraviesan el plano virtual y, en la mayoría de ellos, se comete el asalto y asesinato de las víctimas.

Entre 2023 y 2024, siete personas que buscaban adquirir un automóvil a bajo costo y en condiciones inmejorables, mismos que son promocionados a través de redes sociales como Facebook, fueron asesinadas por sus extorsionadores. Estos hechos ocurrieron principalmente en el municipio de San Martín Texmelucan, que se convirtió en epicentro del fraude con dichas características en el estado.

Infografía: El Sol de Puebla

Legislación no ataca impunidad

González Torreblanca afirma que si bien existe legislación que regula la seguridad informática en México y Puebla, muchos ilícitos se vuelven obsoletos al poco tiempo, debido a que los criminales que operan por internet buscan constantemente el punto débil de las plataformas y sus usuarios.

Subraya que instituciones como la Policía Cibernética de Puebla son importantes para reducir la comisión de estafas, ya que cuentan con la infraestructura y conocimiento necesario para indagar la actividad virtual. Pese a ello, afirma que la corporación no es plenamente exitosa, esto debido a que son muy pocas las personas que deciden denunciar estos hechos.

Existe un cierto grado de impunidad al respecto; muchas de estos casos quedan impunes porque a veces no denunciamos o simplemente se pasan, o bien, porque no tenemos una ley que establezca las penas para ciertos actos, comenta.

Vale la pena señalar que esta casa editorial dio a conocer el caso de una mujer que fue defraudada por casi 4 mil pesos cuando pretendía rentar una casa en Atlixco a través de Facebook. Según el testimonio compartido por la víctima, ella buscó denunciar los hechos ante la Fiscalía General del Estado (FGE), sin embargo, ahí le negaron tomar su declaración debido a que le dijeron que no se cometió un ilícito real.


Pese a ello, se cuestionó al fiscal Gilberto Higuera Bernal sobre la incidencia de estafas inmobiliarias en Puebla, a lo que respondió que no existe un solo caso denunciado en la entidad.

Recomendaciones técnicas

Por otra parte, González Torreblanca señala que hay varias formas de prevenir ser víctima de fraude en internet. Algunas de ellas son, dudar de los enlaces que no cuenten con indicativos de seguridad, como suelen ser el prefijo “https”, además del ícono de candado que aparece en la mayoría de navegadores; también destaca la necesidad de verificar que la información que se pretenda compartir sea real y actualizada.

Del mismo modo, el especialista señala que depositar dinero a cuentas de personas desconocidas, sin haber verificado que se trata de alguien real y dedicado a la actividad por la que se desea contratar o pagar, es un acto altamente riesgoso.

Por su parte, Cadena Zermeño, investigadora del Tec de Monterrey, indica que el robo de información, las ventas apócrifas y la usurpación de cuentas son comunes en redes sociales. Ella asegura que los usuarios de internet deben utilizar siempre las herramientas de seguridad con las que cuentan las plataformas, como la doble autenticación.


El académico de la UPAEP enfatiza que la sobreexposición personal o de seres queridos en redes sociales puede facilitar a los criminales las oportunidades de extorsionar o causar confianza, en su defecto, para luego cometer fraudes. En otras palabras, compartir de forma excesiva las actividades cotidianas que uno realiza, que puede o no incluir fotografías, se vuelve un factor de vulnerabilidad ante estafas virtuales.

Finalmente, para denunciar estafas y otros delitos tipificados en el Código Penal del Estado de Puebla, que incluyen el acceso ilícito a sistemas y equipos de informática, daño a sistemas tecnológicos, sabotaje informático, fraude y la interceptación ilícita de datos, se debe contactar a la Policía Cibernética, de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). Sus métodos de atención son, a través de redes sociales y por el teléfono 222-213-8111.

Es importante mencionar que la FGE no cuenta con una unidad de investigación dedicada a este tipo de ilícitos, como sí ocurre en otras entidades federativas, como la Ciudad de México, Tabasco y Jalisco, por destacar algunos. Esto no quiere decir que los delitos con dichas características no sean atendidos, pues, según información de la dependencia, estos casos regularmente se categorizan como crímenes patrimoniales.

Las redes sociales son un paraíso de impunidad para defraudar a miles de personas por cantidades millonarias todavía incuantificables. Desde estafas a jóvenes que buscan rentas baratas, desfalcos, extorsión y hasta el asesinato de quienes son engañados al querer adquirir un automóvil a bajo costo, son hechos cada vez más comunes en la red. Pese a que en Puebla algunos delitos informáticos están tipificados, muchas estafas no se denuncian debido a la desinformación de las víctimas y la desactualización de la legislación en la materia, coincidieron especialistas en seguridad digital.

Para José Luis González Torreblanca, maestro en Tecnología Educativa por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) e investigador de esa institución, la sociedad en general está en riesgo de convertirse en víctima de fraude por internet. Esto debido a que la persecución e identificación de robos cometidos a través de redes sociales, principalmente, es prácticamente nula.


