/ lunes 4 de diciembre de 2023

Transporte público peligroso: poblanos y choferes son víctimas de grupos de delincuentes

Choferes sin margen de maniobra ante asaltantes, los golpean sino los suben; cámaras de videovigilancia son pocos funcionales, pues los atracos los cometen en dos minutos

Los más de 4 millones de habitantes en Puebla que se trasladan cotidianamente en transporte público no sólo se enfrentan a la insuficiencia y mala calidad de las unidades, sino también a la inseguridad, que impacta en su patrimonio e integridad física.

Tan sólo en el periodo de enero a septiembre de este año se denunciaron 2.4 robos diarios en transporte público colectivo, un total de 678 atracos donde el 77 por ciento se concentró en la capital del estado, de acuerdo con datos públicos de la Fiscalía General del Estado (FGE).

A ello se suma que en el primer semestre de 2023, la Secretaría de Seguridad Ciudadana del municipio de Puebla identificó a la ruta Azteca, ruta 10, ruta Cholula, ruta JBS, ruta Libertad Cuauhtémoc, ruta 44, ruta 21, ruta 4, ruta 100 y ruta 72A como las de mayor casos denunciados.

Estas cifras se reflejan en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en septiembre pasado, donde arrojó que, en la capital del estado, el 88.5 por ciento de los poblanos consultados para el estudio reportó sentirse inseguro en el transporte público.

Algunos especialistas en materia de movilidad, así como conductores del transporte público, reconocen que esta problemática es añeja y advierten que en la temporada decembrina (como la que ha empezado) los casos siempre tienden a incrementarse.

Frente a esto, exponen algunas soluciones que las autoridades deben tomar en cuenta, como el aumento de operativos en las unidades de transporte, incrementar la colocación de cámaras de vigilancia y capacitación para actuar después de un robo.

En Puebla, el 70 por ciento de la población hace uso del transporte público, esto se traduce en 4 millones 608 mil 294 personas,

de acuerdo con estimaciones de Arturo Balderas Moyano, director de Corresponsabilidad en el Transporte, toda vez que no existen datos oficiales de acceso público.

Ruta Azteca, de las que más sufren asaltos. Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

Carteristas y robo a mano armada, lo de todos los días

Guadalupe Guerra reside en el municipio de San Andrés Cholula y a diario se traslada a la zona de la 31 Poniente, en el municipio de Puebla, pues ahí se ubica su centro laboral.

Para llegar allá hace uso de la ruta Azteca, en donde la saturación y alta velocidad con la que manejan los conductores son problemas menores, pues su principal preocupación es no caer en las manos de la delincuencia.

Platica que recientemente, en la zona del Complejo Cultural Universitario (CCU), de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), una pareja de carteristas subió a la unidad para “bolsear” a los usuarios. Aunque ella no fue víctima, dice que presenció cómo los ladrones robaron, al menos, un dispositivo móvil.

“La unidad iba llena porque viajamos varios de pie, de repente se sube una pareja y su táctica es que empiezan a pegarse mucho a la gente, una chica traía su mochila en la espalda y su celular en la bolsa del pantalón (...) cada quien se sentó por separado, como si no se conocieran, pero yo ya había visto que venían juntos y cuando ella hizo la parada empezó a pegarse a la señorita y cuando desciende, la señorita empieza a preguntar por su celular, el hombre empieza a decirle que igual y se le cayó, como para distraerla, y minutos después él baja”, relata.

Agrega que no es la primera vez que le toca presenciar este tipo de escenas, incluso dice que tiene ubicada a una banda de carteristas que ascienden en la zona de Angelópolis para cometer atracos. Ante ello, señala que procura no salir con accesorios llamativos y guarda muy bien su cartera y celular, evitando sacarlos durante su trayecto.

“Antes de salir de la casa guardo todo lo esencial, teléfono y cartera. Busco subirme al camión que venga vacío, cuando ya no se puede y toca ir de pie, pues me paso la mochila hacia enfrente y estoy pendiente de todos los que se suben, pero el viajar siempre en esta ruta te hace ubicar a los delincuentes y ya sabes de quién cuidarte”, precisa.

