/ domingo 10 de noviembre de 2019

Impacto laboral de las competencias en la educación

En el diplomado “Metodologías Activas” que ofrece la Universidad Anáhuac Puebla, Andrea Quijas abordó el módulo “Aprendizaje Colaborativo” en el que resalta la importancia de que los estudiantes de cualquier nivel aprendan a trabajar en equipos.

Las Competencias, entendidas como habilidades o capacidades para realizar con éxito una determinada labor, según el sociólogo suizo Philippe Perrenaud (1954), profesor honorario de la Universidad de Lejía en Bélgica desde 2009, propuso las Diez nuevas competencias para enseñar, y por lo tanto ubicar al maestro en un ambiente más activo de la educación.

El también fundador, con Mónica Gather Thurler, del Laboratorio de Investigación en Innovación en la Formación y Educación (LIFE), ha criticado el sistema educativo tradicional y ofrecido alternativas para cambiarlo. Un hallazgo importante es el estilo de aprendizaje que cada estudiante tiene, distinto del de los demás. Esto entonces lleva a personalizar la educación y los procesos. Así llega la pregunta ¿hay malos estudiantes o malos maestros? Tal parece que ambos, porque el sistema en muchos países, incluido el nuestro, sigue como si fuera una educación para autistas, donde el alumno parece estudiar y el profesor parece enseñar pero no se encuentran realmente y esa realidad duele. Hago un paréntesis para las salvedades del caso.

El docente entonces debiera considerar: las Situaciones de Aprendizaje, la Progresión de los Aprendizajes, la Motivación, el trabajo en equipo, la gestión de la escuela, la relación con los padres, las nuevas tecnologías, los dilemas sociales y la formación continua (Perrenaud, 2004); como sus competencias para pararse frente a un grupo y llamarse profesor.

Entre otros, el trabajo colaborativo es fundamental para educar a los jóvenes que más pronto o más tarde van a entrar al ámbito laboral. Pero para enseñar hay que saber, y primero vale la pena preguntar ¿me gusta trabajar en equipo? Nos sorprenderían las respuestas de muchos que pueden decir que sí pero en realidad obstaculizan el trabajo de otros, o que digan que no simple y llanamente porque no; en ambos casos la causa siempre será por razones de ego, ignorancia o control -el triángulo del diablo, a decir de la Mtra. Quijas-.

El tema cobra relevancia cuando nos asomamos al ámbito laboral, un día esos jóvenes que están en el aula van a salir y se van a encontrar en una sociedad con trabajos en equipo, que requieren colaboración, y simplemente no sabrán cómo. Pero, una cosa más, todo está correlacionado en este mundo social. Así que si en una empresa no hay productividad ¿no será porque no hay colaboración? Porque no sabemos trabajar en equipo.

Sortear la vida con nuestras actitudes es lo que enseñan las competencias, el manejo personal frente a los que nos rodean. Menuda tarea. Los programas educativos en nuestro país, de todos los niveles, viraron al menos desde el 2014 hacia la enseñanza por competencias, los resultados no se pueden ver ahora todavía, pero es importante también reconocer el esfuerzo que la Secretaría de Educación Pública y las universidades públicas y privadas iniciaron desde entonces. La otra parte es que el veinte haya caído bien en los profesores, es ahí donde la realidad sigue doliendo. Enhorabuena por el trabajo de Andrea Quijas y gracias.



*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP. Mail: margarita_arguelles@hotmail.com

En el diplomado “Metodologías Activas” que ofrece la Universidad Anáhuac Puebla, Andrea Quijas abordó el módulo “Aprendizaje Colaborativo” en el que resalta la importancia de que los estudiantes de cualquier nivel aprendan a trabajar en equipos.

Las Competencias, entendidas como habilidades o capacidades para realizar con éxito una determinada labor, según el sociólogo suizo Philippe Perrenaud (1954), profesor honorario de la Universidad de Lejía en Bélgica desde 2009, propuso las Diez nuevas competencias para enseñar, y por lo tanto ubicar al maestro en un ambiente más activo de la educación.

El también fundador, con Mónica Gather Thurler, del Laboratorio de Investigación en Innovación en la Formación y Educación (LIFE), ha criticado el sistema educativo tradicional y ofrecido alternativas para cambiarlo. Un hallazgo importante es el estilo de aprendizaje que cada estudiante tiene, distinto del de los demás. Esto entonces lleva a personalizar la educación y los procesos. Así llega la pregunta ¿hay malos estudiantes o malos maestros? Tal parece que ambos, porque el sistema en muchos países, incluido el nuestro, sigue como si fuera una educación para autistas, donde el alumno parece estudiar y el profesor parece enseñar pero no se encuentran realmente y esa realidad duele. Hago un paréntesis para las salvedades del caso.

El docente entonces debiera considerar: las Situaciones de Aprendizaje, la Progresión de los Aprendizajes, la Motivación, el trabajo en equipo, la gestión de la escuela, la relación con los padres, las nuevas tecnologías, los dilemas sociales y la formación continua (Perrenaud, 2004); como sus competencias para pararse frente a un grupo y llamarse profesor.

Entre otros, el trabajo colaborativo es fundamental para educar a los jóvenes que más pronto o más tarde van a entrar al ámbito laboral. Pero para enseñar hay que saber, y primero vale la pena preguntar ¿me gusta trabajar en equipo? Nos sorprenderían las respuestas de muchos que pueden decir que sí pero en realidad obstaculizan el trabajo de otros, o que digan que no simple y llanamente porque no; en ambos casos la causa siempre será por razones de ego, ignorancia o control -el triángulo del diablo, a decir de la Mtra. Quijas-.

El tema cobra relevancia cuando nos asomamos al ámbito laboral, un día esos jóvenes que están en el aula van a salir y se van a encontrar en una sociedad con trabajos en equipo, que requieren colaboración, y simplemente no sabrán cómo. Pero, una cosa más, todo está correlacionado en este mundo social. Así que si en una empresa no hay productividad ¿no será porque no hay colaboración? Porque no sabemos trabajar en equipo.

Sortear la vida con nuestras actitudes es lo que enseñan las competencias, el manejo personal frente a los que nos rodean. Menuda tarea. Los programas educativos en nuestro país, de todos los niveles, viraron al menos desde el 2014 hacia la enseñanza por competencias, los resultados no se pueden ver ahora todavía, pero es importante también reconocer el esfuerzo que la Secretaría de Educación Pública y las universidades públicas y privadas iniciaron desde entonces. La otra parte es que el veinte haya caído bien en los profesores, es ahí donde la realidad sigue doliendo. Enhorabuena por el trabajo de Andrea Quijas y gracias.



*Politóloga, profesora-investigadora. Miembro Fundadora de la AMECIP. Mail: margarita_arguelles@hotmail.com

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