/ sábado 21 de septiembre de 2019

Viven derechohabientes un “infierno” en La Margarita

A dos años del sismo del 19 de septiembre y tras la inhabilitación de San Alejandro, en el hospital los pacientes se enfrentan a diferentes adversidades para poder recibir atención médica

“Te forman como en una carnicería”, “Me atienden en el piso” y “Llevo más de dos meses esperando una consulta”, son las quejas de Mariana, Norma y Patricia, derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de la unidad La Margarita, que sufren el hacinamiento por la falta del hospital de San Alejandro, sitio que quedó inservible desde el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Han pasado dos años desde que el inmueble clínico no funciona y que los enfermos han sido trasladados en siete unidades médicas, en donde hacen largas filas para ser atendidos, muchos esperando en el suelo.

En un recorrido en el IMSS La Margarita, El Sol de Puebla constató que la población enferma y sus familiares, aguantan la falta de espacios, equipo y médicos para su atención. Además, por la demanda, se han presentado daños al mobiliario de las salas de espera: se mueven y en algunos casos, ya no tienen el asiento.

En 2017, después de que el un terremoto de 7.1 grados Richter sacudió Puebla, el entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto anunció la demolición del también llamado hospital regional 36 para reconstruir uno o dos más, pero nunca se hizo.

La nueva administración federal presentó un nuevo proyecto que pretende habilitar cuatro unidades médicas que combatan la sobrepoblación. En la primera etapa, para el año 2020, se tiene un presupuesto etiquetado por más de 2 mil 50 millones de pesos.

Antes del sismo, el hospital regional 36 contaba con 2 mil 500 trabajadores de la salud para atender a más de un 1 millón de pacientes de la entidad, así como los estados vecinos de Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz Sur e Hidalgo. Tenía 4 especialidades troncales y 34 subespecialidades.

En este momento, la población aumentó a 1 millón 300 mil derechohabientes, que son reubicados en las unidades UMF 6 (Valle Dorado), CIEFD (Villas de San Alejandro), Ex UMAA (Morelia, Michoacán), UMF 57 (La Margarita), UMAE- Hospital de Especialidades (San José), HGZ 20 (La Margarita) y HGZ 05 (Metepec, Atlixco).

De acuerdo con información del IMSS, las especialidades se mantienen y se agregan las especialidades del Hospital de La Margarita de: Neurología, Gastroenterología, Fisioterapia y Rehabilitación, así como gabinete de cardiología.

“UN SUERO PARA 5 PERSONAS”

Norma, que es diabética, informó que al menos en 5 ocasiones fue atendida en urgencias donde siempre “la tienen amontonada”, pero que la ocasión más grave fue cuando le dieron un suero que tenía que compartir con cuatro personas más.

“He venido al área de urgencias y no me ha tocado en camilla sino en sillas o en el suelo. La última vez que vine me hicieron pegarme con las que estaban sentadas en la misma banca. No me podía mover porque era un suero para los cinco y si tú te mueves, lastimas el brazo del otro”.

En el área de partos, “te forman como si fuera una carnicería”, explicó Mariana, quien dijo que ella tuvo que esperar varias horas en una silla para dar a luz y luego, después de tener a su hijo, a las tres horas la dieron de alta.

“14 mujeres estaban conmigo; es cómo un cuarto largo con varias camillas y en cada camilla está una embarazada. Si no tienes camilla estás sentada en una silla. Yo tuve que esperar mi turno. Yo entré 6 de la tarde y me dieron la cama hasta la 1 de la mañana”.

Juanita perdió la vista por las complicaciones de su enfermedad y ha tenido que pasar de hospital en hospital para ser atendida, primero fue a San José y ahora, su operación en La Margarita: “Llegué el primer día y no había lugar, me senté en el suelo, pero se compensó con la atención del médico. De ahí no me voy a quejar, la atención fue muy buena”.

En la sala de espera desbordada de tanta gente se encontraba Patricia, una señora de la tercera edad que tenía una charla con su hijo y su nieto, dos últimos sentados en el piso. Ella estaba preocupada porque su nuera había perdido a su bebé y no tenían información.

“Nos informaron que a mi nuera le iban a poner una inyección por el parto, luego que murió el bebé, pero no nos han dicho nada”, comentó afligida.

La falta de información a los familiares, el acceso restringido a sólo una persona y el desabasto de medicamentos, son otras de las inconformidades de los derechohabientes que piden agilizar la construcción del nuevo hospital.

FALTA MATERIAL PARA TRABAJAR

Un enfermero, que prefirió dar su testimonio anónimo, defendió la labor que realizan ellos y los doctores, sin embargo, comentó que no tienen los elementos para trabajar, como son los elementos básicos de las camillas para la revisión de los pacientes.