Agustín Martínez es conductor de transporte público desde hace 23 años y recientemente ingresó a la ruta Azteca, reconoce que el tema de la inseguridad que rodea al transporte masivo de pasajeros no es un tema nuevo, pues ha sido víctima de la inseguridad en más de tres ocasiones.

“Traía unos diez pasajeros, se subieron dos hombres y uno me amagó con un machete y el otro empezó a quitar las carteras. Uno de los usuarios se pudo quedar con su celular para marcar a la policía y llegaron, pero ya no se pudo hacer nada más que levantar una denuncia”, rememora.

Su jornada empieza a las 5 de la mañana y termina a las 11 de la noche, sale de la colonia Las Aves, pasando por el mercado Morelos, el Centro Histórico, Paseo Bravo, el centro comercial Angelópolis y finaliza en la zona de Ciudad Judicial.

Con el tiempo que lleva recorriendo diariamente estas vialidades ya ubica las zonas que representan un peligro, una es en la 22 Poniente, donde son frecuentes los asaltos a mano armada, mientras que los grupos de carteristas se ubican en el centro comercial Angelópolis.

“Cuando vamos por la zona del hospital de San José, pues vemos que hay mucha gente que se dedica a lo ilícito y ‘tiro por viaje’ tocan asaltos a mano armada. Los carteristas se suben en la parada de Liverpool, como la unidad va llena, pues aprovechan para subirse en bolita entre mujeres y hombres para irles quitando sus pertenencias a los usuarios”, revela.

Para Anuar Musalem Valencia, subdirector del capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), las zonas que recorren las rutas, así como la saturación de las unidades, son factores que acrecientan la comisión de estos actos delictivos.

“Los horarios, rutas por donde pasan y la acumulación de los usuarios se vuelven un caldo de cultivo para esos hechos delictuosos, una de las formas de incentivar es apostar por colocación de cámaras, GPS, botones de alertamiento, pero no son suficientes cuando los hechos son de forma exprés”, subraya.

El 88.5% de los poblanos consultados para el estudio reportó sentirse inseguro en el transporte público. Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

Choferes identifican zonas peligros, pero no pueden hacer nada, también son víctimas

El panorama de inseguridad también es una realidad de Eduardo Pérez, conductor de la ruta 10, que reporta la existencia de un gran número de atracos. Desde hace 16 años empezó como chofer de transporte masivo y ha sido víctima de la delincuencia durante su jornada laboral.

Está consciente de que su ruta es una de las que más atracos percibe y advierte que en próximas fechas este panorama incrementará ya que se acercan las celebraciones navideñas, donde la gente recibe mayores ingresos y “los asaltos están a la orden del día”.

Al igual que Agustín, el joven conductor tiene ubicadas las vialidades donde los carteristas ascienden para despojar de sus pertenencias a las y los usuarios, se trata de la 6 Poniente, la avenida Reforma y la Teziutlán Sur.

El conductor sabe que los usuarios en la mayoría de las ocasiones señalan a los operadores como los culpables de que los ilícitos se cometan, pero defiende a su gremio argumentando que ellos también son víctimas, pues cuando no dejan subir a los asaltantes a las unidades son golpeados.

Además, dice que contar con las cámaras de seguridad no es suficiente, aunque se tienen los rostros de los atacantes, en muchas ocasiones los pasajeros no presentan su denuncia ante las autoridades correspondientes por lo que no se emprenden las averiguaciones y siguen cometiendo actividades ilícitas.

“Ya los conoces, pero hasta por no recogerlos te corretean, golpean y te quitan lo que llevas. También la gente (los usuarios) es la que no ve su realidad porque se suben con el monedero y celulares a la vista, pero no les puedes advertir que les pueden robar porque te echas a los carteristas y si apoyas a los usuarios, ellos no te apoyan, te dejan morir”, comenta.

