/ miércoles 27 de marzo de 2024

Más de la mitad de plantas tratadoras de agua en Puebla están sin funcionar

Especialista señala que la principal causa es la falta de voluntad de los ayuntamientos para echar a andar estas plantas

Más de la mitad de plantas tratadoras de aguas residuales operadas a nivel municipal en Puebla hasta 2022 estaban inservibles. Los ayuntamientos justifican el desuso en la falta de mantenimiento, vandalismo y escasez de agua. Sin embargo, para Pabel Antonio Cervantes Avilés, doctor en Ciencia y Tecnología del Agua por la Universidad de Guanajuato (UG) y catedrático del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, la desatención se traduce como una omisión de los gobiernos municipales que amenaza la salud y bienestar de la población.


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Según el Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México, que elaboró el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) con información de 2022, hasta ese año había 156 plantas tratadoras municipales en todo el estado. De ellas, 82 estaban inoperantes, es decir, 53 por ciento de las plantas registradas en todo el estado. Así, Puebla se convirtió en la quinta entidad del país con más sistemas en desuso, tan sólo después de Oaxaca, Hidalgo, Estado de México y Veracruz.


Cervantes Avilés, miembro del Centro del Agua para América Latina y el Caribe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec de Monterrey Campus Puebla, reconoce que no existen ordenamientos locales y federales que explícitamente obliguen a los ayuntamientos a mantener operando sus sistemas de saneamiento.

Por ejemplo, la Ley de Aguas Nacionales indica, en la catorceava fracción del artículo noveno, que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debe “fomentar y apoyar el desarrollo de los sistemas de agua potable y alcantarillado; y los de saneamiento, tratamiento y reúso de aguas”.


Luego, el artículo segundo de la Ley del Agua para el Estado de Puebla define que el tratamiento de aguas residuales es un asunto de interés público, y por ende también del Estado poblano. Sin embargo, pese a que en dicho estatuto se mencionan estos sistemas en al menos 11 artículos, en ninguno de ellos se presenta como una obligación para ninguna autoridad.

Únicamente en el artículo 23 de este precepto local se menciona que los ayuntamientos y los sistemas operadores del servicio hídrico “tienen facultades” para “planear, programar, construir, ampliar, operar, conservar, mantener y administrar los sistemas de (...) tratamiento y reúso de aguas tratadas”. No obstante, la normativa no lo fija como un aspecto obligatorio.

No obstante, el especialista sostiene que sólo la Constitución Mexicana define en su artículo 115 las obligaciones que tienen los gobiernos municipales de brindar los servicios de “agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales”. En ese precepto se interpreta que deben garantizar el saneamiento y tratamiento hídrico, arguye.

“Los municipios no están obligados a prestar saneamiento ante la ley estatal ni nacional, quienes los obliga es el artículo 115 constitucional, que establece que los municipios (...) tendrán a su cargo los servicios públicos de agua potable y alcantarillado (...) saneamiento, etcétera. Entonces, sí es una obligación del municipio, que no lo hagan es otra cosa”, enfatiza el académico.


Omisión de ayuntamientos

El catedrático, quien ha colaborado en decenas de investigaciones en materia hídrica en países como Japón y Estados Unidos, señala que la omisión de los gobiernos locales para operar estos sistemas se debe a varios factores. Entre ellos destaca la falta de capacidad financiera y técnica, la ausencia de redes de suministro hídrico y, sobre todo, la ausencia de voluntad.

Añade que muchos de los organismos operadores de los servicios de agua potable y alcantarillado a nivel municipal enfrentan graves problemas de administración de recursos, tanto financieros como humanos, por lo que ni siquiera incluyen programas de saneamiento entre sus planes anuales de trabajo.

En otros casos, se incluyen los objetivos, pero no se cumplen, dice él, como en Puebla capital, donde el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (Soapap) controla la red.

Cervantes Avilés considera que las plantas tratadoras son ya una necesidad en materia de salud pública en el estado, pues la incidencia de enfermedades por contaminación, sobre todo en las cuencas con mayor polución, como la del Alto Atoyac, es cada vez mayor.

“¿Qué impacto tiene que el agua no se trate? Esas son aguas superficiales que contaminan los cuerpos subterráneos. El agua residual no tratada es vertida en arroyos, barrancas y ríos, que después entra en contacto directo con la población, causando enfermedades. Por eso no es raro que Puebla tenga uno de los índices más altos de enfermedades parasitarias, intestinales e infecciosas, argumenta.


Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

Falta de mantenimiento, vandalismo y ausencia de agua, principales excusas

Según el Inegi, los municipios con más plantas abandonadas fueron Cuautempan, Tenampulco, Honey, Coxcatlán, Tepeaca, Ayotoxco de Guerrero, Ixcaquixtla, Tlahuapan, Acateno, Atzitzihuacán, Cuautinchán, Hueyapan, Jonotla, Puebla, San Sebastián Tlacotepec y Zapotitlán de Méndez. Todos ellos acumularon 63.4 por ciento de las plantas sin operar en todo Puebla.


Para justificar la desatención, los ayuntamientos argumentaron diversos motivos, como la falta de mantenimiento, vandalismo, inclusive otros aseguraron que no existe agua para tratar, por lo que lo más conveniente fue dejar sin operación las plataformas.

De acuerdo con el reporte, 28 gobiernos municipales alegaron que la falta de conservación en 45 plantas tratadoras se debió a que no han sido rehabilitadas, siendo esta la principal causa del desuso a nivel estatal.

Estas demarcaciones fueron Tenampulco, Cuautempan, Tepeaca, Tlahuapan, Ayotoxco de Guerrero, Ixcaquixtla, Acateno, Atzitzihuacán, Hueyapan, Jonotla, Zapotitlán de Méndez, Coxcatlán, Albino Zertuche, Atoyatempan, Camocuautla, Chiconcuautla, Chinantla, Epatlán, Ixtacamaxtitlán, Juan Galindo, Pahuatlán, San Antonio Cañada, San Nicolás Buenos Aires, Tlapacoya, Tzicatlacoyan, Xochiapulco, Xochitlán de Vicente Suárez y Zautla.

Por otra parte, la segunda causa del abandono de las plantas tratadoras fue que no hay agua que procesar. Este argumento fue utilizado por los gobiernos de Honey y Puebla capital. En el caso del primer municipio, vale la pena mencionar que ninguna de sus plantas está operando.

Otros gobiernos, como Cuautempan, Zapotitlán de Méndez y Cohetzala, expusieron que los desastres naturales dañaron más de la mitad de la maquinaria disponible para el tratamiento hídrico en sus municipios.

Luego, el Inegi evidenció que, hasta 2022, fueron vandalizadas seis estaciones de tratamiento de aguas en Coxcatlán, Ayotoxco de Guerrero, Ixcaquixtla, Cuautinchán y Cuautempan.

Falta de voluntad es la única razón: especialista

Sobre ello, Cervantes Avilés afirma que es falso que no exista agua para potabilizar, pues en México más del 95 por ciento de aguas residuales llegan a los sistemas de alcantarillado.


“¿No les llega el agua? Eso es mentira, porque en México el 95 por ciento del agua residual es alcantarillada (...) la mayoría sí se conecta en drenaje. Entonces, el hecho de que no llegue el agua residual, como señalan los ayuntamientos, es una mentira”, señala.

El catedrático del Tec de Monterrey resalta que la obligación de construir y dar mantenimiento a estos sistemas de saneamiento es de los tres órdenes de gobierno. La Federación asigna recursos a los estados y luego ellos los distribuyen a los municipios, resalta.

En ese sentido, argumenta que la Conagua y la propia Comisión Estatal de Agua y Saneamiento de Puebla (Ceaspue) deben gestionar nuevas opciones de financiamiento para que los ayuntamientos tengan solvencia económica para dar mantenimiento a sus plantas. Del mismo modo, los gobiernos municipales deben modificar o, en muchos casos, establecer por primera vez sus reglas de operación para conservar estos espacios.

“Creo que les hace falta también un poco de orientación en cómo administrar el agua”, añade Cervantes Avilés.

Cabe recordar que El Sol de Puebla dio a conocer recientemente que en Teziutlán una de las principales plantas de tratamiento, que se construyó hace más de una década, está inoperante debido a que el recurso destinado a su mantenimiento fueron en su mayoría desviados.

Lo mismo en el caso de la Mixteca, donde, según datos oficiales, menos de la mitad de los municipios cuentan con sistemas de saneamiento, y en donde sí hay se encuentran en desuso. Esta condición ha provocado que las aguas residuales sean vertidas directamente al río Tizaac, cuyas aguas son esencialmente utilizadas para el riego de cultivos.

Finalmente, es importante señalar que para la realización de esta pieza editorial se consultó a las oficinas de prensa del Soapap y de la Ceaspue, esto con la finalidad de conocer el presupuesto asignado, así como las obras de mantenimiento realizadas en las plantas municipales desde 2022 Sin embargo, hasta el cierre de esta edición los datos no fueron compartidos a este periódico.


