/ lunes 4 de septiembre de 2023

Visitar a reos en penal de San Miguel implica llevar mínimo mil 500 pesos; estos son algunos gastos

Los visitantes a dicho centro penitenciario denunciaron que persisten diversas irregularidades al interior del Centro penitenciario

A altas y bajas temperaturas durante varias horas de espera y gastos mayores a mil 500 pesos por visita, dependiendo el lugar de origen, son algunas de las condiciones a las que deben enfrentarse familiares de internos recluidos en el penal de San Miguel.

Entrevistados al azar, algunos de los visitantes a dicho centro penitenciario denunciaron que persisten diversas irregularidades al interior del Centro penitenciario, desde la venta de abarrotes al doble del precio regular o más, hasta el cobro de agua para el baño y cambio de código de vestimenta para visita, sin previo aviso, lo cual, según la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP), son medidas para evitar el ingreso de droga al Cereso.

María Leticia tiene dos años trasladándose desde la Ciudad de México hacia la capital poblana para visitar a su interno, aunque en su caso puede dormir dentro de su camioneta, al igual que varias personas que llegan desde otros estados de la República, acuden al reclusorio desde un día antes para apartar lugar e ingresar de manera rápida a fin de pasar más tiempo con su familiar, sin embargo, no todos corren con la misma suerte, ya que algunos duermen en casas de campaña improvisadas.

El dinero invertido en cada visita es de más de mil 500 pesos entre gasolina, casetas de peaje, comida para tanto para ella como para su interno, a quien incluso debe dejarle un poco de dinero para que subsista dentro del penal en condiciones más humanas y salubres.

La mujer de 45 años señala en este sentido que dentro del reclusorio, las personas privadas de la libertad deben pagar por cubetas de agua tanto para bañarse como para los sanitarios, a fin de que realicen sus necesidades fisiológicas de manera higiénica.

Aún teniendo un trabajo estable para poder solventar los gastos que representa ir a visitar a su recluso, para Leticia cada día es más difícil cubrir dichos gastos, pues asegura que dentro del penal para subsistir de una forma más humana, por todo se debe pagar.

Vestida con playera roja, pantalón de mezclilla azul y zapato bajo, Rocío Nayeli sostiene una bolsa transparente con diversos alimentos que compartirá con su hijo preso por el delito de robo simple.

Los familiares enfrentan problemas como que no puedan ingresar la comida o productos que llevan a sus familiares. Foto: El Sol de Puebla

Después de casi medio año de no poder visitar a su hijo debido a que ella se encontraba enferma, la mujer de 56 años llegó al sitio acompañada de su esposo.

Rocío Nayeli arribó al penal de San Miguel desde las 7 de la mañana, sin embargo, frente a ella ya se encontraban alrededor de 50 personas, lo cual se sumó a la espera para que entre las 9 y las 10 de la mañana dieran acceso a visita y le tocara su turno de pasar.

Aunque la quincuagenaria ya tenía la vestimenta para ingreso, señala que a su arribo portaba otra ropa, pero otros visitantes le informaron que el código de vestimenta había cambiado desde hace aproximadamente tres meses, por lo que tuvo que recurrir a puestos ambulantes que alquilan dicha prenda colocados a un lado de las casetas clausuradas y selladas por la Fiscalía de Puebla por diversos delitos que presuntamente ahí se cometían.

La mujer rentó una playera roja y un pantalón de mezclilla azul claro (obligatorios para ingresar) en 20 pesos cada uno, las cuales devolvería a su salida a cambio de la ropa que dejó como garantía, tratándose de la vestimenta que portaba en un inicio.

Ahora su mayor preocupación era que los custodios le permitieran dejar pasar los alimentos que llevaba, pues hay a quienes no les dejaron pasar huevo, dulces, toallitas húmedas ni uva, situación de la que fue testigo este medio.

Bajo el Sol y tras varias horas de espera, los familiares buscan estar el mayor tiempo posible con sus familiares. Foto: El Sol de Puebla

Negocio en el Cereso solo cambió de dueño

Otras personas en el lugar atribuyeron estas acciones al “negocio” que se continúa haciendo dentro del reclusorio con los internos y que solo cambió de “dueño”.

