/ sábado 7 de agosto de 2021

Juegos mecánicos del Paseo Bravo, la historia de la diversión en Puebla | Los tiempos idos

Con la intención de llevar sana diversión a todos, los Castañeda viajaban por varios sitios hasta situarse en el lugar por 30 años

Atracciones Castañeda, llenó de alegría a las familias poblanas por treinta años en los que ofrecieron diversión y sana convivencia, en una feria instalada de forma permanente en Paseo Bravo.

En 1959, Luis Castañeda Galindo y Noemí Galina de Castañeda, cumplieron su sueño de proveer el mejor entretenimiento a la niñez poblana. Fue hasta 1987, que se retiraron los juegos mecánicos para ser trasladados a Xonaca.

ATRACCIONES PERMANENTES

“Mis papás eran poblanos y por eso querían que la niñez poblana tuviera entretenimiento sano. Mi papá siempre cuidó que no hubiera desorden en las atracciones y por eso siempre hubo ambiente familiar en el que, tanto los padres como los hijos, pasaron momentos felices que se les reflejaba en el rostro”, expone Guadalupe Castañeda, hija mayor de Luis y Noemí, propietarios de las atracciones.

Sus papás heredaron la tradición de los juegos mecánicos de sus abuelos y, como toda la gente que se dedicaba a ese negocio, viajaban por diferentes ciudades llevando diversión a las familias de todo el país. Así fue hasta que se instalaron en el Paseo Bravo y fue todo un acontecimiento que llenó de alegría a grandes y pequeños porque había juegos para todas las edades.

El carrusel de cochecitos era de los juegos favoritos de los niños que acudían en familia a disfrutar los juegos mecánicos. Foto: Joser Rovirola (año 1984)

“Se instalaron en 1959, yo tendría 6 o 7 años. Lo que llamaba más la atención de los niños eran los caballitos, pero también estaban las pescaditas, los patitos, el pulpo, la batidora, los aviones locos y el tren; más adelante trajeron otros juegos como los autos chocones (de Italia) que fueron la sensación”, asegura.

Guadalupe señala que tanto ella como sus hermanos trabajaban en las atracciones cuidando o cobrando en los juegos o en lo que hiciera falta, porque sus papás les inculcaron el valor del trabajo desde pequeños; además de darles la mejor educación y una formación profesional a cada uno de sus hijos: Luis y Benjamín que ya fallecieron, y a Jovita y a ella.

Los poblanos se aglutinaban en familia o con amigos para disfrutar los juegos mecánicos de Atracciones Castañeda. Foto: Puebla Antigua

“Nosotros llegábamos a los juegos desde las 8 de la mañana para preparar todo y nos íbamos hasta que se fuera la última persona. Los juegos siempre estaba trabajando e iba gente de todas las clases sociales sin distinción. Se notaba la unión familiar y la diversión sana, ver las caras de los niños y de los papás era una cosa que te llenaba el corazón”, advierte.

“En la parte de atrás había un muelle en el que rentaban lanchitas que también eran muy socorridas por la gente, pero eso no era de mis papás. Los juegos mecánicos estaban en la rotonda donde hay un quiosco y por fuera, alrededor, estaban las jaulas de los animales. Fue una época maravillosa”, recuerda con añoranza.

ENTRETENIMIENTO PARA TODOS

En el área que ocupaba la pista de patinaje del Paseo Bravo, fue donde se instalaron las Atracciones Castañeda en 1959 / Foto: Juan Crisóstomo Méndez (año 1946). Fototeca Lorenzo Becerril

José Luis Oliva Villalobos nació en El Parral, en la 9 poniente 902, donde estaba la paletería la Siberia, que era de su papá. Dice que tendría 6 o 7 años cuando las Atracciones Castañeda llegaron a instalarse al Paseo Bravo.

“Se instalaron en lo que era la pista de patinaje y alrededor estaba el zoológico donde se podía ver al león César, a los osos y demás animales. Entre los juegos estaban los caballitos, las pescaditas, los cochecitos, el martillo, los helicópteros, el pulpo, el látigo y la rueda de la fortuna”, señala.

Relata que las atracciones le quedaban a media cuadra de su casa y como buen niño quería subirse a todo, aunque a veces solo iba a mirar y entonces conoció a la señora Noemí, a quien le pidió trabajo, pero él era solo un niño.

“Yo creo que le di ternura a la señora Castañeda y un día me dijo que me pusiera a recoger la basura para echarla a un tonel de 200 litros que siempre estaba dispuesto para eso. Se vendían hot cakes, hot dogs, fruta picada, algodón de feria y también había un carril de venta de antojitos como chalupas, enmoladas y molotes. Pero la gente que iba nunca tiraba la basura en su lugar”, asegura.