“El problema es que no tenemos camillas ni camas y tenemos que dejar a los pacientes en sillas, algunos en el suelo. No tenemos las condiciones adecuadas para atender al paciente (…) Nosotros pedimos regresar al antiguo edificio de San Alejandro. El Instituto tiene muchísimo dinero, pero hubo corrupción”, expuso.

El especialista informó que el mobiliario que pertenecía a San Alejandro y que se rescató “anda regado” en diversas unidades, incluso, que hay los mantienen en bodegas. Asimismo, comentó que en La Margarita necesitan endocrinólogos.

Reiteró que todos quieren sanar a sus enfermos, pero que hace falta mayor infraestructura, incluida unidades de ambulancias: “Apenas llegó un paciente muerto. Se tardaron 40 minutos en tener una unidad de traslado; lo hubiéramos podido salvar y da mucho coraje”.

CERO AVANCES EN CONSTRUCCIÓN

Cambio en la dirección o delegación del IMSS, procesos de licitación inconclusos y hasta irregularidades en la transacción en el edificio del Centro Internacional de Medicina (CIMA), en San Andrés Cholula, donde se pretendía instalar el extinto hospital de San Alejandro, son parte de las consecuencias en los atrasos de la obra que reemplazaría a San Alejandro.

De 2017 a 2019, la delegación de Puebla del IMSS ha pasado por el mando del priista Enrique Doger –que dejó el cargo para contender por la gubernatura el año pasado–, luego fue designado Aarón Melgar Bravo y ahora Jesús González Izquierdo.

En 2018, el IMSS compró a CIMA por más de 430 millones de pesos en la administración de Mikel Arriola cuando era director del IMSS.

La institución decidió realizar un fallo, que inicialmente ganó la empresa Sacyr y en la que se preveía una inversión superior a los 5 mil millones de pesos a partir de julio, no obstante, el proceso nunca se concretó.

De acuerdo con el actual director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto existe una investigación sobre la compra del terreno donde se encuentra debido a que funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto cometieron anomalías.

Con la administración federal de López Obrador, se prevé un proceso de mejoramiento a largo plazo que incluye la utilización de CIMA con 260 camas. Otra es la reconstrucción de San Alejandro con 180 camas; la ampliación Hospital General de la Margarita de 178 a 278 camas, así como la construcción de un hospital Regional en Amozoc con 260 camas.

De acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), en la primera etapa, para el año 2020, se tiene recursos etiquetados por más de 2 mil 50 millones de pesos, cuyo documento no especifica en qué consisten las obras.


“Te forman como en una carnicería”, “Me atienden en el piso” y “Llevo más de dos meses esperando una consulta”, son las quejas de Mariana, Norma y Patricia, derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de la unidad La Margarita, que sufren el hacinamiento por la falta del hospital de San Alejandro, sitio que quedó inservible desde el sismo del 19 de septiembre de 2017.

Han pasado dos años desde que el inmueble clínico no funciona y que los enfermos han sido trasladados en siete unidades médicas, en donde hacen largas filas para ser atendidos, muchos esperando en el suelo.

En un recorrido en el IMSS La Margarita, El Sol de Puebla constató que la población enferma y sus familiares, aguantan la falta de espacios, equipo y médicos para su atención. Además, por la demanda, se han presentado daños al mobiliario de las salas de espera: se mueven y en algunos casos, ya no tienen el asiento.

En 2017, después de que el un terremoto de 7.1 grados Richter sacudió Puebla, el entonces presidente de la República, Enrique Peña Nieto anunció la demolición del también llamado hospital regional 36 para reconstruir uno o dos más, pero nunca se hizo.

La nueva administración federal presentó un nuevo proyecto que pretende habilitar cuatro unidades médicas que combatan la sobrepoblación. En la primera etapa, para el año 2020, se tiene un presupuesto etiquetado por más de 2 mil 50 millones de pesos.

Antes del sismo, el hospital regional 36 contaba con 2 mil 500 trabajadores de la salud para atender a más de un 1 millón de pacientes de la entidad, así como los estados vecinos de Tlaxcala, Oaxaca, Veracruz Sur e Hidalgo. Tenía 4 especialidades troncales y 34 subespecialidades.

En este momento, la población aumentó a 1 millón 300 mil derechohabientes, que son reubicados en las unidades UMF 6 (Valle Dorado), CIEFD (Villas de San Alejandro), Ex UMAA (Morelia, Michoacán), UMF 57 (La Margarita), UMAE- Hospital de Especialidades (San José), HGZ 20 (La Margarita) y HGZ 05 (Metepec, Atlixco).

De acuerdo con información del IMSS, las especialidades se mantienen y se agregan las especialidades del Hospital de La Margarita de: Neurología, Gastroenterología, Fisioterapia y Rehabilitación, así como gabinete de cardiología.