Más de la mitad de plantas tratadoras de aguas residuales operadas a nivel municipal en Puebla hasta 2022 estaban inservibles. Los ayuntamientos justifican el desuso en la falta de mantenimiento, vandalismo y escasez de agua. Sin embargo, para Pabel Antonio Cervantes Avilés, doctor en Ciencia y Tecnología del Agua por la Universidad de Guanajuato (UG) y catedrático del Tecnológico de Monterrey Campus Puebla, la desatención se traduce como una omisión de los gobiernos municipales que amenaza la salud y bienestar de la población.


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Según el Censo Nacional de Gobiernos Municipales y Demarcaciones Territoriales de la Ciudad de México, que elaboró el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) con información de 2022, hasta ese año había 156 plantas tratadoras municipales en todo el estado. De ellas, 82 estaban inoperantes, es decir, 53 por ciento de las plantas registradas en todo el estado. Así, Puebla se convirtió en la quinta entidad del país con más sistemas en desuso, tan sólo después de Oaxaca, Hidalgo, Estado de México y Veracruz.


Cervantes Avilés, miembro del Centro del Agua para América Latina y el Caribe de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec de Monterrey Campus Puebla, reconoce que no existen ordenamientos locales y federales que explícitamente obliguen a los ayuntamientos a mantener operando sus sistemas de saneamiento.

Por ejemplo, la Ley de Aguas Nacionales indica, en la catorceava fracción del artículo noveno, que la Comisión Nacional del Agua (Conagua) debe “fomentar y apoyar el desarrollo de los sistemas de agua potable y alcantarillado; y los de saneamiento, tratamiento y reúso de aguas”.


Luego, el artículo segundo de la Ley del Agua para el Estado de Puebla define que el tratamiento de aguas residuales es un asunto de interés público, y por ende también del Estado poblano. Sin embargo, pese a que en dicho estatuto se mencionan estos sistemas en al menos 11 artículos, en ninguno de ellos se presenta como una obligación para ninguna autoridad.

Únicamente en el artículo 23 de este precepto local se menciona que los ayuntamientos y los sistemas operadores del servicio hídrico “tienen facultades” para “planear, programar, construir, ampliar, operar, conservar, mantener y administrar los sistemas de (...) tratamiento y reúso de aguas tratadas”. No obstante, la normativa no lo fija como un aspecto obligatorio.

No obstante, el especialista sostiene que sólo la Constitución Mexicana define en su artículo 115 las obligaciones que tienen los gobiernos municipales de brindar los servicios de “agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición de sus aguas residuales”. En ese precepto se interpreta que deben garantizar el saneamiento y tratamiento hídrico, arguye.

“Los municipios no están obligados a prestar saneamiento ante la ley estatal ni nacional, quienes los obliga es el artículo 115 constitucional, que establece que los municipios (...) tendrán a su cargo los servicios públicos de agua potable y alcantarillado (...) saneamiento, etcétera. Entonces, sí es una obligación del municipio, que no lo hagan es otra cosa”, enfatiza el académico.


Omisión de ayuntamientos

El catedrático, quien ha colaborado en decenas de investigaciones en materia hídrica en países como Japón y Estados Unidos, señala que la omisión de los gobiernos locales para operar estos sistemas se debe a varios factores. Entre ellos destaca la falta de capacidad financiera y técnica, la ausencia de redes de suministro hídrico y, sobre todo, la ausencia de voluntad.

Añade que muchos de los organismos operadores de los servicios de agua potable y alcantarillado a nivel municipal enfrentan graves problemas de administración de recursos, tanto financieros como humanos, por lo que ni siquiera incluyen programas de saneamiento entre sus planes anuales de trabajo.

En otros casos, se incluyen los objetivos, pero no se cumplen, dice él, como en Puebla capital, donde el Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Puebla (Soapap) controla la red.

Cervantes Avilés considera que las plantas tratadoras son ya una necesidad en materia de salud pública en el estado, pues la incidencia de enfermedades por contaminación, sobre todo en las cuencas con mayor polución, como la del Alto Atoyac, es cada vez mayor.

“¿Qué impacto tiene que el agua no se trate? Esas son aguas superficiales que contaminan los cuerpos subterráneos. El agua residual no tratada es vertida en arroyos, barrancas y ríos, que después entra en contacto directo con la población, causando enfermedades. Por eso no es raro que Puebla tenga uno de los índices más altos de enfermedades parasitarias, intestinales e infecciosas, argumenta.


