/ lunes 31 de octubre de 2022

¿Cuánto cuesta morir en Puebla?

El caso de la ciudad de Puebla y los municipios conurbados, representan un fuerte gasto y varía en función de la agencia funeraria a la que se recurra y los servicios elegidos

Morir es un proceso por el que inevitablemente todas las personas pasarán, pero en el que pocos piensan, de tal forma que los familiares son quienes regularmente asumen los gastos que implica ese último episodio de la existencia humana y que, para el caso de la ciudad de Puebla y los municipios conurbados, representan una erogación mínima de 25 mil pesos. La cifra varía en función de la agencia funeraria a la que se recurra y los servicios elegidos, pero de ahí se parte, en promedio, en muchos casos.

En la capital del estado hay empresas que ofrecen paquetes muy básicos por 14 mil pesos, aunque aspectos como la cantidad de asistentes al velorio, dimensiones de la capilla en donde se realiza el funeral, la cremación, compra de nichos, calidad en los ataúdes o urnas, pueden generar que los costos se incrementen hasta 70 mil pesos.

Aun así, representantes de empresas funerarias entrevistados por esta casa editorial coincidieron en que, pese al luto por el que atraviesan los familiares y la difícil situación económica que ha provocado la pandemia de la Covid-19, la mayoría busca dar el “último adiós” a su ser querido de la mejor forma e invierte por lo menos 25 mil pesos en gastos funerarios.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla

Hay empresas familiares dedicadas a ofrecer este tipo de servicios, como “Funerales Nava”, ubicada en Amalucan y con 40 años de experiencia en el ramo, que ofrece cuatro diversos paquetes con un costo de 14 mil, 15 mil, 18 mil y 22 mil pesos cuando se trata de funerales, es decir, de embalsamar el cuerpo, vender el ataúd, rentar el equipo y la capilla de velación, junto con el servicio de cafetería.

El gerente del lugar, Enrique Nava Vera, explica que la empresa se adapta al presupuesto económico de las personas y los servicios llegan a costar desde 10 mil pesos, en el caso más económico, no obstante, remarca que el costo final depende de la calidad del ataúd, ya que cuando son de materiales como el cedro, tan solo está pieza llega a costar 40 mil pesos.

“La mayoría de las personas no quieren el ataúd del paquete básico porque es el más sencillo, entonces eligen otro, regularmente escogen mucho los que traen imágenes grabadas, buscan mucho la de la Virgen de Guadalupe”, dice al tiempo de comentar que vende más aquellos que oscilan en los 15 mil pesos.

En esta funeraria, el servicio incluye el trámite del acta de defunción, si así lo solicita el cliente, y se ofrece el servicio de cremación en un paquete básico de 15 mil pesos, aunque la funeraria no cuenta con hornos para el procedimiento y se apoya de otras empresas asentadas en los municipios de Atlixco y San Martín Texmelucan.

Otra opción es “Funerales Cristo Rey”, ubicada en inmediaciones del Panteón Municipal, con 24 años de trayectoria en Puebla, en donde los paquetes de servicios funerarios van desde los 23 mil 600 hasta los 38 mil 200 pesos, siendo el ataúd y la dimensión de la capilla de velación la que define el costo, ya que cuentan con espacios con capacidad para 25 o hasta 100 personas.

Manuel Villegas Martínez, asesor de la agencia, destaca que debido al aumento de defunciones que provocó la pandemia la empresa recurrió a diseñar un paquete básico para personas de escasos recursos, con un costo de 5 mil pesos, que incluye el ataúd, servicio de velatorio y trámite de acta de defunción.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla


No obstante, destaca que regularmente el paquete más adquirido cuesta 24 mil 300 pesos y es el denominado “intermedio”, ya que incluye todos los servicios y gastos extras que se pueden generar, como el embalsamado y los trámites legales.