La última vez que fue blanco de la delincuencia durante su jornada laboral no tiene más de un año. En la zona de Teziutlán Sur ascendieron a su unidad dos sujetos con armas punzo cortantes, uno de ellos le colocó un cuchillo en el cuello mientras tomaba algunas monedas y billetes parte de “la cuenta” a entregar a su superior, así como las llaves de la unidad.

“Ellos también pagan su pasaje, no sabes en qué momento te van a asaltar porque es a lo que estamos expuestos (...) A veces piensan que llevas mucho dinero, pero no, si llevas una vuelta ¿cuánto puedes llevar? a lo mucho 400 pesos, pero para el ratero es dinero”, expresa.

Añade que al perder sus pertenencias se vio obligado a esperar a que otro compañero recorriera la zona para poder solicitar ayuda y avisar de lo sucedido, sin poder reaccionar de otra forma.

Expone que en la ruta no existen protocolos de seguridad que les ayuden a saber cómo reaccionar después de un atraco ni tampoco cómo apoyar a los pasajeros cuando presentan alguna crisis de pánico o son heridos. A pesar de que cuentan con el botón de pánico instalado en las unidades, comenta que el apoyo de las autoridades no es rápido y que, incluso, muchas veces no llega a la zona.

“Nos amagan, o si nos oponemos, pues nos va peor. Está bien tener las cámaras y el botón, pero la verdad no es que las autoridades lleguen rápido y los rateros como ya saben en qué puntos hacerlo, pues no podemos hacer nada”, argumenta.

De acuerdo con el director de Corresponsabilidad en el Transporte, los asaltos se cometen en cuestión de uno o dos minutos, tiempo que imposibilita a la autoridad a responder pronto en el sitio de la emergencia, además de que los pasajeros ponen en riesgo su integridad física si tocan el botón de pánico.

Aunado a lo anterior, subraya que los maleantes ubican previamente las unidades y zonas donde pueden cometer atracos sin ser ubicados por las autoridades. No obstante, señala que las cámaras de videovigilancia son indispensables en estos temas, pues además de capturar la fisonomía de los asaltantes para posteriormente ser ubicados, también ayudan a inhibir la conducta.

Carteristas y robo a mano armada, lo de todos los días. Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

Ruta Cholula, víctimas de atracos con arma

El panorama no es diferente para los conductores de la ruta Cholula. A decir de uno de los conductores, que prefirió mantenerse en el anonimato, los asaltos a mano armada son frecuentes a cualquier hora del día. En su caso, ubica a la avenida Reforma y La Paz como los focos rojos de inseguridad y dice que, hasta el momento, no tienen presencia de bandas de carteristas.

Ante esta realidad, lamenta no contar con un seguro de vida y que los concesionarios no los respalden económicamente cuando son víctimas de este ilícito. Agrega que, a pesar de que su unidad cuenta con cámaras y botón de pánico, cuando se hace uso de este último las autoridades en materia de seguridad no se presentan.

Mariana Vera es habitante de San Andrés Cholula y estudiante de la Licenciatura en Psicología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y para tomar sus clases hace uso de esta ruta.

Platica que recientemente fue asaltada a mano armada mientras iba a la escuela. Los maleantes le quitaron su celular y 50 pesos que llevaba para sus pasajes de ida y vuelta, así como otros gastos; reconoce que aún está lejos de olvidar esta situación y ahora viaja con temor de otra vez ser una víctima.

Ahora opta por guardar su dispositivo móvil en un lugar no visible, tampoco carga con mucho dinero para no ser despojada, pero reconoce que viaja con temor y pánico de volver a enfrentarse a la delincuencia.

Para Arturo Balderas Moyano, cuando las personas son víctimas de un robo les provoca un síntoma de vulnerabilidad que detona en cambios de conducta en materia de movilidad, aunque en algunos casos se ven obligados a seguir con su cotidianidad debido a que no existe otra opción de traslado masivo.