El especialista informático destaca que la inexistencia de filtros para crear perfiles falsos en la red es tan solo uno de los factores que convierte a estos sitios en “paraísos” para cometer estafas sin consecuencia alguna, pues identificar a los ciberdelincuentes se vuelve como “buscar una aguja en un pajar”.

Agrega que las víctimas de estos hechos cuentan con opciones limitadas para formalizar una denuncia. Además, las probabilidades de acceder a la reparación del daño son muy bajas en la mayoría de los casos.

Marina Cadena Zermeño, maestra en Relaciones Públicas, Publicidad y Comunicación Aplicada por la Universidad Anáhuac y especialista en ciberseguridad del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, sostiene que no existen leyes suficientes para proteger a las víctimas de fraude en México. Asegura que muchos de estos delitos se cometen fuera del país, lo que deja en mayor indefensión a los usuarios de la red.

Jurídicamente no hay leyes suficientes que cuiden a las víctimas, porque muchas estafas ni siquiera pasan dentro de México, hay estafas que se hacen desde otros países, como Venezuela o Colombia, donde también estafan mexicanos. Son estafas que a veces cruzan fronteras, por ese lado muchas veces no tenemos cómo protegernos, enfatiza.

La también catedrática considera, además, que el contacto con la Policía Cibernética no es sencillo para toda la población, pues refiere que la falta de información sobre los delitos virtuales hace que la gente sea más propensa a ser víctima de los mismos.

Por otra parte, reconoce que la mayoría de plataformas de redes sociales se deslinda de cualquier daño a los usuarios cuando la responsabilidad fue de las víctimas, es decir, cuando no se configuraron métodos de autenticación doble, entre otros.

“Las mismas plataformas a veces te pueden ayudar, pero también se deslindan de la responsabilidad cuando es error del usuario, por ejemplo, cuando le das clic a un enlace que no deberías o cuando no tienes tu privacidad, o tu configuración, bien para que te hackeen fácilmente. Aparte de la Policía Cibernética, también te pueden ayudar las plataformas, pero no es tan fácil siquiera encontrar las herramientas de seguridad”, argumenta Cadena Zerdeño.

Aunque ni la Federación ni la Fiscalía General del Estado (FGE) cuentan con instrumentos de medición actualizados respecto a la incidencia criminal que sucede mediante internet, los fraudes con estas características son un problema millonario que atañe a miles de personas en todo el mundo.

El gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, identificó que, entre enero de 2021 y junio de 2023, las estafas por redes sociales representaron la pérdida de 2 mil 700 millones de dólares en aquel país. Las víctimas principales fueron jóvenes de entre 20 a 29 años de edad, según reportó la Comisión Federal de Comercio (FTC, por sus siglas en inglés).


Jóvenes muestran mayor indefensión

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Puebla hay 4 millones 256 mil 316 usuarios de internet, que representan al 70.1 por ciento de la población total del estado. Quienes más utilizan la red son los poblanos de 25 a 34 y 12 a 17 años de edad.

Pese a que cualquier persona puede ser perjudicada por este tipo de actos, González Torreblanca afirma que, en Puebla, los jóvenes son quienes presentan mayor grado de vulnerabilidad al respecto.

Sostiene que, al igual que muchos adultos mayores, quienes pertenecen a dicho sector social se vuelven susceptibles a estos actos, debido a que confían con facilidad en los contenidos que aparecen en la red, sin haber siquiera verificado la identidad de quien ofrece los productos o servicios.

Este defecto, sin embargo, es utilizado por los criminales, quienes no necesariamente son informáticos experimentados, para cautivar a sus víctimas y así hacerlas caer en engaños, que muchas veces conllevan la pérdida de dinero, pero, en otras más, también representan la muerte.



“Desafortunadamente, la vulnerabilidad es prácticamente para todos (...) pero los adolescentes y los adultos mayores son los más vulnerables en este sentido, puesto que a veces se creen muchas de las cosas que ven”, resalta.

Aunque las estafas en internet llevan varios años vigentes, en las últimas dos décadas se intensificó la presencia de ofertas fraudulentas, esto debido a que los criminales dedicados a estas prácticas comenzaron a articularse en la red, afirma el académico de la UPAEP.

Sostiene que, en Puebla, los tipos de engaño más comunes en redes sociales, como Facebook y WhatsApp, que son muy “amigables” con los nuevos usuarios y no exigen que una persona tenga habilidades informáticas para interactuar con otros, son los fraudes bancarios, el phishing, que es una técnica donde los estafadores se hacen pasar por personas o empresas confiables para obtener dinero o datos sensibles; además de las llamadas de extorsión.

