/ jueves 18 de abril de 2024

La Gran Fama, el expendio de dulces típicos más antiguo de Puebla | Clásicos Poblanos

Situado en la calle 6 Oriente, conocida como "la calle de los dulces", el local ha sido testigo de importantes eventos históricos, como la Revolución Mexicana

La Gran Fama, el expendio de dulces típicos más antiguo de Puebla, es un lugar cargado de historia y tradición. Fundado en 1892 por la señora Genoveva Ortiz, este establecimiento ha perdurado a lo largo del tiempo, siendo administrado actualmente por la cuarta generación de la familia.

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Situado en la calle 6 Oriente, conocida como "la calle de los dulces típicos", el local ha sido testigo de importantes eventos históricos, como la Revolución Mexicana, y ha mantenido vivo el legado de los dulces conventuales que datan de tiempos coloniales.

Los dulces típicos tienen su origen en los conventos, donde las monjas elaboraban estas delicias para vender o compartir con sus benefactores. Con el tiempo, algunas monjas abandonaron los conventos y transmitieron sus conocimientos a las familias que las acogieron.

Se cree que una de estas monjas compartió sus saberes con la familia fundadora de La Gran Fama, lo que sentó las bases de este icónico establecimiento. Empezando así a vender camotes sobre la calle de Santa Clara.

Yo quiero pensar que mi bisabuela tenía contacto con alguna monja y sacaron recetas y demás, hay que tener en cuenta que había menos gente en Puebla. Se llegaban a conocer muchas personas y también cada casa tenía su receta por la misma situación, además de que también extranjeros compartían algunas recetas”, explica Claudia Soto, una de las encargadas actualmente del establecimiento.

Testigo de la Revolución Mexicana

La Gran Fama, a tan sólo 18 años de su fundación, experimentó un momento crucial en la historia México, ya que fue testigo de aquella batalla del 18 de noviembre de 1910 en la casa de los hermanos Serdán: Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia, por lo que a la fecha se han desatado incluso teorías respecto a aquel momento.

Decían que, si el local hubiera lucido como ahora, los Serdán se hubieran podido pasar para este lado, dicen que a lo mejor la historia de la revolución mexicana hubiese tenido otro giro, si se pasaban, pero realmente quién sabe. Si hubiera pasado eso a lo mejor los agarraban atrás de La Gran Fama, son cosas que se contaron por generaciones”, relata Claudia.

La cuarta generación, además, cuenta que Genoveva Ortiz y su esposo, Arcadio, brindaron refugio a personas que se oponían al gobierno de Porfirio Díaz, incluso haciéndolos pasar por clientes para evitar su captura.

Lolita, a cargo del negocio

En 1926, Genoveva le heredó a su sobrina Lola Espinoza, conocida por los poblanos como "Lolita", el legado de La Gran Fama. Lola impulsó el crecimiento del negocio, ampliando la variedad de dulces típicos que se ofrecían. Ella misma preparaba muchos de estos productos, contando también con la ayuda de hábiles artesanos cuyas generaciones continúan colaborando con la tienda hasta el día de hoy.

“(…) era muy conocida, estaba sentada en la esquina en ocasiones mi abuela, incluso algunos que llegan a venir, cuentan que ella les regalaba dulces a algunos de los niños que acudían al establecimiento”, narra la nieta de “Lolita”.

Entre las anécdotas que relatan los clientes y los propietarios del negocio, las cuales se enfocan más en los consumidores, cuentan que en frente se ubicaba el colegio Esparza, y que muchas de las estudiantes se iban a comprar dulces, para ver a los “chicos guapos” que llegaban a la tienda.

Luego de estar por varios años, Ortiz, le heredó a su hijo, Ricardo Soto, el negocio, por lo que mucha gente reconocía al establecimiento como “el de la familia Soto”, según se lee en redes sociales.

Fundado en 1892 por la señora Genoveva Ortiz. Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla

A La Gran Fama han acudido decenas de personajes reconocidos, como autoridades y celebridades del mundo del espectáculo. También ha recibido a clientes de diferentes nacionalidades, como de Estados Unidos, Japón, España, por mencionar algunas.