Piden mejorar operativos de seguridad

A esta realidad se enfrentan miles de poblanos que diariamente hacen uso de las unidades del transporte público para llegar a sus destinos. Según Balderas, las estrategias que se requiere emprender desde las autoridades encargadas de la seguridad pública son aumentar los operativos, incrementar la colocación de cámaras de vigilancia y unificar los esfuerzos entre autoridades y conductores.

Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

“Lo que se puede hacer es trabajar en reducir los factores de riesgo colocando cámaras y que se aumenten los operativos de revisiones aleatorias por parte de la autoridad, porque esto tiende a mejorar las condiciones de seguridad. Las autoridades son quienes llevan un protocolo de actuación, conjuntamente con el sector transportista se debe de llevar a cabo un intercambio de información para mejorar la coordinación y para que los transportistas mejoren sus condiciones de servicio”, sostiene.

Asimismo, resalta que los operativos deben realizarse con base en diagnósticos elaborados por las autoridades en la materia, en donde se tomen en cuenta los horarios, zonas con alta incidencia y otros factores que ayuden a que futuras acciones sean más precisas. A propósito, pone sobre la mesa que la atención de las denuncias sea de manera expedita, pues el esperar más de dos horas para denunciar en las agencias del ministerio público desalienta a la ciudadanía.

Eduardo Pérez se suma a la propuesta de intensificar los rondines de seguridad en el transporte público y pide que se realicen todo el trayecto de la ruta, con la finalidad de que las y conozcan la realidad del transporte, pues dice que sólo hace inspección en tramos cortos.

Anuar Musalem opina que la comisión de estos delitos debe ser castigada de manera más estricta. A la par, agrega que se debe seguir apostando por equipamiento tecnológico en las unidades del transporte público.

“Se debe de apostar por todo el sistema de prevención que nos ofrece la tecnología al servicio de los desplazamientos, cámaras, botones de alertamiento, todo lo que se pueda poner. También se debe migrar a empresas de transporte para tener el control del vehículo y con ello garantizar a los usuarios que van en un vehículo seguro”, remata.

Los más de 4 millones de habitantes en Puebla que se trasladan cotidianamente en transporte público no sólo se enfrentan a la insuficiencia y mala calidad de las unidades, sino también a la inseguridad, que impacta en su patrimonio e integridad física.

Tan sólo en el periodo de enero a septiembre de este año se denunciaron 2.4 robos diarios en transporte público colectivo, un total de 678 atracos donde el 77 por ciento se concentró en la capital del estado, de acuerdo con datos públicos de la Fiscalía General del Estado (FGE).

A ello se suma que en el primer semestre de 2023, la Secretaría de Seguridad Ciudadana del municipio de Puebla identificó a la ruta Azteca, ruta 10, ruta Cholula, ruta JBS, ruta Libertad Cuauhtémoc, ruta 44, ruta 21, ruta 4, ruta 100 y ruta 72A como las de mayor casos denunciados.

Estas cifras se reflejan en la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), que realizó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en septiembre pasado, donde arrojó que, en la capital del estado, el 88.5 por ciento de los poblanos consultados para el estudio reportó sentirse inseguro en el transporte público.

Algunos especialistas en materia de movilidad, así como conductores del transporte público, reconocen que esta problemática es añeja y advierten que en la temporada decembrina (como la que ha empezado) los casos siempre tienden a incrementarse.

Frente a esto, exponen algunas soluciones que las autoridades deben tomar en cuenta, como el aumento de operativos en las unidades de transporte, incrementar la colocación de cámaras de vigilancia y capacitación para actuar después de un robo.

En Puebla, el 70 por ciento de la población hace uso del transporte público, esto se traduce en 4 millones 608 mil 294 personas,

de acuerdo con estimaciones de Arturo Balderas Moyano, director de Corresponsabilidad en el Transporte, toda vez que no existen datos oficiales de acceso público.

