/ miércoles 1 de abril de 2020

En Punto

La cúpula empresarial de Puebla ya ha levantado la voz por la declaratoria de emergencia sanitaria que hizo el gobierno federal como respuesta a la expansión del coronavirus en el país. El reclamo es el mismo que los hombres de negocios del país han venido haciendo semanas atrás, cuando ya se tenía claro el panorama de lo que se avecinaba por la presencia de la pandemia.

La emergencia, combinada con la inexistencia de un plan de contingencia fiscal no nada más por parte de la administración federal, sino también del gobierno del estado, ha significado un duro golpe a la iniciativa privada local, acusa Fernando Treviño Núñez, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Primero se lanzó contra Andrés Manuel López Obrador, a quien descalificó por querer obligar al cierre de las empresas, pero forzándolas también a pagar salarios completos a sus trabajadores, lo que ha hecho, según Treviño Núñez, para no perder su popularidad.

Luego hizo lo propio con Luis Miguel Barbosa, de quien lamentó que no ponga en marcha un plan de contingencia fiscal, que incluya la suspensión de pago de impuestos y servicios.

El líder de Coparmex no deberían sorprenderse. Los gobernantes emanados de la 4T llegaron así al poder, señalando, por así convenir a sus intereses electoreros, al sector empresarial como el enemigo de los desprotegidos.

*

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla resolvió una duda que tenían hasta antes de ayer miles de jóvenes poblanos con aspiraciones de ingresar a esta institución en el próximo ciclo escolar. Independientemente de lo que ocurra más adelante con la contingencia por el Covid-19, si termina el 30 de abril o se prolonga más tiempo, la máxima casa de estudios ha lanzado ya las convocatorias de admisión 2020 para los niveles medio superior y superior.

Por supuesto, las condiciones de contingencia sanitaria por las que atraviesa el país la han obligado a realizar modificaciones en el procedimiento de ingreso.

La BUAP ha informado que el registro de aspirantes para hacer el examen se realizará completamente en línea; que la prueba que se aplicará será presencial, en formato digital; que se reducirá el uso de papales al mínimo posible; que se utilizará tecnología desarrollada por especialistas de la universidad y, por último, que todo el proceso será completamente gratuito.

Por ahí la vida sigue su curso, con necesarias adaptaciones a la nueva realidad.

*

En plena contingencia sanitaria ya 10 días de que se suspenda la entrega de apoyos para personas de la tercera edad, hasta apenas se les ocurrió a los encargados de la Secretaría de Bienestar (de López Obrador) cerrar la calle 16 de Septiembre, entre 5 y 7 Poniente, para que los beneficiarios puedan realizar sus trámites con menor riesgo de contagiarse de coronavirus.

Durante varias semanas, incluso meses, los adultos mayores tuvieron que formarse durante horas, hiciera calor o frío, para recibir el apoyo económico que otorga la administración federal, condición que no cambió pese al estado de emergencia que se ha declarado en la nación, hasta ayer, cuando si bien siguen repartidos en la vía pública durante horas, ya no lo hacen pegados, hombro a hombro, los beneficiarios de ese programa lopezobradorista.

Por fin se les ocurrió que ponían en peligro la vida de esas personas, al formar parte del sector más vulnerable de la población frente a un contagio del nuevo, y en muchos casos, mortal virus.

Ojalá aquí aplique la frase “más vale tarde que nunca”, y que no algunos de los beneficiarios que estuvieron formados recientemente se hayan ido a casa contagiados.

La cúpula empresarial de Puebla ya ha levantado la voz por la declaratoria de emergencia sanitaria que hizo el gobierno federal como respuesta a la expansión del coronavirus en el país. El reclamo es el mismo que los hombres de negocios del país han venido haciendo semanas atrás, cuando ya se tenía claro el panorama de lo que se avecinaba por la presencia de la pandemia.

La emergencia, combinada con la inexistencia de un plan de contingencia fiscal no nada más por parte de la administración federal, sino también del gobierno del estado, ha significado un duro golpe a la iniciativa privada local, acusa Fernando Treviño Núñez, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Primero se lanzó contra Andrés Manuel López Obrador, a quien descalificó por querer obligar al cierre de las empresas, pero forzándolas también a pagar salarios completos a sus trabajadores, lo que ha hecho, según Treviño Núñez, para no perder su popularidad.

Luego hizo lo propio con Luis Miguel Barbosa, de quien lamentó que no ponga en marcha un plan de contingencia fiscal, que incluya la suspensión de pago de impuestos y servicios.

El líder de Coparmex no deberían sorprenderse. Los gobernantes emanados de la 4T llegaron así al poder, señalando, por así convenir a sus intereses electoreros, al sector empresarial como el enemigo de los desprotegidos.

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La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla resolvió una duda que tenían hasta antes de ayer miles de jóvenes poblanos con aspiraciones de ingresar a esta institución en el próximo ciclo escolar. Independientemente de lo que ocurra más adelante con la contingencia por el Covid-19, si termina el 30 de abril o se prolonga más tiempo, la máxima casa de estudios ha lanzado ya las convocatorias de admisión 2020 para los niveles medio superior y superior.

Por supuesto, las condiciones de contingencia sanitaria por las que atraviesa el país la han obligado a realizar modificaciones en el procedimiento de ingreso.

La BUAP ha informado que el registro de aspirantes para hacer el examen se realizará completamente en línea; que la prueba que se aplicará será presencial, en formato digital; que se reducirá el uso de papales al mínimo posible; que se utilizará tecnología desarrollada por especialistas de la universidad y, por último, que todo el proceso será completamente gratuito.

Por ahí la vida sigue su curso, con necesarias adaptaciones a la nueva realidad.

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En plena contingencia sanitaria ya 10 días de que se suspenda la entrega de apoyos para personas de la tercera edad, hasta apenas se les ocurrió a los encargados de la Secretaría de Bienestar (de López Obrador) cerrar la calle 16 de Septiembre, entre 5 y 7 Poniente, para que los beneficiarios puedan realizar sus trámites con menor riesgo de contagiarse de coronavirus.

Durante varias semanas, incluso meses, los adultos mayores tuvieron que formarse durante horas, hiciera calor o frío, para recibir el apoyo económico que otorga la administración federal, condición que no cambió pese al estado de emergencia que se ha declarado en la nación, hasta ayer, cuando si bien siguen repartidos en la vía pública durante horas, ya no lo hacen pegados, hombro a hombro, los beneficiarios de ese programa lopezobradorista.

Por fin se les ocurrió que ponían en peligro la vida de esas personas, al formar parte del sector más vulnerable de la población frente a un contagio del nuevo, y en muchos casos, mortal virus.

Ojalá aquí aplique la frase “más vale tarde que nunca”, y que no algunos de los beneficiarios que estuvieron formados recientemente se hayan ido a casa contagiados.

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