/ domingo 11 de agosto de 2019

¡Ante la cultura de la vida, ni un paso atrás! (Novena parte)

“El lobo se vestía con piel de cordero y el rebaño consentía el engaño”

Mary Wollstonecraft Godwin


Sé que me he metido en un camino accidentado al ser uno más que sale en defensa de la vida sobre el esquema sexual tradicional del vínculo hombre-mujer.

Es evidente que esta postura es contraria a quienes defienden las relaciones sexuales legalizadas entre personas del mismo sexo, que a su vez les permita la adopción de infantes: Que es ésta la parte toral con la que estoy en desacuerdo.

También admito que, cada vez existen más personas que son proclives a la forma no natural (hombre-mujer) de las relaciones de parejas, sin medir consecuencias sustanciales, salvo las de tipo legal y placenteras.

El hecho de que a través de las leyes se ha venido aceptando la legalización de tales vínculos ha permitido como desencadenamiento la propensión a ir viendo como normal nuevos paradigmas sociales.

Y, producto de los reclamos por parte de los asiduos, han ido creciendo demandas para que se admita -ya no sólo sus preferencias sexuales- sino la transgresión en la cultura tradicional de la familia y la psique de los infantes (que es lo peor) para que puedan optar por el cambio de su sexualidad si es su gusto, que por lo regular es inducida.

El documento de “VARÓN Y MUJER LOS CREÓ, PARA UNA VÍA DE DIÁLOGO SOBRE LA CUESTIÓN DEL GENDER EN LA EDUCACIÓN CIUDAD DEL VATICANO, 2019”, establece que: “El intento de superar la diferencia constitutiva del hombre y la mujer, como sucede en la intersexualidad o en el transgender, conduce a una ambigüedad masculina y femenina, que presupone de manera contradictoria aquella diferencia sexual que se pretende negar o superar.”

Ellos con su postura (gender y transgender) utilizan el mismo discurso de los tradicionalistas, volteando a su antojo y acomodo la realidad natural.

Sostienen que si un niño quiere ser homosexual desde pequeño se le debe permitir porque es normal; contrario a obligarle a pensar de forma masculinizada, porque sería violatorio a sus derechos humanos.

Sin embargo, ellos tienen derecho a promover la adopción de infantes por parte de parejas del mismo sexo y que sean -ahora sí- educados según sus preferencias sin que nadie interfiera porque ésta es una decisión personal y son libres de elegir sus preferencias sexuales.

Es claro que es una inducción; proporcionalmente similar a lo que factores socioculturales vehiculados por las familias o comunidades admiten y aún existen en algunos países de África, Oriente Medio y Asia.

Se trata de la mutilación genital femenina (MGF) en la creencia de que, como lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La mutilación genital femenina viene asociada a modelos culturales de feminidad y recato, portadores de la idea de que las niñas son puras y hermosas una vez que se eliminan de su cuerpo aquellas partes que se consideran impuras o no femeninas, esto es, masculinas.”

Por lo tanto, es hacer creer a alguien (niño o niña) que es algo que no es (que objetivamente no le beneficia) hasta que, llegado el momento, bajo la adecuación sometida, voluntariamente y “naturalmente acepte” convencido una certeza incierta.

En esto, la primera feminista, Mary Wollstonecraft Godwin (autora la novela gótica Frankenstein) tiene razón con lo dicho en su frase que colgué al inicio: “El lobo se vestía con piel de cordero y el rebaño consentía el engaño.”

Proponen con la Ideología de Género (IG), la idea de valedero la pérdida de su sexualidad natural. Señalando de homofóbicos a quienes no concordamos ni aceptamos -como beneficioso- lo que hoy ellos aprueban y promueven. (Sigue)


*Consultor y Asesor en Comunicación Política y Organizacional; jdelrsf@gmail.com; twiter: @jdelrsf

“El lobo se vestía con piel de cordero y el rebaño consentía el engaño”

Mary Wollstonecraft Godwin


Sé que me he metido en un camino accidentado al ser uno más que sale en defensa de la vida sobre el esquema sexual tradicional del vínculo hombre-mujer.

Es evidente que esta postura es contraria a quienes defienden las relaciones sexuales legalizadas entre personas del mismo sexo, que a su vez les permita la adopción de infantes: Que es ésta la parte toral con la que estoy en desacuerdo.

También admito que, cada vez existen más personas que son proclives a la forma no natural (hombre-mujer) de las relaciones de parejas, sin medir consecuencias sustanciales, salvo las de tipo legal y placenteras.

El hecho de que a través de las leyes se ha venido aceptando la legalización de tales vínculos ha permitido como desencadenamiento la propensión a ir viendo como normal nuevos paradigmas sociales.

Y, producto de los reclamos por parte de los asiduos, han ido creciendo demandas para que se admita -ya no sólo sus preferencias sexuales- sino la transgresión en la cultura tradicional de la familia y la psique de los infantes (que es lo peor) para que puedan optar por el cambio de su sexualidad si es su gusto, que por lo regular es inducida.

El documento de “VARÓN Y MUJER LOS CREÓ, PARA UNA VÍA DE DIÁLOGO SOBRE LA CUESTIÓN DEL GENDER EN LA EDUCACIÓN CIUDAD DEL VATICANO, 2019”, establece que: “El intento de superar la diferencia constitutiva del hombre y la mujer, como sucede en la intersexualidad o en el transgender, conduce a una ambigüedad masculina y femenina, que presupone de manera contradictoria aquella diferencia sexual que se pretende negar o superar.”

Ellos con su postura (gender y transgender) utilizan el mismo discurso de los tradicionalistas, volteando a su antojo y acomodo la realidad natural.

Sostienen que si un niño quiere ser homosexual desde pequeño se le debe permitir porque es normal; contrario a obligarle a pensar de forma masculinizada, porque sería violatorio a sus derechos humanos.

Sin embargo, ellos tienen derecho a promover la adopción de infantes por parte de parejas del mismo sexo y que sean -ahora sí- educados según sus preferencias sin que nadie interfiera porque ésta es una decisión personal y son libres de elegir sus preferencias sexuales.

Es claro que es una inducción; proporcionalmente similar a lo que factores socioculturales vehiculados por las familias o comunidades admiten y aún existen en algunos países de África, Oriente Medio y Asia.

Se trata de la mutilación genital femenina (MGF) en la creencia de que, como lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS): “La mutilación genital femenina viene asociada a modelos culturales de feminidad y recato, portadores de la idea de que las niñas son puras y hermosas una vez que se eliminan de su cuerpo aquellas partes que se consideran impuras o no femeninas, esto es, masculinas.”

Por lo tanto, es hacer creer a alguien (niño o niña) que es algo que no es (que objetivamente no le beneficia) hasta que, llegado el momento, bajo la adecuación sometida, voluntariamente y “naturalmente acepte” convencido una certeza incierta.

En esto, la primera feminista, Mary Wollstonecraft Godwin (autora la novela gótica Frankenstein) tiene razón con lo dicho en su frase que colgué al inicio: “El lobo se vestía con piel de cordero y el rebaño consentía el engaño.”

Proponen con la Ideología de Género (IG), la idea de valedero la pérdida de su sexualidad natural. Señalando de homofóbicos a quienes no concordamos ni aceptamos -como beneficioso- lo que hoy ellos aprueban y promueven. (Sigue)


*Consultor y Asesor en Comunicación Política y Organizacional; jdelrsf@gmail.com; twiter: @jdelrsf

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