“UN SUERO PARA 5 PERSONAS”

Norma, que es diabética, informó que al menos en 5 ocasiones fue atendida en urgencias donde siempre “la tienen amontonada”, pero que la ocasión más grave fue cuando le dieron un suero que tenía que compartir con cuatro personas más.

“He venido al área de urgencias y no me ha tocado en camilla sino en sillas o en el suelo. La última vez que vine me hicieron pegarme con las que estaban sentadas en la misma banca. No me podía mover porque era un suero para los cinco y si tú te mueves, lastimas el brazo del otro”.

En el área de partos, “te forman como si fuera una carnicería”, explicó Mariana, quien dijo que ella tuvo que esperar varias horas en una silla para dar a luz y luego, después de tener a su hijo, a las tres horas la dieron de alta.

“14 mujeres estaban conmigo; es cómo un cuarto largo con varias camillas y en cada camilla está una embarazada. Si no tienes camilla estás sentada en una silla. Yo tuve que esperar mi turno. Yo entré 6 de la tarde y me dieron la cama hasta la 1 de la mañana”.

Juanita perdió la vista por las complicaciones de su enfermedad y ha tenido que pasar de hospital en hospital para ser atendida, primero fue a San José y ahora, su operación en La Margarita: “Llegué el primer día y no había lugar, me senté en el suelo, pero se compensó con la atención del médico. De ahí no me voy a quejar, la atención fue muy buena”.

En la sala de espera desbordada de tanta gente se encontraba Patricia, una señora de la tercera edad que tenía una charla con su hijo y su nieto, dos últimos sentados en el piso. Ella estaba preocupada porque su nuera había perdido a su bebé y no tenían información.

“Nos informaron que a mi nuera le iban a poner una inyección por el parto, luego que murió el bebé, pero no nos han dicho nada”, comentó afligida.

La falta de información a los familiares, el acceso restringido a sólo una persona y el desabasto de medicamentos, son otras de las inconformidades de los derechohabientes que piden agilizar la construcción del nuevo hospital.

FALTA MATERIAL PARA TRABAJAR

Un enfermero, que prefirió dar su testimonio anónimo, defendió la labor que realizan ellos y los doctores, sin embargo, comentó que no tienen los elementos para trabajar, como son los elementos básicos de las camillas para la revisión de los pacientes.

“El problema es que no tenemos camillas ni camas y tenemos que dejar a los pacientes en sillas, algunos en el suelo. No tenemos las condiciones adecuadas para atender al paciente (…) Nosotros pedimos regresar al antiguo edificio de San Alejandro. El Instituto tiene muchísimo dinero, pero hubo corrupción”, expuso.

El especialista informó que el mobiliario que pertenecía a San Alejandro y que se rescató “anda regado” en diversas unidades, incluso, que hay los mantienen en bodegas. Asimismo, comentó que en La Margarita necesitan endocrinólogos.

Reiteró que todos quieren sanar a sus enfermos, pero que hace falta mayor infraestructura, incluida unidades de ambulancias: “Apenas llegó un paciente muerto. Se tardaron 40 minutos en tener una unidad de traslado; lo hubiéramos podido salvar y da mucho coraje”.

CERO AVANCES EN CONSTRUCCIÓN

Cambio en la dirección o delegación del IMSS, procesos de licitación inconclusos y hasta irregularidades en la transacción en el edificio del Centro Internacional de Medicina (CIMA), en San Andrés Cholula, donde se pretendía instalar el extinto hospital de San Alejandro, son parte de las consecuencias en los atrasos de la obra que reemplazaría a San Alejandro.

De 2017 a 2019, la delegación de Puebla del IMSS ha pasado por el mando del priista Enrique Doger –que dejó el cargo para contender por la gubernatura el año pasado–, luego fue designado Aarón Melgar Bravo y ahora Jesús González Izquierdo.

En 2018, el IMSS compró a CIMA por más de 430 millones de pesos en la administración de Mikel Arriola cuando era director del IMSS.

La institución decidió realizar un fallo, que inicialmente ganó la empresa Sacyr y en la que se preveía una inversión superior a los 5 mil millones de pesos a partir de julio, no obstante, el proceso nunca se concretó.

De acuerdo con el actual director general del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Zoé Robledo Aburto existe una investigación sobre la compra del terreno donde se encuentra debido a que funcionarios del gobierno de Enrique Peña Nieto cometieron anomalías.

Con la administración federal de López Obrador, se prevé un proceso de mejoramiento a largo plazo que incluye la utilización de CIMA con 260 camas. Otra es la reconstrucción de San Alejandro con 180 camas; la ampliación Hospital General de la Margarita de 178 a 278 camas, así como la construcción de un hospital Regional en Amozoc con 260 camas.

De acuerdo al Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), en la primera etapa, para el año 2020, se tiene recursos etiquetados por más de 2 mil 50 millones de pesos, cuyo documento no especifica en qué consisten las obras.


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