Poco a poco, la señora Castañeda le dio más responsabilidades y así trabajó con ellos 12 años o menos. Al final de cuentas manejó todos los juegos, incluso un tren de los Castañeda que no era el de las jaulas, y en el que se hacía un recorrido por todo el parque.

Las lanchitas era otra atracción del Paseo Bravo pero no pertenecían a la familia Castañeda. Foto: Fototeca Lorenzo Becerril

“En la mañana había que llegar a limpiar los juegos y engrasarlos, si era el caso, y cuando terminaba la jornada había que barrer el área del juego que se había atendido. Solo trabajaba los domingos porque en la semana estudiaba, pero ese era el día fuerte, e incluso, ese día y cuando era días festivos, los hijos de los señores Castañeda trabajaban a la par con nosotros”, subraya.

José Luis recuerda que las atracciones estaban abiertas todos los días y se abría de 9 de la mañana a 10 de la noche. Dice que en un inicio había una rueda de la fortuna de 12 carritos y luego se hizo otra de 20. Alrededor de 1970 se adquirieron los autos chocones que eran muy demandados por la gente, y también se adquirió el traban y el satélite que eran para adultos.

El 4 de enero de 1987, la señora Noemí Galina Vda. de Castañeda, informó del convenio que hizo con el H. Ayuntamiento al Gobernador del Estado, a través de un escrito. Foto: Erika Reyes | El Sol de Puebla

“´El traban´ daba de vueltas, se elevaba un poco y hacía una especie de ola; ´el satélite´ giraba muy fuerte y se iba elevando poquito a poco, y ya baja hidráulicamente; también fue muy famosos ´el avión del amor´. Recuerdo que cuando los juegos empezaron costaban un peso y cuando dejé de trabajar, en 1975, ya costaban 5 pesos. Durante todo ese tiempo tuve oportunidad de subir y bajar como ´Juan por mi casa´ en los juegos”, concluye.

EL CAMBIO DE UBICACIÓN DE LOS JUEGOS

De acuerdo con un expediente del Archivo General Municipal de Puebla, de febrero de 1987, los juegos mecánicos de Atracciones Castañeda fueron removidos del Paseo Bravo para ser trasladados a la parte posterior del Polideportivo Xonaca.

Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado de Puebla en el que se publicó el decreto del Honorable Congreso del Estado, formalizando el convenio de la venta del predio a la empresa Atracciones Castañeda. Foto: Erika Reyes | El Sol de Puebla

El 4 de enero de dicho año, la señora Noemí Galina Vda. de Castañeda, quien en ese momento era representante legal de la sucesión testamentaria de su esposo, Luis Castañeda, informó del convenio celebrado con el H. Ayuntamiento, al Gobernador de Puebla de aquel entonces, Mariano Piña Olaya, a través de un escrito en el que se lee lo siguiente:

“Con la personalidad que tengo debidamente acreditada ante usted, respetuosamente comparezco para exponer:

Que toda vez que con fecha treinta y uno de enero del año en curso, celebré convenio con el H. Ayuntamiento del Municipio de Puebla, respecto al inmueble ubicado en el antiguo Paseo Bravo, en donde se instalaban los juegos mecánicos denominados “Atracciones Castañeda”, propiedad de la sucesión que represento, es por tal motivo que vengo por medio del presente ocurso a DESISTIRME EXPRESAMENTE DEL RECURSO ADMINISTRATIVO DE REVOCACIÓN, intentado en contra del decreto de fecha dos de enero del presente año aprobado por el Cabildo del H. Ayuntamiento y por el cual se decreta por causa de utilidad pública la ocupación temporal y total del denominado Paseo Bravo de esta ciudad, ubicado entre las calles once y trece sur y once poniente y Avenida Reforma de esta ciudad; por lo que solicitó se mande al archivo el presente expediente como asunto totalmente concluido”.

Fue en sesión de Cabildo del día 6 de febrero de 1987 que, se aprobó por unanimidad, autorizar la venta de un terreno, propiedad municipal, a la señora Noemí Galina Vda. de Castañeda.

Se vendió una fracción de terreno segregado de la finca conocida como “Granja Santa Rosa”, localizado en una porción del Ex Rancho La Rosa, que estaba ubicado en la parte posterior del Polideportivo Xonaca, con una superficie de 6 mil 158 metros 37 decímetros cuadrados. Para el funcionamiento de los juegos mecánicos se proporcionó el servicio de energía eléctrica y se dieron todas las facilidades pertinentes.