Los dulces eran por temporada

El Camote, la Tortita de Santa Clara y los Muéganos eran los productos fundamentales de La Gran Fama, pero a lo largo del año se ofrecían otros dulces de temporada. Por ejemplo, los dulces de pepita, conocidos como Mostachón, se vendían exclusivamente en Semana Santa, mientras que el polvorón sevillano era una delicia reservada para la Navidad. Además, el mollete era un dulce especial que se ofrecía el 11 de agosto en honor a Santa Clara de Asís, entre otros ejemplos.

La creciente demanda de dulces típicos en la ciudad de Puebla llevó a que otros negocios comenzaran a ofrecer una variedad de dulces durante todo el año, sin respetar necesariamente las épocas tradicionales. Esto respondió a las expectativas tanto de los habitantes de Puebla como de los turistas que visitaban la zona.

Ojalá que la gente vea al duce típico artesanal, que vean que detrás hay un trabajo enorme de expertos y esto se transmita a las nuevas generaciones, ojalá regrese la tradición de consumirse por temporada, ya que eran momentos agradables para los poblanos”, afirma Claudia.

Abren más sucursales

En 2006 abrieron una tienda adyacente a la original, y posteriormente se expandieron con más sucursales ubicadas en Huexotitla, Zavaleta y Paseo Destino. Además, en 2019 incursionaron en el comercio en línea, lo que les permitió sobrevivir durante la pandemia al ofrecer envíos de sus dulces típicos a las personas que deseaban disfrutarlos desde la comodidad de sus hogares.

Por la tradición de las personas, algunas les han pedido envíos a otras partes del mundo, sin embargo, al ser dulce artesanal se ha complicado esto, lo que sí es que lo han hecho al interior de la República Mexicana.

La Gran Fama, para muchos, ha sido un legado que ha perdurado a lo largo de más de un siglo, preservando la tradición y el sabor de los dulces conventuales. Su historia, estrechamente ligada a eventos históricos y a la pasión por la repostería tradicional, ha dejado una huella en la cultura gastronómica de Puebla.

Siento orgullo y responsabilidad, al final somos cuarta generación, el objetivo es que sigan muchas más generaciones, es un patrimonio y un punto de referencia en la ciudad de Puebla, por la tienda y los dulces típicos”, finaliza Claudia.


La Gran Fama, el expendio de dulces típicos más antiguo de Puebla, es un lugar cargado de historia y tradición. Fundado en 1892 por la señora Genoveva Ortiz, este establecimiento ha perdurado a lo largo del tiempo, siendo administrado actualmente por la cuarta generación de la familia.

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Situado en la calle 6 Oriente, conocida como "la calle de los dulces típicos", el local ha sido testigo de importantes eventos históricos, como la Revolución Mexicana, y ha mantenido vivo el legado de los dulces conventuales que datan de tiempos coloniales.

Los dulces típicos tienen su origen en los conventos, donde las monjas elaboraban estas delicias para vender o compartir con sus benefactores. Con el tiempo, algunas monjas abandonaron los conventos y transmitieron sus conocimientos a las familias que las acogieron.

Se cree que una de estas monjas compartió sus saberes con la familia fundadora de La Gran Fama, lo que sentó las bases de este icónico establecimiento. Empezando así a vender camotes sobre la calle de Santa Clara.

Yo quiero pensar que mi bisabuela tenía contacto con alguna monja y sacaron recetas y demás, hay que tener en cuenta que había menos gente en Puebla. Se llegaban a conocer muchas personas y también cada casa tenía su receta por la misma situación, además de que también extranjeros compartían algunas recetas”, explica Claudia Soto, una de las encargadas actualmente del establecimiento.

Testigo de la Revolución Mexicana

La Gran Fama, a tan sólo 18 años de su fundación, experimentó un momento crucial en la historia México, ya que fue testigo de aquella batalla del 18 de noviembre de 1910 en la casa de los hermanos Serdán: Aquiles, Máximo, Carmen y Natalia, por lo que a la fecha se han desatado incluso teorías respecto a aquel momento.

Decían que, si el local hubiera lucido como ahora, los Serdán se hubieran podido pasar para este lado, dicen que a lo mejor la historia de la revolución mexicana hubiese tenido otro giro, si se pasaban, pero realmente quién sabe. Si hubiera pasado eso a lo mejor los agarraban atrás de La Gran Fama, son cosas que se contaron por generaciones”, relata Claudia.

