/ jueves 22 de julio de 2021

En Punto

La presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado, Nora Merino Escamilla, ya no tuvo inconveniente en reconocer de manera pública, clara y contundente que los diputados locales en funciones, que ya se van, no discutirán ni mucho menos someterán a votación ninguna iniciativa de ley sobre el aborto y la desaparición de personas.

Eso significa que, la LX Legislatura, que ya concluyó el periodo ordinario de sesiones y que se despedirá de la historia política el próximo 14 de septiembre, incumplirá por completo dos de las demandas que enarbola la autodenominada cuatroté y que fue mayoría en el recinto legislativo.

Merino Escamilla, que dio un brinco de Morena al Partido del Trabajo en esta misma semana, expuso que esos dos temas se quedarán como pendientes debido a la falta de consenso. Y supuesto, aventó la pelota a los diputados que vienen, incluida ella, que consiguió la reelección:

“Se hicieron todos los avances, al final ya en comisiones no hubo los consensos para poder sacar el tema; claro, la siguiente legislatura como todas las anteriores que lo han heredado tenemos la obligación de poder revisar el tema”.

Al menos dicen adiós reconociendo que no cumplieron, por las “razones” que sean.

***

A propósito de Nora Merino.

La legisladora, que hasta hace unas semanas se declaraba morenista hasta los huesos, que llegó al Congreso del Estado y logró la reelección gracias al mismo partido, se ha cambiado de camiseta para ponerse ahora la del PT.

Ella tratará de justificar con el endeble argumento de que tanto Morena como el PT están alineados con los principios (cualesquiera que sean) y los objetivos de la cuatroté, de Andrés Manuel López Obrador, mejor dicho, pero, incluso así, se trata de partidos distintos, con estatutos y lineamientos propios.

La realidad del cambio de partido, sin embargo, obedece a una estrategia política para quitarle al PAN el segundo lugar en número de diputados dentro de la próxima legislatura.

Se trata de convertir al PT en la segunda fuerza, detrás de Morena, y para eso, además de Nora Merino, se ha llevado a Guadalupe Yamak Taja, diputada local electa por San Martín Texmelucan, a las filas de ese instituto.

El PT ya suma siete electos, todavía dos menos que el PAN, así que hay que esperar que se agreguen otros legisladores en los próximos días.

Como sea, ha quedado claro que Merino Escamilla no es precisamente firme en convicciones e ideales.

***

Sin querer queriendo, uno de los dos rectores que tiene la UDLAP, Armando Ríos Piter, parece haberles dado la razón a sus rivales de la fundación Jenkins y al otro rector, no es broma, aunque parezca, Luis Ernesto Derbez Bautista.

Ríos Piter ha anunciado este miércoles que los trabajadores de la universidad podrían quedarse sin el pago de la quincena debido a que las cuentas de la institución fueron congeladas, como consecuencia de la suspensión de amparo otorgada por un juez federal a la fundación Jenkins.

“Ante dicha situación no se ejecutó el pago de los sueldos para personal sindicalizado de esta decena. Mientras que se corre el riesgo de que, por la misma situación, el pago quincenal de los empleados de confianza prevista para la próxima semana tampoco pueda realizarse”, expuso en un comunicado.

Si es así, si la justicia federal tuvo argumentos para poder congelar los recursos de la UDLAP, solo significa una cosa, que ha tenido razón jurídica para ordenar la devolución, al menos temporalmente, de la universidad y del patronato de la misma a los demandados.

Esa es la interpretación.

Si no fuese legal el fallo provisional ocurrido en favor de la familia y de Derbez, las cuentas no habrían sido congeladas. ¿O no?

La presidenta de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado, Nora Merino Escamilla, ya no tuvo inconveniente en reconocer de manera pública, clara y contundente que los diputados locales en funciones, que ya se van, no discutirán ni mucho menos someterán a votación ninguna iniciativa de ley sobre el aborto y la desaparición de personas.

Eso significa que, la LX Legislatura, que ya concluyó el periodo ordinario de sesiones y que se despedirá de la historia política el próximo 14 de septiembre, incumplirá por completo dos de las demandas que enarbola la autodenominada cuatroté y que fue mayoría en el recinto legislativo.

Merino Escamilla, que dio un brinco de Morena al Partido del Trabajo en esta misma semana, expuso que esos dos temas se quedarán como pendientes debido a la falta de consenso. Y supuesto, aventó la pelota a los diputados que vienen, incluida ella, que consiguió la reelección:

“Se hicieron todos los avances, al final ya en comisiones no hubo los consensos para poder sacar el tema; claro, la siguiente legislatura como todas las anteriores que lo han heredado tenemos la obligación de poder revisar el tema”.

Al menos dicen adiós reconociendo que no cumplieron, por las “razones” que sean.

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A propósito de Nora Merino.

La legisladora, que hasta hace unas semanas se declaraba morenista hasta los huesos, que llegó al Congreso del Estado y logró la reelección gracias al mismo partido, se ha cambiado de camiseta para ponerse ahora la del PT.

Ella tratará de justificar con el endeble argumento de que tanto Morena como el PT están alineados con los principios (cualesquiera que sean) y los objetivos de la cuatroté, de Andrés Manuel López Obrador, mejor dicho, pero, incluso así, se trata de partidos distintos, con estatutos y lineamientos propios.

La realidad del cambio de partido, sin embargo, obedece a una estrategia política para quitarle al PAN el segundo lugar en número de diputados dentro de la próxima legislatura.

Se trata de convertir al PT en la segunda fuerza, detrás de Morena, y para eso, además de Nora Merino, se ha llevado a Guadalupe Yamak Taja, diputada local electa por San Martín Texmelucan, a las filas de ese instituto.

El PT ya suma siete electos, todavía dos menos que el PAN, así que hay que esperar que se agreguen otros legisladores en los próximos días.

Como sea, ha quedado claro que Merino Escamilla no es precisamente firme en convicciones e ideales.

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Sin querer queriendo, uno de los dos rectores que tiene la UDLAP, Armando Ríos Piter, parece haberles dado la razón a sus rivales de la fundación Jenkins y al otro rector, no es broma, aunque parezca, Luis Ernesto Derbez Bautista.

Ríos Piter ha anunciado este miércoles que los trabajadores de la universidad podrían quedarse sin el pago de la quincena debido a que las cuentas de la institución fueron congeladas, como consecuencia de la suspensión de amparo otorgada por un juez federal a la fundación Jenkins.

“Ante dicha situación no se ejecutó el pago de los sueldos para personal sindicalizado de esta decena. Mientras que se corre el riesgo de que, por la misma situación, el pago quincenal de los empleados de confianza prevista para la próxima semana tampoco pueda realizarse”, expuso en un comunicado.

Si es así, si la justicia federal tuvo argumentos para poder congelar los recursos de la UDLAP, solo significa una cosa, que ha tenido razón jurídica para ordenar la devolución, al menos temporalmente, de la universidad y del patronato de la misma a los demandados.

Esa es la interpretación.

Si no fuese legal el fallo provisional ocurrido en favor de la familia y de Derbez, las cuentas no habrían sido congeladas. ¿O no?

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