Explicaron que “no nos dejan meter verdura, fruta, huevo, a veces solo seis piezas, nada de dulces, postres, pasteles, producto perecedero ni abarrotes porque todo lo venden ahí. Según terminaron con la corrupción, pero sigue siendo lo mismo, solo que el negocio cambió de dueño, tan solo en la tienda que ahora pusieron por parte del Cereso venden la rebanada de pastel en 50 pesos cuando afuera está en 25, el kilo de tortilla se los dan entre 40 y 60 pesos, un aceite de a litro está en 60 pesos, un jitomate en 12 pesos, una papaya entre 40 y 50, una sandía la venden entre 70 y 80 pesos, mientras que un refresco de litro y medio lo venden en 50 pesos, y el garrafón de agua está en aproximadamente 80 pesos, cuando en una purificadora está en 10 ó 15 pesos. Es puro negocio, entonces siempre hay que estarles dejando dinero para que puedan comer algo ‘pasable’, ya que la comida que les dan está en mal estado”, indicaron.

Una visitante más reiteró el tiempo que deben esperar bajo el sol, pues consideró que son muchas horas de espera para al final, solo tener media hora de convivencia con su familiar, además del riesgo de que la comida que lleven se eche perder.

“Si llegas al penal a las 10 de la mañana, tienes que estar todo ese tiempo en pleno rayo del sol con el peligro de que los alimentos entren en descomposición. De hecho, muchas personas hemos tenido ese problema y los alimentos han tenido que ser tirados por el interno. El acceso al Kiosko (la zona de patio donde pueden sentarse con los internos) es entre las 12 y 1 de la tarde; algunos llegan a entrar pronto porque apartan y pagan una ficha, pero al final de la visita también es un desastre, ya que pasan varios minutos hojeando sus cuadernos para encontrar a la persona que ya va de salida”, explicó una de las entrevistadas quien incluso tuvo que comprar una bolsa transparente y reforzada en 150 pesos.

En tanto, la queja constante de varias personas más fue que el código de vestimenta cambia constantemente sin previo aviso, lo cual implica que si llegan con una ropa y de la nada ese día cambian el código de vestimenta, deben gastar en la renta de ropa o si no la hay, deben acudir a algún centro comercial más cercano para conseguir algo improvisado y volver a formarse de tal manera que incluso se pierde la posibilidad de entrar a visita.

Los puestos ambulantes se han convertido en una opción para encontrar cosas de último minuto como ropa previo a entrar al Cereso. Foto: El Sol de Puebla

Puestos ambulantes, mal necesario

Tras el cierre y aseguramiento de las casetas ubicadas frente al Cereso de San Miguel, por los presuntos delitos que ahí se cometían, algunas personas han optado por el ambulantaje y aunque antes pagaban un permiso al Ayuntamiento de Puebla, señalan, ahora deben pagar 200 pesos semanales a una agrupación de comerciantes.

Es así como a un lado de las casetas clausuradas se encuentran al menos dos puestos para renta de ropa, venta de comida y copias, para el servicio de quienes por necesidad, lo requieren.

Metros más adelante, justo frente a la entrada del Cereso hay puestos con una mesita y sombrilla en los que se venden bolsas de plástico reforzadas y que pueden reutilizarse las veces necesaria, además de cigarros, dulces, jabón en polvo y cosas de aseo personal.

Para quienes es su primera visita no tienen idea de lo que pueden pasar, la ropa que deben usar y los demás requerimientos, los familiares de los internos entrevistados consideraron que es un mal necesario, pues de lo contrario perderían la visita.

Foto: El Sol de Puebla

Vestimenta es para evitar ingreso de droga al Cereso: SSP

Al ser cuestionada sobre los precios elevados de las mercancías dentro del penal, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP) aseguró que no existe venta de insumos a alto costo dentro del Cereso, mientras que sobre el cambio de código de vestimenta, la dependencia señaló que se debe a medidas preventivas a fin de evitar ingreso de droga al reclusorio.

Incluso, la dependencia se escudó al destacar la aprehensión de cuatro sujetos que el pasado viernes trataron de meter paquetes con marihuana y cristal al Cereso.

