/ viernes 11 de septiembre de 2020

En Punto

Como era previsible, el golpe económico que la administración federal y los legisladores del Congreso de la Unión pretenden propinar a Puebla el próximo año pegará a los menos responsables de esto: los trabajadores de la burocracia estatal y sus familias. En efecto, de la manera que pasa en estos casos, el recorte de 5.1 por ciento al presupuesto de egresos del 2021 golpeará en el gasto corriente del gobierno del estado, lo que implicará ajuste (recorte) de personal en algunas de sus áreas.

Así lo ha expuesto, sin darle vueltas al asunto, el gobernador Miguel Barbosa Huerta:

"Estamos valorando nosotros reaccionar como se debe de reaccionar a una propuesta del Proyecto de Egresos de la federación de manera natural, y de manera natural es gastar menos, pero gastar menos en las cosas que deben reducirse, gastar menos para poder seguir invirtiendo en combate a la delincuencia, combate a la pobreza, en bienestar, en educación, en salud y para eso tenemos que tener un gobierno más austero de lo que tenemos hoy. Vamos a reducir el tamaño del gobierno".

Barbosa dará prioridad al gasto en necesidades sensibles para los poblanos como seguridad, pobreza, educación y salud, no obstante, tendrá que disminuir el gasto corriente y, donde suele doler por lo que ello significa, en el pago de nómina.

Seguramente habrá, al menos, cientos de despidos y cientos de familias que sufrirán las consecuencias.

Como ha dicho el propio Barbosa, gracias a la insensibilidad de un gobierno federal, el de Andrés Manuel López Obrador, que parece haber botado a Puebla al cajón de los olvidados.

Y si esto pasará en el gobierno del estado, espere que lo mismo suceda en los 217 ayuntamientos.

***

Casi cuatro mil muertos y 31 mil casos positivos acumulados son los números que ha arrojado la pandemia por SARS-CoV-2 desde su aparición oficial en el estado de Puebla, el 10 de marzo del año en curso, y un sinfín de aprendizajes que tienen que ver principalmente con el comportamiento y las reacciones sociales ante un suceso de esas características.

Medio año ha pasado ya desde que se reconoció en Puebla el primer caso por el nuevo coronavirus, que se registró en las instalaciones de la planta armadora de autos Volkswagen, en San Lorenzo Almecatla.

Así lo describe la reportera Maricarmen Hernández en el especial que se publica este día en EL SOL DE PUEBLA:

“Aunque en la ciudad china (Wuhan) ya se respira una ‘nueva normalidad’ tras dejar de registrar nuevos casos positivos desde mayo, la entidad poblana aún no alcanza dicho escenario y continúa haciendo frente a la contingencia sanitaria, pues a la fecha hay defunciones en la población general y en el personal de la Salud. En este último sector se tiene registro de 104 defunciones, que representan el 3 por ciento del total de la población fallecida en el estado a causa del Covid-19. A partir de agosto Puebla empezó a registrar una baja paulatina en las cifras, pero a la fecha hay pacientes que están internados en terapia intensiva y, unos más, pese a recibir atención hospitalaria o ambulatoria, han perdido la batalla contra la enfermedad.”

En el estado aparentemente no ha habido un desbordamiento de la enfermedad, lo que en realidad no puede saberse debido a la falta de pruebas de diagnóstico suficientes para revisar a toda la población.

Frente a las carencias, sin embargo, se ha visto a una sociedad (al menos a una mayoría) madura, responsable ante las necesidades de protección y enfocada en tareas de prevención que pasaron por encima de las autoridades gubernamentales, por fortuna.

Falta mucho por recorrer y por ver en el contexto de esta enfermedad, que sigue siendo mortal y para la que todavía no hay cura, pero lo que se ha presenciado, pese a todo, no ha sido tan malo.

Como era previsible, el golpe económico que la administración federal y los legisladores del Congreso de la Unión pretenden propinar a Puebla el próximo año pegará a los menos responsables de esto: los trabajadores de la burocracia estatal y sus familias. En efecto, de la manera que pasa en estos casos, el recorte de 5.1 por ciento al presupuesto de egresos del 2021 golpeará en el gasto corriente del gobierno del estado, lo que implicará ajuste (recorte) de personal en algunas de sus áreas.

Así lo ha expuesto, sin darle vueltas al asunto, el gobernador Miguel Barbosa Huerta:

"Estamos valorando nosotros reaccionar como se debe de reaccionar a una propuesta del Proyecto de Egresos de la federación de manera natural, y de manera natural es gastar menos, pero gastar menos en las cosas que deben reducirse, gastar menos para poder seguir invirtiendo en combate a la delincuencia, combate a la pobreza, en bienestar, en educación, en salud y para eso tenemos que tener un gobierno más austero de lo que tenemos hoy. Vamos a reducir el tamaño del gobierno".

Barbosa dará prioridad al gasto en necesidades sensibles para los poblanos como seguridad, pobreza, educación y salud, no obstante, tendrá que disminuir el gasto corriente y, donde suele doler por lo que ello significa, en el pago de nómina.

Seguramente habrá, al menos, cientos de despidos y cientos de familias que sufrirán las consecuencias.

Como ha dicho el propio Barbosa, gracias a la insensibilidad de un gobierno federal, el de Andrés Manuel López Obrador, que parece haber botado a Puebla al cajón de los olvidados.

Y si esto pasará en el gobierno del estado, espere que lo mismo suceda en los 217 ayuntamientos.

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Casi cuatro mil muertos y 31 mil casos positivos acumulados son los números que ha arrojado la pandemia por SARS-CoV-2 desde su aparición oficial en el estado de Puebla, el 10 de marzo del año en curso, y un sinfín de aprendizajes que tienen que ver principalmente con el comportamiento y las reacciones sociales ante un suceso de esas características.

Medio año ha pasado ya desde que se reconoció en Puebla el primer caso por el nuevo coronavirus, que se registró en las instalaciones de la planta armadora de autos Volkswagen, en San Lorenzo Almecatla.

Así lo describe la reportera Maricarmen Hernández en el especial que se publica este día en EL SOL DE PUEBLA:

“Aunque en la ciudad china (Wuhan) ya se respira una ‘nueva normalidad’ tras dejar de registrar nuevos casos positivos desde mayo, la entidad poblana aún no alcanza dicho escenario y continúa haciendo frente a la contingencia sanitaria, pues a la fecha hay defunciones en la población general y en el personal de la Salud. En este último sector se tiene registro de 104 defunciones, que representan el 3 por ciento del total de la población fallecida en el estado a causa del Covid-19. A partir de agosto Puebla empezó a registrar una baja paulatina en las cifras, pero a la fecha hay pacientes que están internados en terapia intensiva y, unos más, pese a recibir atención hospitalaria o ambulatoria, han perdido la batalla contra la enfermedad.”

En el estado aparentemente no ha habido un desbordamiento de la enfermedad, lo que en realidad no puede saberse debido a la falta de pruebas de diagnóstico suficientes para revisar a toda la población.

Frente a las carencias, sin embargo, se ha visto a una sociedad (al menos a una mayoría) madura, responsable ante las necesidades de protección y enfocada en tareas de prevención que pasaron por encima de las autoridades gubernamentales, por fortuna.

Falta mucho por recorrer y por ver en el contexto de esta enfermedad, que sigue siendo mortal y para la que todavía no hay cura, pero lo que se ha presenciado, pese a todo, no ha sido tan malo.

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