/ miércoles 22 de enero de 2020

En Punto

Será el sereno y dirán lo que quieran y puedan, pero los servicios médicos que presta el gobierno federal a través del nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), con la presunta “ayuda” del gobierno del estado, son deficientes, precarios y vergonzosos.

EL SOL DE PUEBLA ya ha dado cuenta de las carencias de personal médico, insumos y medicamentos con las que trabajan clínicas y hospitales del extinto Seguro Popular, pero una nueva investigación ha revelado que, en algunos casos, este servicio de “excelencia” que prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador es inexistente, como lo demuestra que no se cuente ni con papelería formal para extender las recetas médicas a los pacientes.

Eso ocurre, por lo menos, en el Hospital General del Sur, allá en la zona de la unidad habitacional Agua Santa, donde los familiares de los pacientes reciben la lista de medicamentos que deben de comprar en hojas de papel reciclado o en toallitas húmedas desechables, de la marca “Sanita”.

La falta de recetarios muestra lo que sucede ahí.

Si no hay recursos económicos para expedir recetas, menos habrá, como ya se ha denunciado, para material básico de curación, medicamentos ni un lugar digno para la estancia de las personas que tienen a sus familiares internados.

Una auténtica tragedia que, según el mandatario mexicano, se resolverá por completo hasta el 1 de diciembre del año en curso.

Así que ya lo sabe, procure usted esperarse al menos 11 meses para enfermarse de mediana o considerable gravedad.

***

Muy extraño.

Al Congreso del Estado llegaron presuntas denuncias ciudadanas en contra de la BUAP y del ayuntamiento de Puebla, dos de las instituciones públicas que están siendo fiscalizadas por la Auditoría Superior del Estado desde que Francisco José Romero Serrano fue puesto en esa posición por una mayoría morenista.

Siguiendo los cauces establecidos para este tipo de situaciones, la Comisión Inspectora ha canalizado esas denuncias, por supuestos desvíos de recursos tanto en la máxima casa de estudios como en el ayuntamiento capitalino, a la oficina de Romero Serrano, para que las investigue.

Ya se sabía que, por instrucciones superiores, el auditor se encuentra detrás de la cabeza del rector Alfonso Esparza Ortiz, buscándole en los rincones más ocultos de la Benemérita.

Lo que no estaba claro es que quisiera hacer lo mismo en Palacio Municipal, con Claudia Rivera Vivanco.

***

Una buena noticia entre tanta desgracia.

La modelo Tiguan de Volkswagen, que se fabrica en Puebla, fue el vehículo más producido por la industria automotriz mexicana en 2019.

El deportivo utilitario de la empresa alemana cerró el año con 221 mil 731 unidades manufacturadas, lo que significó no solo un incremento de 13 por ciento con respecto al 2018, sino su ubicación como número uno del país en todo 2019.

“De acuerdo a cifras del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros que publica el Inegi, el SUV de la firma alemana se colocó 16 mil 510 unidades por encima de su más cercano competidor en el acumulado de producción de los meses de enero a diciembre de 2019”, informó la firma en un comunicado.

La camioneta se exporta a 22 destinos internacionales, entre los que destacan Estados Unidos y Canadá.

El dato es bueno para Volkswagen, que recientemente ha tenido años complicados en ventas, pero también lo es para la economía de Puebla.

Será el sereno y dirán lo que quieran y puedan, pero los servicios médicos que presta el gobierno federal a través del nuevo Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), con la presunta “ayuda” del gobierno del estado, son deficientes, precarios y vergonzosos.

EL SOL DE PUEBLA ya ha dado cuenta de las carencias de personal médico, insumos y medicamentos con las que trabajan clínicas y hospitales del extinto Seguro Popular, pero una nueva investigación ha revelado que, en algunos casos, este servicio de “excelencia” que prometió el presidente Andrés Manuel López Obrador es inexistente, como lo demuestra que no se cuente ni con papelería formal para extender las recetas médicas a los pacientes.

Eso ocurre, por lo menos, en el Hospital General del Sur, allá en la zona de la unidad habitacional Agua Santa, donde los familiares de los pacientes reciben la lista de medicamentos que deben de comprar en hojas de papel reciclado o en toallitas húmedas desechables, de la marca “Sanita”.

La falta de recetarios muestra lo que sucede ahí.

Si no hay recursos económicos para expedir recetas, menos habrá, como ya se ha denunciado, para material básico de curación, medicamentos ni un lugar digno para la estancia de las personas que tienen a sus familiares internados.

Una auténtica tragedia que, según el mandatario mexicano, se resolverá por completo hasta el 1 de diciembre del año en curso.

Así que ya lo sabe, procure usted esperarse al menos 11 meses para enfermarse de mediana o considerable gravedad.

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Muy extraño.

Al Congreso del Estado llegaron presuntas denuncias ciudadanas en contra de la BUAP y del ayuntamiento de Puebla, dos de las instituciones públicas que están siendo fiscalizadas por la Auditoría Superior del Estado desde que Francisco José Romero Serrano fue puesto en esa posición por una mayoría morenista.

Siguiendo los cauces establecidos para este tipo de situaciones, la Comisión Inspectora ha canalizado esas denuncias, por supuestos desvíos de recursos tanto en la máxima casa de estudios como en el ayuntamiento capitalino, a la oficina de Romero Serrano, para que las investigue.

Ya se sabía que, por instrucciones superiores, el auditor se encuentra detrás de la cabeza del rector Alfonso Esparza Ortiz, buscándole en los rincones más ocultos de la Benemérita.

Lo que no estaba claro es que quisiera hacer lo mismo en Palacio Municipal, con Claudia Rivera Vivanco.

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Una buena noticia entre tanta desgracia.

La modelo Tiguan de Volkswagen, que se fabrica en Puebla, fue el vehículo más producido por la industria automotriz mexicana en 2019.

El deportivo utilitario de la empresa alemana cerró el año con 221 mil 731 unidades manufacturadas, lo que significó no solo un incremento de 13 por ciento con respecto al 2018, sino su ubicación como número uno del país en todo 2019.

“De acuerdo a cifras del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros que publica el Inegi, el SUV de la firma alemana se colocó 16 mil 510 unidades por encima de su más cercano competidor en el acumulado de producción de los meses de enero a diciembre de 2019”, informó la firma en un comunicado.

La camioneta se exporta a 22 destinos internacionales, entre los que destacan Estados Unidos y Canadá.

El dato es bueno para Volkswagen, que recientemente ha tenido años complicados en ventas, pero también lo es para la economía de Puebla.

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