/ miércoles 4 de septiembre de 2019

Hablar con propiedad

Es común escuchar en estos tiempos que los alumnos están estudiando y aprendiendo español en las escuelas. Sin embargo, esto no es así, ya que si hay algún conocimiento firme que practiquen los niños y los jóvenes de manera cotidiana desde mucho antes de los cuatros años de edad, lo que constituye la lengua materna.

Dentro de los saberes personales básicos que han recibido los alumnos y que han aprendido en su vida, se encuentra el aprendizaje lingüístico y, aunque todavía con ciertas deficiencias, ya empieza la construcción de las bases de un lenguaje, que se va a ir enriqueciendo, fortaleciendo con el tiempo dentro de la escuela y la vida diaria para ser cada vez mejor.

Todos los estudiantes saben utilizar los conocimientos intuitivos que han recibido de su lengua materna, adquiridos por las enseñanzas que les brindaron padres, familiares, personas, y que todavía no son capaces de las diferentes interpretaciones que deben de hacer en explicar una novela, una obra de arte, una película, o un anuncio publicitario, porque esto requiere un mayor aprendizaje, que en general, la escuela no lo proporciona como se requiere y en ocasiones ni es tomado en cuenta.

Los maestros están entretenidos en las eternas lecciones de gramática, lectura, ortografía o caligrafía por las presiones oficiales, que consideran son las prioritarias en la formación del lenguaje para los alumnos.

De esto se desprende que desde preescolar hasta bachillerato, lo que los educandos deberían de recibir a través de las clases de español tendría que ser el enriquecimiento y perfeccionamiento en el manejo de los recursos lingüísticos, con el fin de que se apliquen en la resolución de problemas comunicativos reales, que a su vez generan proyectos creativos necesarios, de fuerte interés para los jóvenes estudiantes.

Por ello es necesario conducir la clase de español a través de una práctica sistematizada y creativa de la lengua, que integre emociones, experiencias personales, información, creatividad con la expresión y comunicación de los alumnos, quienes al usarlo de modo constante con temas de otros conocimientos de ciencias naturales o socioculturales, pueden activar, perfeccionar sus competencias lingüísticas orales y escritas.

Esto incrementará su atención para escuchar, enriquecerá sus designaciones a través de un vocabulario dinámico, registros, funciones de la lengua, y fomentará su capacidad de producción, análisis, síntesis críticos con el propósito de lograr un gusto humanístico por investigar, reflexionar, ampliar sus conocimientos, participar en una práctica social extensa y solidaria, que eleve las eficiencias del alumnos en las demás áreas de estudio.

Las clases de español en la escuela es el instrumento, la base para acrecentar de modo creativo las competencias de conocimiento, procedimiento y valorativas del estudiantado, así como su cultura general.

Sin embargo no sean obtenidos logros evidentes en la mayoría de los jóvenes, debido a una falta de sistematización integral y bien cimentada en las ciencias o técnicas que fundamentan la disciplina del aprendizaje de un buen lenguaje, que es el español.

Es adecuado proponer una acción pedagógica donde el educando desarrollo todas sus capacidades creativas y expresivas que posee, a través de construir más elementos del lenguaje que le sirvan para aquellos que tienen dificultades, fortalezca a los que tienen el gusto por hablar, escuchar, investigar, leer, escribir apropiadamente, que les ayude en su vida diaria familiar, en el estudio de sus diversas materias escolares.

Lo mejor para que los educandos empiecen a construir un buen lenguaje, inicia con textos cortos, fáciles que ellos mismos elijan, del género que prefieran, que decidan por ellos, que saturarlos con textos difíciles de comprender y analizar.

Se ha comprobado que esta forma permite mejores resultados con los alumnos, ya que ellos mismos irán incrementando el nivel de libros de acuerdo a su maduración lectora, llevándolos a obras más extensas y complejas.

Adentrados en la lectura, se fortalecerán otros de los aspectos del español como son la gramática, la ortografía, la escritura y la comunicación del alumno, se incrementará con muchas aspectos de la dicción, permitiéndole expresarse con correcto lenguaje que fue construyendo en su estancia por la escuela, con logros personales, que le permitirán tener muchos elementos que serán vitales para su vida familiar y estudiantil.


