/ miércoles 4 de marzo de 2020

Los aullidos de una juventud que despierta

Pensar bien para vivir mejor

José Bustos

(Frase fuerza de la BUAP)

Por eso es mejor no asegurar cosas. Me refiero a expresiones que a veces emitimos y luego nos las tenemos que tragar. Es mi caso.

He sido de los que ha dicho que la juventud de hoy, en el mundo, parece no comprometerse con el impulso de su entorno. Que ven la vida al son del hedonismo; que se han dejado arrastrar por la tecnología sensorial sin medir consecuencias, que han perdido el piso, que se pasan los valores y principios por el arco del triunfo.

Sin embargo, para callarme la boca, en Puebla, se está dando un giro sorpresivo. Resurge una voz y gritos de los jóvenes estudiantes contra las injusticias sociales, si bien no partió de la conciencia social ciudadana por un estado digno y sano en todos los sentidos, sino que el detonante, del hasta aquí, fue una desgracia tumultuosa (el asesinato de 4 jóvenes), tres estudiantes, dos de la UPAEP y uno de la BUAP, además un conductor de la plataforma UBER.

En sano juicio, nadie hubiera querido un suceso de tal magnitud. La pérdida de la vida de Ximena Quijano, José Antonio Parada, Francisco Javier Tirado Márquez y José Emmanuel Vital, ha dejado mayor evidencia que vivimos en una sociedad con miedo por la inseguridad, si bien no brotada ahora, pero sí es ahora que se requiere -como nunca- medidas más eficaces y eficientes para el beneficio de todos.

Como lo dijera el Dr. Adolfo Sánchez Vázquez en su alocución (el 22 de junio de 1984, al recibir el grado de doctor Honoris Causa, otorgado por la UAP): “La vida de una universidad tiene que ser, sustancialmente, ejercicio del pensamiento; pero de un pensamiento que no se conciba a sí mismo con un fin en sí, sino como pensamiento para la comunidad en sus diversos niveles (estatal, nacional y universal). En este sentido, cabe decir que la Universidad Autónoma de Puebla, en todos estos años difíciles, ha permanecido fiel, contra viento y marea, a su lema: “Pensar bien, para vivir mejor”.

La manifestación del martes donde protestaron unos nueve mil estudiantes a los que se sumó otra gente de la sociedad, incluso conductores de las plataformas de transporte ejecutivo, indica que la BUAP, sigue haciendo vida fuera de sus contornos, porque en su esencia practica el pensamiento que le ha dado relevancia a su filosofía.

No cabe dudas que el movimiento no es político partidario ni ha sido movido por ningún interés subyacente contra las autoridades. Es del todo una organización espontanea que demanda aspiraciones legítimas, civilizada, que ha coincidido sí, con la gran preocupación y el enojo generalizado no sólo en el Estado sino en todo el país.

Los estudiantes (casi todos), nos están dando una ruta no sólo justa sino honrada, noble, solidaria y de principios que ayudará a aterrizar los propósitos colectivos. En la BUAP no es nuevo fijar una agenda con responsabilidad para el beneficio social, es histórico.

A esto me referí, con el impulso natural de la juventud en todos los tiempos, porque la de hoy, de alguna manera se había aletargado. Lástima que la derivación no fue la deseada, pero ¡qué bueno que ahí están retomando el curso de la historia en los tiempos y manos de quienes tienen mucho que dar! Sin tirar piedras, sin quemar llantas, sin ofender, sin mezquindades, sin oportunismos, sin demagogias.

El pliego petitorio emanado de la Asamblea Universitaria del 26 de febrero de 2020, se titula Invitación al Diálogo y apunta que: “…en tanto la inseguridad insoportable y en extremo peligrosa (…) ha convocado un paro indefinido hasta que se dé respuesta a las exigencias. Ya son más de 150 mil estudiantes en paro… ¡Va nuestro apoyo!

Pensar bien para vivir mejor

José Bustos

(Frase fuerza de la BUAP)

Por eso es mejor no asegurar cosas. Me refiero a expresiones que a veces emitimos y luego nos las tenemos que tragar. Es mi caso.

He sido de los que ha dicho que la juventud de hoy, en el mundo, parece no comprometerse con el impulso de su entorno. Que ven la vida al son del hedonismo; que se han dejado arrastrar por la tecnología sensorial sin medir consecuencias, que han perdido el piso, que se pasan los valores y principios por el arco del triunfo.

Sin embargo, para callarme la boca, en Puebla, se está dando un giro sorpresivo. Resurge una voz y gritos de los jóvenes estudiantes contra las injusticias sociales, si bien no partió de la conciencia social ciudadana por un estado digno y sano en todos los sentidos, sino que el detonante, del hasta aquí, fue una desgracia tumultuosa (el asesinato de 4 jóvenes), tres estudiantes, dos de la UPAEP y uno de la BUAP, además un conductor de la plataforma UBER.

En sano juicio, nadie hubiera querido un suceso de tal magnitud. La pérdida de la vida de Ximena Quijano, José Antonio Parada, Francisco Javier Tirado Márquez y José Emmanuel Vital, ha dejado mayor evidencia que vivimos en una sociedad con miedo por la inseguridad, si bien no brotada ahora, pero sí es ahora que se requiere -como nunca- medidas más eficaces y eficientes para el beneficio de todos.

Como lo dijera el Dr. Adolfo Sánchez Vázquez en su alocución (el 22 de junio de 1984, al recibir el grado de doctor Honoris Causa, otorgado por la UAP): “La vida de una universidad tiene que ser, sustancialmente, ejercicio del pensamiento; pero de un pensamiento que no se conciba a sí mismo con un fin en sí, sino como pensamiento para la comunidad en sus diversos niveles (estatal, nacional y universal). En este sentido, cabe decir que la Universidad Autónoma de Puebla, en todos estos años difíciles, ha permanecido fiel, contra viento y marea, a su lema: “Pensar bien, para vivir mejor”.

La manifestación del martes donde protestaron unos nueve mil estudiantes a los que se sumó otra gente de la sociedad, incluso conductores de las plataformas de transporte ejecutivo, indica que la BUAP, sigue haciendo vida fuera de sus contornos, porque en su esencia practica el pensamiento que le ha dado relevancia a su filosofía.

No cabe dudas que el movimiento no es político partidario ni ha sido movido por ningún interés subyacente contra las autoridades. Es del todo una organización espontanea que demanda aspiraciones legítimas, civilizada, que ha coincidido sí, con la gran preocupación y el enojo generalizado no sólo en el Estado sino en todo el país.

Los estudiantes (casi todos), nos están dando una ruta no sólo justa sino honrada, noble, solidaria y de principios que ayudará a aterrizar los propósitos colectivos. En la BUAP no es nuevo fijar una agenda con responsabilidad para el beneficio social, es histórico.

A esto me referí, con el impulso natural de la juventud en todos los tiempos, porque la de hoy, de alguna manera se había aletargado. Lástima que la derivación no fue la deseada, pero ¡qué bueno que ahí están retomando el curso de la historia en los tiempos y manos de quienes tienen mucho que dar! Sin tirar piedras, sin quemar llantas, sin ofender, sin mezquindades, sin oportunismos, sin demagogias.

El pliego petitorio emanado de la Asamblea Universitaria del 26 de febrero de 2020, se titula Invitación al Diálogo y apunta que: “…en tanto la inseguridad insoportable y en extremo peligrosa (…) ha convocado un paro indefinido hasta que se dé respuesta a las exigencias. Ya son más de 150 mil estudiantes en paro… ¡Va nuestro apoyo!

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