/ miércoles 7 de octubre de 2020

Donald Trump -vs- Joe Biden: paradojas entre la realidad y el deseo

El águila no escapa a la tormenta. El águila simplemente usa la tormenta para elevarla más alto. Extiende sus poderosas alas y se eleva sobre los vientos que traen la tormenta

Jack White

Me voy a meter en camisas de once varas, y es que se dice que meterse en camisa de once varas es porque una persona se clava en asuntos que no conoce.

Es que tanto como ser yo un conocedor de los asuntos relativos a la política electoral de los Estados Unidos, la verdad no; menos asegurar que conozco a los estadounidenses cuando hay tanta diversidad cultural, creencias, intereses. Pues no.

Más bien soy un neófito irreverente que me atrevo a opinar sobre la coyuntura dada las campañas políticas para la elección del próximo presidente que está entre dos personalidades contrastantes.

Uno es Donald Trump, actual presidente de los Estados Unidos, republicano, empresario, graduado de economía. En algún momento fue una estrella de televisión, millonario, de creencias religiosas tradicionales, tiene 74 años. Por su forma de actuar se dice que es ególatra, narcisista, controlador, conservador.

Por el otro lado, está Joe Biden de 77 años; es senador por el partido demócrata. De su perfil se sabe, además, que es abogado, que estudio historia y ciencias políticas. Posee una experiencia en la política activa de 47 años; fue vicepresidente de Barack Obama. Técnicamente tiene mucha más preparación y oficio político que Donald Trump. De Biden se habla que es centrado, liberal por su forma de pensar.

Pero yo digo que eso no es suficiente. Cuando estuvieron en campaña Hillary Clinton y Donald Trump, aquí mismo escribí que iba a ganar Trump porque una cosa es lo pensamos quienes adversamos la política intervencionista de los Estados Unidos (sin importar quién sea el presidente, republicano o demócrata no cambia nada, es igual); por lo que gran parte de los latinos en Latinoamérica defendemos el nacionalismo propio.

Otra cosa es lo que quieren los propios estadounidenses y los latinos que viven dentro del sistema, que creen en su democracia y sistema de justicia, amén de la economía desarrollada. Si no porqué se van a vivir y trabajar allá. La lógica sencilla indica que van por algo mejor y tienen la convicción de que no es lo que tienen en su país de origen.

En 2016, la frase de campaña de Donald Trump fue: “Hagamos Estados Unidos grande de nuevo" Con eso dijo que iba a rescatar los sueños que ya se había perdido con los demócratas y que iba a recuperar la dignidad de los estadounidenses.

Aunque lo dijo de otra manera, se refirió también a que no permitiría que los Estados Unidos fuera presa de los delincuentes que llegaban de fuera. En un país con tanta delincuencia e inseguridad esos son discursos que calan. Dijo que la economía se recuperaría, y que no iba a haber más invasiones.

Si se revisan estos factores hoy, en términos objetivos, independientemente del COVID-19, y que tenga una personalidad esquizofrenoide, ha mantenido a Estados Unidos donde a él le interesa y si bien hay muchos en contra, de acuerdo a las encuestas, también es cierto que Joe Biden pierde terreno; que en el debate no cuajó lo suficiente y mientras que D. Trump, hoy gana terreno.

Por ejemplo, el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, dijo que “la recuperación" de EE. UU. será "más fuerte y rápida" si la política monetaria y fiscal continúan trabajando juntas para brindar apoyo a la economía hasta que "esté claramente fuera de peligro”. (Dinero.com/noticias).

Por lo que observé del debate y por factores como los expresados estoy convencido que una cosa es lo que se desea y otra es la realidad. ¿Le suena?