Villegas señala que la empresa ofrece la cremación por 3 mil 500 pesos en sus propias instalaciones, ya que cuenta con dos hornos certificados para realizar dicho procedimiento, además de que en otra de sus áreas están disponibles nichos para el depósito de cenizas desde hace 10 años, mismos que se venden a perpetuidad con un costo que va desde 22 mil hasta 38 mil 700 pesos, según la ubicación que estos ocupen en la sala.

En la funeraria Camino al Cielo, ubicada en el boulevard Forjadores, se ofrecen paquetes que van desde los 21 mil hasta los 50 mil pesos, ya que el costo final también depende del tipo de ataúd y de la dimensión de las capillas, puesto que la más grande puede recibir hasta 300 personas en el funeral, comparte la administradora del lugar, María Jaquelín Sánchez López.

En este establecimiento con 12 años de trayectoria el servicio de cremación también se realiza en las mismas instalaciones, ya que cuentan con dos hornos crematorios y los paquetes incluyen el trámite del acta de defunción, velatorio hasta por 24 horas y procesos como el traslado del cuerpo a las instalaciones para su preparación.

Aunque los citados ejemplos son los servicios tradicionales en cualquier parte del país, en Puebla también se encuentran otras opciones como “Bosque eterno”, que es un panteón 100 por ciento ecológico en el que se ofrecen diversas alternativas para depositar los restos del ser querido.

Diego Gómez de Alvear, director general de este sitio, ubicado en Cuauhyocan, Casa Blanca, en los límites de Puebla con Amozoc, lo define como un espacio para “honrar la memoria” y pensado más “en los que se quedan, que en quienes se van”, ya que tienen la filosofía de apoyar a las familias en ese proceso de duelo, “que es algo que se ha ido dejando de lado en la industria funeraria”.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla

El paquete estándar tiene un costo de 37 mil 200 pesos e incluye trámites de embalsamado, cremación, ataúd y todo lo necesario para las 24 horas en que se realiza el servicio funerario, independientemente de las distintas opciones para la disposición final de los restos.

Los lotes para inhumación tienen un costo de 56 mil 600 pesos para dos personas y con opción de ampliar el servicio para cuatro, aunque también existe la posibilidad de comprar un nicho en medio de la naturaleza, depositar las cenizas en la tierra, el lago del lugar o bajo “un árbol familiar”, que es uno de los servicios más demandados.

Este último consiste en el depósito de las cenizas en una urna especial de madera, para garantizar su mejor degradación, para después plantar un árbol que podría cobijar los restos de hasta 25 integrantes de una familia. Tiene un costo de 29 mil 800 pesos para dos personas y el premium, para 13, es de 89 mil 600 pesos.

También existe la opción de llevar las cenizas al lago, en una urna especial de arena biodegradable que garantiza que al cabo de unas horas estas formarán parte de la corriente de agua que nutre y da vida al bosque, todo esto luego de un “ritual” de despedida previo que la familia realiza en medio de la naturaleza.

Diego subraya que Bosque Eterno ha otorgado más de mil servicios en sus 10 años de trayectoria y tiene vendidos dos mil más de previsión, ya que la mayoría de sus servicios están diseñados a futuro y, en consecuencia, las personas adquieren paquetes con financiamientos hasta por 30 meses.

Aumenta servicio de cremación, ante sobrepoblación en panteones

La escasez de espacios en los panteones de la capital poblana y el hecho de que se recomendó la cremación de aquellas personas fallecidas por Covid-19 provocó que este servicio se incrementara en los últimos años, al grado de que en la actualidad hasta el 80 por ciento de los cuerpos tienen este fin y solo un 20 por ciento la inhumación, según estimaciones de las empresas.

De acuerdo con los representantes de las distintas funerarias, durante el periodo crítico de pandemia aumentó la tendencia de adquirir urnas para depositar las cenizas y resguardarlas durante cierto tiempo en los domicilios, ya que las dificultades económicas impedían a las familias adquirir un nicho en algún panteón o iglesia.