Aunado a ello, sostiene que la virtualidad ha permitido que se concreten robos a particulares y empresas. Además, refiere que los criminales buscan formas constantes de obtener beneficios económicos, al punto de extorsionar personas a cambio de no publicar materiales que pudiesen atentar contra la dignidad e integridad de los usuarios de la red.

Cabe recordar que El Sol de Puebla dio a conocer que uno de los fraudes más comunes en la entidad, el inmobiliario, que consiste en la oferta fraudulenta de inmuebles en renta o venta en las zonas más populares del estado, atañe principalmente a los jóvenes que buscan en la capital del estado una opción para vivir durante su estancia escolar.

Sin embargo, otra de las formas de fraude virtual que se han popularizado recientemente en la entidad poblana es la venta apócrifa de vehículos. En estos casos, sin embargo, los ilícitos atraviesan el plano virtual y, en la mayoría de ellos, se comete el asalto y asesinato de las víctimas.

Entre 2023 y 2024, siete personas que buscaban adquirir un automóvil a bajo costo y en condiciones inmejorables, mismos que son promocionados a través de redes sociales como Facebook, fueron asesinadas por sus extorsionadores. Estos hechos ocurrieron principalmente en el municipio de San Martín Texmelucan, que se convirtió en epicentro del fraude con dichas características en el estado.

Infografía: El Sol de Puebla

Legislación no ataca impunidad

González Torreblanca afirma que si bien existe legislación que regula la seguridad informática en México y Puebla, muchos ilícitos se vuelven obsoletos al poco tiempo, debido a que los criminales que operan por internet buscan constantemente el punto débil de las plataformas y sus usuarios.

Subraya que instituciones como la Policía Cibernética de Puebla son importantes para reducir la comisión de estafas, ya que cuentan con la infraestructura y conocimiento necesario para indagar la actividad virtual. Pese a ello, afirma que la corporación no es plenamente exitosa, esto debido a que son muy pocas las personas que deciden denunciar estos hechos.

Existe un cierto grado de impunidad al respecto; muchas de estos casos quedan impunes porque a veces no denunciamos o simplemente se pasan, o bien, porque no tenemos una ley que establezca las penas para ciertos actos, comenta.

Vale la pena señalar que esta casa editorial dio a conocer el caso de una mujer que fue defraudada por casi 4 mil pesos cuando pretendía rentar una casa en Atlixco a través de Facebook. Según el testimonio compartido por la víctima, ella buscó denunciar los hechos ante la Fiscalía General del Estado (FGE), sin embargo, ahí le negaron tomar su declaración debido a que le dijeron que no se cometió un ilícito real.


Pese a ello, se cuestionó al fiscal Gilberto Higuera Bernal sobre la incidencia de estafas inmobiliarias en Puebla, a lo que respondió que no existe un solo caso denunciado en la entidad.

Recomendaciones técnicas

Por otra parte, González Torreblanca señala que hay varias formas de prevenir ser víctima de fraude en internet. Algunas de ellas son, dudar de los enlaces que no cuenten con indicativos de seguridad, como suelen ser el prefijo “https”, además del ícono de candado que aparece en la mayoría de navegadores; también destaca la necesidad de verificar que la información que se pretenda compartir sea real y actualizada.

Del mismo modo, el especialista señala que depositar dinero a cuentas de personas desconocidas, sin haber verificado que se trata de alguien real y dedicado a la actividad por la que se desea contratar o pagar, es un acto altamente riesgoso.

Por su parte, Cadena Zermeño, investigadora del Tec de Monterrey, indica que el robo de información, las ventas apócrifas y la usurpación de cuentas son comunes en redes sociales. Ella asegura que los usuarios de internet deben utilizar siempre las herramientas de seguridad con las que cuentan las plataformas, como la doble autenticación.


El académico de la UPAEP enfatiza que la sobreexposición personal o de seres queridos en redes sociales puede facilitar a los criminales las oportunidades de extorsionar o causar confianza, en su defecto, para luego cometer fraudes. En otras palabras, compartir de forma excesiva las actividades cotidianas que uno realiza, que puede o no incluir fotografías, se vuelve un factor de vulnerabilidad ante estafas virtuales.

Finalmente, para denunciar estafas y otros delitos tipificados en el Código Penal del Estado de Puebla, que incluyen el acceso ilícito a sistemas y equipos de informática, daño a sistemas tecnológicos, sabotaje informático, fraude y la interceptación ilícita de datos, se debe contactar a la Policía Cibernética, de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP). Sus métodos de atención son, a través de redes sociales y por el teléfono 222-213-8111.

Es importante mencionar que la FGE no cuenta con una unidad de investigación dedicada a este tipo de ilícitos, como sí ocurre en otras entidades federativas, como la Ciudad de México, Tabasco y Jalisco, por destacar algunos. Esto no quiere decir que los delitos con dichas características no sean atendidos, pues, según información de la dependencia, estos casos regularmente se categorizan como crímenes patrimoniales.

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