/ jueves 7 de mayo de 2020

El mensaje de covid

La historia humana es cada vez más y más una carrera entre la educación y la catástrofe

H. G. Wells

Desde principios de la existencia, cuando el ser humano despunta entre el resto de los seres vivos por su capacidad de distinguir entre las formas de seguridad y peligro, buscando -sin saberlo a ciencia cierta- su integridad, ha formado cultura por su racionalidad, aunque inicialmente primitiva.

Podemos decir que cultura es para el ser humano el crear, sobrevivir, el desarrollo de sus ideas, el conjunto de conocimientos; así como el cúmulo consecutivo de costumbres a través del tiempo.

Así, estos dos componentes únicos de los seres humanos: el ser racional y su hacer cultura es lo que le ha permitido discernir entre lo que le beneficia y lo que no.

Por eso, ante cada situación difícil, ha creado fórmulas para sobrepasar las obstáculos y mantener la especia pese a las heridas sociales que su propia existencia le ha generado.

Es decir, se el ser humano por su inteligencia y por la cultura general, se ha obligado a sí mismo a crear sus salvavidas para continuar como ente superior pese a su inferioridad dentro de la grandeza del universo.

De tal menara asombra esta situación dual. Es extraño e incomprensible. ¿Cómo es que pretendiendo el ser humano seguridad, salud, educación, progreso y desarrollo para vivir mejor, aprovechando la infinita gama de bienes que la naturaleza le ha provisto para el logro se su felicidad, al mismo tiempo hace todo lo posible para no alcanzarla?

Entonces, si por nuestra capacidad racional nos mantenemos superiores ante el resto de las especies, porque no existe en el planeta tierra ninguna otra que desarrolle cultura, ¿qué será lo que nos lleva a destruirnos si queremos vivir más y mejor? Desde la filosofía sigue siendo una pregunta sin respuesta plenas. Si bien desde la teología se le atribuye al pecado original.

Pues, bien, precisamente, desde la teología, aparece en la Biblia, muchas vicisitudes por las que el ser humano ha atravesado en su propósito para la felicidad y el logro sistematizado de beneficios que es lo que se busca como estado superior.

Así, pese a todas esas situaciones en la historia de la humanidad, como las siete plagas de Egipto, la Peste Negra, las diferentes tipos de guerras (sociales, económicas, políticas, religiosas), el surgimiento reciente de diferentes virus como el SIDA, virus de la gripe aviar de los subtipos A(H5N1), A(H7N9) y A(H9N2) y el virus de la gripe porcina de los subtipos A(H1N1) y A(H3N2), ahora el SARS-CoV-2, nombre oficial de la enfermedad provocada por el nuevo virus "COVID-19" según la Organización Mundial de la Salud.

Con todo ello, sea producido por las circunstancias o por el propio ser humano, lo cierto es que en todo momento ha habido capacidad de solución y de rebasar los flagelos.

Es por ello que nos debemos sentir optimista en que sin importar lo que dure la pandemia (COVID-19) en pasar por muy largo que sea su tránsito, lo superaremos. Pero es necesario no ser presas de los miedos ni de los negativismos.

Basta recordar que, si antes, en la antigüedad, en el Medio Evo, en la modernidad con menos tecnología hubo capacidad racional y cultural de superar cada situación difícil, lo que nos deja el COVID-19 como mensaje y reto es no desfallecer en el hacer.

Los seres humanos estamos diseñados para caminar por obstáculos. Depende, pues de nosotros mismos. Ayudaría mucho evitar las noticias falsas (Fake News).

No obstante, si damos como valedero que no hay mal que por bien no venga y que todo lo que sucede conviene entonces apreciemos estos momentos para crecer. ¿Le suena?

La historia humana es cada vez más y más una carrera entre la educación y la catástrofe

H. G. Wells

Desde principios de la existencia, cuando el ser humano despunta entre el resto de los seres vivos por su capacidad de distinguir entre las formas de seguridad y peligro, buscando -sin saberlo a ciencia cierta- su integridad, ha formado cultura por su racionalidad, aunque inicialmente primitiva.

Podemos decir que cultura es para el ser humano el crear, sobrevivir, el desarrollo de sus ideas, el conjunto de conocimientos; así como el cúmulo consecutivo de costumbres a través del tiempo.

Así, estos dos componentes únicos de los seres humanos: el ser racional y su hacer cultura es lo que le ha permitido discernir entre lo que le beneficia y lo que no.

Por eso, ante cada situación difícil, ha creado fórmulas para sobrepasar las obstáculos y mantener la especia pese a las heridas sociales que su propia existencia le ha generado.

Es decir, se el ser humano por su inteligencia y por la cultura general, se ha obligado a sí mismo a crear sus salvavidas para continuar como ente superior pese a su inferioridad dentro de la grandeza del universo.

De tal menara asombra esta situación dual. Es extraño e incomprensible. ¿Cómo es que pretendiendo el ser humano seguridad, salud, educación, progreso y desarrollo para vivir mejor, aprovechando la infinita gama de bienes que la naturaleza le ha provisto para el logro se su felicidad, al mismo tiempo hace todo lo posible para no alcanzarla?

Entonces, si por nuestra capacidad racional nos mantenemos superiores ante el resto de las especies, porque no existe en el planeta tierra ninguna otra que desarrolle cultura, ¿qué será lo que nos lleva a destruirnos si queremos vivir más y mejor? Desde la filosofía sigue siendo una pregunta sin respuesta plenas. Si bien desde la teología se le atribuye al pecado original.

Pues, bien, precisamente, desde la teología, aparece en la Biblia, muchas vicisitudes por las que el ser humano ha atravesado en su propósito para la felicidad y el logro sistematizado de beneficios que es lo que se busca como estado superior.

Así, pese a todas esas situaciones en la historia de la humanidad, como las siete plagas de Egipto, la Peste Negra, las diferentes tipos de guerras (sociales, económicas, políticas, religiosas), el surgimiento reciente de diferentes virus como el SIDA, virus de la gripe aviar de los subtipos A(H5N1), A(H7N9) y A(H9N2) y el virus de la gripe porcina de los subtipos A(H1N1) y A(H3N2), ahora el SARS-CoV-2, nombre oficial de la enfermedad provocada por el nuevo virus "COVID-19" según la Organización Mundial de la Salud.

Con todo ello, sea producido por las circunstancias o por el propio ser humano, lo cierto es que en todo momento ha habido capacidad de solución y de rebasar los flagelos.

Es por ello que nos debemos sentir optimista en que sin importar lo que dure la pandemia (COVID-19) en pasar por muy largo que sea su tránsito, lo superaremos. Pero es necesario no ser presas de los miedos ni de los negativismos.

Basta recordar que, si antes, en la antigüedad, en el Medio Evo, en la modernidad con menos tecnología hubo capacidad racional y cultural de superar cada situación difícil, lo que nos deja el COVID-19 como mensaje y reto es no desfallecer en el hacer.

Los seres humanos estamos diseñados para caminar por obstáculos. Depende, pues de nosotros mismos. Ayudaría mucho evitar las noticias falsas (Fake News).

No obstante, si damos como valedero que no hay mal que por bien no venga y que todo lo que sucede conviene entonces apreciemos estos momentos para crecer. ¿Le suena?

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