/ jueves 26 de septiembre de 2019

Técnicos del futuro

Los países industrializados se caracterizan por contar con un amplio y bien desarrollado sistema de educación tecnológica, desde la base hasta la cúspide.

Los países en proceso de desarrollo también prestan especial atención en mayor o menor medida a la integración y fortalecimiento de la enseñanza de la tecnológica, en todos sus niveles.

En este marco de referencia, se insertan las acciones para reforzar, reorientar o valorar el trabajo manual y acrecentar los estudios técnicos en la educación formal y apoyar a otros programas educativos.

En la educación media superior, es muy importante al recibir a los alumnos de la secundaria, pero considerando que la eficiencia terminal es baja hacia los que van a la educación superior, y no llegan a inscribirse en las licenciaturas y se incorporan a las actividades productivas, con la preparación que adquirieron en sus estudios previos, sería conveniente que adicionalmente hubiesen adquirido una especialidad terminal con apoyo técnico, tal como se realiza en los Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos, en los Centros de Bachillerato Tecnológico (CEBETIS), en los Centros de Estudios Tecnológicos (CETYS) y en los Colegios Nacionales de Educación Profesional (CONALEP).

Es cierto que la inmensa mayoría de los que estudian el bachillerato lo logran concluir, se inscriben en el nivel superior, más tarde abandona sus estudios un buen porcentaje para incorporarse al mercado de trabajo con los conocimientos y preparación practica universitaria hasta entonces adquirida.

Además, es un hecho que una buena proporción de los estudiantes del Sistema de Educación Tecnológica trabajan para sostener sus estudios y frecuentemente lo hacen en la especialidad que están cursando.

Cuando coinciden las especialidades estudiadas en el nivel medio superior y superior, aumentan las posibilidades de éxito en su preparación profesional.

Por ello, se deben de tomar el planteamiento hecho por las autoridades educativas y universitarias de que el bachillerato general como el técnico sea propedéutico y terminal, para fortalecer el plan de estudios, la pertinencia y la infraestructura tecnológica con que se cuente.

Mientras tanto, debe ampliarse la promoción, la cobertura y absorción del bachillerato tecnológico ya que actualmente su inscripción apenas llega a menos de la mitad del bachillerato general.

Paralelamente, hay la necesidad de promover, con mayor profundidad, las carreras técnicas terminales como las impartidas en los CONALEP, en los CETYS, y en otras instituciones oficiales y privadas, para aumentar, sensiblemente la poca absorción de los alumnos egresados de secundaria, así como superar la eficiencia terminal e instrumentar salidas laterales, debidamente acreditadas, aunque cada día más educandos optan por el nivel medio superior bivalente (propedéutico y terminal) para tener derecho al certificado del bachillerato.

Los alumnos que ingresan a una licenciatura en la educación superior, tiene cobertura de jóvenes de 20 a 25 años de edad, que representa el 25%. Absorbiendo a casi el 80% de los egresados de la educación media superior. De este número, el 30% no llegan a culminar sus estudios, por lo que no se aprovechan, a plenitud estos valiosos recursos.

Buena aceptación tiene las universidades tecnológicas, al ofrecer carreras técnicas de menor duración, a base de estudios en cuatrimestres; llenando un hueco en la estructura ocupacional.

Las universidades politécnicas y los institutos tecnológicos superiores coadyuvan a la descentralización de la educación tecnológica superior que junto con los muchos institutos tecnológicos que apoyan el desarrollo nacional desde los 31 estados de la República.

Por otra parte es preocupante que la composición de la matrícula de la licenciatura no corresponda a las necesidades productivas de la nación.

Es preocupante para el desarrollo del país que la inscripción en las ingenierías y en las tecnologías se absorbe menos de un tercio de los egresados de los bachilleratos, y se espera que vayan aumentando con los requerimientos y las necesidades del sector laboral.


Doctor en Educación.

Los países industrializados se caracterizan por contar con un amplio y bien desarrollado sistema de educación tecnológica, desde la base hasta la cúspide.

Los países en proceso de desarrollo también prestan especial atención en mayor o menor medida a la integración y fortalecimiento de la enseñanza de la tecnológica, en todos sus niveles.

En este marco de referencia, se insertan las acciones para reforzar, reorientar o valorar el trabajo manual y acrecentar los estudios técnicos en la educación formal y apoyar a otros programas educativos.

En la educación media superior, es muy importante al recibir a los alumnos de la secundaria, pero considerando que la eficiencia terminal es baja hacia los que van a la educación superior, y no llegan a inscribirse en las licenciaturas y se incorporan a las actividades productivas, con la preparación que adquirieron en sus estudios previos, sería conveniente que adicionalmente hubiesen adquirido una especialidad terminal con apoyo técnico, tal como se realiza en los Centros de Estudios Científicos y Tecnológicos, en los Centros de Bachillerato Tecnológico (CEBETIS), en los Centros de Estudios Tecnológicos (CETYS) y en los Colegios Nacionales de Educación Profesional (CONALEP).

Es cierto que la inmensa mayoría de los que estudian el bachillerato lo logran concluir, se inscriben en el nivel superior, más tarde abandona sus estudios un buen porcentaje para incorporarse al mercado de trabajo con los conocimientos y preparación practica universitaria hasta entonces adquirida.

Además, es un hecho que una buena proporción de los estudiantes del Sistema de Educación Tecnológica trabajan para sostener sus estudios y frecuentemente lo hacen en la especialidad que están cursando.

Cuando coinciden las especialidades estudiadas en el nivel medio superior y superior, aumentan las posibilidades de éxito en su preparación profesional.

Por ello, se deben de tomar el planteamiento hecho por las autoridades educativas y universitarias de que el bachillerato general como el técnico sea propedéutico y terminal, para fortalecer el plan de estudios, la pertinencia y la infraestructura tecnológica con que se cuente.

Mientras tanto, debe ampliarse la promoción, la cobertura y absorción del bachillerato tecnológico ya que actualmente su inscripción apenas llega a menos de la mitad del bachillerato general.

Paralelamente, hay la necesidad de promover, con mayor profundidad, las carreras técnicas terminales como las impartidas en los CONALEP, en los CETYS, y en otras instituciones oficiales y privadas, para aumentar, sensiblemente la poca absorción de los alumnos egresados de secundaria, así como superar la eficiencia terminal e instrumentar salidas laterales, debidamente acreditadas, aunque cada día más educandos optan por el nivel medio superior bivalente (propedéutico y terminal) para tener derecho al certificado del bachillerato.

Los alumnos que ingresan a una licenciatura en la educación superior, tiene cobertura de jóvenes de 20 a 25 años de edad, que representa el 25%. Absorbiendo a casi el 80% de los egresados de la educación media superior. De este número, el 30% no llegan a culminar sus estudios, por lo que no se aprovechan, a plenitud estos valiosos recursos.

Buena aceptación tiene las universidades tecnológicas, al ofrecer carreras técnicas de menor duración, a base de estudios en cuatrimestres; llenando un hueco en la estructura ocupacional.

Las universidades politécnicas y los institutos tecnológicos superiores coadyuvan a la descentralización de la educación tecnológica superior que junto con los muchos institutos tecnológicos que apoyan el desarrollo nacional desde los 31 estados de la República.

Por otra parte es preocupante que la composición de la matrícula de la licenciatura no corresponda a las necesidades productivas de la nación.

Es preocupante para el desarrollo del país que la inscripción en las ingenierías y en las tecnologías se absorbe menos de un tercio de los egresados de los bachilleratos, y se espera que vayan aumentando con los requerimientos y las necesidades del sector laboral.


Doctor en Educación.

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