Doctor en Educación.

Es común escuchar en estos tiempos que los alumnos están estudiando y aprendiendo español en las escuelas. Sin embargo, esto no es así, ya que si hay algún conocimiento firme que practiquen los niños y los jóvenes de manera cotidiana desde mucho antes de los cuatros años de edad, lo que constituye la lengua materna.

Dentro de los saberes personales básicos que han recibido los alumnos y que han aprendido en su vida, se encuentra el aprendizaje lingüístico y, aunque todavía con ciertas deficiencias, ya empieza la construcción de las bases de un lenguaje, que se va a ir enriqueciendo, fortaleciendo con el tiempo dentro de la escuela y la vida diaria para ser cada vez mejor.

Todos los estudiantes saben utilizar los conocimientos intuitivos que han recibido de su lengua materna, adquiridos por las enseñanzas que les brindaron padres, familiares, personas, y que todavía no son capaces de las diferentes interpretaciones que deben de hacer en explicar una novela, una obra de arte, una película, o un anuncio publicitario, porque esto requiere un mayor aprendizaje, que en general, la escuela no lo proporciona como se requiere y en ocasiones ni es tomado en cuenta.

Los maestros están entretenidos en las eternas lecciones de gramática, lectura, ortografía o caligrafía por las presiones oficiales, que consideran son las prioritarias en la formación del lenguaje para los alumnos.

De esto se desprende que desde preescolar hasta bachillerato, lo que los educandos deberían de recibir a través de las clases de español tendría que ser el enriquecimiento y perfeccionamiento en el manejo de los recursos lingüísticos, con el fin de que se apliquen en la resolución de problemas comunicativos reales, que a su vez generan proyectos creativos necesarios, de fuerte interés para los jóvenes estudiantes.

Por ello es necesario conducir la clase de español a través de una práctica sistematizada y creativa de la lengua, que integre emociones, experiencias personales, información, creatividad con la expresión y comunicación de los alumnos, quienes al usarlo de modo constante con temas de otros conocimientos de ciencias naturales o socioculturales, pueden activar, perfeccionar sus competencias lingüísticas orales y escritas.

Esto incrementará su atención para escuchar, enriquecerá sus designaciones a través de un vocabulario dinámico, registros, funciones de la lengua, y fomentará su capacidad de producción, análisis, síntesis críticos con el propósito de lograr un gusto humanístico por investigar, reflexionar, ampliar sus conocimientos, participar en una práctica social extensa y solidaria, que eleve las eficiencias del alumnos en las demás áreas de estudio.

Las clases de español en la escuela es el instrumento, la base para acrecentar de modo creativo las competencias de conocimiento, procedimiento y valorativas del estudiantado, así como su cultura general.

Sin embargo no sean obtenidos logros evidentes en la mayoría de los jóvenes, debido a una falta de sistematización integral y bien cimentada en las ciencias o técnicas que fundamentan la disciplina del aprendizaje de un buen lenguaje, que es el español.

Es adecuado proponer una acción pedagógica donde el educando desarrollo todas sus capacidades creativas y expresivas que posee, a través de construir más elementos del lenguaje que le sirvan para aquellos que tienen dificultades, fortalezca a los que tienen el gusto por hablar, escuchar, investigar, leer, escribir apropiadamente, que les ayude en su vida diaria familiar, en el estudio de sus diversas materias escolares.

Lo mejor para que los educandos empiecen a construir un buen lenguaje, inicia con textos cortos, fáciles que ellos mismos elijan, del género que prefieran, que decidan por ellos, que saturarlos con textos difíciles de comprender y analizar.

Se ha comprobado que esta forma permite mejores resultados con los alumnos, ya que ellos mismos irán incrementando el nivel de libros de acuerdo a su maduración lectora, llevándolos a obras más extensas y complejas.

Adentrados en la lectura, se fortalecerán otros de los aspectos del español como son la gramática, la ortografía, la escritura y la comunicación del alumno, se incrementará con muchas aspectos de la dicción, permitiéndole expresarse con correcto lenguaje que fue construyendo en su estancia por la escuela, con logros personales, que le permitirán tener muchos elementos que serán vitales para su vida familiar y estudiantil.


Doctor en Educación.

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