Manuel Villegas Martínez, de funerales Cristo Rey, informa que la industria se ha adaptado a esta nueva necesidad, de tal forma que además de variedad en ataúdes, ahora también la debe ofrecer en urnas, ya que su diseño y material debe ir acorde a las necesidades de los deudos.

“Hay quienes dicen ‘yo voy a llevar las cenizas de mi familiar a casa y tengo decoración de madera, entonces quiero una urna de material como el cedro’, hay quienes dicen ‘yo sí las voy a llevar a un panteón y como la tierra es húmeda entonces necesito una de ónix o mármol que no se desintegran, a diferencia de la madera’, entonces, el precio es según el material y diseño”, apunta.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla

En tanto que, Enrique Nava sostiene que para las funerarias se ha vuelto indispensable contar con urnas para todo tipo de necesidad, ya que hay quienes las requieren de menor tamaño para depositar los restos de niños e incluso de recién nacidos o fetos.

Agrega que para la mayoría de las personas resulta más fácil optar por el proceso de cremación y, con el tiempo, decidir el sitio para la disposición final de las cenizas, a batallar para conseguir un espacio en algún panteón, ya que regularmente ya no hay perpetuidades, sino posibilidades de lotes con pagos de refrendo que son demasiado costosos.

En este sentido, da a conocer que el servicio de inhumación es requerido regularmente para personas mayores, que en vida expresaron su rechazo a ser incinerados y, por lo tanto, la familia busca algún espacio en el panteón para depositar el cuerpo, aunque esto resulta cada vez más complicado en la ciudad y tiende a encontrarse con más facilidad en el interior del estado.

“Ya es muy poco el servicio de la inhumación que damos aquí, ya es raro que haya alguien que tenga un lugar, últimamente lo que nos piden es el servicio de la carroza para trasladar los cuerpos a otros municipios, por ejemplo, hay gente que era de Tehuacán o algún otro lado y allá si hay lugar, pues allá lo llevan a sepultar”, acota.

Pandemia aumentó 30% la venta de paquetes de previsión

Los empresarios y trabajadores de la industria funeraria coinciden en que la pandemia de la Covid-19 motivó que la compra de planes de previsión incrementara al menos 30 por ciento, ya que muchas familias atravesaron por procesos de duelo dolorosos, en los que los servicios estaban saturados o no tenían los recursos económicos para acceder a ellos.

No obstante, señalan que quienes han cobrado mayor conciencia sobre la importancia de prevenirse ante un proceso inevitable como es la muerte son las personas jóvenes, de entre 30 y 40 años de edad, que preocupados por su futuro o el de algún familiar acuden a contratar un paquete de servicios funerarios.

María Jaquelín Sánchez explica que hay quienes lo contratan sin informar a sus familiares, debido a que todavía existe resistencia o creencias para no planear al respecto, principalmente entre los adultos mayores.

Son más jóvenes los que lo contratan, porque a partir de la pandemia comenzaron a pensar en prevenirse, sobre todo si sus padres o sus abuelos están enfermos, aunque muchos de ellos incluso nos dicen que no quieren que se enteren sus familiares porque la gente adulta todavía tiene la creencia de que contratar su funeral es malo, que están llamando a la muerte o la están deseando”, enfatiza.

Tanto Jaquelín como Manuel Villegas señalan que al adquirir un paquete de previsión las personas ahorran significativamente en gastos funerarios, ya que una vez completado el pago, regularmente hecho bajo financiamiento, tienen garantizado un servicio que en determinado momento van a llegar a ocupar, ya sea para ellos o para algún ser querido, ya que regularmente son transferibles.

“Tenemos, por ejemplo, personas que compraron su paquete hace 10 años y que, obviamente, el precio que pagaron en ese entonces fue menor a lo que cuesta actualmente, pero ahorita, en medio del duelo, la familia ya no tiene que solventarlo, vienen, hacen válido su contrato y reciben el servicio”, subraya Jaquelín.