El convenio se formalizó a través del decreto del Honorable Congreso del Estado, publicado en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional de Puebla, del viernes 8 de abril de 1988.

Atracciones Castañeda, llenó de alegría a las familias poblanas por treinta años en los que ofrecieron diversión y sana convivencia, en una feria instalada de forma permanente en Paseo Bravo.

En 1959, Luis Castañeda Galindo y Noemí Galina de Castañeda, cumplieron su sueño de proveer el mejor entretenimiento a la niñez poblana. Fue hasta 1987, que se retiraron los juegos mecánicos para ser trasladados a Xonaca.

ATRACCIONES PERMANENTES

“Mis papás eran poblanos y por eso querían que la niñez poblana tuviera entretenimiento sano. Mi papá siempre cuidó que no hubiera desorden en las atracciones y por eso siempre hubo ambiente familiar en el que, tanto los padres como los hijos, pasaron momentos felices que se les reflejaba en el rostro”, expone Guadalupe Castañeda, hija mayor de Luis y Noemí, propietarios de las atracciones.

Sus papás heredaron la tradición de los juegos mecánicos de sus abuelos y, como toda la gente que se dedicaba a ese negocio, viajaban por diferentes ciudades llevando diversión a las familias de todo el país. Así fue hasta que se instalaron en el Paseo Bravo y fue todo un acontecimiento que llenó de alegría a grandes y pequeños porque había juegos para todas las edades.

El carrusel de cochecitos era de los juegos favoritos de los niños que acudían en familia a disfrutar los juegos mecánicos. Foto: Joser Rovirola (año 1984)

“Se instalaron en 1959, yo tendría 6 o 7 años. Lo que llamaba más la atención de los niños eran los caballitos, pero también estaban las pescaditas, los patitos, el pulpo, la batidora, los aviones locos y el tren; más adelante trajeron otros juegos como los autos chocones (de Italia) que fueron la sensación”, asegura.

Guadalupe señala que tanto ella como sus hermanos trabajaban en las atracciones cuidando o cobrando en los juegos o en lo que hiciera falta, porque sus papás les inculcaron el valor del trabajo desde pequeños; además de darles la mejor educación y una formación profesional a cada uno de sus hijos: Luis y Benjamín que ya fallecieron, y a Jovita y a ella.

Los poblanos se aglutinaban en familia o con amigos para disfrutar los juegos mecánicos de Atracciones Castañeda. Foto: Puebla Antigua

“Nosotros llegábamos a los juegos desde las 8 de la mañana para preparar todo y nos íbamos hasta que se fuera la última persona. Los juegos siempre estaba trabajando e iba gente de todas las clases sociales sin distinción. Se notaba la unión familiar y la diversión sana, ver las caras de los niños y de los papás era una cosa que te llenaba el corazón”, advierte.

“En la parte de atrás había un muelle en el que rentaban lanchitas que también eran muy socorridas por la gente, pero eso no era de mis papás. Los juegos mecánicos estaban en la rotonda donde hay un quiosco y por fuera, alrededor, estaban las jaulas de los animales. Fue una época maravillosa”, recuerda con añoranza.

ENTRETENIMIENTO PARA TODOS

En el área que ocupaba la pista de patinaje del Paseo Bravo, fue donde se instalaron las Atracciones Castañeda en 1959 / Foto: Juan Crisóstomo Méndez (año 1946). Fototeca Lorenzo Becerril

José Luis Oliva Villalobos nació en El Parral, en la 9 poniente 902, donde estaba la paletería la Siberia, que era de su papá. Dice que tendría 6 o 7 años cuando las Atracciones Castañeda llegaron a instalarse al Paseo Bravo.

“Se instalaron en lo que era la pista de patinaje y alrededor estaba el zoológico donde se podía ver al león César, a los osos y demás animales. Entre los juegos estaban los caballitos, las pescaditas, los cochecitos, el martillo, los helicópteros, el pulpo, el látigo y la rueda de la fortuna”, señala.

Relata que las atracciones le quedaban a media cuadra de su casa y como buen niño quería subirse a todo, aunque a veces solo iba a mirar y entonces conoció a la señora Noemí, a quien le pidió trabajo, pero él era solo un niño.

“Yo creo que le di ternura a la señora Castañeda y un día me dijo que me pusiera a recoger la basura para echarla a un tonel de 200 litros que siempre estaba dispuesto para eso. Se vendían hot cakes, hot dogs, fruta picada, algodón de feria y también había un carril de venta de antojitos como chalupas, enmoladas y molotes. Pero la gente que iba nunca tiraba la basura en su lugar”, asegura.