Ruta Azteca, de las que más sufren asaltos. Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

Carteristas y robo a mano armada, lo de todos los días

Guadalupe Guerra reside en el municipio de San Andrés Cholula y a diario se traslada a la zona de la 31 Poniente, en el municipio de Puebla, pues ahí se ubica su centro laboral.

Para llegar allá hace uso de la ruta Azteca, en donde la saturación y alta velocidad con la que manejan los conductores son problemas menores, pues su principal preocupación es no caer en las manos de la delincuencia.

Platica que recientemente, en la zona del Complejo Cultural Universitario (CCU), de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), una pareja de carteristas subió a la unidad para “bolsear” a los usuarios. Aunque ella no fue víctima, dice que presenció cómo los ladrones robaron, al menos, un dispositivo móvil.

“La unidad iba llena porque viajamos varios de pie, de repente se sube una pareja y su táctica es que empiezan a pegarse mucho a la gente, una chica traía su mochila en la espalda y su celular en la bolsa del pantalón (...) cada quien se sentó por separado, como si no se conocieran, pero yo ya había visto que venían juntos y cuando ella hizo la parada empezó a pegarse a la señorita y cuando desciende, la señorita empieza a preguntar por su celular, el hombre empieza a decirle que igual y se le cayó, como para distraerla, y minutos después él baja”, relata.

Agrega que no es la primera vez que le toca presenciar este tipo de escenas, incluso dice que tiene ubicada a una banda de carteristas que ascienden en la zona de Angelópolis para cometer atracos. Ante ello, señala que procura no salir con accesorios llamativos y guarda muy bien su cartera y celular, evitando sacarlos durante su trayecto.

“Antes de salir de la casa guardo todo lo esencial, teléfono y cartera. Busco subirme al camión que venga vacío, cuando ya no se puede y toca ir de pie, pues me paso la mochila hacia enfrente y estoy pendiente de todos los que se suben, pero el viajar siempre en esta ruta te hace ubicar a los delincuentes y ya sabes de quién cuidarte”, precisa.

Agustín Martínez es conductor de transporte público desde hace 23 años y recientemente ingresó a la ruta Azteca, reconoce que el tema de la inseguridad que rodea al transporte masivo de pasajeros no es un tema nuevo, pues ha sido víctima de la inseguridad en más de tres ocasiones.

“Traía unos diez pasajeros, se subieron dos hombres y uno me amagó con un machete y el otro empezó a quitar las carteras. Uno de los usuarios se pudo quedar con su celular para marcar a la policía y llegaron, pero ya no se pudo hacer nada más que levantar una denuncia”, rememora.

Su jornada empieza a las 5 de la mañana y termina a las 11 de la noche, sale de la colonia Las Aves, pasando por el mercado Morelos, el Centro Histórico, Paseo Bravo, el centro comercial Angelópolis y finaliza en la zona de Ciudad Judicial.

Con el tiempo que lleva recorriendo diariamente estas vialidades ya ubica las zonas que representan un peligro, una es en la 22 Poniente, donde son frecuentes los asaltos a mano armada, mientras que los grupos de carteristas se ubican en el centro comercial Angelópolis.

“Cuando vamos por la zona del hospital de San José, pues vemos que hay mucha gente que se dedica a lo ilícito y ‘tiro por viaje’ tocan asaltos a mano armada. Los carteristas se suben en la parada de Liverpool, como la unidad va llena, pues aprovechan para subirse en bolita entre mujeres y hombres para irles quitando sus pertenencias a los usuarios”, revela.

Para Anuar Musalem Valencia, subdirector del capítulo Puebla de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), las zonas que recorren las rutas, así como la saturación de las unidades, son factores que acrecientan la comisión de estos actos delictivos.

“Los horarios, rutas por donde pasan y la acumulación de los usuarios se vuelven un caldo de cultivo para esos hechos delictuosos, una de las formas de incentivar es apostar por colocación de cámaras, GPS, botones de alertamiento, pero no son suficientes cuando los hechos son de forma exprés”, subraya.