Los representantes de las cuatro empresas exponen que los paquetes de previsión que ofrecen tienen costos similares a los que se venden para atender funerales de forma inmediata, sin embargo, las diferencias radican en los financiamientos, ya que en algunos casos se solicitan anticipos y el resto se divide hasta en 30 mensualidades, según el interés del contratante.

Al respecto, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señala que los servicios funerarios tienden a incrementar su costo en al menos un cinco por ciento cada año en relación a la inflación y que sólo cuatro de cada 10 personas en México cuenta con un seguro funerario.

¿Cómo cuidarse de estafas?

Los empresarios del ramo recomiendan que al momento de adquirir un plan de previsión o servicios funerarios inmediatos se verifique la seriedad de las firmas, que deben contar con permisos exhibidos en sus instalaciones y contratos de por medio.

“Hubo personas que vinieron a contratarnos en la época crítica de la pandemia y nos decían: ‘contraté a otra funeraria y me dicen que me van a dar los restos de mi familiar en dos o tres días, porque está saturado el crematorio’”, relata Jaquelín Sánchez.

El representante de funerales Nava destaca que la demanda de los hornos crematorios fue tan alta que en un solo día había hasta 10 servicios en su empresa y tuvo clientes que lo buscaron porque en otras funerarias les solicitaron anticipos y después les dijeron que tardarían días en entregarles las cenizas.

Otra queja recurrente que reportaron los empresarios fue que las personas que habían contratado planes de previsión estaban teniendo problemas para hacerlos valer, ya que ante la alta demanda las empresas no les cumplían con lo establecido en el contrato o les pedían sumas adicionales de dinero para hacerlo.

“Es importante que se tengan contratos a la vista y dados de alta ante Profeco, esto le garantiza a la gente que su dinero está totalmente seguro y lo que ellos adquieran es lo que se les va a dar (…) que los precios estén a la vista, eso habla de una empresa totalmente honesta”, concluye Nava.

Morir es un proceso por el que inevitablemente todas las personas pasarán, pero en el que pocos piensan, de tal forma que los familiares son quienes regularmente asumen los gastos que implica ese último episodio de la existencia humana y que, para el caso de la ciudad de Puebla y los municipios conurbados, representan una erogación mínima de 25 mil pesos. La cifra varía en función de la agencia funeraria a la que se recurra y los servicios elegidos, pero de ahí se parte, en promedio, en muchos casos.

En la capital del estado hay empresas que ofrecen paquetes muy básicos por 14 mil pesos, aunque aspectos como la cantidad de asistentes al velorio, dimensiones de la capilla en donde se realiza el funeral, la cremación, compra de nichos, calidad en los ataúdes o urnas, pueden generar que los costos se incrementen hasta 70 mil pesos.

Aun así, representantes de empresas funerarias entrevistados por esta casa editorial coincidieron en que, pese al luto por el que atraviesan los familiares y la difícil situación económica que ha provocado la pandemia de la Covid-19, la mayoría busca dar el “último adiós” a su ser querido de la mejor forma e invierte por lo menos 25 mil pesos en gastos funerarios.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla

Hay empresas familiares dedicadas a ofrecer este tipo de servicios, como “Funerales Nava”, ubicada en Amalucan y con 40 años de experiencia en el ramo, que ofrece cuatro diversos paquetes con un costo de 14 mil, 15 mil, 18 mil y 22 mil pesos cuando se trata de funerales, es decir, de embalsamar el cuerpo, vender el ataúd, rentar el equipo y la capilla de velación, junto con el servicio de cafetería.

El gerente del lugar, Enrique Nava Vera, explica que la empresa se adapta al presupuesto económico de las personas y los servicios llegan a costar desde 10 mil pesos, en el caso más económico, no obstante, remarca que el costo final depende de la calidad del ataúd, ya que cuando son de materiales como el cedro, tan solo está pieza llega a costar 40 mil pesos.