Poco a poco, la señora Castañeda le dio más responsabilidades y así trabajó con ellos 12 años o menos. Al final de cuentas manejó todos los juegos, incluso un tren de los Castañeda que no era el de las jaulas, y en el que se hacía un recorrido por todo el parque.

Las lanchitas era otra atracción del Paseo Bravo pero no pertenecían a la familia Castañeda. Foto: Fototeca Lorenzo Becerril

“En la mañana había que llegar a limpiar los juegos y engrasarlos, si era el caso, y cuando terminaba la jornada había que barrer el área del juego que se había atendido. Solo trabajaba los domingos porque en la semana estudiaba, pero ese era el día fuerte, e incluso, ese día y cuando era días festivos, los hijos de los señores Castañeda trabajaban a la par con nosotros”, subraya.

José Luis recuerda que las atracciones estaban abiertas todos los días y se abría de 9 de la mañana a 10 de la noche. Dice que en un inicio había una rueda de la fortuna de 12 carritos y luego se hizo otra de 20. Alrededor de 1970 se adquirieron los autos chocones que eran muy demandados por la gente, y también se adquirió el traban y el satélite que eran para adultos.

El 4 de enero de 1987, la señora Noemí Galina Vda. de Castañeda, informó del convenio que hizo con el H. Ayuntamiento al Gobernador del Estado, a través de un escrito. Foto: Erika Reyes | El Sol de Puebla

“´El traban´ daba de vueltas, se elevaba un poco y hacía una especie de ola; ´el satélite´ giraba muy fuerte y se iba elevando poquito a poco, y ya baja hidráulicamente; también fue muy famosos ´el avión del amor´. Recuerdo que cuando los juegos empezaron costaban un peso y cuando dejé de trabajar, en 1975, ya costaban 5 pesos. Durante todo ese tiempo tuve oportunidad de subir y bajar como ´Juan por mi casa´ en los juegos”, concluye.

EL CAMBIO DE UBICACIÓN DE LOS JUEGOS

De acuerdo con un expediente del Archivo General Municipal de Puebla, de febrero de 1987, los juegos mecánicos de Atracciones Castañeda fueron removidos del Paseo Bravo para ser trasladados a la parte posterior del Polideportivo Xonaca.

Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado de Puebla en el que se publicó el decreto del Honorable Congreso del Estado, formalizando el convenio de la venta del predio a la empresa Atracciones Castañeda. Foto: Erika Reyes | El Sol de Puebla

El 4 de enero de dicho año, la señora Noemí Galina Vda. de Castañeda, quien en ese momento era representante legal de la sucesión testamentaria de su esposo, Luis Castañeda, informó del convenio celebrado con el H. Ayuntamiento, al Gobernador de Puebla de aquel entonces, Mariano Piña Olaya, a través de un escrito en el que se lee lo siguiente:

“Con la personalidad que tengo debidamente acreditada ante usted, respetuosamente comparezco para exponer:

Que toda vez que con fecha treinta y uno de enero del año en curso, celebré convenio con el H. Ayuntamiento del Municipio de Puebla, respecto al inmueble ubicado en el antiguo Paseo Bravo, en donde se instalaban los juegos mecánicos denominados “Atracciones Castañeda”, propiedad de la sucesión que represento, es por tal motivo que vengo por medio del presente ocurso a DESISTIRME EXPRESAMENTE DEL RECURSO ADMINISTRATIVO DE REVOCACIÓN, intentado en contra del decreto de fecha dos de enero del presente año aprobado por el Cabildo del H. Ayuntamiento y por el cual se decreta por causa de utilidad pública la ocupación temporal y total del denominado Paseo Bravo de esta ciudad, ubicado entre las calles once y trece sur y once poniente y Avenida Reforma de esta ciudad; por lo que solicitó se mande al archivo el presente expediente como asunto totalmente concluido”.

Fue en sesión de Cabildo del día 6 de febrero de 1987 que, se aprobó por unanimidad, autorizar la venta de un terreno, propiedad municipal, a la señora Noemí Galina Vda. de Castañeda.

Se vendió una fracción de terreno segregado de la finca conocida como “Granja Santa Rosa”, localizado en una porción del Ex Rancho La Rosa, que estaba ubicado en la parte posterior del Polideportivo Xonaca, con una superficie de 6 mil 158 metros 37 decímetros cuadrados. Para el funcionamiento de los juegos mecánicos se proporcionó el servicio de energía eléctrica y se dieron todas las facilidades pertinentes.

El convenio se formalizó a través del decreto del Honorable Congreso del Estado, publicado en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional de Puebla, del viernes 8 de abril de 1988.

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