También aseveró que todas las quejas provienen de familiares de internos que tienen intereses en el penal o que incluso vieron afectados sus negocios.

A altas y bajas temperaturas durante varias horas de espera y gastos mayores a mil 500 pesos por visita, dependiendo el lugar de origen, son algunas de las condiciones a las que deben enfrentarse familiares de internos recluidos en el penal de San Miguel.

Entrevistados al azar, algunos de los visitantes a dicho centro penitenciario denunciaron que persisten diversas irregularidades al interior del Centro penitenciario, desde la venta de abarrotes al doble del precio regular o más, hasta el cobro de agua para el baño y cambio de código de vestimenta para visita, sin previo aviso, lo cual, según la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP), son medidas para evitar el ingreso de droga al Cereso.

María Leticia tiene dos años trasladándose desde la Ciudad de México hacia la capital poblana para visitar a su interno, aunque en su caso puede dormir dentro de su camioneta, al igual que varias personas que llegan desde otros estados de la República, acuden al reclusorio desde un día antes para apartar lugar e ingresar de manera rápida a fin de pasar más tiempo con su familiar, sin embargo, no todos corren con la misma suerte, ya que algunos duermen en casas de campaña improvisadas.

El dinero invertido en cada visita es de más de mil 500 pesos entre gasolina, casetas de peaje, comida para tanto para ella como para su interno, a quien incluso debe dejarle un poco de dinero para que subsista dentro del penal en condiciones más humanas y salubres.

La mujer de 45 años señala en este sentido que dentro del reclusorio, las personas privadas de la libertad deben pagar por cubetas de agua tanto para bañarse como para los sanitarios, a fin de que realicen sus necesidades fisiológicas de manera higiénica.

Aún teniendo un trabajo estable para poder solventar los gastos que representa ir a visitar a su recluso, para Leticia cada día es más difícil cubrir dichos gastos, pues asegura que dentro del penal para subsistir de una forma más humana, por todo se debe pagar.

Vestida con playera roja, pantalón de mezclilla azul y zapato bajo, Rocío Nayeli sostiene una bolsa transparente con diversos alimentos que compartirá con su hijo preso por el delito de robo simple.

Los familiares enfrentan problemas como que no puedan ingresar la comida o productos que llevan a sus familiares. Foto: El Sol de Puebla

Después de casi medio año de no poder visitar a su hijo debido a que ella se encontraba enferma, la mujer de 56 años llegó al sitio acompañada de su esposo.

Rocío Nayeli arribó al penal de San Miguel desde las 7 de la mañana, sin embargo, frente a ella ya se encontraban alrededor de 50 personas, lo cual se sumó a la espera para que entre las 9 y las 10 de la mañana dieran acceso a visita y le tocara su turno de pasar.

Aunque la quincuagenaria ya tenía la vestimenta para ingreso, señala que a su arribo portaba otra ropa, pero otros visitantes le informaron que el código de vestimenta había cambiado desde hace aproximadamente tres meses, por lo que tuvo que recurrir a puestos ambulantes que alquilan dicha prenda colocados a un lado de las casetas clausuradas y selladas por la Fiscalía de Puebla por diversos delitos que presuntamente ahí se cometían.

La mujer rentó una playera roja y un pantalón de mezclilla azul claro (obligatorios para ingresar) en 20 pesos cada uno, las cuales devolvería a su salida a cambio de la ropa que dejó como garantía, tratándose de la vestimenta que portaba en un inicio.

Ahora su mayor preocupación era que los custodios le permitieran dejar pasar los alimentos que llevaba, pues hay a quienes no les dejaron pasar huevo, dulces, toallitas húmedas ni uva, situación de la que fue testigo este medio.

Bajo el Sol y tras varias horas de espera, los familiares buscan estar el mayor tiempo posible con sus familiares. Foto: El Sol de Puebla

Negocio en el Cereso solo cambió de dueño

Otras personas en el lugar atribuyeron estas acciones al “negocio” que se continúa haciendo dentro del reclusorio con los internos y que solo cambió de “dueño”.