“La mayoría de las personas no quieren el ataúd del paquete básico porque es el más sencillo, entonces eligen otro, regularmente escogen mucho los que traen imágenes grabadas, buscan mucho la de la Virgen de Guadalupe”, dice al tiempo de comentar que vende más aquellos que oscilan en los 15 mil pesos.

En esta funeraria, el servicio incluye el trámite del acta de defunción, si así lo solicita el cliente, y se ofrece el servicio de cremación en un paquete básico de 15 mil pesos, aunque la funeraria no cuenta con hornos para el procedimiento y se apoya de otras empresas asentadas en los municipios de Atlixco y San Martín Texmelucan.

Otra opción es “Funerales Cristo Rey”, ubicada en inmediaciones del Panteón Municipal, con 24 años de trayectoria en Puebla, en donde los paquetes de servicios funerarios van desde los 23 mil 600 hasta los 38 mil 200 pesos, siendo el ataúd y la dimensión de la capilla de velación la que define el costo, ya que cuentan con espacios con capacidad para 25 o hasta 100 personas.

Manuel Villegas Martínez, asesor de la agencia, destaca que debido al aumento de defunciones que provocó la pandemia la empresa recurrió a diseñar un paquete básico para personas de escasos recursos, con un costo de 5 mil pesos, que incluye el ataúd, servicio de velatorio y trámite de acta de defunción.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla


No obstante, destaca que regularmente el paquete más adquirido cuesta 24 mil 300 pesos y es el denominado “intermedio”, ya que incluye todos los servicios y gastos extras que se pueden generar, como el embalsamado y los trámites legales.

Villegas señala que la empresa ofrece la cremación por 3 mil 500 pesos en sus propias instalaciones, ya que cuenta con dos hornos certificados para realizar dicho procedimiento, además de que en otra de sus áreas están disponibles nichos para el depósito de cenizas desde hace 10 años, mismos que se venden a perpetuidad con un costo que va desde 22 mil hasta 38 mil 700 pesos, según la ubicación que estos ocupen en la sala.

En la funeraria Camino al Cielo, ubicada en el boulevard Forjadores, se ofrecen paquetes que van desde los 21 mil hasta los 50 mil pesos, ya que el costo final también depende del tipo de ataúd y de la dimensión de las capillas, puesto que la más grande puede recibir hasta 300 personas en el funeral, comparte la administradora del lugar, María Jaquelín Sánchez López.

En este establecimiento con 12 años de trayectoria el servicio de cremación también se realiza en las mismas instalaciones, ya que cuentan con dos hornos crematorios y los paquetes incluyen el trámite del acta de defunción, velatorio hasta por 24 horas y procesos como el traslado del cuerpo a las instalaciones para su preparación.

Aunque los citados ejemplos son los servicios tradicionales en cualquier parte del país, en Puebla también se encuentran otras opciones como “Bosque eterno”, que es un panteón 100 por ciento ecológico en el que se ofrecen diversas alternativas para depositar los restos del ser querido.

Diego Gómez de Alvear, director general de este sitio, ubicado en Cuauhyocan, Casa Blanca, en los límites de Puebla con Amozoc, lo define como un espacio para “honrar la memoria” y pensado más “en los que se quedan, que en quienes se van”, ya que tienen la filosofía de apoyar a las familias en ese proceso de duelo, “que es algo que se ha ido dejando de lado en la industria funeraria”.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla

El paquete estándar tiene un costo de 37 mil 200 pesos e incluye trámites de embalsamado, cremación, ataúd y todo lo necesario para las 24 horas en que se realiza el servicio funerario, independientemente de las distintas opciones para la disposición final de los restos.