La cuarta generación, además, cuenta que Genoveva Ortiz y su esposo, Arcadio, brindaron refugio a personas que se oponían al gobierno de Porfirio Díaz, incluso haciéndolos pasar por clientes para evitar su captura.

Lolita, a cargo del negocio

En 1926, Genoveva le heredó a su sobrina Lola Espinoza, conocida por los poblanos como "Lolita", el legado de La Gran Fama. Lola impulsó el crecimiento del negocio, ampliando la variedad de dulces típicos que se ofrecían. Ella misma preparaba muchos de estos productos, contando también con la ayuda de hábiles artesanos cuyas generaciones continúan colaborando con la tienda hasta el día de hoy.

“(…) era muy conocida, estaba sentada en la esquina en ocasiones mi abuela, incluso algunos que llegan a venir, cuentan que ella les regalaba dulces a algunos de los niños que acudían al establecimiento”, narra la nieta de “Lolita”.

Entre las anécdotas que relatan los clientes y los propietarios del negocio, las cuales se enfocan más en los consumidores, cuentan que en frente se ubicaba el colegio Esparza, y que muchas de las estudiantes se iban a comprar dulces, para ver a los “chicos guapos” que llegaban a la tienda.

Luego de estar por varios años, Ortiz, le heredó a su hijo, Ricardo Soto, el negocio, por lo que mucha gente reconocía al establecimiento como “el de la familia Soto”, según se lee en redes sociales.

Fundado en 1892 por la señora Genoveva Ortiz. Foto: Bibiana Díaz / El Sol de Puebla

A La Gran Fama han acudido decenas de personajes reconocidos, como autoridades y celebridades del mundo del espectáculo. También ha recibido a clientes de diferentes nacionalidades, como de Estados Unidos, Japón, España, por mencionar algunas.

Los dulces eran por temporada

El Camote, la Tortita de Santa Clara y los Muéganos eran los productos fundamentales de La Gran Fama, pero a lo largo del año se ofrecían otros dulces de temporada. Por ejemplo, los dulces de pepita, conocidos como Mostachón, se vendían exclusivamente en Semana Santa, mientras que el polvorón sevillano era una delicia reservada para la Navidad. Además, el mollete era un dulce especial que se ofrecía el 11 de agosto en honor a Santa Clara de Asís, entre otros ejemplos.

La creciente demanda de dulces típicos en la ciudad de Puebla llevó a que otros negocios comenzaran a ofrecer una variedad de dulces durante todo el año, sin respetar necesariamente las épocas tradicionales. Esto respondió a las expectativas tanto de los habitantes de Puebla como de los turistas que visitaban la zona.

Ojalá que la gente vea al duce típico artesanal, que vean que detrás hay un trabajo enorme de expertos y esto se transmita a las nuevas generaciones, ojalá regrese la tradición de consumirse por temporada, ya que eran momentos agradables para los poblanos”, afirma Claudia.

Abren más sucursales

En 2006 abrieron una tienda adyacente a la original, y posteriormente se expandieron con más sucursales ubicadas en Huexotitla, Zavaleta y Paseo Destino. Además, en 2019 incursionaron en el comercio en línea, lo que les permitió sobrevivir durante la pandemia al ofrecer envíos de sus dulces típicos a las personas que deseaban disfrutarlos desde la comodidad de sus hogares.

Por la tradición de las personas, algunas les han pedido envíos a otras partes del mundo, sin embargo, al ser dulce artesanal se ha complicado esto, lo que sí es que lo han hecho al interior de la República Mexicana.

La Gran Fama, para muchos, ha sido un legado que ha perdurado a lo largo de más de un siglo, preservando la tradición y el sabor de los dulces conventuales. Su historia, estrechamente ligada a eventos históricos y a la pasión por la repostería tradicional, ha dejado una huella en la cultura gastronómica de Puebla.

Siento orgullo y responsabilidad, al final somos cuarta generación, el objetivo es que sigan muchas más generaciones, es un patrimonio y un punto de referencia en la ciudad de Puebla, por la tienda y los dulces típicos”, finaliza Claudia.


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