Explicaron que “no nos dejan meter verdura, fruta, huevo, a veces solo seis piezas, nada de dulces, postres, pasteles, producto perecedero ni abarrotes porque todo lo venden ahí. Según terminaron con la corrupción, pero sigue siendo lo mismo, solo que el negocio cambió de dueño, tan solo en la tienda que ahora pusieron por parte del Cereso venden la rebanada de pastel en 50 pesos cuando afuera está en 25, el kilo de tortilla se los dan entre 40 y 60 pesos, un aceite de a litro está en 60 pesos, un jitomate en 12 pesos, una papaya entre 40 y 50, una sandía la venden entre 70 y 80 pesos, mientras que un refresco de litro y medio lo venden en 50 pesos, y el garrafón de agua está en aproximadamente 80 pesos, cuando en una purificadora está en 10 ó 15 pesos. Es puro negocio, entonces siempre hay que estarles dejando dinero para que puedan comer algo ‘pasable’, ya que la comida que les dan está en mal estado”, indicaron.

Una visitante más reiteró el tiempo que deben esperar bajo el sol, pues consideró que son muchas horas de espera para al final, solo tener media hora de convivencia con su familiar, además del riesgo de que la comida que lleven se eche perder.

“Si llegas al penal a las 10 de la mañana, tienes que estar todo ese tiempo en pleno rayo del sol con el peligro de que los alimentos entren en descomposición. De hecho, muchas personas hemos tenido ese problema y los alimentos han tenido que ser tirados por el interno. El acceso al Kiosko (la zona de patio donde pueden sentarse con los internos) es entre las 12 y 1 de la tarde; algunos llegan a entrar pronto porque apartan y pagan una ficha, pero al final de la visita también es un desastre, ya que pasan varios minutos hojeando sus cuadernos para encontrar a la persona que ya va de salida”, explicó una de las entrevistadas quien incluso tuvo que comprar una bolsa transparente y reforzada en 150 pesos.

En tanto, la queja constante de varias personas más fue que el código de vestimenta cambia constantemente sin previo aviso, lo cual implica que si llegan con una ropa y de la nada ese día cambian el código de vestimenta, deben gastar en la renta de ropa o si no la hay, deben acudir a algún centro comercial más cercano para conseguir algo improvisado y volver a formarse de tal manera que incluso se pierde la posibilidad de entrar a visita.

Los puestos ambulantes se han convertido en una opción para encontrar cosas de último minuto como ropa previo a entrar al Cereso. Foto: El Sol de Puebla

Puestos ambulantes, mal necesario

Tras el cierre y aseguramiento de las casetas ubicadas frente al Cereso de San Miguel, por los presuntos delitos que ahí se cometían, algunas personas han optado por el ambulantaje y aunque antes pagaban un permiso al Ayuntamiento de Puebla, señalan, ahora deben pagar 200 pesos semanales a una agrupación de comerciantes.

Es así como a un lado de las casetas clausuradas se encuentran al menos dos puestos para renta de ropa, venta de comida y copias, para el servicio de quienes por necesidad, lo requieren.

Metros más adelante, justo frente a la entrada del Cereso hay puestos con una mesita y sombrilla en los que se venden bolsas de plástico reforzadas y que pueden reutilizarse las veces necesaria, además de cigarros, dulces, jabón en polvo y cosas de aseo personal.

Para quienes es su primera visita no tienen idea de lo que pueden pasar, la ropa que deben usar y los demás requerimientos, los familiares de los internos entrevistados consideraron que es un mal necesario, pues de lo contrario perderían la visita.

Foto: El Sol de Puebla

Vestimenta es para evitar ingreso de droga al Cereso: SSP

Al ser cuestionada sobre los precios elevados de las mercancías dentro del penal, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSP) aseguró que no existe venta de insumos a alto costo dentro del Cereso, mientras que sobre el cambio de código de vestimenta, la dependencia señaló que se debe a medidas preventivas a fin de evitar ingreso de droga al reclusorio.

Incluso, la dependencia se escudó al destacar la aprehensión de cuatro sujetos que el pasado viernes trataron de meter paquetes con marihuana y cristal al Cereso.

También aseveró que todas las quejas provienen de familiares de internos que tienen intereses en el penal o que incluso vieron afectados sus negocios.

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