Los lotes para inhumación tienen un costo de 56 mil 600 pesos para dos personas y con opción de ampliar el servicio para cuatro, aunque también existe la posibilidad de comprar un nicho en medio de la naturaleza, depositar las cenizas en la tierra, el lago del lugar o bajo “un árbol familiar”, que es uno de los servicios más demandados.

Este último consiste en el depósito de las cenizas en una urna especial de madera, para garantizar su mejor degradación, para después plantar un árbol que podría cobijar los restos de hasta 25 integrantes de una familia. Tiene un costo de 29 mil 800 pesos para dos personas y el premium, para 13, es de 89 mil 600 pesos.

También existe la opción de llevar las cenizas al lago, en una urna especial de arena biodegradable que garantiza que al cabo de unas horas estas formarán parte de la corriente de agua que nutre y da vida al bosque, todo esto luego de un “ritual” de despedida previo que la familia realiza en medio de la naturaleza.

Diego subraya que Bosque Eterno ha otorgado más de mil servicios en sus 10 años de trayectoria y tiene vendidos dos mil más de previsión, ya que la mayoría de sus servicios están diseñados a futuro y, en consecuencia, las personas adquieren paquetes con financiamientos hasta por 30 meses.

Aumenta servicio de cremación, ante sobrepoblación en panteones

La escasez de espacios en los panteones de la capital poblana y el hecho de que se recomendó la cremación de aquellas personas fallecidas por Covid-19 provocó que este servicio se incrementara en los últimos años, al grado de que en la actualidad hasta el 80 por ciento de los cuerpos tienen este fin y solo un 20 por ciento la inhumación, según estimaciones de las empresas.

De acuerdo con los representantes de las distintas funerarias, durante el periodo crítico de pandemia aumentó la tendencia de adquirir urnas para depositar las cenizas y resguardarlas durante cierto tiempo en los domicilios, ya que las dificultades económicas impedían a las familias adquirir un nicho en algún panteón o iglesia.

Manuel Villegas Martínez, de funerales Cristo Rey, informa que la industria se ha adaptado a esta nueva necesidad, de tal forma que además de variedad en ataúdes, ahora también la debe ofrecer en urnas, ya que su diseño y material debe ir acorde a las necesidades de los deudos.

“Hay quienes dicen ‘yo voy a llevar las cenizas de mi familiar a casa y tengo decoración de madera, entonces quiero una urna de material como el cedro’, hay quienes dicen ‘yo sí las voy a llevar a un panteón y como la tierra es húmeda entonces necesito una de ónix o mármol que no se desintegran, a diferencia de la madera’, entonces, el precio es según el material y diseño”, apunta.

Foto: Julio C. Martínez | El Sol de Puebla

En tanto que, Enrique Nava sostiene que para las funerarias se ha vuelto indispensable contar con urnas para todo tipo de necesidad, ya que hay quienes las requieren de menor tamaño para depositar los restos de niños e incluso de recién nacidos o fetos.

Agrega que para la mayoría de las personas resulta más fácil optar por el proceso de cremación y, con el tiempo, decidir el sitio para la disposición final de las cenizas, a batallar para conseguir un espacio en algún panteón, ya que regularmente ya no hay perpetuidades, sino posibilidades de lotes con pagos de refrendo que son demasiado costosos.

En este sentido, da a conocer que el servicio de inhumación es requerido regularmente para personas mayores, que en vida expresaron su rechazo a ser incinerados y, por lo tanto, la familia busca algún espacio en el panteón para depositar el cuerpo, aunque esto resulta cada vez más complicado en la ciudad y tiende a encontrarse con más facilidad en el interior del estado.

“Ya es muy poco el servicio de la inhumación que damos aquí, ya es raro que haya alguien que tenga un lugar, últimamente lo que nos piden es el servicio de la carroza para trasladar los cuerpos a otros municipios, por ejemplo, hay gente que era de Tehuacán o algún otro lado y allá si hay lugar, pues allá lo llevan a sepultar”, acota.