El 88.5% de los poblanos consultados para el estudio reportó sentirse inseguro en el transporte público. Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

Choferes identifican zonas peligros, pero no pueden hacer nada, también son víctimas

El panorama de inseguridad también es una realidad de Eduardo Pérez, conductor de la ruta 10, que reporta la existencia de un gran número de atracos. Desde hace 16 años empezó como chofer de transporte masivo y ha sido víctima de la delincuencia durante su jornada laboral.

Está consciente de que su ruta es una de las que más atracos percibe y advierte que en próximas fechas este panorama incrementará ya que se acercan las celebraciones navideñas, donde la gente recibe mayores ingresos y “los asaltos están a la orden del día”.

Al igual que Agustín, el joven conductor tiene ubicadas las vialidades donde los carteristas ascienden para despojar de sus pertenencias a las y los usuarios, se trata de la 6 Poniente, la avenida Reforma y la Teziutlán Sur.

El conductor sabe que los usuarios en la mayoría de las ocasiones señalan a los operadores como los culpables de que los ilícitos se cometan, pero defiende a su gremio argumentando que ellos también son víctimas, pues cuando no dejan subir a los asaltantes a las unidades son golpeados.

Además, dice que contar con las cámaras de seguridad no es suficiente, aunque se tienen los rostros de los atacantes, en muchas ocasiones los pasajeros no presentan su denuncia ante las autoridades correspondientes por lo que no se emprenden las averiguaciones y siguen cometiendo actividades ilícitas.

“Ya los conoces, pero hasta por no recogerlos te corretean, golpean y te quitan lo que llevas. También la gente (los usuarios) es la que no ve su realidad porque se suben con el monedero y celulares a la vista, pero no les puedes advertir que les pueden robar porque te echas a los carteristas y si apoyas a los usuarios, ellos no te apoyan, te dejan morir”, comenta.

La última vez que fue blanco de la delincuencia durante su jornada laboral no tiene más de un año. En la zona de Teziutlán Sur ascendieron a su unidad dos sujetos con armas punzo cortantes, uno de ellos le colocó un cuchillo en el cuello mientras tomaba algunas monedas y billetes parte de “la cuenta” a entregar a su superior, así como las llaves de la unidad.

“Ellos también pagan su pasaje, no sabes en qué momento te van a asaltar porque es a lo que estamos expuestos (...) A veces piensan que llevas mucho dinero, pero no, si llevas una vuelta ¿cuánto puedes llevar? a lo mucho 400 pesos, pero para el ratero es dinero”, expresa.

Añade que al perder sus pertenencias se vio obligado a esperar a que otro compañero recorriera la zona para poder solicitar ayuda y avisar de lo sucedido, sin poder reaccionar de otra forma.

Expone que en la ruta no existen protocolos de seguridad que les ayuden a saber cómo reaccionar después de un atraco ni tampoco cómo apoyar a los pasajeros cuando presentan alguna crisis de pánico o son heridos. A pesar de que cuentan con el botón de pánico instalado en las unidades, comenta que el apoyo de las autoridades no es rápido y que, incluso, muchas veces no llega a la zona.

“Nos amagan, o si nos oponemos, pues nos va peor. Está bien tener las cámaras y el botón, pero la verdad no es que las autoridades lleguen rápido y los rateros como ya saben en qué puntos hacerlo, pues no podemos hacer nada”, argumenta.

De acuerdo con el director de Corresponsabilidad en el Transporte, los asaltos se cometen en cuestión de uno o dos minutos, tiempo que imposibilita a la autoridad a responder pronto en el sitio de la emergencia, además de que los pasajeros ponen en riesgo su integridad física si tocan el botón de pánico.

Aunado a lo anterior, subraya que los maleantes ubican previamente las unidades y zonas donde pueden cometer atracos sin ser ubicados por las autoridades. No obstante, señala que las cámaras de videovigilancia son indispensables en estos temas, pues además de capturar la fisonomía de los asaltantes para posteriormente ser ubicados, también ayudan a inhibir la conducta.