Foto: Julio César Martínez / El Sol de Puebla

Falta de mantenimiento, vandalismo y ausencia de agua, principales excusas

Según el Inegi, los municipios con más plantas abandonadas fueron Cuautempan, Tenampulco, Honey, Coxcatlán, Tepeaca, Ayotoxco de Guerrero, Ixcaquixtla, Tlahuapan, Acateno, Atzitzihuacán, Cuautinchán, Hueyapan, Jonotla, Puebla, San Sebastián Tlacotepec y Zapotitlán de Méndez. Todos ellos acumularon 63.4 por ciento de las plantas sin operar en todo Puebla.


Para justificar la desatención, los ayuntamientos argumentaron diversos motivos, como la falta de mantenimiento, vandalismo, inclusive otros aseguraron que no existe agua para tratar, por lo que lo más conveniente fue dejar sin operación las plataformas.

De acuerdo con el reporte, 28 gobiernos municipales alegaron que la falta de conservación en 45 plantas tratadoras se debió a que no han sido rehabilitadas, siendo esta la principal causa del desuso a nivel estatal.

Estas demarcaciones fueron Tenampulco, Cuautempan, Tepeaca, Tlahuapan, Ayotoxco de Guerrero, Ixcaquixtla, Acateno, Atzitzihuacán, Hueyapan, Jonotla, Zapotitlán de Méndez, Coxcatlán, Albino Zertuche, Atoyatempan, Camocuautla, Chiconcuautla, Chinantla, Epatlán, Ixtacamaxtitlán, Juan Galindo, Pahuatlán, San Antonio Cañada, San Nicolás Buenos Aires, Tlapacoya, Tzicatlacoyan, Xochiapulco, Xochitlán de Vicente Suárez y Zautla.

Por otra parte, la segunda causa del abandono de las plantas tratadoras fue que no hay agua que procesar. Este argumento fue utilizado por los gobiernos de Honey y Puebla capital. En el caso del primer municipio, vale la pena mencionar que ninguna de sus plantas está operando.

Otros gobiernos, como Cuautempan, Zapotitlán de Méndez y Cohetzala, expusieron que los desastres naturales dañaron más de la mitad de la maquinaria disponible para el tratamiento hídrico en sus municipios.

Luego, el Inegi evidenció que, hasta 2022, fueron vandalizadas seis estaciones de tratamiento de aguas en Coxcatlán, Ayotoxco de Guerrero, Ixcaquixtla, Cuautinchán y Cuautempan.

Falta de voluntad es la única razón: especialista

Sobre ello, Cervantes Avilés afirma que es falso que no exista agua para potabilizar, pues en México más del 95 por ciento de aguas residuales llegan a los sistemas de alcantarillado.


“¿No les llega el agua? Eso es mentira, porque en México el 95 por ciento del agua residual es alcantarillada (...) la mayoría sí se conecta en drenaje. Entonces, el hecho de que no llegue el agua residual, como señalan los ayuntamientos, es una mentira”, señala.

El catedrático del Tec de Monterrey resalta que la obligación de construir y dar mantenimiento a estos sistemas de saneamiento es de los tres órdenes de gobierno. La Federación asigna recursos a los estados y luego ellos los distribuyen a los municipios, resalta.

En ese sentido, argumenta que la Conagua y la propia Comisión Estatal de Agua y Saneamiento de Puebla (Ceaspue) deben gestionar nuevas opciones de financiamiento para que los ayuntamientos tengan solvencia económica para dar mantenimiento a sus plantas. Del mismo modo, los gobiernos municipales deben modificar o, en muchos casos, establecer por primera vez sus reglas de operación para conservar estos espacios.

“Creo que les hace falta también un poco de orientación en cómo administrar el agua”, añade Cervantes Avilés.

Cabe recordar que El Sol de Puebla dio a conocer recientemente que en Teziutlán una de las principales plantas de tratamiento, que se construyó hace más de una década, está inoperante debido a que el recurso destinado a su mantenimiento fueron en su mayoría desviados.

Lo mismo en el caso de la Mixteca, donde, según datos oficiales, menos de la mitad de los municipios cuentan con sistemas de saneamiento, y en donde sí hay se encuentran en desuso. Esta condición ha provocado que las aguas residuales sean vertidas directamente al río Tizaac, cuyas aguas son esencialmente utilizadas para el riego de cultivos.

Finalmente, es importante señalar que para la realización de esta pieza editorial se consultó a las oficinas de prensa del Soapap y de la Ceaspue, esto con la finalidad de conocer el presupuesto asignado, así como las obras de mantenimiento realizadas en las plantas municipales desde 2022 Sin embargo, hasta el cierre de esta edición los datos no fueron compartidos a este periódico.


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