Pandemia aumentó 30% la venta de paquetes de previsión

Los empresarios y trabajadores de la industria funeraria coinciden en que la pandemia de la Covid-19 motivó que la compra de planes de previsión incrementara al menos 30 por ciento, ya que muchas familias atravesaron por procesos de duelo dolorosos, en los que los servicios estaban saturados o no tenían los recursos económicos para acceder a ellos.

No obstante, señalan que quienes han cobrado mayor conciencia sobre la importancia de prevenirse ante un proceso inevitable como es la muerte son las personas jóvenes, de entre 30 y 40 años de edad, que preocupados por su futuro o el de algún familiar acuden a contratar un paquete de servicios funerarios.

María Jaquelín Sánchez explica que hay quienes lo contratan sin informar a sus familiares, debido a que todavía existe resistencia o creencias para no planear al respecto, principalmente entre los adultos mayores.

Son más jóvenes los que lo contratan, porque a partir de la pandemia comenzaron a pensar en prevenirse, sobre todo si sus padres o sus abuelos están enfermos, aunque muchos de ellos incluso nos dicen que no quieren que se enteren sus familiares porque la gente adulta todavía tiene la creencia de que contratar su funeral es malo, que están llamando a la muerte o la están deseando”, enfatiza.

Tanto Jaquelín como Manuel Villegas señalan que al adquirir un paquete de previsión las personas ahorran significativamente en gastos funerarios, ya que una vez completado el pago, regularmente hecho bajo financiamiento, tienen garantizado un servicio que en determinado momento van a llegar a ocupar, ya sea para ellos o para algún ser querido, ya que regularmente son transferibles.

“Tenemos, por ejemplo, personas que compraron su paquete hace 10 años y que, obviamente, el precio que pagaron en ese entonces fue menor a lo que cuesta actualmente, pero ahorita, en medio del duelo, la familia ya no tiene que solventarlo, vienen, hacen válido su contrato y reciben el servicio”, subraya Jaquelín.

Los representantes de las cuatro empresas exponen que los paquetes de previsión que ofrecen tienen costos similares a los que se venden para atender funerales de forma inmediata, sin embargo, las diferencias radican en los financiamientos, ya que en algunos casos se solicitan anticipos y el resto se divide hasta en 30 mensualidades, según el interés del contratante.

Al respecto, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) señala que los servicios funerarios tienden a incrementar su costo en al menos un cinco por ciento cada año en relación a la inflación y que sólo cuatro de cada 10 personas en México cuenta con un seguro funerario.

¿Cómo cuidarse de estafas?

Los empresarios del ramo recomiendan que al momento de adquirir un plan de previsión o servicios funerarios inmediatos se verifique la seriedad de las firmas, que deben contar con permisos exhibidos en sus instalaciones y contratos de por medio.

“Hubo personas que vinieron a contratarnos en la época crítica de la pandemia y nos decían: ‘contraté a otra funeraria y me dicen que me van a dar los restos de mi familiar en dos o tres días, porque está saturado el crematorio’”, relata Jaquelín Sánchez.

El representante de funerales Nava destaca que la demanda de los hornos crematorios fue tan alta que en un solo día había hasta 10 servicios en su empresa y tuvo clientes que lo buscaron porque en otras funerarias les solicitaron anticipos y después les dijeron que tardarían días en entregarles las cenizas.

Otra queja recurrente que reportaron los empresarios fue que las personas que habían contratado planes de previsión estaban teniendo problemas para hacerlos valer, ya que ante la alta demanda las empresas no les cumplían con lo establecido en el contrato o les pedían sumas adicionales de dinero para hacerlo.

“Es importante que se tengan contratos a la vista y dados de alta ante Profeco, esto le garantiza a la gente que su dinero está totalmente seguro y lo que ellos adquieran es lo que se les va a dar (…) que los precios estén a la vista, eso habla de una empresa totalmente honesta”, concluye Nava.

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