Carteristas y robo a mano armada, lo de todos los días. Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

Ruta Cholula, víctimas de atracos con arma

El panorama no es diferente para los conductores de la ruta Cholula. A decir de uno de los conductores, que prefirió mantenerse en el anonimato, los asaltos a mano armada son frecuentes a cualquier hora del día. En su caso, ubica a la avenida Reforma y La Paz como los focos rojos de inseguridad y dice que, hasta el momento, no tienen presencia de bandas de carteristas.

Ante esta realidad, lamenta no contar con un seguro de vida y que los concesionarios no los respalden económicamente cuando son víctimas de este ilícito. Agrega que, a pesar de que su unidad cuenta con cámaras y botón de pánico, cuando se hace uso de este último las autoridades en materia de seguridad no se presentan.

Mariana Vera es habitante de San Andrés Cholula y estudiante de la Licenciatura en Psicología de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y para tomar sus clases hace uso de esta ruta.

Platica que recientemente fue asaltada a mano armada mientras iba a la escuela. Los maleantes le quitaron su celular y 50 pesos que llevaba para sus pasajes de ida y vuelta, así como otros gastos; reconoce que aún está lejos de olvidar esta situación y ahora viaja con temor de otra vez ser una víctima.

Ahora opta por guardar su dispositivo móvil en un lugar no visible, tampoco carga con mucho dinero para no ser despojada, pero reconoce que viaja con temor y pánico de volver a enfrentarse a la delincuencia.

Para Arturo Balderas Moyano, cuando las personas son víctimas de un robo les provoca un síntoma de vulnerabilidad que detona en cambios de conducta en materia de movilidad, aunque en algunos casos se ven obligados a seguir con su cotidianidad debido a que no existe otra opción de traslado masivo.

Piden mejorar operativos de seguridad

A esta realidad se enfrentan miles de poblanos que diariamente hacen uso de las unidades del transporte público para llegar a sus destinos. Según Balderas, las estrategias que se requiere emprender desde las autoridades encargadas de la seguridad pública son aumentar los operativos, incrementar la colocación de cámaras de vigilancia y unificar los esfuerzos entre autoridades y conductores.

Foto: Julio César Martínez | El Sol de Puebla

“Lo que se puede hacer es trabajar en reducir los factores de riesgo colocando cámaras y que se aumenten los operativos de revisiones aleatorias por parte de la autoridad, porque esto tiende a mejorar las condiciones de seguridad. Las autoridades son quienes llevan un protocolo de actuación, conjuntamente con el sector transportista se debe de llevar a cabo un intercambio de información para mejorar la coordinación y para que los transportistas mejoren sus condiciones de servicio”, sostiene.

Asimismo, resalta que los operativos deben realizarse con base en diagnósticos elaborados por las autoridades en la materia, en donde se tomen en cuenta los horarios, zonas con alta incidencia y otros factores que ayuden a que futuras acciones sean más precisas. A propósito, pone sobre la mesa que la atención de las denuncias sea de manera expedita, pues el esperar más de dos horas para denunciar en las agencias del ministerio público desalienta a la ciudadanía.

Eduardo Pérez se suma a la propuesta de intensificar los rondines de seguridad en el transporte público y pide que se realicen todo el trayecto de la ruta, con la finalidad de que las y conozcan la realidad del transporte, pues dice que sólo hace inspección en tramos cortos.

Anuar Musalem opina que la comisión de estos delitos debe ser castigada de manera más estricta. A la par, agrega que se debe seguir apostando por equipamiento tecnológico en las unidades del transporte público.

“Se debe de apostar por todo el sistema de prevención que nos ofrece la tecnología al servicio de los desplazamientos, cámaras, botones de alertamiento, todo lo que se pueda poner. También se debe migrar a empresas de transporte para tener el control del vehículo y con ello garantizar a los usuarios que van en un vehículo seguro”, remata.

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